Portada :: Bolivia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2018

La nueva clase media popular y el deseo de revolucin

Itxaso Arias
Rebelin


Tener una experiencia, lo dijo Dewey hace mucho tiempo, conlleva dolor. Pero, una experiencia no es un mero experimentar o padecer, sino que es accin (porque tiene proyeccin al futuro) y accin transformadora. Y, adems, para convertirse en una autntica experiencia, debe dar origen a experiencias cognoscitivas. Es decir que debe ser una experiencia capaz, no slo de experimentar, sino de pensarla y formularla, esto es, ser consciente. Por eso afirma este autor que el pensamiento y la prctica deben ir de la mano. La verdadera funcin del pensamiento es resolver las situaciones problemticas o indeterminadas, transformando el entorno y al ser humano mismo. El pensar es una forma deliberada y consciente de reorganizar la experiencia . Entonces, necesitamos confrontarnos con algo diferente, con una situacin problemtica (crisis de la experiencia), algo que nos interpele, nos oprima o nos vivifique, para poder arrancar en el proceso, para poder pensar.

Leyendo los artculos sobre la nueva clase media de origen popular de las que habla el vicepresidente lvaro Garca, y su relacin con la clase media tradicional, hubo una idea que me asalt en relacin con un posible proceso de homogeneizacin, es decir, que la negatividad del otro (clase media popular experimentada como el otro arribista que me quita mi espacio) conviva con una tendencia, que podra ser exitosa, de generar la positividad de lo igual. As el vicepresidente afirma:

Pero, a la vez, sus nuevas condiciones de vida, sus aspiraciones de reconocimiento y sus nuevas expectativas, parecidas a las de la clase media tradicional, la pueden llevar a inclinarse por la irradiacin conservadora de la clase media descendente

Mucho se est analizando ltimamente el tema de la proliferacin de lo igual (Han 2017) en las sociedades actuales y de cmo cada vez nuestro horizonte de experiencias (que necesitan de lo diferente, del otro distinto) se estrecha ms y ms. Sin duda alguna, la interconexin digital tiene mucho que ver en ello.

Pero antes de entrar a desarrollar este tema conviene recordar, en relacin con esta nueva clase media popular, que el dinero es un mal transmisor de identidad, pero tambin es cierto que la sensacin de seguridad y tranquilidad que proporciona y que todos buscamos puede reemplazarla.

Veamos tres de las principales caractersticas de esta clase media popular que seala en su artculo:

[] estos recin llegados que entran a los antiguos colegios de lite, que alquilan casas en las zonas residenciales y que hacen negocios globalizados, tienen muchsimas mayores influencias en el Estado, que administra el 40% de la riqueza de Bolivia, que las clases media tradicionales; lo que no solo est obligando a estas ltimas a compartir el espacio de clase media, sino, incluso, a perder el mando y la predominancia dentro de esa clase media.

Otra caracterstica de esta nueva clase media popular segn A. Garca es que:

[] ya no milita en ningn movimiento social territorial, pelea por una cultura de distincin y su modo de unificacin poltica es una incgnita

Y a todo ello aade finalmente:

Pero, adems, hay un cambio tecnolgico que est complejizando y acelerando el perfil e inclinaciones sociales de las clases medias: el internet. Si bien es un soporte tecnolgico de comunicacin, como lo es la televisin, la radio o la imprenta, es el primer soporte adecuado a la individuacin desterritorializada propia de las clases medias.

Entonces tenemos un posible rediseo de identidades (colectivas?) que tiene como base: capacidad adquisitiva y de consumo y vnculo con el Estado, por un lado, una individualidad desterritorializada que quiere reconocimiento y distincin, por otro, y, finalmente, la inmersin en la interconexin digital que, como veremos, en la mayora de los casos, nos aboca a la proliferacin de lo igual. Sinceramente, dudo mucho que con todos estos elementos podamos hablar de un rediseo de identidades colectivas sino ms bien de una sociedad cada vez ms amorfa.

Comenzando por la capacidad adquisitiva y su correspondiente capacidad de consumo. Las diferencias iniciales (de origen) de esta nueva clase media popular se pueden tornar en diferencias de consumo, comercializables. Tenemos, por lo tanto, individuos que expresan su singularidad a travs del consumo. Los lenguajes que eran inconmensurables o incomparables (Cmo comparar una experiencia que proviene de vnculos sindicales-comunales con la vida de la clase media acomodada tradicional? Existe una medida comn para ambas?) se convertirn en diferencias conformes al sistema, es decir, consumibles y que derivan en una diversidad que se puede explotar.

Decamos al comienzo de este artculo que pensar es reorganizar la experiencia y que para poder tener experiencias es necesario el encuentro con el otro o lo otro distinto que nos interpela o nos oprime o nos vivifique. El problema es que el mundo digital no favorece el encuentro con el otro diferente sirve ms bien para encontrar personas iguales que piensan igual y entre las que se produce la mayora de las veces un intercambio de complacencias (Han, 2017). Pero, adems, se generan canales exclusivos de comunicacin entre iguales generados a travs de la configuracin de perfiles determinados, que los otros (que no entran en ese perfil) desconocen, y que les proporcionan informacin exclusiva que ignoran mutuamente. Nos volvemos ciegos ante los otros y al final, no sabemos bien cmo han llegado a pensar como piensan y podemos terminar creyendo que eso que piensan slo est en sus cabezas

El dolor, ese elemento clave de la experiencia, est totalmente desterrado del mundo de conexin digital (parece que el otro no tiene preocupaciones o dolores), y cmo crecemos y maduramos como personas sino es a travs de las crisis y de los conflictos Por eso las emociones (las famosas endorfinas y la sensacin de placer que nos da comprobar, por ejemplo, que ha aumentado nuestro nmero de seguidores en Facebook) son tan importantes en este medio, porque en realidad, el uso de la razn, pensar, lo que se dice pensar, tal y como lo estamos explicando, es una operacin que definitivamente necesita de otros elementos. Por ello, como seala A. Garca : [] es propenso a la manipulacin para gatillar los temores, ignorancias y emociones ms primitivas para alcanzar un objetivo poltico. Es, en definitiva, la psicopoltica neoliberal de la vivencia o de la emocin (Han 2014)

El espacio poltico debe ser un espacio de encuentro, de relaciones, no de meras conexiones, no de un simple intercambio de informacin. Un espacio donde nos encontramos con los otros y las otras, donde miramos y nos miran, hablamos y nos escuchamos, percibimos las diferencias que nos interpelan, los dolores que nos cuestionan, y que nos ayudan a ir ms all de nosotros mismos. Y las identidades polticas se construyen, precisamente, cuando este encuentro se deriva del hecho de que nos identifiquemos con un proyecto y queramos luchar por l.

Por todo ello, la combinacin sealada de tales caractersticas de esta nueva clase media popular (poder adquisitivo y de consumo, vnculo econmico con el Estado, desterritorializacin y mundo digital) puede conllevar una tendencia conservadora que se traduzca en una ciudadana reproductora del sistema. Otro problema de la interconexin digital es que la comunicacin no se vuelve comunicativa sino acumulativa y la acumulacin (de informacin, de datos) no sirve para elaborar una narracin. Y qu es el yo sino una narracin que elaboramos a partir de la experiencia? Qu tipo de narrativa elaborar esta nueva clase media si, por un lado, existe el rechazo de la clase media tradicional y, por otro, la falta de interaccin e identificacin con un proyecto de convivencia?

Ser signo de crecimiento el que exista esta nueva clase media que se acumula a la tradicional? S a partir de un determinado momento la produccin se vuelve cada vez menos productiva, y la informacin cada vez ms deformadora y las interacciones den paso a meras conexiones donde no nos estemos realmente comunicando El rgimen neoliberal en todo su esplendor.

Y qu efectos puede tener todo ello en la democracia real? Es decir, en la democracia como forma de vida (Dewey), en la cultura de talante vital y democrtico y en la prctica cotidiana. Conviene que nos preguntemos: Cules son las costumbres, normas, actitudes, sentimientos y aspiraciones de la vida de esta nueva clase media popular? Se enmarcar todo ello en una cultura de talante vital y democrtico del que pueda alimentarse la democracia poltica?

Desde este planteamiento, esta cultura de talante vital y democrtico se basa, precisamente, en la ampliacin de la experiencia.

Comparada con otras formas de vida, la democracia es la nica manera de vivir que cree genuinamente en el proceso de experiencia como un fin y como medio [] Porque toda forma de vida que fracase en su democracia limita los contactos, los intercambios, las comunicaciones, las interacciones, por las cuales la experiencia resulta ampliada, al tiempo que se expande y enriquece. (Bernstein, 2010, p.223)

Un proyecto revolucionario pretende imprimir una direccin particular a la transformacin social, en el caso de Bolivia, hablamos de una revolucin democrtica y cultural, pero toda sociedad como sistema auto-organizativo que es, ser difcilmente predecible en cuanto a su desarrollo. Ahora, no olvidemos que el deseo de revolucin est incrustado en todo pensamiento crtico (Ibez) y por ello, es fundamental abocarse a la tarea de alimentar la experiencia y el deseo activo de cambiar la realidad social en la que vivimos.

Itxaso Arias es investigadora social

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter