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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2018

Feminismo & Marxismo (II)
Marxismo y feminismo: historia y conceptos

Silvia Federici
http://ctxt.es

Introduccin del libro 'El patriarcado del salario', donde se recoge la discusin entre estas dos vertientes polticas.


En este momento en el que a nivel mundial se siente la necesidad de un cambio, econmico, social y cultural, es importante tener presentes los principales problemas de la relacin entre marxismo y feminismo. El primer paso es analizar qu entendemos por marxismo y por feminismo, para despus unir estas perspectivas, lo cual no solo es posible sino totalmente necesario para ese cambio por el que trabajamos. Este proceso de cruce debe resultar en una mutua redefinicin.

Incluso si entendemos el marxismo como el pensamiento de Karl Marx, y no como los usos que se han hecho posteriormente de sus ideas o como, por ejemplo, la ideologa de la URSS o China, en el mismo pensamiento de Marx ya hay muchos elementos de su concepcin de la sociedad y del capitalismo de los que necesitamos liberarnos; a su vez tenemos que recuperar lo que es til e importante hoy en da de su teora de la historia y del cambio social.

Y es que Marx ha contribuido enormemente al desarrollo del pensamiento feminista, entendido este como parte de un movimiento de liberacin y de cambio social, no solo para las mujeres sino para toda la sociedad.

En primer lugar, su concepto de la historia. Para Marx, la historia es un proceso de lucha, de lucha de clases, de lucha de los seres humanos por liberarse de la explotacin. No se puede estudiar la historia desde el punto de vista de un sujeto universal, nico, si la historia es entendida como una historia de conflictos, de divisiones, de lucha. Para el feminismo esta perspectiva es muy importante.

Desde el punto de vista feminista es fundamental poner en el centro que esta sociedad se perpeta a travs de generar divisiones, divisiones por gnero, por raza, por edad. Una visin universalizante de la sociedad, del cambio social, desde un sujeto nico, termina reproduciendo la visin de las clases dominantes.

En segundo lugar, la cuestin de la naturaleza humana. La concepcin de Marx de la naturaleza humana como resultado de las relaciones sociales, no como algo eterno, sino como producto de la prctica social es una idea central para la teora feminista. Como feministas y como mujeres, hemos luchado contra la naturalizacin de la feminidad, a la que se le asignan tareas, formas de ser, comportamientos, todo impuesto como algo natural para las mujeres. Esta naturalizacin cumple una funcin esencial de disciplinamiento. Cuando rechazamos algunas tareas, domsticas por ejemplo, no se dice es una mujer en lucha, se dice es una mala mujer, porque se presume que hacerlas es parte de la naturaleza de las mujeres, de nuestro sistema psicolgico. Esta concepcin nos ha servido para luchar contra la naturalizacin y la idea del eterno femenino.

En tercer lugar, la relacin entre la teora y la prctica. Marx siempre subray que se conoce la sociedad en el proceso de cambiarla, que la teora no nace de la mente de una persona, del pensamiento en s mismo, de la nada. Nace del intercambio social, de la prctica social, y en un proceso de cambio.

En cuarto lugar y de manera central, el concepto de trabajo humano. La idea del trabajo como la fuente principal de la produccin de la riqueza, sobre todo en la sociedad capitalista. El trabajo humano como la fuente de la acumulacin capitalista.

Por ltimo, y de forma ms general, el anlisis de Marx sobre el capitalismo. Aunque est claro que el capitalismo ha cambiado, que la sociedad capitalista, la organizacin del trabajo, las formas de acumulacin, todo esto ha cambiado mucho desde que Marx escribi El capital, algunos elementos que Marx destac continan siendo importantes para entender los mecanismos que conforman este sistema y le permiten perpetuarse.

Al mismo tiempo, el feminismo nos ha dado herramientas para hacer una crtica de Marx. Este es uno de los aportes ms importantes a nivel terico del movimiento feminista de los aos setenta y del que form parte, en especial, de las mujeres que se identificaron con la campaa Salario para el trabajo domstico y que contribuyeron enormemente al desarrollo de una teora marxista-feminista, entre ellas, Mariarosa Dalla Costa y Leopoldina Fortunati en Italia, y Maria Mies en Alemania.

Estas mujeres criticaron de forma fuerte a Marx porque este se enfrent a la historia del desarrollo del capitalismo en Europa, en el mundo, desde el punto de vista de la formacin del trabajador industrial asalariado, de la fbrica, de la produccin de mercancas y el sistema del salario, mientras que obvi problemticas luego cruciales en la teora y la prctica feminista: toda la esfera de las actividades centrales para la reproduccin de nuestra vida, como el trabajo domstico, la sexualidad, la procreacin; de hecho no analiz la forma especfica de explotacin de las mujeres en la sociedad capitalista moderna.

Marx solo analiza el trabajo de las mujeres obreras en la gran industria

Marx reconoci la importancia de la relacin entre hombres y mujeres en la historia desde sus primeras obras. Denunci la opresin de las mujeres, sobre todo en la familia capitalista, burguesa. Por ejemplo, en los Manuscritos econmicos y filosficos de 1844, escribe (evocando en cierto sentido a Fourier) que la relacin entre mujeres y hombres en toda sociedad en todo periodo histrico es la medida de cmo los seres humanos han sido capaces de humanizar la naturaleza, estas son las palabras que usa.

En La ideologa alemana, habla de la esclavitud latente en la familia, y de cmo los varones se apropian del trabajo de las mujeres. En El manifiesto comunista, denuncia la opresin de las mujeres en la familia burguesa, cmo las tratan como propiedad privada y cmo las usan para transmitir la herencia. Hay por tanto cierta presencia de una conciencia feminista, pero son comentarios ocasionales que no se traducen en una teora como tal. Solo en el volumen I de El capital Marx analiza el trabajo de las mujeres en el capitalismo, pero solo analiza el trabajo de las mujeres obreras en la gran industria.

Es cierto que pocos tericos han denunciado con tanta pasin y eficacia la explotacin brutal en las fbricas de las mujeres y los nios, y de los hombres por supuesto, describiendo las horas de trabajo, las condiciones degradantes (si bien con cierto tono moralista, como cuando habla de la degradacin de las mujeres que al no poder vivir de su salario, muy bajo, deben complementarlo con la prostitucin) pero en los tres volmenes de El capital no hay ningn anlisis del trabajo de reproduccin; solo habla de ello en dos pequeas notas, en una escribe que las obreras, al estar todo el da en la fbrica, se ven obligadas a comprar lo que necesitan, y, en la segunda, seala que haba sido necesaria una guerra civil para que las obreras se pudieran ocupar de sus nios, en referencia a la Guerra de Secesin de EEUU, que acab con la esclavitud y supuso una interrupcin de la llegada de algodn a Gran Bretaa y por tanto el cierre de las fbricas.

Es curioso que no fuera capaz de ver el trabajo de reproduccin; l mismo, al comienzo de La ideologa alemana, dice que si queremos entender los mecanismos de la vida social y del cambio social, tenemos que partir de la reproduccin de la vida cotidiana. Reconoce tambin en un captulo del volumen I de El capital llamado Reproduccin simple (que es como denomina a la reproduccin de la mano de obra) que nuestra capacidad de trabajar no es algo natural, sino algo que debe ser producido.

Reconoce que el proceso de reproduccin de la fuerza laboral es parte integrante de la produccin de valor y de la acumulacin capitalista (la produccin del medio de produccin ms valioso para los capitalistas: el trabajador en s mismo). Pero, de manera muy paradjica desde un punto de vista feminista, piensa que esta reproduccin queda cubierta desde el proceso de produccin de las mercancas, es decir, el trabajador gana un salario y con el salario cubre sus necesidades vitales a travs de la compra de comida, ropa... Nunca reconoce que es necesario un trabajo, el trabajo de reproduccin, para cocinar, para limpiar, para procrear.

Marx seala que la procreacin de una nueva generacin de trabajadores es fundamental para la organizacin del trabajo pero lo ve como un proceso natural, de hecho, escribe que los capitalistas no tienen por qu preocuparse respecto a este tema y pueden confiar en el instinto de preservacin de los trabajadores; no piensa que puede haber intereses diferentes entre hombres y mujeres de cara a la procreacin, no lo entiende como un terreno de lucha, de negociacin.

A la vez, piensa que el capitalismo no depende de la capacidad de procreacin de las mujeres dada su constante creacin de poblacin excedente a travs de revoluciones tecnolgicas; sin embargo, clara muestra de la preocupacin del capital y del Estado respecto del volumen de la poblacin es el hecho de que con el advenimiento del capitalismo llegaron todo tipo de prohibiciones del control de la natalidad por parte de las mujeres, muchas de las cuales llegan hasta hoy da, al tiempo que se intensificaron las penas para aquellas que las ponan en prctica. Por otro lado, solo tiene en cuenta las relaciones sexuales en relacin con la prostitucin que, como hemos sealado, encuentra degradante y obligada para las mujeres por su empobrecimiento.

Este es un lmite crucial de la teora de Marx. Una de las consecuencias de su incapacidad para ver ms all de la fbrica y entender la reproduccin como un rea de trabajo (y de trabajo sobre todo femenino) es que no se dio cuenta de que mientras escriba El capital se estaba desarrollando un proceso de reforma histrica que en pocos aos llev a la construccin de la familia proletaria nuclear. A partir de 1870, aproximadamente, empieza un gran proceso de reforma en Inglaterra y EEUU, que despus se despliega en otras partes de Europa, por el cual se crea la familia proletaria.

Este proceso es la expresin de un cambio histrico de la poltica del capital. Hasta 1850-1860 el capitalismo se fundaba en lo que Marx denomin explotacin absoluta, una rgimen laboral donde se extiende al mximo el horario de trabajo y se reduce al mnimo el salario. As, durante toda la Revolucin Industrial, la clase obrera no poda prcticamente reproducirse, trabajaban 14-16 horas al da y moran a los 40 aos. Se da entonces una clase obrera que se reproduce con extrema dificultad y que muere muy joven, con una alta mortalidad infantil y de las mujeres en el parto.

Marx ve todo esto pero no se da cuenta del proceso de reforma que est teniendo lugar y que crea una nueva forma de patriarcado, nuevas formas de jerarquas patriarcales. l contina pensando, como Engels, que el desarrollo capitalista, y sobre todo la gran industria, es un factor de progreso y de igualdad. La famosa idea de que con la expansin industrial y tecnolgica se elimina la necesidad de la fuerza fsica en el proceso laboral y se permite la entrada de las mujeres en la fbrica, de forma que se inicia un proceso de cooperacin entre mujeres y hombres que permite una mayor igualdad y que libera a las mujeres del control patriarcal del trabajo a domicilio, que fue la primera forma de trabajo de la manufactura en el inicio del capitalismo. Marx comparte la idea de que el desarrollo industrial, capitalista, promueve una relacin ms igualitaria entre hombres y mujeres.

Pero lo que vemos a partir de finales del siglo XIX, con la introduccin del salario familiar, del salario obrero masculino (que se multiplica por dos entre 1860 y la primera dcada del siglo XX), es que las mujeres que trabajaban en las fbricas son rechazadas y enviadas a casa, de forma que el trabajo domstico se convierte en su primer trabajo y ellas se convierten en dependientes.

Esta dependencia del salario masculino define lo que he llamado patriarcado del salario; a travs del salario se crea una nueva jerarqua, una nueva organizacin de la desigualdad: el varn tiene el poder del salario y se convierte en el supervisor del trabajo no pagado de la mujer. Y tiene tambin el poder de disciplinar. Esta organizacin del trabajo y del salario, que divide la familia en dos partes, una asalariada y otra no asalariada, crea una situacin donde la violencia est siempre latente. Esta nueva organizacin de la familia supuso un giro histrico. Permiti un desarrollo capitalista imposible antes.

La creacin de la familia nuclear va paralela al trnsito de la industria ligera, textil, a la industria pesada, del carbn, de la metalurgia, que necesita un tipo de obrero diferente, no el trabajador sin fuerza, escasamente productivo, resultado del rgimen laboral de explotacin absoluta; esos trabajadores que moran a los 35 aos adems se rebelaban contra su situacin. Toda la primera mitad del siglo XIX es de rebelin: el cartismo, el sindicalismo, el comunismo, el socialismo. Con esta construccin de la familia se consiguen dos cosas: por un lado, un trabajador pacificado, explotado pero que tiene una sirvienta, y con ello se conquista la paz social; por otro, un trabajador ms productivo.

Aqu cabe emplear la categora de Marx de subsuncin real, un concepto que usa para describir el proceso por el cual el capitalismo, con su historia y su desarrollo, reestructura la sociedad a su imagen y semejanza, de formas que sirvan a la acumulacin; por ejemplo, reestructura la escuela para que sea productiva para el proceso de acumulacin y tambin reestructura la familia. Cuando hablo de este proceso de creacin de la familia nuclear, entre 1870 y 1910, hablo de un proceso de subsuncin real del proceso de reproduccin; se transforma el barrio, la comunidad, aparecen las tiendas... Este modelo de familia continu hasta los aos sesenta del siglo XX y es el modelo frente al que el movimiento feminista y las mujeres en general se sublevaron en las dcadas de los aos sesenta y setenta, diciendo basta a esta concepcin de la mujer como dependiente.

El feminismo ha significado una bsqueda de autonoma, de rechazo al sometimiento de las mujeres en la familia y en la sociedad, como trabajadoras no reconocidas y no pagadas, una sublevacin contra la naturalizacin de las tareas domsticas y por el reconocimiento como trabajo del trabajo domstico. Fue a partir de esta rebelda que mujeres como yo y como las que he mencionado ms arriba llegamos a Marx. En la izquierda, lo habitual era estudiar a Marx, a los padres del socialismo, pero verificamos que no haba mucho all para comprender nuestra situacin.

As empezamos una crtica de su obra y el anlisis de toda el rea de la reproduccin, toda un rea de explotacin que Marx haba ignorado. En este momento de crtica a Marx, nosotras usbamos a Marx, Marx nos dio herramientas para criticarlo. Por ejemplo, cuando Marx dice que la fuerza de trabajo se debe producir, que no es natural, como hemos visto antes, a nosotras nos pareci muy acertado, pero pensamos s, es el trabajo domstico el que produce la fuerza de trabajo. Ese trabajo no se reproduce solo a travs de las mercancas, sino que en primer lugar se reproduce en las casas. Y empezamos una labor de reelaboracin, de repensar las categoras de Marx, que nos llev a decir que el trabajo de reproduccin es el pilar de todas las formas de organizacin del trabajo en la sociedad capitalista. No es un trabajo precapitalista, un trabajo atrasado, un trabajo natural, sino que es un trabajo que ha sido conformado para el capital por el capital, absolutamente funcional a la organizacin del trabajo capitalista.

Nos llev a pensar la sociedad y la organizacin del trabajo como formado por dos cadenas de montaje: una cadena de montaje que produce las mercancas y otra cadena de montaje que produce a los trabajadores y cuyo centro es la casa. Por eso decamos que la casa y la familia son tambin un centro de produccin, de produccin de fuerza de trabajo.

Analizamos tambin el salario, que no es una cierta cantidad de dinero, sino una forma de organizar la sociedad. El salario es un elemento esencial en la historia del desarrollo del capitalismo porque es una forma de crear jerarquas, de crear grupos de personas sin derechos, que invisibiliza reas enteras de explotacin como el trabajo domstico al naturalizar formas de trabajo que en realidad son parte de un mecanismo de explotacin. Tambin revisitamos la historia de la acumulacin originaria, el concepto de Marx, tomado de Adam Smith, para describir el momento histrico que cre las condiciones de existencia del capitalismo. Como es sabido, Marx expuso que fue un proceso de desposesin, de expulsin del campesinado de la tierra y que incluy tambin la esclavitud y la colonizacin de Amrica.

Lo que Marx no vio es que en el proceso de acumulacin originaria no solo se separa al campesinado de la tierra sino que tambin tiene lugar la separacin entre el proceso de produccin (produccin para el mercado, produccin de mercancas) y el proceso de reproduccin (produccin de la fuerza de trabajo); estos dos procesos empiezan a separarse fsicamente y, adems, a ser desarrollados por distintos sujetos. El primero es mayormente masculino, el segundo femenino; el primero asalariado, el segundo no asalariado. Con esta divisin de salario / no salario, toda una parte de la explotacin capitalista empieza a desaparecer.

Este anlisis fue muy importante para comprender los mecanismos y los procesos histricos que llevaron a la desvalorizacin y la invisibilizacin del trabajo domstico y a su naturalizacin como el trabajo de las mujeres. En mi investigacin, me encontr un evento histrico extraordinariamente importante, la caza de brujas, que no tuvo lugar solo en Europa sino tambin en Amrica Latina; all fue exportada por misioneros y conquistadores, desde la zona andina hasta Brasil, donde se us contra las revueltas de los esclavos (se acusaban de demoniacos sus ritos y ceremonias). La caza de brujas fue un evento fundante de la sociedad moderna que permiti generar muchas de sus estructuras, como la divisin sexual del trabajo, la desvalorizacin del trabajo femenino y, sobre todo, la desvalorizacin de las mujeres en trminos generales, al crear y expandir la ideologa de que las mujeres no son seres completamente humanos, sino seres sin razn, que pueden ser ms fcilmente seducidas por el demonio, etc. En este sentido, abri la puerta a nuevas formas de explotacin del trabajo femenino.

Esta sntesis entre marxismo y feminismo es importante no solo para leer el pasado, sino para entender lo que pasa hoy

Volviendo a nuestro tiempo, creo que esta sntesis entre marxismo y feminismo es importante no solo para leer el pasado, para entender la historia del capitalismo, sino para entender lo que pasa hoy, para leer el presente. Nos permite entender que hoy somos testigos de una nueva ola de acumulacin originaria, el proceso que Marx asign al origen de la sociedad capitalista, que separa a los productores de los medios de su reproduccin, que crea un proletariado sin nada ms que su fuerza de trabajo, que puede ser explotado sin lmite, etc.

Este proceso, desde la dcada de los aos setenta, se reproduce de forma cada vez ms fuerte a nivel mundial, como respuesta a las grandes luchas de los aos sesenta, que debilitaron los mecanismos de control del sistema capitalista: las luchas anticoloniales, las luchas de los obreros industriales, las luchas feministas, de los estudiantes, contra la militarizacin de la vida, contra Vietnam... todas pusieron en crisis los sistemas de dominacin capitalistas. No es una coincidencia que a partir de finales de los aos setenta empecemos a ver todos estos procesos que juntos se denominaron neoliberalismo.

El neoliberalismo es un ataque feroz, en su comn denominador, a las formas de reproduccin a nivel global; empieza con el extractivismo, la privatizacin de la tierra, los ajustes estructurales, el ataque al sistema de bienestar, a las pensiones, a los derechos laborales. En este sentido, el proceso de reproduccin tiene un papel central.

Hemos visto que las luchas ms potentes y significativas de los ltimos aos se han desarrollado no solo en los lugares de trabajo asalariado, que de hecho estn en crisis, sino fuera de ellos: luchas por la tierra, contra la destruccin del medio ambiente, contra el extractivismo y la contaminacin del agua, contra la deforestacin. Y cada vez ms, a la cabeza de estas luchas, encontramos mujeres que comprenden que hoy no se puede separar la lucha por una sociedad ms justa, sin jerarquas, no capitalista no fundada sobre la explotacin del trabajo humano, de la lucha por la recuperacin de la naturaleza y la lucha antipatriarcal: son una misma lucha que no se puede separar.

En este contexto, una visin marxista-feminista, con los aportes y crticas del marxismo que vengo describiendo, nos puede ayudar a liberarnos de algunas ideologas. Por ejemplo, una de ellas, presente en Marx y tambin en algunos importantes marxistas de la actualidad, defiende la idea de que el desarrollo capitalista es necesario porque es una fuente de progreso y, por s mismo, nos lleva a un proceso de emancipacin. En nuestros das existe un movimiento llamado aceleracionista, que quiere acelerar el desarrollo capitalista porque entiende este desarrollo como un factor de emancipacin.

Otro ejemplo son los marxistas autnomos que piensan que el capitalismo, al verse obligado en esta fase a usar la ciencia y el conocimiento, tambin se ve obligado a dar ms autonoma a los trabajadores; muchos entienden entonces que el desarrollo capitalista genera ms autonoma para los trabajadores. Creo que una mirada marxista-feminista, y para m feminista significa centrada en el proceso de reproduccin, nos permite contestar estas visiones. Porque como deca una compaera ecuatoriana: Lo que muchos llaman desarrollo, nosotras lo llamamos violencia. Desarrollo hoy significa violencia, expulsin, desposesin, migracin, guerra.

El feminismo nos permite corregir las visiones marxistas actuales que piensan que la tecnologa puede ser emancipatoria en s misma

Tambin se dice que el capitalismo crea las condiciones materiales para superar la escasez y para liberar a los seres humanos del trabajo. Se piensa que el capitalismo, con el desarrollo tecnolgico y cientfico, necesita cada vez menos trabajo. Esta ptica, desde mi punto de vista, es muy masculina y entiende el trabajo solo como produccin de mercancas. Porque si como trabajo se incluye el trabajo de cuidados, de reproduccin de la vida, que contina siendo estadsticamente el mayor sector de trabajo en el mundo, es obvio que la inmensa mayora de este trabajo no se puede tecnologizar.

Se tecnologizan algunas partes, por ejemplo muchas personas usan la televisin para cuidar a los nios, o suean con que pequeos robots limpien y hagan todas las tareas, incluso se anuncia que se convertirn en compaeros de piso; creo que esta no es la sociedad que queremos. Nos estn preparando para una sociedad en la que las personas estn cada vez ms aisladas. Creo que podemos afirmar que esto no encaja en una ptica emancipatoria.

El feminismo nos permite corregir las visiones marxistas actuales que piensan que la tecnologa puede ser emancipatoria en s misma. Para concluir, quiero destacar que el problema del trabajo de reproduccin y de su desvalorizacin es un problema construido en una sociedad en la cual este trabajo no es particularmente degradante o poco creativo en s mismo, como desafortunadamente muchas feministas piensan tambin. Ha sido convertido en un trabajo que oprime a quien lo realiza porque se realiza en condiciones que quedan fuera de nuestro control.

En este momento de necesidad de cambio social, y con esta mirada marxista-feminista, creo que el cambio debe empezar por una recuperacin del trabajo de reproduccin, de las actividades de reproduccin, de su revalorizacin, desde la ptica de la construccin de una sociedad cuyo fin, en palabras de Marx, sea la reproduccin de la vida, la felicidad de la sociedad misma, y no la explotacin del trabajo.






Sobre la autora: Silvia Federici es profesora, escritora y activista, especializada en feminismo. Este extracto es la introduccin del libro 'El patriarcado del salario', publicado recientemente por la editorial Traficantes de Sueos.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180404/Firmas/18800/Silvia-Federici-Lectura-el-patriarcado-del-salario-feminismo-marxismo-introduccion-libro.htm


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