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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2018

Ante el fallo sexista del Tribunal Constitucional
Lancemos piedras

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


Si el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional han sancionado -independientemente que muchos de nosotros pensemos que estos tribunales estn trufados por miembros de sectas catlicas peligrossimas-, que la segregacin por sexos del alumnado no va contra la igualdad ni contra la discriminacin sino que adems se puede financiar pblicamente, entonces no cabe otra que cambiar las leyes y la Constitucin. Si el discurso de la desigualdad que promueve el sectarismo catlico del Opus dei y otras sectas similares, es jurdicamente impecable y pulcramente constitucional, entonces no cabe otra que luchar por una Constitucin y unas leyes que impongan el imperio de la igualdad y la no discriminacin.

Muchos eran los que pensaban que no se poda luchar contra la segregacin racial defendiendo el rgimen del apartheid y muchos somos de la opinin que hay que desobedecer las leyes para poder cambiarlas. No se puede romper el vidrio de un gran escaparate tirando chinitas de papel, necesitamos lanzar una buena pedrada: la pedrada del laicismo. Es urgente reclamar un Estado laico y es urgente clamar por un cambio constitucional que imponga un Estado laico y garantice la libertad de conciencia.

Todo este galimatas no se puede destejer desde la ideologa del pacto educativo y el consenso. Es necesario decir con voz muy alta que el bipartidismo monrquico ha contribuido a destrozar la aspiracin de la escuela pblica, nica y laica, nico modelo escolar que aspira a la igualdad. Cuando, recientemente, se rompi el pacto educativo se acudi a la excusa de la financiacin pero el problema no son solo los recortes presupuestarios -que tambin- sino sobre todo la financiacin pblica de la escuela concertada ya que esta representa el factor ms importante de segregacin social en nuestro pas junto con la renta.

La segregacin educativa por sexos o la educacin diferenciada, como lo denominan los ultraconservadores de todo pelaje, es la ltima caricatura de la escuela tradicional catlica. Es una manifestacin de la ideologa ultra machista catlica donde la mujer es un aadido al hombre. Tras las banderas de la maternidad, la familia y la feminidad se esconden el discurso ultra reaccionario de unos sectores sociales privilegiados que aspiran a unos espacios anacrnicos y segregados porque a ellos les ha ido muy bien en una sociedad patriarcal y machista. Estos sectores de clases medias altas que pueden vivir en la Moraleja o en el Viso, si viven en Madrid, constituyen los Amish de nuestra sociedad. No creen en la igualdad y por eso les gusta la segregacin. Adems, muchos acaban en las altas instancias de la Magistratura.

Pero el problema en Espaa no son estos Amish del Opus Dei o de los Legionarios de Cristo o de los Kikos, no, el problema es social. Despus de la Convencin de los derechos del nio no hay ya excusas para que estas sectas impongan el adoctrinamiento contra los derechos humanos a los menores sea financiado pblicamente o no. El discurso de la desigualdad no cabe que se esconda detrs de la bandera de la libertad religiosa o la ms perversa an de la libertad de enseanza. Para empezar tenemos que acabar con este oprobioso artculo 27 de la Constitucin espaola donde el derecho a la educacin se pone al mismo nivel que la tan cacareada y falsa libertad de enseanza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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