Portada :: Brasil :: Brasil en lucha con Lula
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2018

Yo soy Lula!

Emir Sader
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Todas las maanas, la gente del MST, aqu en el campamento en que nos concentramos, al lado del edificio de la Polica Federal, donde Lula est preso, se rene en la calle ms cercana a ese edificio y grita:

Buen da, Lula!

Lula lo oye, como dijo a su abogado, quien puede visitarlo todos los das. Yo mismo, en la reunin improvisada con los nueve gobernadores que haban venido a visitarlo, cuando habl, ped que despus del buen da la gente gritara:

Yo soy Lula!

Y la gente lo core, porque sabe que es la nica forma de contacto directo con l. Lula, que vive de conversar con la gente, de hablar, de or, que piensa mientras habla, que se alimenta de ese contacto, que alimenta a todos con su palabra, su aliento, su sonrisa, su abrazo, tiene prohibido todo eso. Est en un lugar donde no tiene contacto con nadie, salvo con sus limitadas visitas.

Tiene autorizada la visita diaria de sus abogados, y la de sus familiares una vez por la semana los mircoles. Pero a los nueve gobernadores, que haban invocado la ley que permite la visita de amigos, se les prohibi encontrarse con Lula el mircoles pasado. Todo tipo de arbitrariedades son cometidas en contra de Lula, intensificando su persecucin.

En ese mismo da los bienes del Instituto Lula fueron bloqueados, despus de que la cuenta bancaria del Instituto ya haba sido bloqueada. Todo tipo de procesos recaen sobre el Instituto, mientras que el Instituto de Fernando Henrique Cardoso sigue gozando de todos los privilegios. Quieren asfixiar todo lo que tenga que ver con Lula.

En el campamento se concentran miles de personas, principalmente del MST y de la CUT, con sus barracas para dormir (foto) y sus carteles. Vinieron para estar cerca de Lula y tratar de sacarlo de la masmorra donde los chacales lo tienen encerrado. Vienen de todas las partes de Brasil, se organizan con sus cocinas, sus baos, sus reuniones de discusin poltica, sus votaciones.

Pepe Mujica y Prez Esquivel anunciaron que vendrn el 18 de abril. Un grupo de parlamentarios ingleses tambin vendr. Lo mismo que Rafael Correa. Diariamente dirigentes polticos, personalidades del mundo artstico, intelectuales, vienen al campamento.

Mientras tanto, el absurdo jurdico, el golpe jurdico que tiene a Lula preso sin crimen, ni prueba alguna en su contra, transita por las instancias del laberinto del Judiciario. Se aplaza para la prxima semana la discusin sobre la constitucionalidad de la aplicacin actual de la presuncin de inocencia, con la cual se encarcel a Lula. Si el Supremo Tribunal Federal no la reafirma, Lula podra ser excarcelado. Hay presiones diarias sobre los jueces, especialmente sobre aquella Rosa Weber que decidi en contra de Lula, pero que dijo que votara a favor del restablecimiento el criterio ms amplio que favorece al ex presidente.

Lula lee en su celda, y le manifiesta a su abogado su profunda indignacin con lo que le pasa. Uno piensa que Lula ha enfrentado tantos desafos y siempre los ha sorteado. Basta con pensar los 13 das de viaje de pau-de-arara (camin en el que las personas quedan sentadas en los costados, con un palo en el medio para sujetarse) de Pernambuco a San Pablo, con sus ocho hermanos y su mama Doa Lindu, con la misma camiseta, comiendo vaya a saber qu cosa. El, que hasta los siete aos solo tom caf con leche. El, que ha pasado las peores miserias que un nio brasileo puede pasar, ahora, a los 72 anos, esta sometido de nuevo a duras pruebas. A sabiendas de que su destino es el destino de Brasil, porque si l no vuelve a estar libre, si no puede ser candidato, no se restablecer la democracia en Brasil. No tiene sentido discutir qu otro candidato puede representar a esas inmensas fuerzas populares que se identifican con Lula.

Las primeras encuestas desde su detencin muestran que Lula sigue creciendo, ahora con ms rapidez. Al punto que Folha de Sao Paulo ha resuelto sacar su nombre de las encuestas que hace, de forma igualmente arbitraria, para no seguir midiendo el sentimiento popular.

Entre nosotros en el campamento y Lula se extiende una fila de policas, que nos impide acercarnos al edificio de la Polica Federal, y los muros del odioso edificio blanco donde lo tienen encerrado. Pero nunca estuvimos tan cerca de Lula, y l nunca estuvo tan presente entre nosotros.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/107547-yo-soy-lula


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