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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2018

Aciertos, condicionantes, limitaciones y potencias de un proceso de organizacin militante
Por qu Marichuy no estar en las boletas?

Diego Bautista Pez
Rebelin


El pasado 19 de febrero concluy el plazo del Instituto Nacional Electoral (INE) para presentar los apoyos ciudadanos con los cuales se validaron las candidaturas independientes del proceso electoral 2018. Mara de Jess Patricio Martnez y el Congreso Nacional Indgena (CNI) no aparecern en la boleta presidencial. Sin duda esta situacin amerita un balance sobre el proceso, sus aprendizajes y logros, pero tambin nuestros errores y limitantes. Sobre todo a la luz de que a ms de un mes de terminar la recoleccin de firmas, y en plenas campaas electorales, existe sinsabor y desorientacin latentes entre la gente que milit para que Marichuy fuera nuestra voz dentro de la coyuntura de 2018.

Un ejercicio de este tipo tambin interpela a las actitudes que desde las izquierdas tomamos para formular balances: la llana autoafirmacin, el derrotismo con la consiguiente bsqueda de culpables o las descalificaciones a posteriori; fuera de ambos extremos equidistantes pero igual de estriles, se nos presenta la oportunidad de un pensar sincero y sereno sobre las condiciones en los que la iniciativa se desenvolvi, los movimientos de los adversarios y nuestro propio quehacer.

Un balance crtico y colectivo no slo es til para explicar(nos) qu pas, tambin sirve para delinear lo que viene. En esa medida, las voces indgenas que convocaron al proceso son lcidas al reconocer el revs e invitar a la escucha y la palabra.

Las explicaciones y valoraciones sobre este hecho, pensamos, deben ser producto de un anlisis serio y una valoracin profunda.

Obtener el nmero de firmas suficientes nos hubiera permitido aprovechar ese espacio para seguir visibilizando a los pueblos originarios, sus dolores y luchas, as como sealando el carcter criminal del sistema, para hacernos eco de los dolores y rabias que pululan en todo el territorio nacional, y para promover la organizacin, la autogestin, la resistencia y la rebelda.

No lo logramos, pero debemos seguir en nuestro camino buscando otras formas, mtodos y modos, con ingenio, creatividad y audacia, para conseguir lo que queremos (CONVOCATORIA AL SIGUIENTE PASO EN LA LUCHA, 16-03-18).

Hoy, cuando la vida es lo que est en juego, la victoria esttica del derrotado nos sirve menos que nunca. Esta reflexin busca aportar algunos elementos para pensar dnde nos encontramos, lo que falta y lo que viene. Muchas de las ideas son producto del intercambio con mis compas de la Red Universitaria de Apoyo al Concejo Indgena de Gobierno (RUACIG), sin embargo la responsabilidad de la elucubracin final es toda ma.

La continuidad de un rgimen autoritario y oligrquico

Aunque pudiese parecer paradjico, la presentacin y desarrollo de las candidaturas independientes son la ltima confirmacin de que el sistema poltico mexicano se encuentra cerrado a la gente comn de este pas. Este mecanismo incluido en la ltima reforma electoral, planteaba en el papel el acercamiento de la sociedad civil al mundo de la poltica institucional; en la realidad sirvi como mecanismo de reabsorcin para miembros de la casta poltica que quedaron fuera de sus formaciones de origen en el proceso de reacomodo rumbo a las elecciones de este ao. Su cinismo es tal, que como principales aspirantes independientes aparecieron una exprimera dama y hasta hace pocos meses, militante de Accin Nacional; un senador (por el estado de Guerrero!), firmante del Pacto por Mxico; y el gobernador con licencia de Nuevo Len y militante del PRI entre 1980 y 2014.

La recoleccin de firmas estuvo marcada por la gran cantidad de inconsistencias y firmas falsas aportadas por los candidatos independientes del sistema. Salvo los esfuerzos de recoleccin por parte de la campaa de Marichuy, el resto de aspirantes a la presidencia estn fuertemente impugnados por reproducir prcticas fraudulentas (falsificacin de firmas, uso de algoritmos cibernticos, compra de padrones), corporativas (firmas forzadas en centros de trabajo e instituciones pblicas) y clientelares (uso de los apoyos para renovacin de programas sociales o llanamente su compra).

Ms all de la corrupcin en la recaudacin de firmas, y con el palomeo de Margarita Zavala como candidata independiente por decisin de las altas esferas gubernamentales, las campaas de los independientes son el sntoma ms reciente del estado de salud de la democracia en Mxico. En l destaca un grave proceso de oligarquisacin del sistema poltico y sus representantes institucionales y partidarios. Es decir, la enorme separacin de los actuales cabecillas del Estado mexicano respecto a los intereses nacionales y populares. Hoy es ms claro que nunca: en este pas se gobierna con base en intereses personales o grupales, el conjunto de sus decisiones estn encaminadas a conservar el poder que les permite proteger dichos intereses.

Me referir a tres ejemplos recientes que demuestran la oligarquisacin del Estado mexicano. Sin duda uno inaugural para entender el momento nacional, es la firma e implementacin del Pacto por Mxico entre los partidos mayoritarios en el Congreso (en ese momento: PRI-PAN-PRD); hoja de ruta para el rediseo integral de la economa mexicana a partir de las 14 reformas estructurales aprobadas durante el sexenio de EPN, entre las que destacan la energtica, la laboral, telecomunicaciones y educativa. El Pacto por Mxico se firm e implement de espaldas a los electores ya que jams apareci como plataforma de campaa de ningn partido.

Segundo ejemplo, la peligrosa Ley de Seguridad Interior (LSI), la cual se aprob en la navidad de 2017. Esta ley ensancha las capacidades de intervencin de las fuerzas armadas en tareas hasta ahora exclusivas de los civiles si la seguridad interior del pas est en riesgo. La iniciativa de ley tuvo la virtud de unir en su contra a todos los especialistas, organismos de derechos humanos, expresidentes de la ONU y opinin pblica nacional e internacional; aun as, los legisladores la aprobaron slo con algunos votos en contra. Pea la ratific en tiempo record. Hoy es sintomtico que la LSI y su futuro no sean de los principales temas que se discuten en las campaas electorales.

ltimo ejemplo, la corrupcin como aceite que engrasa a la poltica mexicana. Este fenmeno tambin es resultado de la desvinculacin de los polticos de este pas a su orden legal; consecuencia de un sistema en el cual los intereses empresariales y personales priman sobre cualquier tipo de bien comn. La corrupcin generalizada es resultado ms que la causa de todos los males nacionales como ahora se le quiere mostrar en discursos y comerciales. El pacto de impunidad entre la casta poltica opera sin retraso en estos meses, los grandes casos de desvo de fondos (el Odelbrecht de Lozoya-Pea Nieto, o la Estafa maestra a cargo de la otrora maosta Rosario Robles), que en otros pases son motivo de renuncias de presidentes, en Mxico no son sentenciados. Las acusaciones de este tipo entre la casta poltica (caso Chihuahua o los negocios turbios de Ricardo Anaya) slo sirven para negociar posiciones y vendettas entre ellos.

La oligarquisacin de la poltica en el pas tiene que ver con su adecuacin a los intereses econmicos de los grandes capitales, ahora sin ningn tipo de contrapeso2. El fenmeno calificado de puertas giratorias que sirve para explicar en otros pases la colusin entre la poltica y los consejos de administracin de las grandes empresas, en Mxico refiere ms bien a lo que calificaramos como fenmeno del mayordomo, ya que la poltica gobernante est diseada y condicionada para cuidar sus mrgenes de ganancia. Esto es precisamente lo que se descubre con los grandes contratos de las rondas petroleras y el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de Mxico (NAICM).

En suma, la condicin actual de la democracia mexicana es deplorable. Para describirla, los zapatistas usan la figura del finquero que no respeta a nada ni a nadie, sujeto que se sirve del despojo y de las leyes a modo para que sus intereses continen prevaleciendo. La joya de la corona de esta democracia de finqueros son los fraudes electorales. Es decir, el acto ms ntido de anulacin de la voluntad popular. Quien piense que este recurso se invalida por la brecha en el nmero de votos cuando ya siguen el modelo de las elecciones del Edomex segn el propio candidato del PRI y tienen a un Tribunal Electoral a la medida, me parece no ve el panorama completo. Las mismas motivaciones que estn detrs de un posible fraude electoral son las que explican que ya sabes quin pueda llegar a Palacio Nacional: el acoplamiento a los grandes capitales y su plan de negocios para los prximos aos. Tambin son la razn de los cambios, alianzas y reacomodos que se han registrado dentro del Movimiento de Regeneracin Nacional (Morena) desde su ltimo congreso.

Esta situacin autoritaria y oligrquica que contiene en su seno la lgica del despojo e incremento de la desigualdad, slo ha podido perdurar gracias al otro gran fenmeno que configura el presente mexicano: la guerra. En 2006, la salida del ejrcito de los cuarteles se implement como la estrategia de Felipe Caldern para buscar la legitimidad y estabilidad que no obtuvo en las urnas. Hoy Mxico vive la peor crisis de seguridad y derechos humanos en toda su historia, el gobierno de EPN no slo no combati el fenmeno sino logr que la violencia, los asesinatos, las extorsiones y desapariciones aumentaran y se extendieran por todo el territorio nacional. El sexenio que est por terminar ser an ms mortal que los anteriores.

A quin beneficia esta situacin? los grandes crteles del narco son sus beneficiarios directos, ellos se asumen como empresarios tal y como se present el Chapo Guzmn despus de su segunda captura con una infraestructura, personal a sus rdenes y un mercado ilcito que mantener. Sin embargo, su funcionamiento no se entiende sin la complicidad de aquellos que controlan la regulacin legal del mercado binacional, las autoridades tanto mexicanas como estadounidenses. En esa medida, los intereses oligrquicos del pas asumen una mixtura entre capitales legales e ilegales a partir del lavado de dinero, los cuales se ligan con la poltica gracias a los sobornos y el financiamiento de campaas.

La guerra contra el narco no slo es un gran negocio sino la principal estrategia de dominacin y control por parte del Estado mexicano. La militarizacin del pas y la poltica de miedo que genera son componentes fundamentales para el sostenimiento del despojo y la desigualdad. Tambin es la forma de mantener el control por parte del gobierno y los capitales de Estados Unidos. Un Mxico seccionado en crteles que obstruyan el desarrollo y cohesin nacional, es la forma ms sencilla de mantenernos vulnerables. Es por ello que Trump enva a la Guardia Nacional a resguardar la frontera para que no pasen migrantes pero la droga y las armas siguen circulando sin mayor retraso.

La guerra contra el narco y la retrica militarista es la fisonoma mexicana de las nuevas formas de dominacin mundial. stas abarcan desde las ultraderechas protofascistas europeas, los nuevos gobiernos neoliberales sudamericanos muchos surgidos de golpes de estado jurdicos, los regmenes confesionales en Asia y el Medio Oriente, hasta la administracin Trump en los Estados Unidos. A todos les une ser los garantes ms radicales de los negocios y el control de poblaciones3. Hoy una poltica que pare la guerra es prioridad para todo aquel que tenga un proyecto para las mayoras de este pas. 

Como no todo puede ser negocios, corrupcin y violencia, el rgimen ha ideado mecanismos menores para aparentar renovacin, transparencia e inclusin. A partir de dichas pretensiones, se han conformado iniciativas externas a los propios partidos, las cuales han redundado en la ampliacin de la casta poltica y su contacto virtual con la ciudadana. Mujeres y hombres jvenes que mejor si provienen de alguna causa ciudadana o movimiento social, con maneras y lenguajes alejados de la vieja poltica y apoyados en las nuevas tecnologas y redes sociales, son los embajadores preferidos de este tipo de operaciones. Esta nueva poltica tuvo como centros de incubacin a organizaciones no gubernamentales ligadas tanto a los promotores de las reformas estructurales, al financiamiento internacional o a iniciativas ciudadanas que, segn un anlisis reciente, siguen el modelo de negocios emergentes en la era digital. La anexin de Ahora, encabezada por Emilio lvarez Icaza, extitular de la Comisin Interamericana de Derechos Humanos y de Derechos Humanos del DF, al partido que declar la guerra en Mxico, es el ejemplo ms claro de estas estrategias cosmticas de ampliacin de la casta poltica.

El rgimen autoritario y oligrquico mantiene una situacin paradjica, la poblacin a la que controla oscila entre el encabronamiento y la parlisis. La referencialidad sin contrapesos del poder en Mxico junto a su cada vez ms palpable falta de legitimidad, es lo que explica la situacin de negacin de filiaciones, smbolos y tradiciones partidarias que ahora vemos en las candidaturas a la presidencia, pero de las cuales los candidatos en la prctica real no se pueden desapartar. En suma, la situacin de robo y pisoteo a la poblacin mexicana no slo se mantiene por la represin y el engao. Durante estos aos se ha impuesto un sentido comn entre la poblacin que refuerza el status quo y sus mecanismos de control y dominacin.

El sentido comn neoliberal en Mxico

La descomposicin del Estado mexicano y la baja regulacin que ste tiene han generado efectos perversos dentro de la sociedad. La guerra contra el narcotrfico, el desempleo y la precariedad laboral, la violencia hacia las mujeres y la devastacin social y ecolgica de las comunidades ha tenido un fuerte impacto en las formas de socializacin, imaginarios y produccin de sentidos de la poblacin mexicana. El desinters en la vida pblica o la resignacin de que nada puede cambiar son sentimientos difundidos entre buena parte de la poblacin; la narcocultura y su propuesta de vive poco pero disfruta o el emprendedurismo de expltate a ti mismo, son versiones radicales de esta lgica que se ha instalado en el pas.

El sentido comn neoliberal combina la conviccin de que no hay opcin posible fuera de este sistema con la construccin de un nico agente y unidad de medida: el individuo individualista, quien busca felicidad slo a partir del enriquecimiento para la compra de bienes y adquisicin de prestigio pasando por encima de los dems. En ese horizonte, la poltica cobra sentido y se reafirma da con da como actividad lucrativa sin ninguna finalidad colectiva y mucho menos emancipadora, en cambio se construyen juicios de valor que priorizan a la riqueza, el acceso al consumo y el status que conllevan como lo deseable. Esta forma propia del capitalismo postmoderno se mezcla con el racismo, clasismo y machismo presentes en la sociedad y la cultura de Mxico.

Aunque el sentido comn neoliberal se proyecta como totalizante, la poblacin mexicana lo ha trascendido en algunos episodios recientes. Sin duda, las protestas contra la desaparicin de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en 2014 bajo la consigna de Fue el Estado!, signific un salto de conciencia masivo sobre la situacin de violencia y desapariciones forzadas en el pas. Tambin las movilizaciones cuasi insurreccionales de diciembre de 2016 contra el aumento en los precios de los combustibles, el gasolinazo, hizo que una franja de la poblacin protestara por la creciente caresta econmica. La emergencia de la gente comn ms reciente se vivi en las labores de ayuda y rescate posteriores al sismo del 19 de septiembre de 2017, en aquel momento los habitantes de la zonas afectadas tomaron la iniciativa al juzgar insuficiente el papel de las autoridades debido a la ineptitud y falsa informacin que se promovi desde el gobierno federal y el ejrcito mexicano.

Estas insurrecciones de la poblacin son el claro ejemplo de que las cosas pueden cambiar, que el sentido comn neoliberal no es infranqueable. Sin duda para que la candidatura de Marichuy pudiese superar el autoritarismo oligrquico del rgimen, en primer lugar era necesario romper el condicionamiento subjetivo y produccin de sentidos que ste promueve. Resta por analizar lo que hicimos para que esto fuera realidad.

Nosotros: la quinta etapa

Sin duda la campaa del Concejo Indgena de Gobierno (CIG), promovido desde el CNI, tuvo importantes logros desde que se lanz la propuesta de participar en las elecciones, en octubre de 2016. El inicial, hacerse presentes con una propuesta poltica que situar a los pueblos indios de Mxico y a la izquierda anticapitalista como sujetos de referencia en la coyuntura electoral. La apuesta por mujer indgena en la boleta hizo retemblar en sus centros la tierra, porque dio en el clavo de las injurias y desprecio que sufren los grupos ms vulnerables en nuestro pas.

No es extrao que el CNI haya sido la nica fuerza capaz de lanzar una iniciativa de este tipo desde la izquierda extraparlamentaria. La sostenida resistencia que han efectuado las comunidades al desprecio, saqueo y despojo son realmente la reserva moral y prctica contra la barbarie capitalista que azota este pas. En estos tiempos cuando el extractivismo y la economa criminal asedian a sus comunidades, la propuesta adquiri todo el carcter de urgencia y necesidad que el CNI supo impregnarle.

Despus del proceso de recoleccin de firmas es notorio que el Concejo Indgena de Gobierno, a partir de sus recorridos, discusiones y mltiples eventos a lo largo y ancho de Mxico, se ha fortalecido. Nuevos pueblos y comunidades se han integrado, otros se han reincorporado adems de que una renovacin generacional encabezada por mujeres jvenes es sobresaliente. Sobre todo el CNI vuelve a aparecer frente a los ojos de la nacin como el actor que representa la lucha y las aspiraciones de los olvidados de este pas.

El CNI-CIG tiene el merito de ser el nico actor que posicion las condiciones de vida y aspiraciones de los pueblos indios en esta coyuntura electoral. La eleccin de Marichuy result ser un gran acierto para sintetizar el mensaje de lucha por la vida y denuncia de las condiciones de las ms oprimidas. Por lo mismo, un cumulo de nuevos y viejos activistas, cuadros sindicales, feministas, acadmicos, jvenes, miembros de la comunidad sexo diversa, ecologistas, estudiantes y luchadores sociales acudimos a su llamado.

La formacin de redes y espacios de encuentro para llevar a cabo la recoleccin de firmas y difundir la palabra del CNI, es el otro saldo positivo de estos meses de trabajo conjunto. La capacidad organizativa y potencia militante que se conjunt entorno al llamado del CIG es muy importante, pues logr agrupar un nmero de organizaciones e individuos de la izquierda anticapitalista que antes se encontraban atomizados o en las resistencias. La suma de las partes no es igual al resultado, por eso la dinmica conjunta brinda un salto cualitativo a cmo estbamos antes de la propuesta y constituye un firme andamio desde el cual construir.

Sin embargo, hasta este momento no hemos explicado por qu no conseguimos las firmas, nos hemos contentado con marcar el contexto general (rgimen autoritario y oligrquico, sentido comn neoliberal) y los aciertos de la iniciativa. Este rodeo es necesario para calibrar el tamao de las dificultades, los oponentes y la hazaa que hubiese significado aparecer en la boleta. Como se mencion, una conmocin social entre la poblacin del pas, de la magnitud de la lucha por los 43 de Ayotzinapa o las labores post 19S, hubiese sido necesaria para lograr el objetivo. O para hablar de fenmenos que han desatado los pueblos originarios, una parecida al primer bimestre de 1994 o la Marcha del color de la tierra en 2001. La diferencia de la campaa para que Marichuy apareciese en las boletas es que justamente se jug en el tan legtimamente desacreditado terreno electoral, en el cual el sentido comn neoliberal opera con mucha fuerza.

En esta misin cuesta arriba hubo divisin del trabajo y responsabilidades. A los pueblos del CNI y al CIG les correspondi llevar su palabra a la mayor cantidad de lugares, priorizando las comunidades y regiones en resistencia; a las redes de apoyo se nos encomend hacer audible esa palabra y recoger firmas. Para hablar desde la experiencia vivida, y desde el lugar con las mejores condiciones para realizar la recoleta de firmas, resulta un verdadero revs poltico que en ciudades tan importantes y con tradicin de izquierda, como la Ciudad de Mxico, no consiguiramos el 1% (70, 000) de firmas del padrn electoral. Hay que decirlo, no pudimos revertir el caminar indiferente de miles que van escuchando sus audfonos, pensando en sus problemas (deudas, desempleo, relaciones personales) y metidos en el aislamiento social que provocan los celulares en la vida citadina. En una ciudad recientemente sacudida por la solidaridad post sismo y que claramente se inclina a la izquierda, realizamos una campaa que no esperanz a las mayoras, paso necesario para romper con el sentido comn neoliberal. Por ejemplo, un sector clave de los pobres y marginados ubicados en las periferias y zonas conurbadas votar a Morena, a la par no logramos convencerles sobre la importancia de que firmaran por Marcihuy. 

Esto nos lleva a la segunda limitacin importante: el encierro en que muchas veces camos. No pocas ocasiones formulamos eventos y actividades para los ya convencidos y nuestros amigos. La recaudacin de firmas dej ver la autoreferencialidad y constriccin a ciertos espacios por parte de la izquierda anticapitalista citadina. Por cierto, tambin mostr que su capacidad de interlocucin con la sociedad se ha achicado, al menos as nos los demostraron los mtines en Ciudad Universitaria y el Hemiciclo a Jurez en noviembre de 2017 y enero del 18. Este es un foco de atencin importante, pues muestra el desgaste que ha tenido la causa indgena-zapatista dentro de la poblacin y su disipacin como referencia poltica e ideolgica.

Esta serie de limitantes se potenciaron por una carencia general de organizacin e instancias para implementar la recaudacin de firmas. Producto del propio deterioro y los golpes que han sufrido las izquierdas radicales, la campaa se apoy en pocas estructuras previamente establecidas; la carencia de nuestras propias instituciones, es decir los rganos de deliberacin y accin de la izquierda anticapitalista, es una falencia que debe llevarnos a analizar qu pas con nuestras iniciativas y organizaciones, que ahora no pudimos realizar un proceso de organizacin a cabalidad. A la par que juntbamos firmas y organizbamos los recorridos del CIG, tenamos que pensar en qu tipo de estructuras estbamos y debamos construir. Esta falta de coordinacin y organizacin previas son las que explican que la recoleccin de firmas haya sido un objetivo primordial hasta que empez el 2018.

Aunque todas estas condicionantes son puntuales y tuvieron expresiones distintas en cada red de apoyo y espacio territorial, hay un punto que result infranqueable para toda la campaa. En el contexto que hemos descrito, donde la poltica se ha vuelto una mercanca que ofrece soluciones mgicas sin el menor esfuerzo, un llamado que afirma la vida y promueve la organizacin tiene mucho merito pero puede ser poco audible y comprensible por s mismo. Si este sistema nos mata y no sirve, tenemos que esbozar en nuestras propuestas qu tipo de mundo queremos y podemos construir al organizarnos. Es decir, plantear que la lucha y organizacin que propone el CIG en voz de Marichuy es para construir una salud, educacin, trabajo, condiciones de la mujer, de la diversidad, de los pueblos indios con caractersticas claras y en la cual la gente comn pueda ver reflejados sus esfuerzos y aspiraciones. A esto se le ha llamado programa, plan de lucha, demandas, demandas de transicin, ruta de gobierno, plan quinquenal, utopa y de muchas formas ms. Me parece este horizonte de futuro fue poco desarrollado en relacin con la enorme potencialidad que implica luchar por la vida y contra la muerte en el Mxico de 2018. Una interpelacin a las condiciones de vida y aspiraciones de los varios Mxicos que coexisten nos hubiera aportado la dosis necesaria de esperanza y estrategia. Es claro que generar esta traduccin de lo que significa pelear por la vida, en medio de una campaa que recorre todo el pas con recursos econmicos muy limitados, la cual es asediada y en un proceso donde nos bamos encontrando y rencontrando era una tarea titnica. Por suerte nuestros tiempos no se reducen al primero de julio, an es tiempo de ponerlo en prctica. Lo importante es entender que para dar el siguiente paso, afirmar lo que queremos es necesario. Si otro mundo es posible, lleg el momento de decir cul es y cmo lo conseguiremos, porque una izquierda sin visin de futuro no es tal.

Las compaeras nos han dado una leccin de esperanza y traductibilidad poltica: la afirmacin de un futuro nuevo a partir de negar el presente, es posible. El Encuentro de las Mujeres que Luchan, realizado el pasado 8 de marzo en el Caracol de Morelia, es el ms claro ejemplo de que podemos ir dando pasos para construir esa imagen de nuevo mundo que queremos. No sera descabellado pensar que para completar esa visin inicial, tendramos que promover encuentros entre las nueve mesas de trabajo que defini el CIG (mujeres, pueblos indgenas, migrantes, diversidad, educacin, trabajo y empleo, jvenes, madre naturaleza, otras capacidades). Porque el siguiente paso est por darse, y no depende de ninguna boleta.

Addendum

El fallo por parte de la Sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federacin (TEPJF) que avala la candidatura presidencial de Jaime Heliodoro Rodrguez Caldern El Bronco, la noche del 9 de abril, lejos del alterar lo planteado aqu, confirma la trayectoria y estrategias para la continuidad del rgimen. Que un poltico priista como El Bronco pueda aparecer en la boletas con ms de un 1, 100,000 apoyos invlidos (59% del total de firmas recaudadas) es un signo ms de que a la oligarqua empresarial de este pas y sus polticos mayordomos les tienen sin cuidado las apariencias democrticas. Estn dispuestos a cualquier cosa con tal de asegurar su continuidad. Qu grande es el contraste con el Concejo Indgena de Gobierno y Marichuy.

Notas:

2 Antes, aunque bajo control, las centrales sindicales y campesinas corporativas, y en menor medida la oposicin por derecha e izquierda frente al PRI, constituyeron condicionantes para la reparticin de riqueza y construccin de infraestructura pblica. La transicin a la democracia del ao 2000 con el gobierno de Fox, marc el fin de estos condicionamientos, ya que las formas corporativas tendieron cada vez ms a relaciones puramente clientelares que se alquilan al mejor postor.

3 Tal vez el caso ms parecido al mexicano sea el de guerra contra las drogas y el crimen encabezado por Rodrigo Duterte en Filipinas.

Diego Bautista Pez es historiador. Militante de la Red Universitaria de Apoyo al Concejo Indgena de Gobierno (RUACIG).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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