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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2018

La era de los gobernautas

Lucas Malaspina
Crisis


China va a elaborar un ranking de ciudadanos segn su historial crediticio, que habilitar una navegacin jerarquizada de Internet. Estados Unidos volte la neutralidad de la red, lo que significa un poco lo mismo pero con la segmentacin en manos privadas. Cambiemos cruza los datos de la Anses con los de Google y Facebook y sale a tocar timbres en el escarpado conurbano bonaerense con un 70% de efectividad. El descalabro generado por el descubrimiento de la operacin Cambridge Analytica explica por qu los algoritmos se guardan bajo siete llaves y todos niegan utilizarlos para fines electorales. Lo privado desaparece y el capitalismo se engulle la democracia. Las guerras del futuro van a ser por los datos.

Durante la ltima contienda electoral se confirm que Cambiemos est operando entrecruzamiento de informacinelectoral con datos socioeconmicos a gran escala. El equipo de campaa manejado por el jefe de gabinete de Vidal, Federico Salvai, combin los resultados de una detallada encuesta producida por la consultora ecuatoriana Informe Confidencial (ligada a Durn Barba) junto con las estadsticas de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, por un lado, y con los resultados de las PASO, por el otro. As geolocalizaron el voto y las preferencias de los votantes de cada barrio de la provincia. Del maridaje entre big data, micro-targeting y presupuesto pblico parece surgir una ingeniera de las opiniones que ni siquiera Joseph Goebbels hubiera soado.

Desde el entorno de la gobernadora Vidal negaron que se haya aplicado big data. Dicen que solo incursionaron en el campo de la microsegmentacin, aunque admitieron la bsqueda de canales de contactacin, por ejemplo Facebook, donde los usuarios habran recibido mensajes especficos segn su ubicacin. En cambio, los asesores de 1Pas -as se llam el massismo en las ltimas elecciones- fueron ms aventurados: La big data nos permite buscar la mayor porosidad posible. Ya no se trata de la informacin de un grupo, sino de un individuo.

Ricardo Rodrguez, uno de los encargados de organizar los timbreos superprofesionalizados del oficialismo, afirm que dividieron Lans en siete zonas que fueron rastrilladas por cuatro equipos de treinta personas. Rodrguez se jact de su efectividad: Siete de cada diez personas que nos atienden en el timbreo terminan apoyando la gestin. Los coordinadores de estas cuadrillas fueron habilitados a un acceso parcial (es decir, limitado al territorio que cubrieron) al resultado del entrecruzamiento de datos geolocalizado para implementar mejor el mensaje electoral.

En este marco, a nadie puede sorprender el giro posdemocrtico de la Secretara de Medios, que pidi a la Anses acceso a su base de datos. La publicidad de Google o Facebook (corporaciones que no pagan impuestos en el pas, pero s acceden a contratos estatales millonarios) permite trackear usuarios una vez que entran a tu negocio o cargar planillas con mails o nmeros de telfono para afinar la llegada de los anuncios. El lmite en el uso de la informacin estatal solamente parece estar en los escrpulos de los mismos funcionarios que mienten en sus declaraciones al fisco.

carnaval posdemocrtico

A finales del siglo pasado, la cada del Muro de Berln, presentada como la victoria de la democracia capitalista sobre la dictadura comunista, prometa la proteccin de las libertades individuales bajo el paraguas de la vida privada, contrapuesta a una esfera pblica donde triunfaba siempre la fuerza de gravedad de las mayoras. Pero esas pocas terminaron. En la posdemocracia el desarrollo de Internet y la apropiacin de una enorme base de datos personales por parte de un grupo cada vez ms concentrado de corporaciones, abona lo que Juan Carlos Monedero describe como el intento de desplazar la poltica a un lugar neutral, para as proclamar la muerte del antagonismo poltico (Nueva Sociedad, 2012).

Mario Riorda, consultor experto en comunicacin poltica, denomin gobernautas a los ejecutores de esta pospoltica: para estar a la altura de la poca los gobernantes deben garantizarse equipos capaces de analizar datos a gran escala, incluyendo una necesaria escucha activa de las redes sociales. Los riesgos son mltiples: la hipertrofia, puesto que en nuestra actividad digital todo el tiempo estamos votando, eligiendo y calificando; y la adulteracin, porque la capacidad de monitorear y analizar lo que se desea y se piensa solo est al alcance de las grandes empresas (y del Estado). Lo importante es que se ha roto la intermediacin entre la vida privada y la pblica: el 99% se vuelve transparente para el 1%. Las audiencias microfragmentadas y traslcidas son un sujeto que ya no puede ser pensado como el portador de la soberana popular.

Estamos a las puertas de un mundo donde las personas pueden calificarnos y ser calificadas en cada interaccin social que realicen. Y en el que las puntuaciones, a la vez, influyen sobre el estndar de vida. Es el caso del Sesame Credit, que por ahora funciona con adscripcin voluntaria pero a partir de 2020 ser obligatoria. El Aviso del Consejo de Estado sobre la emisin del esquema de planificacin para la construccin de un Sistema de Crdito Social (2014-2020), emitido por los peces gordos de la Repblica Popular China el 14 de junio de 2014, podra inspirar muchos relatos distpicos. De qu se trata?

la obediencia gamificada

El Sesame Credit se presenta como un medio para perfeccionar la economa de mercado socialista y fortalecer la gobernabilidad. El comportamiento de cada ciudadano y persona jurdica en China sern calificados, indizados y rankeados por el Estado posmaosta, independientemente de su voluntad. Hasta aqu tiene similitudes con la norteamericana Peeple: se trata de una app muy polmica que permite puntuar a las personas en los planos personal, profesional y sentimental.

Una de las razones que justifican el Social Score es que el gobierno no posee estudios de mercado sobre la confiabilidad crediticia de los ciudadanos. Para implementarlo, de hecho, precisa de Alibaba, una suerte de Amazon chino que ya cuenta con gran cantidad de informacin para valorar a los usuarios orientales. En una absurda comparacin con la Argentina amarilla, podramos decir que es como si Macri intentara medir la confianza econmica de los habitantes mediante una base de datos fundada en MercadoLibre (lo cual no sera del desagrado de su dueo Marcos Galpern, quien anunci la intencin de competir con las entidades bancarias y ya implement cambios en esa direccin).

En Estados Unidos y tambin en la Argentina, de hecho, se aplican modelos de credit scoring para determinar quin puede recibir un prstamo, a qu tasa de inters y con qu lmites de crdito. El llamado Sistema de Crdito Social a construirse en China establece una puntuacin que oscila entre 350 y 950 puntos. Alibaba explic sucintamente qu factores se tomarn en cuenta. El primero es el historial de crdito. Por ejemplo, el ciudadano paga su factura de electricidad o telfono a tiempo? Luego, est la capacidad del usuario para cumplir con sus obligaciones contractuales, segn leemos en sus directrices. El tercer factor refiere a caractersticas personales como el nmero de telfono mvil y la direccin. Y es la cuarta categora, el comportamiento y las preferencias, donde se vuelve interesante, segn Rachel Bostman, autora de Who Can You Trust? How Technology Brought Us Together and Why It Might Drive Us Apart (New York, 2017). Los puntos que cada persona tenga, al igual que en Black Mirror, tendrn que ver con lo que sus amigos dicen y hacen, ms all de su propio contacto con ellos. Una versin moderna y estatizada del dime con quin andas y te dir quin eres.

La oscuridad del mecanismo es fuente de desconfianzas. Segn Bostman, Alibaba no divulga el algoritmo complejo que utiliza para calcular el nmero. Los ciudadanos que otorgaron sus datos a la versin roja de MercadoLibre no lo hicieron con el fin de que el Estado evale sus gustos o preferencias sino en el libre ejercicio de su derecho a comerciar. Una vez procesada esa informacin, el Partido Comunista ahora se decide a fisgonear a gran escala para clasificarlos. Si Wung se compr una patineta o si Cheng recibi una mala puntuacin porque el comprador de su auto lo acusa de haberlo defraudado, ser interpretado con el fin de inhibir o promover a las personas. Alguien que juega videojuegos durante diez horas al da, por ejemplo, sera considerado una persona inactiva, dice Li Yingyun, director de Tecnologa de Sesame.

Los nmeros que determinan el xito laboral o acadmico y hasta condicionan la vida emocional y sexual, son usufructuados por una compaa que se asegura su reproduccin ayudando a que el Estado nos vea y nos juzgue todo el tiempo a travs de nuestros telfonos celulares. En este nuevo tipo de gobierno el capitalismo se contrapone a la privacidad. Como deca Mark Fisher, autor de Realismo capitalista (Londres, 2009), se viene el estalinismo de mercado.

Los puntajes ms altos del Sesame Credit ya se han convertido en un smbolo de status, con casi cien mil personas alardeando sobre sus puntajes en Weibo (el Twitter chino) a los pocos meses de su lanzamiento. Suena delirante, pero el Partido Comunista utilizar el puntaje de un ciudadano para afectar sus probabilidades de obtener una cita o matrimonio. Es que cuanto mayor sea su calificacin en Sesame, ms prominente es su perfil de citas en Baihe (la plataforma nacional de matchmaking, similar a Tinder o Happn). Un alto rankeo en Sesame Credit no solo servir para obtener mejores prstamos, sino que adems permitir hallar mejores trabajos y avanzar en los trmites burocrticos. Un bajo rankeo har que su Internet sea ms lenta y una seria limitacin para sobrevivir y desarrollarse acadmica o profesionalmente. En las ltimos semanas, el Banco Popular de China demor las licencias a las ocho compaas que estaban implementando estas tecnologas, pero la idea de lanzar el Sistema de Crdito Social en 2020 se mantiene sin cambios.

occidente y la compaa

Es necesario volver a mirar Occidente a la luz de esta enorme transformacin poltica que impulsa Xi Jinping . Parece tranquilizador marcar algunas distancias superficiales con el modelo chino, pero son muchas las asombrosas coincidencias. Compaas como Amazon, Google, Facebook, Apple, IBM, y ms atrs Netflix o Spotify van en la misma direccin.

Mark Zuckerberg, el amo y seor de los territorios de Facebook, Instagram y ahora tambin WhatsApp, sostiene que la privacidad ya no es ms una norma social. Segn la terica y activista italiana Tiziana Terranova, autora de Network Culture. Politics for the Information Age, la mayora de los usuarios habituales de Internet estn sujetos al poder de algoritmos como el PageRank de Google (que clasifica los resultados de nuestras bsquedas) o el EdgeRank de Facebook (que automticamente decide en qu orden recibimos las novedades en nuestro muro de noticias). Adam Mosseri, el jefe del News Feed en Facebook, anunci a principios de 2018 uncambio en el Edge Rank que priorizar a partir de ahora el contenido de las personas y, para poder ver con frecuencia contenidos de pginas, ser necesario avisarlo especficamente a la aplicacin. Una de las razones es el intento de revertir la crisis de la compaa tras haber sido vehculo de la injerencia de Rusia en las elecciones estadounidenses.

Para el CEO de Google, Eric Schmidt, si tienes algo que no quieres que nadie sepa, quizs no deberas hacerlo en primer lugar. Alexander Nix, de la firma de datos Cambridge Analytica, famosa por sus campaas por el Brexit y Trump, se jacta de que su compaa perfil la personalidad de cada adulto en los Estados Unidos. Es comprensible entonces el grado de optimismo de los CEO y su esperanza en el Big Data. Para el economista jefe de Google, Hal Varian (autor de manuales con los que se aprende microeconoma desde hace treinta aos), la resistencia a la prdida de privacidad no ser un problema porque las ventajas en trminos de conveniencia, seguridad y servicios sern gigantes.

Al igual que en The Circle, la pelcula protagonizada por Emma Watson y Tom Hanks, observamos que mas all del accionar gubernamental (inevitablemente patente en el caso chino), es la ideologa del valle de silicio la que se vanagloria de construir una gran KGB omnipresente y universal en base al e-commerce y la Big Data. Fisher tambin describi la lgica que este fenmeno lleva inscripta al decir que nos encontramos integrados en un sistema de control cuyo nico mandato son nuestros deseos y preferencias que vuelven, no como los propios, sino como las preferencias y deseos del gran Otro.

La civilizacin es el progreso hacia una sociedad de privacidad, escribi en 1943 Ayn Rand, una de las escritoras de cabecera de Mauricio Macri. Sin embargo, ya en 1984 el jurista Richard Posner public su teora econmica de la privacidad: para l, la privacidad obstaculiza el capitalismo al interrumpir el libre flujo de informacin y generar ineficiencia burstil. Posner plante que la gente no debera, en trminos econmicos en ningn caso, tener derecho a ocultar hechos materiales sobre s mismos.

Histricamente el surgimiento de la estadstica social tiene que ver con objetivos demogrficos, sanitarios o de planificacin econmica. Y est a cargo exclusivamente del Estado. En la actualidad las grandes corporaciones parecen estar tomando el liderazgo en la capacidad de recopilar estadsticas sociales y de nombrar al mundo (o a los objetos del mundo) en torno a los que gira nuestra accin. Por ejemplo, Uber est proveyendo datos para planificar la obra pblica de infraestructura urbana. Por otra parte, el capitalismo siempre recogi datos rentables de sus trabajadores de manera compulsiva, pero solo recientemente con la proliferacin de tecnologas inteligentes que disuelven mutuamente la vida privada en la pblica, con el desarrollo del Internet de las cosas, nos encontramos ante un sistema que penetra mucho ms all del trabajo, agregando una dimensin de creacin de valor no remunerado a nuestras actividades personales.

algoritmos para un mundo sin secretos

A fines de 2001, Google estaba considerando silenciosamente un cambio en el sistema de votacin que permitiera a los usuarios impactar de manera transparente la clasificacin de sus resultados de bsqueda. La cofundadora de SiteLab, Dana Todd, calific el enfoque como un refuerzo de la consciencia del usuario, pero la funcin transparente nunca lleg al mercado. Segn Google, la recoleccin masiva de datos funciona mejor de forma encubierta e indirecta. Un intercambio activo -como con un cuestionario o una encuesta de servicio al cliente, por ejemplo- revela la labor que implica alimentar un algoritmo mgico. Ernesto Calvo, profesor en el Departamento de Gobierno y Poltica de la Universidad de Maryland y autor de Anatoma poltica de Twitter en Argentina, dice que, si intuimos la orientacin de quien pregunta, estamos predispuestos a tergiversar nuestra respuesta a fin de provocar una disonancia cognitiva. Google se previene de nuestras artimaas proponindonos sistemtica y subrepticiamente regalar informacin sobre sus movimientos a travs del espacio fsico (Maps), futuros anticipados (Calendar) y mtricas del uso diario de Internet (Chrome).

Este data entry tan continuo como invisible se volvi rpidamente estratgico en el modelo comercial de Google as como para Amazon, que comenz a monetizar desde 2003 datos de usuarios utilizando un amplio conjunto de historiales de compras individuales para alimentar algoritmos que construyeran ndices de similitud entre los diversos artculos y herramientas, y al mismo tiempo construir perfiles de los consumidores. Fueron as pioneros de la publicidad digital, aprovechando los metadatos a travs de un complejo sistema de recomendaciones. Amazon no automatiz el trabajo de un empleado minorista sino que simplemente leg el laburo del empleado a los propios consumidores, quienes lo realizan en el acto mismo deconsumir. De este trabajo oculto e impago nos habla el marketing 2.0 -como sin querer queriendo- cuando conceptualiza a los prosumers (el consumidor productor).

El progresismo ha abordado el asunto escasamente, en general desde programas ms bien conservadores. Es el caso de la propuesta de Bernie Sanders que sugiere atacar la existencia de este tipo de monopolios. Una cooperativa local podra hacer una app para vencer a Uber, pero no podra construir un auto sin conductor: esto requiere una inversin masiva y una infraestructura para recolectar y analizar todos los datos. Uno puede, por supuesto, crear tambin cooperativas de propiedad de datos, pero es poco probable que se escale hasta competir con Google o Amazon.

En otro plano, pero en el mismo sentido, se inserta el fin de la neutralidad de la red. Recientemente, Donald Trump pate el tablero y decidi revertir una medida fundamental tomada por Barack Obama en 2015. La medida garantizaba que ningn usuario ni empresa poda pagar ni cobrar para recibir un trato prioritario, descargando datos a mayor velocidad o discriminando en contra de contenidos de la competencia. Su reversin significa un nuevo captulo en la feroz batalla entre telcos (gigante de las telecomunicaciones como Verizon, Comcast y AT&T) y OTT (servicios Over The Top, los que ofrecen empresas que no controlan las redes mediante las que son distribuidos, por ejemplo Facebook o Netflix). El cambio se presenta como una victoria de la libertad pero destruye la Internet entendida como bien pblico: los proveedores de la red podrn bloquear o ralentizar la velocidad de conexin en funcin del precio que pague el cliente o la pgina web que est visitando. Habr entonces, una Internet de primera y una Internet de segunda.

Mientras tanto, Amazon se suma a Google, Microsoft, Facebook e IBA, al salir a la cancha de los servicios en Inteligencia Artificial basados en la nube. As, proveer sistemas para reconocer objetos en imgenes, procesar comandos de voz y operar aplicaciones de chatbot. La revolucin de la Inteligencia Artificial fue posible solo porque un puado de compaas, de hecho, disfrutaron del estatus de cuasimonopolios. Diez mil nuevas empresas, cada una de las cuales posee una pequea porcin del imperio de datos de Google, difcilmente produciran un auto sin conductor. En vez de pugnar por la atomizacin de la web en clave de libre competencia, quizs el campo popular debera luchar por la democratizacin de los datos (en especial, el blanqueo del funcionamiento de los algoritmos con que se los procesa) y por la remuneracin del silencioso trabajo digital de los prosumers. Si esperamos demasiado, quizs, como en China, ya sea muy tarde para patalear.

Fuente: http://www.revistacrisis.com.ar/notas/la-era-de-los-gobernautas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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