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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2018

Lula en prisin: el triunfo de la operacin Lava Jato

Luis Wainer
NODAL


Cuando entre mayo y agosto de 2016, se consumaba el golpe contra Dilma Rousseff, la institucionalidad brasilea haba logrado traducir 54 millones de votos en apenas 61 voluntades parlamentarias, dispuestas a destituir a una presidenta legtima, sin poder esgrimir una sola prueba sobre algn delito.

Actualmente, Luiz Incio Lula Da Silva, el dirigente poltico ms importante de Brasil, es preso de una institucionalidad que, lejos de algn tipo de representacin poltica, ha logrado desarmar la frgil democracia brasilea poniendo por encima de la misma a un tribunal regional de primera instancia y luego al Supremo Tribunal Federal.

Ambos, han sabido conjugar el discurso incesante de la cadena O Globo, el consecuente trabajo del Juez Sergio Moro, junto a las urgentes expectativas de desarme de un conjunto de instancias regionales -las cuales fueron consagradas la pasada dcada y media- que la derecha regional y los Departamentos de Estado y de Justicia norteamericano han puesto entre sus principales objetivos. Dicha afirmacin puede interpretarse siguiendo de cerca el tono de los principales lineamientos de la VII Cumbre de las Amricas en Panam, en abril de 2015, donde ms all de la tan promocionada promesa de deshielo entre Cuba y Estados Unidos, lo que all se iniciaba era una definitiva presin destituyente hacia los gobiernos de Argentina, Brasil y Venezuela, y, sobre todo, hacia las instancias regionales que estos haban consolidado.

Buscarle explicaciones a esta ecuacin entre representacin popular e intersticios institucionales ms all de aquella, obliga a pensar en las caractersticas del sistema poltico brasileo. O, por ejemplo, a los efectos de esta nota, saber que Brasil arrastra un sistema de partidos que por su fragilidad condena programas progresistas a establecer alianzas que se constituyen en sus propias fronteras. Estas estrategias de gobernabilidad, como sabemos, suelen profundizarse en escenarios de restauracin, o por lo menos de crisis, lo que oblig al PT a conformar un gobierno de coalicin apenas iniciado el segundo mandato de Rousseff.

Sabido es, que en el devenir del Partido de los Trabajadores se ha priorizado una tradicin aliancista. Cuando fuera el golpe a Dilma, se busc tratar de convertir en favorables votos que a priori no lo eran -en ambas cmaras- e inclusive elegir el camino de la Comisin Interamericana de Derechos Humanos, lo que daba cuenta de una estrategia de corte institucional por sobre otra de presin popular, llamamiento a la movilizacin y ocupacin de calles.

Ante la consolidacin de tales estrategias, distintos sectores adems de aquellos al interior del PT como el propio PSOL- fueron corrindose de la construccin petista y, por ende, desmovilizando a sus bases. Agosto de 2016 no fue la causa, sino la consecuencia.

A casi dos aos del inicio de la destitucin de Dilma, se consolida el golpe en Brasil. Uno de los actores principales permite dar cuenta del modo de presin sobre los gobiernos populares a las rdenes de Washington. El juez Sergio Moro, quien lleva adelante la Operacin Lava Jato y que el jueves pasado solicit la detencin del ex presidente brasileo, fue integrante del proyecto conocido como Puentes en 2009, tal como se supo a partir del cable de Wikileaks entidad creada por Julian Assange, hoy incomunicado a partir de la decisin del gobierno de Lenin Moreno- donde se informaba al Departamento de Estado sobre el seminario de cooperacin, con la presencia de importantes miembros de la Polica Federal, el Poder Judicial, el Ministerio Pblico y distintas autoridades norteamericanas y de otros pases de Latinoamrica, en la Ciudad de Ro de Janeiro.

El objetivo ms importante que tales cursos perseguan se ha conseguido. Primero el golpe a Dilma, ahora quitar del proceso electoral al candidato con mayores chances de ganar este ao la presidencia de Brasil. Si en la persona de Lula algo sobresale, es un liderazgo regional consolidado, el ms claro luego de la muerte de Hugo Chvez; sobre todo en relacin a la dimensin poltica de unidad poltica- que instancias como Unasur cumplieron en nuestra regin frente a procesos de desestabilizacin y hoy brillan por su ausencia.

Haber desalojado de Planalto al Partido de los Trabajadores en 2016, para la derecha fue una decisin definitiva. El poder econmico brasileo no est dispuesto a que el desalojado vuelva. Como nunca lo ha estado a lo largo de la historia. Pero tambin, estos sectores advierten una necesaria recomposicin de una institucionalidad que han puesto en descrdito, y de las posibilidades de Lula de montarse sobre tales ruinas e inclusive como lo ha propuesto- convocar a una Asamblea Nacional Constituyente en un marco de radicalizacin y recalentamiento de las bases y otros sectores, que por fuera del PT- ahora se aglutinan a favor de Lula.

Brasil vive en la actualidad la ocupacin de Ro de Janeiro, la fascistizacin de la vida social y el proceso de militarizacin desandado lo corroboran- en una absoluta excepcin. La decisin del TSF estuvo antecedida por los disparos a la caravana de Lula, y la amenaza tan exacerbada por O Globo- de golpe militar al golpista Temer. Todo un modo de sobresaltar la necesidad de que Lava Jato triunfe o, en su defecto, como se dijo, de saber que Lula en libertad desarticulaba toda la trama.

Todo esto, junto a la veintena de dirigentes polticos asesinados los ltimos dos aos, no solo completan el golpe consumado en Brasil, sino, sobre todo, el modo en que este condicion a quienes busquen recomponer un entramado institucional para el actual capitalismo brasileo. LuizIncio Lula Da Silva, a quien le corresponde la responsabilidad histrica de aglutinar una alternativa radicalizada para este escenario de recomposicin, finalmente fue encarcelado.

Quizs no poda ser de otro modo. Porque as se completa una imagen, nuevamente, de tintes originarios, en un nuevo atrincheramiento en el sindicato metalrgico. All espera el PT y, en consecuencia Brasil, por la organizacin de un nuevo tiempo histrico que deber emerger de las consecuencias de un ciclo de inestabilidad poltica que amenaza a toda la regin.

Luis Wainer es socilogo, Mg. en Estudios Latinoamericanos (UBA-UNSAM). Coordinador del rea de Estudios Nuestroamericanos del Centro Cultural de la Cooperacin.

Fuente: https://www.nodal.am/2018/04/lula-en-prision-el-triunfo-de-la-operacion-lava-jato-por-luis-wainer/


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