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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2018

Una evaluacin estadounidense
Por qu Vietnam sigue siendo importante? (Parte VII)

Matthew Stevenson
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Saign y el intervalo decente de Frank Snepp

 Hotel Continental, el Conti, para los periodistas que en l se alojaban, en el centro de Saign.

Matthew Stevenson, en exclusiva para CounterPunch, ha viajado desde Hi Phng y Hanoi, en lo que antes era Vietnam del Norte, hasta las tierras altas centrales y Ciudad Ho Chi Minh, la antigua Saign, en bsqueda de los vestigios de la guerra de EE. UU. en Vietnam. Esta es la VII Parte de una serie de ocho (Vase: I Parte , II Parte , III Parte , IV Parte , V Parte , VI Parte ).

La noche antes de abandonar Saign sal a dar una vuelta por la ciudad, no tanto para ir de copas como para hacer un recorrido nocturno en bici a travs del trfico salvaje de la ciudad, que incluso despus de medianoche registraba una avalancha de taxis, motos, coches y camiones.

Sin embargo, en vez de irme solo, me llev a mi colega ciclista Mark Gibson. Contratamos juntos un gua, que lleg desde una tienda local con la orden de llevarnos por la ciudad. Nos dio su nombre con slo la letra V y dijo que durante el da trabajaba en una tienda de bicicletas o acompaando turistas en los tours por los alrededores de la ciudad, a menudo hasta el parque nacional de Cat Tien, al noreste de la ciudad. Utilizaba una bici de montaa que era fcil seguir por el centro de la ciudad, incluyendo algunas de las rotondas en las que se mezclaban ocho carriles de trfico enloquecido.

Durante el da, Saign tiene la atmsfera plagada de holln de las nuevas ciudades asiticas propensas a los atascos; el clima es caluroso y hmedo y los coches, por no mencionar las motos por las aceras, hacen que sea penoso ir a cualquier parte, excepto quiz si vas en taxi. Pero, por la noche, Saign enciende sus luces de nen, lo que convierte el alboroto de las calles en algo ms refinado. Pasamos por delante de algunos de los deslumbrantes hoteles de cinco estrellas y de muchos cafs y restaurantes, aunque sin apartar nunca ambos ojos del trfico que giraba por la siguiente interseccin.

Cada vez que estoy en Saign (el nombre de Ciudad Ho Chi Minh no lo asum realmente nunca, excepto para los buscadores de lneas areas y hoteles), pienso siempre en la gran retirada estadounidense que tuvo lugar desde las azoteas y estacionamientos de la ciudad en abril de 1975.

Al menos para los planificadores estadounidenses de la guerra, el final lleg antes de lo esperado. La invasin de la divisin norvietnamita se abri camino a travs de las fuerzas del ejrcito de Vietnam del Sur, que estaban desordenadamente desplegadas en las tierras altas centrales, cortando su retirada y rodeando Saign.

Si el presidente Nixon hubiera estado an en el poder, podra haberse unido a la causa sudvietnamita con ataques areos contra las fuerzas del ejrcito de Vietnam del Norte (EVN) en avanzada, cuando no atacando Hanoi y Haiphong (como hizo en 1972, durante su anterior ofensiva).

Sin embargo, en la primavera de 1975, Nixon se haba exiliado a San Clemente, y el nuevo presidente, Gerald Ford, no tena estmago para reemprender la guerra en Vietnam, aunque la alternativa fuera la humillacin del imperio estadounidense contemplada desde las azoteas.

El almirante Ky descubre la democracia

Cuando la guerra llegaba a su fin en Vietnam, yo era un estudiante de tercer curso en la universidad y estudiaba en el extranjero, en Viena. Esa primavera no dispona ni de televisin ni radio. Para seguir la marcha de Vietnam del Sur hacia el basurero de la historia, slo contaba con el International Herald Tribune, que en aquellos das era una combinacin de los despachos del New York Times, del Washington Post y varios servicios por cable. Todos contaban la misma historia de la retirada desde las tierras altas y el abandono de muchos colaboradores vietnamitas, para los que no haba espacio cuando los helicpteros salieron volando con los ltimos estadounidenses.

Tras la cada de Saign, no me par mucho a pensar en el destino de Vietnam. No simpatizaba mucho con los vencedores del EVN, especialmente porque empec a viajar tras el Teln de Acero, en la Europa del Este, y pude entonces imaginar fcilmente que la liberacin podra aportarle a Vietnam del Sur la atmsfera de una Rumania tropical.

Al mismo tiempo, estaba encantado de que, por vez primera en mis recuerdos, ninguna fuerza estadounidense estuviera implicada en Indochina. Y aunque estudiaba relaciones internacionales en una escuela de posgrado, muy pocos libros o conferencias abordaban el legado de la reciente guerra. A nivel acadmico y a otros niveles, EE. UU. haba dejado de preocuparse por el destino de Vietnam y haran falta an unos cuantos aos para que Hollywood pudiera reescribir el desdichado final de las primeras agresiones.

En la escuela de posgrado, una tarde asist por curiosidad a una conferencia ofrecida por el exvicepresidente vietnamita, Nguyen Cao Ky, que haba sido un personaje habitual en los noticieros de mi infancia. No recuerdo el motivo por el que le haban invitado a hablar, pero puedo suponer que estaba all para cobrar los honorarios y porque no todos los lingotes de oro de su ministerio del aire haban ido a parar a su bolsa de viaje cuando huy de Vietnam del Sur en su helicptero (Ky no estaba dispuesto a morir luchando en la ltima trinchera).

El discurso de Ky aquella tarde fue una variante de una de esas diatribas alemanas, a partir de la dcada de 1920, sobre cmo el fin de la guerra haba representado una pualada por la espalda. Defendi un risorgimento sudvietnamita, confiando quiz en que Gerald Ford (ahora que sus patronos Lyndon Johnson y Richard Nixon se haban marchado) pudiera soltar a Ky del mismo modo que Dwight Eisenhower estaba siempre amenazando con soltar al Generalissimo Chiang Kai-shek contra la llamada China Roja. (Al columnista del New York Times, Russell Baker, le gustaba decir de Chiang que era demasiado issimo y muy poco general).

La audiencia de Ky, en su mayora estudiantes de posgrado, no estaba precisamente pensando en otra guerra de liberacin en Vietnam, aunque los boat people empezaban a aparecer por el horizonte del mar del Sur de China. A su vez, Ky no pens demasiado en los abucheos que su discurso estaba generando y se volvi enfadado hacia los organizadores del acto, exigindoles que silenciaran a aquella chusma.

Cuando los moderadores se encogieron de hombros al mirarle para indicar que la disidencia era una tradicin estadounidense, el mariscal del aire alz su mano derecha y empez a hacer gestos como de cortar gargantas, sugiriendo que esa era la forma mejor de lidiar con aquel pblico indisciplinado.

Como la guardia pretoriana no se abalanz hacia la audiencia para empezar a cortar gargantas a los disidentes, Ky se march enfadado del escenario antes de que alguien pudiera recordar una infame cita suya anterior. Dijo una vez: La gente me pregunta quines son mis hroes, pero slo tengo uno: Hitler.

Estoy seguro de que una de las razones por las que la guerra de Vietnam tuvo tan amargo final es porque pocos estadounidenses podan creer que dirigentes sudvietnamitas como el almirante Ky, el presidente Nguyen Van Thieu o, con anterioridad, Ngo Dinh Diem, fueran algo ms que un fraude, las variantes asiticas de nuestro hombre en La Habana. Desprendan un aire de hombres de confianza que podan luchar junto al ltimo estadounidense para despus forrar sus maletines con bonos al portador del banco central y acabar en una mansin en Honolulu.

Lore Baritz escribe en Backfire: A History of How American Culture Led Us into Vietnam and Made Us Fight the Way We Did :

Un respetado periodista local le dijo a Daniel Ellsberg, por aquel entonces estacionado en Saign, que el poder poltico de Ky era un insulto al pueblo. Por qu?, preguntaba, tienen que humillarnos contratando a un tipo de ese calibre?. No era slo que percibieran a Ky como un ttere: Podamos vivir con un ttere estamos de su lado-, pero podramos trabajar con Vds. con mucho ms orgullo si tuvieran a alguien ms representativo de los valores vietnamitas.

Cuando Lyndon Johnson fue a Vietnam del Sur en 1961 en un ejercicio de ondear banderas-, compar al presidente Diem con Winston Churchill. En American Reckoning , el profesor Christian Appy escribe: Cuando un periodista le pregunt a Johnson si realmente crea en esa comparacin, LBJ contest: Mierda, Diem es el nico tipo que tenemos por all풔. Luego estaban Thieu y Ky.

El intervalo decente de Frank Snepp (y de Saign)

Pedaleando por Saign esa tarde me vino a la memoria Decent Interval: An Insiders Account of Saigons Indecent End Told by the CIAs Chief Strategy Analyst in Vietnam , de Frank Snepp, publicado a finales de 1977. Aquellas Navidades, un amigo de la familia me dio una copia con esta dedicatoria: Quiz esto te ayude a escoger una carrera, aunque slo sea por lo que implica de negativo.

En el invierno de 1977, pocos queran or la opinin de un analista de la CIA sobre los ltimos das del rgimen de Saign, aunque recuerdo haber ledo, en varios tragos largos, el relato en los das posteriores a Navidad. Antes de decidirme a leerlo, recuerdo haberme preguntado si realmente necesitaba leer 580 pginas sobre la posicin de la CIA en Saign en el invierno-primavera de 1974-75. No me senta desbordado ya por el tema de la guerra de Vietnam? Cuando acab el libro me sent recompensado de haber ledo una interesante narracin en primera persona que haba sabido captar un momento clave de la historia.

Al menos, Snepp haba escrito la historia definitiva de los ltimos das del imperio estadounidense en Vietnam, en cualquier caso- en un estilo apasionante que se lee de un tirn. La huida desde las azoteas defini bastante la torpe experiencia estadounidense en Vietnam, y Snepp fue el nico testigo de la srdida retirada que fue capaz de escribirla como si se tratara de un Jenofonte moderno, a nmina de la CIA, en retirada de las guerras asiticas.

Antes de leer el libro, no haba odo hablar nunca de Frank Snepp, aunque cuando abr el regalo, mi padre mencion que haba estado en la misma clase de pregrado con su padre (que se llamaba igual). Por la informacin de la solapa averig que estuve asistiendo a la misma escuela de posgrado en Columbia en la que Snepp se haba graduado en 1968, antes de incorporarse a la CIA. Me licenci diez aos despus, cuando muy pocos entonces tenan inters por hacer carrera en el campo de la inteligencia. Esto sucedi tras las revelaciones del Comit de la Iglesia en el Senado estadounidense, que retrat a la CIA como un escuadrn de asesinos.

Aunque nunca me reun en persona con Snepp, le admiraba desde la distancia y despus segu con inters un proceso contra l presentado ante el Tribunal Supremo por el gobierno de EE. UU. en nombre de la CIA.

El motivo fue una clusula en el contrato de Snepp con la CIA en el que se le prohiba publicar material sobre la agencia sin que el manuscrito se hubiera revisado antes para ver si comprometa la seguridad nacional o de la CIA. Indignado por la forma en que la agencia haba salido de Vietnam y por su negativa a considerar una investigacin posterior sobre lo que haban hecho mal, Snepp haba abandonado la CIA y public sus memorias sin su bendicin.

En 1981, la CIA le arrastr ante el Tribunal Supremo intentando bloquear las ganancias obtenidas por el libro y as ensear a otros agentes en el terreno que haba costes asociados con los libros que revelaban los errores de la agencia. Recuerdo haberme quedado conmocionado cuando Snepp perdi su apelacin ante el Tribunal Supremo, obligndole a pagar 300.000 dlares de los royalties del libro a sus anteriores responsables en la CIA.

En el proceso judicial, nadie aleg que Snepp hubiera comprometido las identidades de agentes sobre el terreno ni divulgado secretos nacionales que pudieran ayudar o secundar al enemigo. No le acusaron de traicin, sencillamente no haba cumplido la clusula de su contrato de empleo que le vinculaba, antes de publicar algo sobre la agencia, a someter a revisin el manuscrito.

Snepp sinti no olviden que eran los ltimos aos de la dcada de 1970- que la agencia haba perdido el derecho a ejercer tal revisin por la forma lamentable en que le haban tratado al volver de Saign, y por su negativa a considerar un serio estudio interno sobre los errores cometidos al final de la guerra estadounidense.

Los tribunales no estuvieron de acuerdo y, de repente, se convirti en un oficial de inteligencia sin carrera y un autor cuyas ganancias iban a parar a manos de quienes haba criticado. El nico consuelo fue que Decent Interval qued impreso. Estoy seguro que a muchos en la CIA les hubiera encantado verlo convertido en pulpa de celulosa.

Snepp en la lnea de fuego junto a William F. Buckley Jr.

Esa noche, de regreso a la habitacin de mi hotel tras haber sobrevivido al trfico de Saign, vi en YouTube una retrasmisin del Firing Line (de 1981) de William Buckley, en la cual sus invitados eran el ex alto oficial de la CIA Cord Meyer Jr. y Snepp. Al acecho entre los bastidores del programa, como interrogador, estaba el abogado mccarthista Roy Cohn, a quien se recuerda desde entonces como mentor y abogado del aspirante a hotelero Donald Trump.

Buckley, Meyer y Cohn estaban en el aire como vestales vrgenes de la CIA, para recordar a los espectadores que Snepp se haba avergonzado a s mismo y a la agencia al no haber presentado a examen su libro. (Snepp record al exhombre de la CIA, Buckley -alias Blackford Oakes-, que tambin deba haber hecho revisar sus libros y artculos. La respuesta de Buckley fue una cita despectiva en latn: de minimus. Me sorprendi un poco que no irrumpiera en un canto gregoriano.)

Sin embargo, en la dcada de 1980, Cohn gastaba poco tiempo en cazar subversivos bajo las camas de Washington y s ms horas facturables para Donald Trump, redactando cosas como unos acuerdos prenupciales que podran equivaler a un trabajo de tiempo completo.

En el programa de TV, Cohn se fue a por las investigaciones del Senado sobre el Comit de la Iglesia, como si hubieran atacado todo lo sagrado respecto a la CIA y el modo de vida estadounidense. Con su rasposo acento del Bronx, uno puede or los antecedentes del estilo paranoico de la poltica estadounidense de Trump.

Los tres miembros del panel parecan muy complacidos con lo que Buckley llam el empobrecimiento de Snepp a manos de los tribunales y la CIA. Ninguno pareca estar ni remotamente interesado en discutir los trminos en los que EE. UU. sali corriendo desde las azoteas de Saign. Al menos en este episodio de Firing Line, el imperio estadounidense haba mantenido a raya a un rival. Qu lstima que no fuera tan afortunado en Vietnam!

Matthew Stevenson es redactor colaborador de Harpers Magazine y autor de varios libros, el ms reciente de ellos Reading the Rails . Su prximo libro es Appalachia Spring. Vive en Suiza.

Fuente:

http://www.counterpunch.org/2018/04/09/why-vietnam-still-matters-saigons-and-frank-snepps-decent-interval/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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