Portada :: Brasil :: Brasil en lucha con Lula
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2018

Una primavera de millones de Lulas

Ilka Oliva Corado
Rebelin


Para 1958, fue descubierta casi por casualidad y en su propio hbitat, la cronista y poeta de la favela, Carolina Maria de Jesus; quien se encarg de retratar en su diario su da a da: la vida en las favelas de Brasil. Una realidad cruda, de miseria, de abuso, de exclusin y; una realidad, tambin, de sueos, de lealtad y de amor puro. Muy poco conocida en Latinoamrica, Carolina Maria de Jesus plasm en sus letras la esencia de los arrabales brasileos, mismos que en ferviente amor han salido a las calles a defender a un obrero que los dignific y les devolvi la voz y el poder de los sueos: Lula.

Para entender el corazn del arrabal hay que vivir sus carencias, sus llantos, sus frustraciones y sus ilusiones. Lula viene de ah, del olvido, de la explotacin, de la caricia de las manos ajadas que cuentan historias de poesas que se escriben en el viento, del lugar donde nacen las quimeras ms sublimes que se han gestado en Amrica Latina.

El amor del pueblo brasileo hacia Lula no es de hoy, ese amor tiene la raz de los rboles que embellecen la Amazona, la frescura del ro Paran y la inocencia de las cras de pies descalzos que juegan ftbol en los potreros. La vid de las mujeres que construyen y transforman el Brasil que enorgullece la herencia afro descendiente latinoamericana.

Esa realidad de los arrabales que supo retratar a la perfeccin Maria de Jesus, cambi cuando Lula y Dilma fueron presidentes, la favela se convirti en el seno de una lucha de clases, en el bastin de una revolucin cultural que le sigue apostando a la transformacin de Brasil, la favela entonces pas a ser protagonista de su propia metamorfosis y es imparable, la primavera en Brasil es impostergable, nada ni nadie podr detenerla: los campos florecern como las flores de las diez con el roco de la alborada, aunque en las calles lluevan metrallas.

Las montaas verde botella harn eco de los riachuelos de aguas serpentinas que buscan encontrarse con el mar despierto, con el ocano fecundo, para regresar al litoral por donde caminan miles de Lulas, que bajan por las calles de las favelas para hacer de Brasil la primavera de una Latinoamrica que busca su propio albedro.

A Lula se le encuentra en los brazos tostados de los que cortan caa de sol a sol, en el lomo partido de los que cargan bultos en los mercados, en las manos rajadas de los albailes, en la palabra de los jornaleros. En las manos creadoras de los artistas callejeros.

A Lula se le encuentra en el dulce de los mangos tropicales, en la sombra de las palmeras y en el agua de los cocos, en los caminos enlodados de los campos abiertos, en la cima de los cerros, en el filo del machete del campesino, en la bruma de las tardes de domingo. En el canto de las aves, en la cscara del encino, en las manitas de las nias que aprenden a escribir. A Lula se le encuentra en cada letra de la poesa de Carolina Maria de Jesus. En las gargantas frtiles de la juventud que sale a las calles a gritar desde la boca del volcn, anunciando enardecida, la llegada de la primavera.

A Lula se le encuentra en las venas de los parias, venas que hacen de Latinoamrica un inmenso ro amaznico que nutre a pueblos enteros, pueblos que vienen caminando, descalzos, bailando con batucadas, en busca de la reverdeciente primavera que los espera con la belleza de las flores en botn.

Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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