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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2018

Polmica en la izquierda
Ni Piera ni Evo, mar para los explotados bolivianos y chilenos

Gustavo Burgos
El Porteo


El desarrollo de los alegatos orales en la Corte Internacional de La Haya entre Chile y Bolivia, en pleno desarrollo en estos momentos, ha forzado a todos los sectores polticos a pronunciarse. No haremos una resea completa de tales posiciones, pero s una mencin en orden a que en su conjunto, el rgimen ha reflotado el inveterado chauvismo burgus con que se conduce nuestra poltica internacional respecto de los pases limtrofes. La intangibilidad del Tratado de 1904 y, por l, de los tratados que dan cuerpo al Derecho Internacional Pblico como derecho de principios, constituye la mdula de la posicin de Estado, tras la cual se han alineado Bachelet y Piera. La falta de inters de la poblacin sobre el problema, ms all de lo que exhiben los medios de comunicacin, parece una rplica del desinters que marc la visita del Papa Francisco en enero pasado. Ni Dios, ni la Patria, ni los hroes del 79, agitan las aguas en Chile, valga la metfora.

Sin embargo, resulta de inters la campaa que parte de la izquierda chilena ha levantado, alinendose con Evo Morales y que sostiene la consigna de Mar para Bolivia. La referida campaa sostiene que se le debe dar un acceso soberano a Bolivia al mar y aunque no lo dicen explcitamente, entendemos que quienes la apoyan plantean algn tipo de cesin territorial. En este sentido la argumentacin de mayor significacin consiste en que el mar chileno est radicado en las siete familias que licitaron su explotacin con la corrupta Ley Longueira, que por lo mismo no est comprometido -al cederse territorio- el inters nacional. Mar para Bolivia se presenta como una forma vicaria de latinoamericanismo, verificada en el incondicional apoyo a Evo Morales. En esta lnea, ms de alguno afirma que apoyar al Estado Plurinacional de Bolivia es apoyar la causa del socialismo, aunque en general pareciera dominar el concepto humanitario y bastante ms ambiguo de que el mar es de todos, al decir de Florcita Motuda: lo que piden los bolivianos es muy poco.

Creemos que esta campaa de seguidismo a Evo Morales equivoca el camino. El antiimperialismo y la unidad latinoamericana han sido patrimonio de la izquierda chilena desde los tiempos de Recabarren y nunca ella se ciment en la defensa de un pas en particular en detrimento de otro, precisamente porque -ms all de los ponchos y la Pachamama- lo que despliega Morales en poltica internacional es el chauvinismo boliviano tradicional, el mismo del MNR, Torres y Banzer. Explicar el atraso de Bolivia por la mediterraneidad es patrimonio poltico de la burguesa boliviana que agita el antichilenismo con motivaciones de unidad nacional para disfrazar su poltica de colaboracin con el imperialismo. Dicho de otra forma, el atraso de Bolivia y de Chile tambin- no tiene que ver con la mediterraneidad sino que con su condicin de semicolonia del imperialismo, su economa capitalista atrasada, con el latifundio y la monoexplotacin de materias primas. Es el capitalismo, la propiedad privada de los grandes medios de produccin y la sumisin de la burguesa boliviana a la metrpoli lo que explica su atraso. An la recuperacin de Antofagasta y la expulsin de todos los chilenos que viven all seran insuficientes para poner fin al atraso boliviano. Miente Evo cuando acusa a Chile de este atraso y lo ms grave- renuncia con ello a dar una lucha antiimperialista.

 Por qu ocurre esto?, por qu sectores de izquierda chilenos se alinean con el nacionalismo boliviano al que califican de socialismo?

El caso de Bolivia y de su presidente Evo Morales, ya en el poder por tres perodos consecutivos, 2005, 2009 y 2014 (gobernar hasta el 2020 como mnimo) convoca a errores. En su poltica combina radicalismo discursivo y ortodoxia de ajustes fiscales, al tenor del Consenso de Washington, de corte neoliberal.

En la historia de Bolivia, ningn presidente ha obtenido tantas victorias electorales consecutivas y gobernado, democrticamente y con estabilidad poltica, por un perodo que hasta ahora alcanzar los 15 aos y podra ampliarse an ms despus de sus avances con la justicia electoral con reelecciones indefinidas. No hay en la historia de Bolivia, pas que ostentaba hasta los aos ochenta una extrema debilidad institucional, mltiples gobiernos y golpes de Estado, ningn gobernante ni rgimen que se le asimile, democrtico o dictatorial.

Esto es autoevidente y no requiere de mayores explicaciones. Es ms, de ser por lejos el pas ms pobre de Amrica Latina, durante el mandato de Morales el desarrollo en obras pblicas (principalmente carreteras), transporte, construccin de escuelas (materializando una campaa de alfabetizacin) y ahora de hospitales, ha observado el crecimiento de su Producto Interno Bruto al punto de ser considerado ahora por el FMI como un pas de ingresos medios.

Lo indicado constituye la base material del xito del primer presidente indgena, cuyas medidas, centradas en legitimar el orden institucional boliviano, no han transformado -a pesar de todas estas concesiones a los explotados- a Bolivia en socialista. Este xito poltico del nacionalismo boliviano, cuya capacidad de seguir reproduciendo concesiones parciales a las masas depender del precio internacional de las materias primas, hacen a Evo Morales el paladn regional del capital extractivo o del extractivismo clsico.

En la construccin de su imaginario redentor de las nacionalidades amerindias oprimidas Evo Morales ha sabido explotar un antiimperialismo de cartn: contra la intervencin de Estados Unidos en Venezuela, contra el embargo a Cuba, en favor de la demanda argentina en las Islas Malvinas. Al mismo tiempo se afili al bloque regional ALBA, apoyando proyectos de integracin regional que excluyen a Estados Unidos. Denunci el TPP (Trans-Pacific Pact) como un proyecto neo-liberal. Pero al mismo tiempo que denunciaba el militarismo de los EEUU, se diriga a los grandes inversores espaoles para invitarlos a invertir en Bolivia en trminos ampliamente favorables. En otras palabras, estos pronunciamientos radicales han estado dirigidos a permitir la materializacin de polticas econmicas imperiales. Evo ha sido muy cuidadoso en diferenciar el militarismo imperial de la inversin extranjera (o imperialismo econmico), pues este segundo encaja perfectamente con su estrategia de desarrollo econmico capitalista funcional al capital transnacional.

Mientras en La Haya, sosteniendo un juicio contra Chile, Evo Morales habla de integracin de los pueblos, su gobierno en el mismo momento inaugura un stand en la Convencin de Toronto para atraer inversiones en la minera altiplnica. El ministro de Minera, Csar Navarro, dijo que el estar en el PDAC es decirle al mundo que Bolivia tiene las puertas abiertas con una gran oferta mineralgica y que en el pas se trabaja de manera coordinada entre los actores mineros, privados, cooperativistas y estatales. Este es verdadero rostro del gobierno del MAS boliviano.

Evo Morales ha articulado su movimiento, primero en torno a su persona respecto del cual su movimiento observa un riguroso culto a la personalidad- pero principalmente mediante maniobras envolventes con las cuales ha ido poniendo bajo su conduccin a quienes fueran sus adversarios. Las nacionalizaciones de los recursos naturales en realidad son alianzas estado/empresarios que garantizan las legtimas utilidades de los inversionistas que en algn momento se le opusieron. La reforma agraria de Evo consisti bsicamente en un acuerdo con los latifundistas permitindoles desarrollar una vigorosa agroindustria orientada al comercio exterior, de esta forma las tierras repartidos a los campesinos fueron principalmente tierras fiscales de baja productividad; con esta reforma, las lites cruceas de Cochabamba y Sucre terminaron incorporndose a su gobierno. El propio Rodrguez Veltz, sucesor del depuesto Carlos Mesa, acusado otrora por el propio Morales como traidor a la patria en su breve interinato del 2005, acta actualmente como agente boliviano ante la Corte de La Haya en la causa contra Chile.

Bajos impuestos al inversionista extranjero, ms de 17 mil millones de dlares en garanta para estos inversionistas, baja conflictividad laboral y una poltica internacional que legitima al rgimen, constituyen los pilares del socialismo de Evo Morales. Las peroratas indigenistas, las chombas y los ponchos son la cscara de un programa poltico que redita enormes ganancias al capital europeo.

Para el trabajador boliviano, Evo Morales representa bajos salarios (los ms bajos de Amrica del Sur), trabajo infantil, criminalizacin de la protesta social (en enero Morales tuvo que retirar su proyecto de Cdigo Penal por la resistencia a las normas que criminalizaban la protesta y limitaban la libertad de expresin) e intervencin en las organizaciones de trabajadores, las que tercamente han resistido y hecho retroceder sus planes de flexibilizacin laboral. Pese a los miles de millones de dlares en reservas fiscales y los excedentes de las exportaciones, el 51,3% de la poblacin vive con menos de 2 dlares al da y el crecimiento econmico boliviano ha sido acompaado por la agudizacin de la desigualdad: el 10% de la poblacin en la cima recibe el 45,5% de todo el ingreso y el 10% ms bajo el 1%. Bolivia depende todava de la exportacin de materias primas y de la importacin de productos manufacturados. La oligarqua boliviana vive sus mejores das, mientras los trabajadores y los jubilados sobreviven con sueldos y pensiones por debajo de la lnea de supervivencia.

El Estado Plurinacional de Bolivia es un Estado burgus, su economa capitalista se sustenta en la explotacin del trabajo asalariado y su gobierno no hace otra cosa que desplegar una poltica coherente con tales intereses de clase. Las cosas son lo que son y no lo que nuestros deseos de fraternidad nos puedan sugerir. La campaa Mar para Bolivia sirve a Evo Morales y su proyecto poltico, pero esta campaa no sirve ni a los trabajadores chilenos ni a sus hermanos de clase bolivianos. La campaa Mar para Bolivia, funcional a los intereses del gobierno altiplnico no ayuda a los explotados de ambos lados de Los Andes, porque alienta el nacionalismo chauvinista y saca de escena que el verdadero enemigo es la clase patronal y el imperialismo.

Nos preguntbamos ms arriba por qu algunos sectores de izquierda apoyan la campaa de Mar para Bolivia, creemos haber dado las bases para articular una respuesta: por simple error, por la incapacidad de racionalizar el conflicto de la mediterraneidad boliviana en trminos de clase y en trminos de nacin oprimida/nacin opresora. Los conflictos sociales no pueden resolverse frente a ningn tribunal porque stos son inequvocamente- instrumentos polticos de dominacin de clase. Cualquier resolucin de la Corte de La Haya ser una determinacin de las potencias imperiales que crearon ese tribunal. Instar por un fallo favorable a Bolivia en este litigio como hace Mar para Bolivia, por lo mismo, importa apoyar la voluntad del imperio y en ningn caso servir los intereses de nuestros hermanos, los trabajadores y explotados bolivianos. La izquierda que apoya esta campaa peca de ingenuidad, de legalismo y democratismo, precisamente porque es en la arena de la legalidad y la institucionalidad donde nunca se han resuelto favorablemente los intereses de los trabajdores.

Hoy da, nuestras republiquetas siguen siendo tteres de las multinacionales y el capital financiero, sometidas como estn a la Corte de la Haya un tribunal emblema del imperialismo. Este conflicto va a ser usado en Chile para expulsar a los indocumentados, para intensificar el trabajo informal de los inmigrantes, para alimentar el chauvinismo. A ambos lados de la frontera, este conflicto servir para avivar el odio patriotero sobre el que se construye el andamiaje ideolgico que busca perpetuar la explotacin del proletariado y la defensa de los intereses antinacionales de las oligarquas.

La defensa de las privatizaciones, de las exenciones tributarias para las multinacionales, de los intereses de los grupos econmicos y el capital financiero, son los que estn en juego. Son los intereses de los de los inversionistas y de la oligarqua extractivista, los que estn detrs de Evo Morales. Por este lado y tras Piera estn adems de sus intereses personales- los de los Matte, Luksic y la piara de piratas que se enriquecieron con el pinochetismo. Se pelean el mar territorial que la Ley de Pesca en Chile, entreg de por vida a 7 grandes familias de la industria pequera. Ninguna resolucin de La Haya responder a las necesidades de los trabajadores.

Frente a este juicio de La Haya, no corresponde apoyar los intereses patronales que se ocultan con mayor o menor eficacia- de tras de los gobiernos de Chile y Bolivia. Resulta imprescindible defender los intereses de los explotados chilenos y bolivianos, lo que hoy significa la unidad de los explotados de ambos pases en contra de sus clases patronales y del imperialismo. La subsistencia del orden capitalista es la base material de los conflictos limtrofes y las guerras, si hoy Piera y Morales hacen votos de buena crianza y se muestran respetuosos del derecho internacional, maana por idnticos intereses nos llamaran nuevamente a la guerra.

Resulta necesario hoy da alzar las banderas del internacionalismo proletario, de la fraternidad de clase y del pacifismo revolucionario. No tomaremos las armas en contra de nuestros hermanos de clase, los obreros y explotados bolivianos. Debemos movilizarnos para expulsar a la burguesa del poder y expropiarla, para consumar la autntica independencia nacional expulsando al imperialismo, uniendo nuestros pueblos en una Unin de Repblicas Socialistas de Amrica Latina. Lo que no hicieron ni Bolvar ni San Martn, lo haremos los proletarios unidos de Amrica Latina. Los proletarios de Chile y Bolivia unidos en contra de sus verdugos: los Pinochet, los Banzer y las putrefactas oligarquas antinacionales.

Fuente: http://elporteno.cl/2018/03/24/juicio-la-haya-pinera-evo-morales-mar-los-explotados-paises/


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