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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2018

Los caballos de Alberti

Kintto Lucas
Rebelin


Este mundo no es el nuevo, ni el viejo, ni el que imagin Ernesto cuando dijo hay que endurecerse sin perder la ternura. Ni el que imaginaba John cuando dijo ingenuamente: imagina a todos los seres humanos compartiendo todo el mundo. Este mundo no es el de los girasoles, ni el de los ruiseores, ni el de los amantes, ni el de los trabajadores, ni el de los rebeldes, ni el de los justos, ni el del Aquelarre de Zugarramurdi.

En este mundo ya no hay caballos como los de Alberti, que galopan libres por el horizonte, por el mar, por el amanecer del mundo. Este no es un mundo de caballos, ni de horizontes, mucho menos de amaneceres. Los caballos de Alberti galopaban hasta enterrarlos en el mar segn dice el poeta, y no hay porque dudarlo. No en el Mediterrneo, donde los sin mundo mueren creyendo que van a un nuevo mundo. Todos tenemos el derecho a creer que vamos a un nuevo mundo cuando no encontramos nada, como aquellos que cruzan o quieren cruzar el paredn que separa a los unidos estados del norte y los estados de Mxico. Las fronteras son muros y los muros son paredones, como en Cisjordania, en el Sahara, en Siria, en Liba, en Africa, en Asia, en Amrica Latina, en Baltimore, en la escuelas del sueo americano, donde mueren tantos fusilados. Pero hagamos un parntesis.

Compaeros, compaeras: cmo atravesar esos paredones con los caballos de Alberti? Cmo galopar por encima de los paredones? Cmo hacer caer los paredones con el ruido de los cascos en la tierra? Cmo hacer temblar la tierra con potradas y yeguadas rebeldes? Compaeros, compaeras: ustedes creen que los caballos regresarn un da? qu volvern a galopar rebeldes los caballos y las yeguas? Digo, me refiero a esos que galopaban en el viento, a eso caballos del pueblo del poeta y del poeta, que son como la historia debocada, rebelde. Digo, pregunto: no ser el momento de volver a galopar? No ser el momento de hacer galopar la palabra hasta enterrarlos en el mar? No ser el momento que los poetas de ahorita hagan galopar la palabra tierra adentro, mar adentro, poesa adentro, para que la palabra se levante, se rebele, salte de la silla a las calles y a los campos, como si fuera caballo o yegua del pueblo y del poeta?

Tanta palabra dirn algunos, tanta pregunta dirn otros, pero igual les sigo preguntando: ustedes creen, compaeros, compaeras, que un da se pueda escuchar las olas del mar libres, sin gritos, ni llantos, sin nios que se ponen los mejores zapatos creyendo que viajan a un nuevo mundo? Algn da el jinete del pueblo y del poeta galopando contra el tiempo, encontrar otro mar, otra marea? Digo, porque hoy los caballos de Alberti no galopan ni en la memoria, y no s para qu me acuerdo de ellos entonces, ni para qu este parntesis de preguntas.

Mejor cerremos el parntesis y regresemos al mundo. En este mundo, la paloma de la paz es un dibujo, pobre Picaso. En este mundo la novena sinfona y la oda a la alegra son el himno de un lugar que olvida a los otros, pobre Beethoven, pobre Schiller. En este mundo, el Che es una imagen en las camisetas, pobre Ernesto. Que triste es ese mundo, en el cual no galopan los caballos por el horizonte, no se juntan en caballada o yeguada para galopar, y solo quedan paredones en la mirada y en la palabra. Que ni siquiera aparece un esmirriado rocinante buscando uno que otro quijote perdido. Ese mundo, en el que los nicos enterrados en el mar son lo sirios, los libios, los africanos, los pobres, los ingenuos que creen que el mundo puede ser mejor, o que hay otro posible, ni el viejo ni el nuevo mundo. Ese mundo no es la tierra prometida. A nadie se le ocurrira prometer un mundo as, ni siquiera a un dios perdido en el desierto o en las iglesias, o en cualquier templo, prisionero de smbolos que solo han servido para destruir un poco ms al mundo. Entonces, galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo, al sol y a la luna, galopa, que la tierra es tuya

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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