Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2018

Francia
Pulso social a Macron

Hubert Huertas
Mediapart


Esta semana ser clave para el futuro del mandato de Emmanuel Macron. La compaa de ferrocarril (SNCF), Air France, Carrefour, las universidades... los bloqueos se multiplican en Francia. Para el poder, todos ellos tienen su origen en un miedo irracional al mundo nuevo . En la prctica, lo que amenaza al presidente es ms bien el desgaste del viejo discurso sobre la austeridad.

La convergencia de luchas , como lo denominan los sindicalistas, no llega necesariamente del lado esperado. En estos tiempos, se vea venir, bastaba con echar un vistazo al retrovisor de la historia social, como si los acontecimientos de antao, sobre todo de Mayo del 68 del que se cumplen 50 aos, pudiesen reproducirse medio siglo despus. Pero lo que ven nuestros ojos no es una repeticin, sino el eventual culmen de una larga secuencia.

Existen pocas posibilidades de que el movimiento del 22 de marzo de 1968 se reproduzca, con exactitud, en las universidades actuales; que las huelgas de 1955 se repitan veintitrs aos ms tarde; que el espritu del no al referndum sobre la Constitucin Europea venga a soplar sobre la Francia de Emmanuel Macron.

Sin embargo, s ocurre algo imprevisto. Una corriente que logra unir a sectores hasta la fecha divididos, incluso antagnicos. Los empleados de una empresa pblica [de ferrocarril], la SNCF; de una empresa privatizada desde 1999, Air France y del primer empleador privado de Francia, Carrefour, manifiestan una idntica reivindicacin detrs de las diversas reclamaciones. Sus conflictos tienen como nexo comn la misma impaciencia e igual rechazo. Se oponen a los efectos de las polticas vigentes, como inevitables, desde hace cuarenta aos, que se justifican por razones econmicas.

Funcionarios parsitos

El 28 de agosto de 1980, en la universidad de verano de los jvenes socialdemcratas, a Raymond Barre se le escapaba una palabra que iba a permanecer en las memorias. Una expresin que escandaliz, en aquel entonces, y enfad, al presidente Giscard dEstaing, preocupado por sus efectos en vsperas de las presidenciales de 1981. El primer ministro calific a los funcionarios de pudientes .

Tres meses despus, Ronald Reagan resultaba elegido presidente de Estados Unidos y se sumaba a la cruzada liberal de Margaret Thatcher, que se pona al frente del Gobierno britnico el 4 de mayo de 1979. En esta corriente que decretaba que el Estado no es la solucin a nuestros problemas, es el problema , la frase de Barre ya no iba a ser objeto de polmicas, al contrario una especie de palabra del evangelio. El evangelio segn Milton Friedman, papa del liberalismo.

En los discursos de una derecha cada vez menos acomplejada y cada vez ms dominante en el plano electoral, el funcionario haba dejado de ser un agente al servicio del pblico, para convertirse en una especie de parsito. Y una buena parte de lo que dependa del Estado, industria, bancos, servicios e, incluso, la moneda, se haba rendido a lo privado , con fama de ms eficaz y menos engullidor de impuestos.

Una ideologa aplicada en Francia desde 1986, por el Gobierno de Chirac con las privatizaciones de Edouard Balladur, y que despus se desarroll, a velocidades variables, con independencia de quin estuviese en el poder. Y todo ello, al son de una musiquilla que repite incansablemente que Francia es imposible de reformar , las reformas liberales se han encadenado a una cadencia irresistible.

Llegado al poder con un programa que prometa superar a los viejos partidos de la derecha y de la izquierda , el joven Emmanuel Macron ha arrancado esta mquina cuadragenaria. Sus proyectos de reformas se suceden a un tal ritmo que descontrola a los observadores ms atentos.

La reforma de la SNCF, por decreto en lo esencial, se incluye en esta especie de frenes, que se impone como el resto, en aras de la adaptacin al mundo moderno, de la lucha contra los dficits o de la promesa de un mundo mejor en el que los parados sean menos numerosos y el trabajo ms abundante porque es ms flexible.

Ese discurso es el que hoy se discute o indigna porque se emplea hasta la extenuacin. Repetido hasta el infinito desde hace cuatro dcadas, como Grial de la razn y de la eficacia, ha dado lugar a desigualdades vertiginosas entre los ms ricos y la masa de los otros, y lleva a una precarizacin galopante, as como al debilitamiento de las seguridades colectivas que permiten a los ciudadanos vivir y criar a sus hijos con un mnimo de tranquilidad.

Los que se esconden se unen a los que madrugan

Habra que estar ciego para no percibir en los movimientos sociales de abril ms que el ltimo estertor de los ferroviarios que defienden su estatus laboral. Su vigor renovado alerta al Elseo. El martes 3 de abril, el 77% de los conductores fueron a la huelga. Las estadsticas de participacin son inditas. Slo el 12% de los trenes de alta velocidad circularon. El 13% de los intercities. El 6% de los trenes regionales exprs. Lo nunca visto.

Pero el nunca visto que se percibe detrs de este movimiento de rechazo es la famosa convergencia . Con la SNCF, empresa nacionalizada en 1938, otras dos grandes compaas se han visto sacudidas estos das por importantes conflictos. Air France, nacionalizada en 1999, y Carrefour con el 50% de los huelguistas y ms de 300 tiendas afectadas. Carrefour, 20.000 empleados, que no son funcionarios, pero que ya no aguantan que su paga de beneficios pase de 610 a 57 euros, mientras los accionistas se reparten 356 millones de dividendos.

En este mes de abril, a los escondidos oficiales, los del servicio pblico, objeto de burla o denuncia desde los 80, se les han unido los apasionados , los flexibles , los que madrugan del sector privado, ensalzados para culpabilizar a los primeros. Sus luchas no son las mismas, ni necesariamente comparten expectativas, pero sienten el mismo cansancio, las mismas dudas, los mismos enfados.

Aqu se encuentra implicado el presidente de la Repblica, a ttulo personal. Al haberse lanzado por completo en un proyecto sobre todo liberal , mientras su programa presidencial prometa, por contraposicin al de Franois Fillon, una dimensin liberal y al mismo tiempo social , Emmanuel Macron ha corrido un riesgo, que se materializa en este mes de abril. Crea distinguirse de sus predecesores, pero repite el error de Franois Hollande y de Nicolas Sarkozy: haber dicho una cosa en campaa y hacer otra una vez en el poder.

Tres discursos que ya no funcionan

Desde su eleccin, Macron se ha lanzado en un triple discurso que podra volvrse en su contra, como un bumern: el discurso sobre la reforma, como si fuese de cajn que la reforma estuviese unida al progreso; el discurso sobre los dficits , como si fuese evidente que el umbral del 3% fuese la salida del purgatorio; y el discurso sobre los privilegiados (funcionarios o jubilados), como si la precarizacin de unos fuese a reforzar a los otros.

Discursos sobre la reforma: una vieja cancin

Releyendo el discurso pronunciado en Le Havre por Nicolas Sarkozy, justo despus de su eleccin, el 29 de mayo de 2007, uno siente cierto vrtigo. Todo Emmanuel Macron ya est ah, tanto en las palabras como en la estrategia, y en la economa.

La misma pretensin de encarnar un nuevo mundo : Francia ha optado por el cambio. Ha optado por romper con los comportamientos, las modas de pensamiento, las ideas del pasado , proclamaba entonces el nuevo presidente, ya orgulloso de portar la idea de un viejo mundo abolido, e incluso, como Jack Lang en 1981, de un pasaje de las tinieblas a la luz.

La misma ambicin para superar las divisiones: Para m, las convicciones y las competencias son ms importantes que las etiquetas. Con esta mentalidad se form el Gobierno . No os recuerda a nadie?

Incluso el mismo desprecio por las objeciones que sus elecciones polticas podran plantear. Para Sarkozy cualquier crtica era el regreso del pensamiento nico , para Macron supone el regreso del viejo mundo .

Mismo voluntarismo: No dejar que nadie desnaturalice el proyecto que he llevado a lo largo de la campaa presidencial , deca el presidente de 2007, mientras que el de 2018 declaraba en televisin: Hago lo que he dicho. Esto quizs sorprenda a algunos, contrare a otros, quizs en mucho tiempo esto no haba ocurrido .

Y sobre todo la misma estrategia para imponer todas las reformas al mismo tiempo . Sarkozy, recin elegido, teorizaba as su blitzkrieg [guerra relmpago]: Para acabar con las limitaciones, para desenredar los nudos, hay que golpear duro, hay que actuar sobre todos los frentes a la vez, hay que crear un efecto de entrenamiento, hace falta una masa crtica . Diez aos despus, Emmanuel Macron toma medidas para golpear duro, golpear rpido (los decretazos) y en todos los frentes: reforma laboral, pensiones, Justicia, escuela, universidad, parados, formacin, lmites de velocidad, SNCF, privatizaciones, etc.

La masa crtica de Sarkozy se ha hecho tan crtica que se ha vuelto en su contra en pocos meses. Lo mismo da. En vez de sopesar las consecuencias, su sucesor le imita multiplicndose, como si la agitacin garantizase su accin. Y como si la palabra reformas , enarbolada como un talismn, pudiese servir de llave maestra despus de haber abierto puertas que dan a otras puertas y as sucesivamente, durante cinco presidencias.

Discurso sobre los dficits: partida vaca?

La lucha contra los dficits y el endeudamiento constituye uno de los ejes principales del discurso de Macron. Es, por ejemplo, la justificacin de los sacrificios requeridos a comienzos del mandado a ciertos sectores de la poblacin, como los pensionistas, en aras de la solidaridad. Esta exigencia de rigor presupuestario del mundo supuestamente nuevo se remonta, otra vez, a Raymond Barre y a las postrimeras de la crisis del petrleo. La idea de que los franceses viven por encima de sus posibilidades es, sin duda, el leit motiv que cualquier hombre o mujer nacidos a finales de los 70 han escuchado desde que tomaron su primer bibern.

Los meses posteriores a la eleccin de Emmanuel Macron le reservaron una serie de buenas noticias en el plano econmico. Se recuperaba la senda del crecimiento, se estabilizaban las cifras del desempleo y el dficit caa por debajo del 3%. Motivo de orgullo para el nuevo Gobierno, de inmediato discutido por los fieles a Franois Hollande, que lo atribuyen a las polticas del expresidente.

Para los franceses, el problema no est ah. Poco les importa saber de quin es el mrito de esta vuelta a los criterios de Maastricht. Se preguntan ms bien de qu sirve esa felicidad estadstica si se traduce en seguir con los sacrificios. Para qu sirve comportarse mejor si es para ir a peor? Y, cundo van a percibir por fin los dividendos del rigor?

Esas son las cuestiones urgentes, en este comienzo de 2018, en un momento en que los pensionistas fruncen el ceo, los ferroviarios hacen balance, los barrenderos echan cuentas, los empleados de Carrefour establecen comparaciones, los estudiantes toman decisiones y los asalariados de Air France, cualquiera que sea su categora laboral, reclaman subidas salariales.

Discurso sobre los acomodados: el desgaste de estar en el punto de mira

Puesto que va a perturbar la vida diaria de los franceses, les afecta en un sentido o en otro, la larga huelga de los ferroviarios es peligrosa para el Gobierno.

Para deslegitimarla, el poder recurre al viejo argumento de la equidad . Consiste en sealar con el dedo a un sector de la poblacin, en nombre de la suntuosa igualdad entre todos los ciudadanos, acusndolo de proteger a los privilegios que los dems no tienen.

Este discurso sobre los acomodados no tiene nada de nuevo. Al contrario, hunde sus races en el viejo mundo . Funcion de manera implacable, enfrentando a sectores de la poblacin unos contra otros.

Alain Jupp ya ech mano a este recurso en 1995 para tratar de aplicar a la funcin pblica la reforma de las jubilaciones impuesta por douard Balladur al sector privado, dos aos antes, a propsito del aumento de la duracin de la cotizacin. Choc contra los ferroviarios, pero Franois Fillon retom la semntica del privilegio en 2003 y despus en 2010. En virtud de qu injusticia el profesor Pierre tendra ventajas de las que carecera el asalariado del sector privado desde 1993?

El argumento funcion tan bien que ha vuelto a recuperarse ahora. En las ltimas semanas, el poder se ha centrado en los parados, demasiado asistidos con relacin a los mileuristas, los jubilados que deben soportar un esfuerzo porque su poder de compra habra aumentado ms que el de los asalariados y, por supuesto, los ferroviarios.

Para no contrariar a la poblacin a la que se dirige, el Gobierno de 2018 aplica un mtodo que se viene probando desde hace lustros, y que emple con xito douard Balladur: no tocar las ventajas de los que estn, sino privar de ellas a los recin llegados en la empresa.

Eso mismo es lo que propone la ministra de Transportes, lisabeth Borne, a los ferroviarios. Despus de subrayar los privilegios de los afectados y tras haber repetido que los conservaran a ttulo personal, la ministra denuncia el abuso del derecho de huelga. No habra razones para dejar de trabajar salvo que se trate de movilizaciones corporativistas.

El problema del poder es que ese discurso sobre los acomodados es viejo y que termina por cansar. Esa igualdad por abajo que se impone a los ms jvenes nunca ha trado la justicia que se reivindica, sino desigualdades crecientes y ms precariedad.

Llega un momento en que estas contradicciones se aguantan menos bien. Si esto se hace realidad, los ferroviarios ya no sern gente que molesta, a ojos de los ciudadanos, sino gente que tiene razn al defenderse .

En ese caso, el Gobierno tendra que desdecirse. La era de los decretazos dara paso al tiempo de las concesiones.

Claro que todava no estamos en ese punto. Emmanuel Macron hace frente a un movimiento social determinado, que se alimenta con aos de paciencia decepcionada, pero an no ha perdido esta mano. La focalizacin sucesiva en determinados sectores, en nombre de la unidad nacional, ha creado un frente comn, pero debera dar resultados.

Un movimiento social, incluso profundo y enraizado en cuarenta aos de historia, debe encontrar una salida poltica, si no quiere cronificarse.

Si bien Macron se asla frente a las exasperaciones, todava no se encuentra amenazado en el plano poltico. Las instituciones le protegen; la derecha y la ultraderecha ya no saben a quin consagrarse y la izquierda est ms dividida que nunca.

A partir de maana, lo decisivo en el plano poltico no ser el rostro del poder, sino su estilo y su potencia.

Si a Macron le funciona, tendr va libre y su tendencia a decidir sobre todo se desplegar sin freno. Pero si no lo hace y triunfan los huelguistas, deber despachar sus certidumbres al museo de los monlogos y volver a tierra firme.

Los electores le esperarn tras las europeas, las regionales, las municipales y de 2022.


Versin espaola: Mariola Moreno, infoLibre, socio editorial de Mediapart, e Irene Casado Snchez. Edicin Irene Casado Snchez.

https://www.mediapart.fr/tools/print/741553


Tomado de http://www.sinpermiso.info/textos/francia-pulso-social-a-macron



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter