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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2018

Entrevista a Enrique Gonzlez de Andrs sobre Reforma o ruptura? Una aproximacin crtica a las polticas del PCE entre 1973 y 1977 (y II)
Hay bastante relacin entre las polticas llevadas a cabo en aquel perodo por el PCE y la situacin en la que se encuentra actualmente

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Doctor en Historia por la UNED, Enrique Gonzlez de Andrs se ha especializado en las polticas del PCE durante el franquismo y la transicin, sobre la evolucin de la clase obrera y la economa espaola a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, y sobre la temtica de las transiciones polticas. Aparte de artculos publicados en revistas especializadas y en obras colectivas, es autor de La economa franquista y su evolucin. Los anlisis econmicos del PCE y Las transiciones polticas. Enfoque ideolgico y discurso acadmico. Una mirada crtica.

***

Seguimos con tu ltimo libro. Hemos hablado de ello pero insisto un poco ms. Jug algn papel en esas luchas la izquierda comunista? Y los grupos vinculados a las fuerzas nacionalistas vascas?

Entiendo que cuando te refieres a la izquierda comunista ests hablando de aquellas formaciones que se autosituaban a la izquierda del Partido Comunista de Espaa.

S, a esas fuerzas me refiero.

Sin duda alguna, tuvieron un rol destacado en dichas luchas. De hecho, pudieron implementar las alternativas que consideraban ms convenientes para que la clase trabajadora y otros sectores ms desfavorecidos de la sociedad espaola pudieran revertir su grave situacin. Tuvieron magnficas oportunidades, en determinados momentos, para demostrar algo que repetan constantemente: ellos eran los verdaderos comunistas y no los que militaban en el PCE. Las principales organizaciones con una influencia social relativamente significativa -siempre a una escala inferior que la del PCE por supuesto-, cuyo discurso pareca ms radical, se adscriban al maosmo. Se trataba de las ya mencionadas ORT, MCE y el Partido Comunista de Espaa (internacional) (posteriormente, Partido del Trabajo de Espaa PTE-).

Al igual que el PCE, todas ellas defendan la teora de las dos etapas para alcanzar la revolucin socialista, lo que significaba dejar reivindicaciones especficamente obreras para no saltarse etapas, y propugnaban una poltica de alianzas interclasista, por lo que, participaron activamente en la Junta Democrtica de Espaa, impulsada por el PCE, en la Plataforma de Convergencia Democrtica, auspiciada por el PSOE, y en Coordinacin Democrtica, que supuso la fusin de las dos anteriores.

En el terreno de la praxis, la huelga general navarra de 1973, liderada por la ORT, por ejemplo, puso de manifiesto que los trabajadores secundaron la huelga general sin convocatoria formal por parte de CCOO, que sta no puso en marcha un organismo coordinador que unificara a todas las empresas y sectores en conflicto hasta el final de la lucha y como consecuencia de una iniciativa del sindicato vertical, que no plantearon llamamientos a otros territorios con el objetivo de generalizar las luchas, que llegaron a tildar aquella movilizacin de huelga no poltica, etc. Podramos concluir que, tanto en la teora como en la prctica, destacaron mucho ms las analogas que las divergencias con el PCE.

CCOO fueron siempre o en muchos momentos una correa de transmisin del PCE?

Fue uno de los debates que ms espacio ocup en el seno del movimiento obrero durante el franquismo y la transicin. Actualmente, podemos afirmar que hay bastantes trabajos, algunos de ellos muy exhaustivos, sobre el origen y el desarrollo de las CCOO, lo que supone explicar el papel que tuvo el PCE en su gnesis, en su extensin y, en resumidas cuentas, en su configuracin como movimiento sociopoltico. Sin duda alguna, el PCE tuvo una implicacin estelar en CCOO, conllevando, entre otras repercusiones, que gran parte de los lderes de este movimiento fueran militantes y/o simpatizantes suyos. Lgicamente, las propuestas del PCE eran trasladadas al mbito de CCOO, al igual que hicieron otras organizaciones de la izquierda que se encuadraban en CCOO. Tambin debemos resear que ciertas propuestas fueron aceptadas a regaadientes por parte de su militancia sindical, llegndose incluso a oponerse en determinadas ocasiones. Quizs, el problema no resida en ser correa de transmisin sino en cmo se conformaban las propuestas del PCE en el seno de la organizacin y cmo se defendan en el interior de CCOO. Por ejemplo, cuando ya se haban aprobado los Pactos de la Moncloa, acuerdos que a nadie se le puede ocultar su relevancia, Santiago Carrillo, en una entrevista en la revista terica del PCE, aluda a que se estaban preparando materiales para los militantes sobre el contenido de dichos pactos ya a ttulo informativo.

Aceptadas a regaadientes por parte de su militancia sindical, oposicin en algunas ocasiones,... nos puede dar algn ejemplo?

En el libro, transcribo documentos externos y material interno que se encuentra en el Archivo Histrico del PCE extraordinariamente interesante en relacin con tu pregunta. As, en las luchas de enero de 1976 en Madrid, los lderes comunistas del Metro y de la construccin constataron, pblicamente, la frustracin e insatisfaccin de un colectivo amplio de trabajadores, entre los que figuraban sindicalistas del PCE, por no haber proseguido con las luchas ante las escasas reivindicaciones conseguidas. Tambin, en Guipzcoa, hubo comunistas que, ante las elecciones sindicales de 1971 y en contra del criterio de la direccin del partido, optaron por defender el boicot a las mismas en vez de la participacin, tal y como se constata en los informes remitidos por los lderes guipuzcoanos a Santiago Carrillo.

Qu papel jugaron las divisiones de las lites dominantes, como t mismo las llamas, en ese perodo?

Esta cuestin, lamentablemente, est muy poco investigada. Hay bastantes trabajos sobre las fricciones y controversias en el seno de las familias polticas del franquismo, calificndolos de reformistas, continuistas, aperturistas, los del bnker, sin embargo, las divisiones dentro de las lites dominantes apenas salen a relucir. Si observamos la actitud y el comportamiento de los grupos empresariales ms poderosos del pas en la dcada de los 70, nacionales e internacionales, podremos comprobar variaciones importantes. En un principio, la apuesta por un rgimen democrtico brillaba por su ausencia. No obstante, a mediados de dicha dcada, aparecieron ciertas declaraciones que reconocan la necesidad de hacer cambios polticos que nos homologasen con el resto de las democracias occidentales. La clave de esta sbita mutacin debemos buscarla, fundamentalmente, en las amplias movilizaciones que se estaban produciendo en la sociedad espaola, particularmente por parte de la clase trabajadora, demandando plenos derechos polticos y sociales. Tampoco podemos negar la existencia de un sector de la clase dominante que segua apostando por una continuidad del rgimen dictatorial, con meros retoques estticos. En consecuencia, gracias a las presiones de los trabajadores, mucho ms que los reiterados llamamientos al dilogo realizados por la dirigencia del PCE, la clase dominante se vio dividida, lo que facilit la sustitucin de la Dictadura por un rgimen democrtico.

Cuando se produjo el asesinato de Carrero Blanco, estbamos de lleno en el Proceso 1001. Qu pas? Cmo reaccion el PCE ante el magnicidio?

Sin duda alguna, el magnicidio de Carrero Blanco sorprendi a toda la oposicin antifranquista, si excluimos, obviamente, a ETA. Este hecho coincida con el juicio contra los principales dirigentes de Comisiones Obreras, denominado 1001. El PCE haba pergeado una campaa para pedir su puesta en libertad. Al igual que en el resto de sus actuaciones, su gua de referencia era recabar los mximos apoyos sociales, haciendo hincapi en los que pudieran provenir de la burguesa no monopolista, de sectores que anteriormente haban formado parte del franquismo y de capas oligrquicas no tan comprometidas con el mantenimiento del rgimen. Como ya he indicado, esto supona retirar de la agenda poltica reivindicaciones clasistas, incluso antifranquistas, as como proponer un comportamiento al movimiento obrero que no asustara a las personalidades y grupos de naturaleza elitista y que, segn la dirigencia comunista, podan ser ganados a la causa de la ruptura democrtica. El PCE achac a ETA que, debido a su atentado, no se pudo llevar a efecto la campaa contra el proceso 1001. El rgimen no se mantena porque estuviera al frente el almirante, sin negar su evidente protagonismo con un Franco ya decrpito, por lo que su desaparicin fsica no presupona la erradicacin del franquismo. Al mismo tiempo, para que sta se produjera fehacientemente, deba conseguirse a travs de una amplia movilizacin popular y no por el ardor guerrero de unos individuos que se crean erigidos en portaestandartes del pueblo oprimido. Ahora bien, lo que s se evidenci, tal y como expongo en el libro, es que el aparato estatal, autntico sostn de la Dictadura, dio manifiestas muestras de flaqueza, reconocidas hasta por los propios prebostes franquistas. En ese contexto, la poltica del PCE no fue la de azuzar esas debilidades, hurgar en las heridas, si se me permite la expresin, sino que se orient, nica y exclusivamente, a solicitar negociaciones con los poderes fcticos del pas (el Ejrcito, la Iglesia, la Banca) para intentar evitar una posible noche de los cuchillos largos contra la oposicin antifranquista. Descart, en todo momento, cualquier movilizacin tendente a erosionar al rgimen para, segn sus argumentos, no provocar dicha reaccin.

Y esa prudencia y moderacin que comentas, ese terror a una noche de cuchillos largos, era una poltica fruto del miedo, de la falta de coraje? Qu podra haber hecho el PCE para hurgar en las heridas del franquismo espaol? Convocar una huelga general con fuertes movilizaciones en las calles por ejemplo?

Las actuaciones que el PCE podra haber posibilitado para conseguir una erosin mayor del franquismo tras el magnicidio de Carrero Blanco no se pueden separar de la estrategia y las tcticas que el PCE consideraba ms apropiadas para lograr un rgimen democrtico, en lnea con lo ya esbozado. Debemos recordar que la prudencia y la moderacin de la que haca gala su dirigencia deca basarse en evitar males mayores desde un punto de vista poltico para el conjunto de la ciudadana espaola. En efecto, participar en manifestaciones y protestas de forma pacfica para no provocar la reaccin violenta de las fuerzas de orden pblico, apelar al Ejrcito para que se convirtiera en el baluarte del futuro rgimen democrtico rehuyendo cualquier medida depurativa contra sus componentes franquistas, aceptar las condiciones draconianas impuestas para su legalizacin al objeto de que los poderes fcticos no rechazara la misma, ocultar medidas que pudieran afectar negativamente al establishment no fuera que ste adoptara una posicin contraria al trnsito hacia la democracia, etc.

En el caso del atentado de Carrero Blanco, no cabe duda de que dej perpleja y, en buena medida, amedrentada a la mayora de la oposicin obrera al antifranquismo en sus primeros compases. Por tanto y antes de proponer cualquier actuacin, pareca imprescindible explicar lo que haba sucedido en los barrios, en las empresas, en los centros de estudio, empleando los medios disponibles en aquellos momentos naturalmente. A mi juicio, el aspecto propagandstico en el que deberan de haber insistido ms, y que fue silenciado por la dirigencia del PCE, era el relativo al desconcierto y a la debilidad mostrado por el Estado franquista, en especial por parte de sus instituciones ms represivas. Al mismo tiempo, ese contacto debera de haber servido para recabar la opinin de los trabajadores, de los jvenes, de las capas ms implicadas en la lucha contra la Dictadura y, tras una valoracin lo ms concienzuda posible, no solo por parte del PCE sino tambin del resto de las formaciones obreras antifranquistas, proponer aquellas medidas movilizadoras ms acordes con el ambiente existente y con la significacin del momento. El PCE, por el contrario, opt por cancelar ipso facto todas las luchas previstas, incluidas las que pedan la liberacin de los procesados por el juicio del 1001. Que el ambiente posterior al atentado ya no era ya tan retrado como en sus inicios lo conocan los propios lderes comunistas. As, en una carta remitida por Francisco Romero Marn a Santiago Carrillo, fechada un mes despus del atentado, informaba de huelgas y conflictos en el textil en Catalua, en la empresa Astano de Ferrol, en la EMT madrilea, en las minas y en La Felguera en Asturias, en varios sectores y fbricas de Navarra, Vizcaya, Santander y Valencia, entre otras.

Se enfrent el PCE frontalmente a la ley de reforma poltica (LRP) o pens que era una lucha perdida de antemano?

Este es un extraordinario ejemplo para entender adecuadamente las polticas aplicadas por el PCE en el periodo escogido. Esta organizacin manifest continuamente su apuesta por la democracia, sin adjetivarla desde un punto de vista de clase en ningn momento, sin embargo, en la primera ocasin en que se enfrenta a un proyecto democrtico auspiciado por los sectores reformistas del franquismo, observamos que su alternativa democrtica queda capitidisminuida. Nada ms ser expuesto el proyecto de LRP por Adolfo Surez, las crticas del PCE basculan, por un lado, en que es un texto antidemocrtico y, por otro, en que se ha elaborado sin ningn tipo de negociacin con la oposicin antifranquista. Durante buena parte de su tramitacin, estas crticas se mantuvieron pero, pocas semanas antes de la fecha prevista para el referndum, y sin que hubiera habido ningn cambio en el texto sometido a votacin, los lderes del PCE plantean votar afirmativamente la LRP siempre y cuando el Gobierno asegurara la celebracin de un referndum en libertad, hecho este ltimo que no era novedoso, ya que, fue reivindicado desde la presentacin del proyecto por el conjunto de la oposicin. Ante este estado de cosas, el PCE, como al resto de los integrantes de los organismos opositores, no le queda ms opcin que defender la abstencin e implementar una campaa en ese sentido.

Aunque el Gobierno sigui sin variar sus planes, lo que supona enfrentarse a un texto antidemocrtico y a un plebiscito sin las ms mnimas garantas de libertad, la citada campaa fue poco activa y escasamente contundente. Tal y como dijo Martn Villa, ministro de la Gobernacin, las muestras de desaprobacin por parte de la oposicin lo eran ms de boquilla que de fondo. Al mismo tiempo, debemos destacar que la LRP y la campaa del referndum mostraron que la poltica de alianzas del PCE se sald con un rotundo fiasco. Las personalidades y organizaciones polticas que no eran de izquierdas, adems de no hacer campaa contra la LRP, aconsejaron el voto afirmativo en algunos casos, dieron libertad de voto en otros y, cuando preconizaron la abstencin, dejaron claro que no reprobaban el texto. Los propios lderes de la izquierda con ms apoyo social (Santiago Carrillo, Felipe Gonzlez y Enrique Tierno Galvn) reconocieron, tras los resultados del referndum, que la campaa en contra de la LRP fue escasamente activa dado que, en el fondo, el camino propuesto no les pareca del todo inadecuado. 

Hizo bien el PCE en firmar los Pactos de la Moncloa? De hecho, algunas voces han afirmado que fueron los principales impulsores (junto al Gobierno de Surez) 

En mi anterior publicacin sobre la economa franquista y los anlisis econmicos del PCE, dediqu bastante espacio a explicitar los anlisis y valoraciones que la economa poltica oficial haca sobre dicho Pactos, al mismo tiempo que los cotejaba con los que efectuaba el PCE. La conclusin a la que llegaba es que apenas haba diferencias entre ambos. Esta circunstancia debera haber sido puesta en evidencia por las investigaciones y estudios realizados sobre este tema, por cuanto evidenciaba una extraordinaria contradiccin. Si el PCE se autodenominaba marxista-leninista, cmo poda analizar y proponer alternativas coincidentes en grado sumo con otras formaciones que rechazaban explcitamente dicha ideologa? No solo el PCE repudi las herramientas analticas de la economa poltica marxista, el Partido Socialista Obrero Espaol (PSOE) y el Partido Socialista Popular (PSP), firmantes de dichos pactos, tambin se definan como marxistas por aquel entonces. En aquella tesitura, lo fundamental para los grandes empresarios y banqueros nacionales e internacionales era cambiar la dinmica de la tasa de beneficios capitalista, que llevaba varios aos cayendo de forma alarmante, mientras que, en el conjunto de la renta nacional, seguan subiendo los salarios y los costes del factor trabajo. Tras la firma de los Pactos de la Moncloa, se consigue, como as ha sido sealado por mltiples economistas -y las cifras lo avalan contundentemente-, invertir dicha tendencia. Reiteramos que, aunque la correlacin de fuerzas de clase hubiera sido desfavorable para los trabajadores en el momento de la firma de los precitados Pactos, eso no tendra por qu llevar aparejado la no presentacin pblica de unos anlisis y una alternativa diametralmente opuesta a la amparada por las fuerzas polticas de la derecha. La clave estribaba en que el PCE no dispona de tal alternativa porque sus anlisis eran coincidentes con estas ltimas.

Por cierto, ya que hablas de marxismo-leninismo, a qu vino el abandono del leninismo desde tierras americanas?

No deja de ser un paso ms dentro del camino emprendido por la dirigencia del PCE. Pensaban que, cuanto ms se moderasen y eclipsaran reivindicaciones radicales, tradiciones transformadoras y asumieran buena parte del programa y el discurso de los sectores ms realistas de la izquierda, eso les llevara a cosechar mejores resultados electorales y poder compartir, de esta guisa, tareas de gobierno. De hecho, el proceso por el cual se legaliza el partido es una aplicacin prctica de estos planteamientos.

En tu opinin, la actual situacin del PCE tiene alguna relacin con la poltica llevada a cabo en los aos que has estudiado?

En mi modesta opinin, creo que hay bastante relacin entre las polticas llevadas a cabo en aquel periodo y la situacin en la que se encuentra el PCE. Para no extenderme en demasa, he sealado en mi trabajo que cuando los lderes comunistas hablaban de un tipo de democracia, prlogo de una sociedad diametralmente opuesta para un futuro indeterminado, la militancia, los simpatizantes y los sectores sociales que vean a esta organizacin como una herramienta para mejorar sus condiciones de vida y trabajo, la conceban de otra manera. No se trataba slo de votar y de tener presencia en las instituciones, algo por supuesto muy importante teniendo en cuenta que eso estaba prohibido en la Dictadura, sino de implantar una democracia que tuviera unos contenidos ms amplios y profundos, en especial en los mbitos social y econmico. Pongamos un ejemplo.

Adelante con l. Seguro que ayuda.

Ante la crisis econmica, el PCE insista en que con la sustitucin de la Dictadura por un rgimen parlamentario se sentaran las bases para su solucin, ya que, aqulla era la nica causante de la misma. Silenciaban el hecho de que todas las democracias ms avanzadas del mundo estaban atravesando una profunda quiebra econmica fruto de la crisis del sistema capitalista. De hecho, fue la ms virulenta desde el crack de 1929. Como no poda ser de otra manera, la experiencia posterior para muchos trabajadores demostr que las causas de la crisis eran ms profundas y que no se circunscriban a la instauracin de un rgimen democrtico, generndoles no pocas decepciones y muchas frustraciones, lo que sent las bases para que fuera desapareciendo el compromiso poltico de muchos de sus militantes y simpatizantes.

Una curiosidad. Citas en la bibliografa un libro de Manuel Sacristn, Seis conferencias. Por qu ese libro en concreto?

He ledo algunos textos de Manuel Sacristn que me han parecido muy interesantes, hasta el punto de que, en algunos de ellos, se encuentran profticos vaticinios en el supuesto de que PCE prosiguiera y/o promoviera ciertas polticas, que, por cierto, el tiempo le dio la razn. En lnea con la anterior contestacin, acertaba el intelectual comunista al enfatizar que, efectivamente, no haba otra alternativa para el PCE en aquellos momentos... si sta se atena a la gestin institucional y a la aceptacin de la lgica del sistema.

Qu opinin te merece el libro de Gregorio Morn sobre la grandeza y miseria del PCE, el que acaba de reeditar Akal hace poco tiempo?

Creo que es un acierto su reedicin. Desde una ptica historiogrfica, la utilizacin y sealamiento de las fuentes deja mucho que desear pero el contenido me sigue pareciendo extraordinariamente til y de obligada lectura tanto para un lector que sienta curiosidad por el devenir del PCE desde la finalizacin de la Guerra Civil hasta mediados de los aos ochenta del siglo pasado como para cualquier trabajo de investigacin que quiera profundizar sobre las vicisitudes de la citada formacin comunista.

El mismo Morn da cuenta del asunto que sealas de las fuentes en el prlogo que ha aadido a la edicin de 2017. Quieres aadir algo?

Reiterarte mi agradecimiento, as como a la editorial El Viejo Topo, por haberme brindado la posibilidad de sacar a la luz un trabajo de estas caractersticas.

***

 

Fuente: El Viejo Topo, n. 361, febrero de 2018

 

Primera parte de esta entrevista:

Entrevista a Enrique Gonzlez de Andrs sobre Reforma o ruptura? Una aproximacin crtica a las polticas del PCE entre 1973 y 1977 (I). "Para calibrar la verdadera fuerza de la clase obrera, no parece un buen mtodo disuadirla de ejercerla en los momentos en que se puede inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=239849

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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