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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2018

La crisis del plstico es ms grave de lo que piensas: no basta con reciclar botellas

John Vidal
El diario


- El plstico est en lo que comemos, bebemos y en el aire que respiramos y representa una amenaza cada vez ms importante para la salud humana

- En los aos 50 el mundo produca dos millones de toneladas de plstico al ao. Ahora son 330 millones de toneladas

Anillas de plstico para botes de cerveza se convirtieron en una prisin para esta tortuga. EFE

Oeste de Gales, hace dos fines de semana. Un viejo colchn que probablemente haba estado en el mar durante meses antes de ser arrastrado por la marea yace ahora completamente empapado en una playa que de otro modo estara limpia. Al colchn le falta un gran trozo y el resto se est desintegrando. Representa una amenaza para la fauna y flora del lugar, as que lo arrastramos hasta una parte de la playa donde no llegan las olas con el compromiso de volver para tirarlo cuando ya est seco.

Sin embargo, cmo te desprendes de un viejo colchn formado por miles de millones de minsculas partculas de plstico que van perdiendo formaldehdo y otros productos qumicos potencialmente peligrosos? Lo quemas? El fabricante debera desplazarse y recogerlo? Pueden enviar sus respuestas al ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, que se ha comprometido a frenar la marea de desechos plsticos y ha anunciado una consulta sobre un programa de devolucin de botellas de plstico en Inglaterra, cuyo objetivo es lograr que la gente recicle ms.

Hay que celebrar la iniciativa de Gove, pero es anecdtica y no tendr ningn impacto sobre el grave y cada vez ms importante problema del plstico. El programa est pensado para personas que estn hartas de acumular basura y para los espectadores de Planeta Azul, horrorizados por las imgenes de pjaros tragando pajitas de plstico y tortugas ahogadas por bolsas de plstico. Es como si un fumador empedernido renunciara a un solo cigarrillo.

Desde que empezamos a utilizar polmeros para fabricar productos de plstico a gran escala en los aos cincuenta, este subproducto de la industria petroqumica, que utiliza alrededor del 6% de todo el petrleo que extraemos al ao, se ha extendido a innumerables procesos de fabricacin. En estos momentos el plstico es omnipresente y es imposible de evitar. Est en nuestra ropa, en los envases, en las botellas, en los productos electrnicos, en las bandejas de comida, en las tazas y en la pintura.

Nuestros coches dependen de este material, as como nuestros ordenadores, nuestros tejados y las tuberas del desage. Es el material de embalaje preferido a nivel mundial. Dormimos sobre l, lo usamos, lo miramos, y estamos en contacto corporal directo con l de una forma u otra todo el da y la noche.

Tal vez tenga grandes beneficios para nuestra sociedad pero lo cierto es que una vez est entre nosotros, el material ms famoso de todos los que ha sido capaz de fabricar el hombre no desaparece durante siglos.

Cuando se expone a la luz solar, al oxgeno o a la accin de las olas, no se biodegrada, sino que simplemente se fragmenta en pedazos cada vez ms pequeos, hasta que partculas microscpicas o de tamao nanomtrico entran en la cadena alimenticia, el aire, el suelo y el agua que bebemos.

La popular serie Planeta Azul de BBC y una serie de estudios cientficos nos han hecho tomar conciencia de la contaminacin que azota nuestros ocanos, pero todava nos falta informacin del impacto que muchos productos qumicos sintticos y aditivos que se usan para dar al plstico sus cualidades tienen sobre nuestra salud.

En los ltimos aos, se han encontrado microplsticos y fibras diminutas, que miden el ancho de un cabello humano o mucho menos, en una extraordinaria gama de productos, como la miel y el azcar, mariscos, agua embotellada y del grifo, cerveza, alimentos procesados, sal de mesa y refrescos.

El 95% de los adultos que participaron en un estudio realizado en Estados Unidos presentaban bisfenol A en su orina. En otro, se descubri que el 83% de las muestras de agua del grifo analizadas en siete pases contenan microfibras de plstico. Un estudio publicado la semana pasada evidenciaba contaminacin plstica en ms del 90% de las muestras de agua embotellada, que eran de once marcas diferentes. Y a principios de este ao se descubri que el ro Tame en Manchester tena 517.000 partculas de plstico por metro cbico de sedimento, casi el doble de la concentracin ms alta jams medida en todo el mundo.

Cuantos ms estudios se llevan a cabo, ms partculas de plstico encuentran los investigadores en el cuerpo humano. Los mismos cientficos que hicieron saltar las alarmas sobre la contaminacin del aire provocada por las mortferas partculas emitidas por los vehculos disel estn encontrando ahora micropartculas de plstico que llueven sobre las ciudades y son lanzadas al aire desde automviles y zonas de construccin, lneas de lavado y envases de alimentos.

La contaminacin por plsticos en lugares interiores podra ser todava peor que en el exterior ya que un solo lavado de un equipo deportivo o de telas sintticas hechas por el hombre liberan miles de microfibras en el aire.

En unas jornadas que organiz recientemente en el Reino Unido el grupo Common Seas (Mares Comunes), treinta cientficos, doctores y otros expertos compararon informacin y llegaron a la conclusin unnime de que el plstico est en lo que comemos, bebemos y en el aire que respiramos y representa una amenaza significativa y cada vez ms importante para la salud humana.

Segn los cientficos, si podemos respirar estas partculas y fibras de tamao micro y nanomtrico, tambin es probable que entren en el torrente sanguneo, en el tejido pulmonar y en la leche materna, o que se alojen en los sistemas intestinal y respiratorio. Tal vez algunas micropartculas pasen por nuestro cuerpo sin causar dao, pero otras pueden representar una amenaza para nuestra salud. Se sospecha que muchos de ellas son cancergenos o pueden actuar como disruptoras de hormonas.

Hay consenso de que existen grandes lagunas de conocimiento sobre cmo afectan los microplsticos a la salud humana, y que necesitamos estudios cientficos ms slidos. Desconocemos el riesgo de beber agua embotellada o del grifo. No sabemos cuntos plsticos estamos ingiriendo o respirando o qu efectos puede tener para la salud haber estado expuestos durante aos a partculas plsticas peligrosas. No sabemos qu concentraciones son seguras para los adultos, y mucho menos para los bebs. Existe una creciente preocupacin de que las partculas microplsticas poco estudiadas sean una amenaza para la salud al presentar una fuente potencialmente importante de sustancias qumicas txicas para el cuerpo humano.

Aunque sabemos desde hace aos que algunos de los aditivos utilizados para aumentar la flexibilidad, la transparencia y la durabilidad de los plsticos son qumicamente peligrosos, pocos han sido probados en humanos. Algunos pases han prohibido ciertos materiales pero no hay un criterio coherente y para las empresas del sector ha sido fcil esquivar esta normativa, ya que han encontrado sustitutos que probablemente sean igual de peligrosos.

No basta con declarar la guerra a las botellas de plstico, las tazas de caf o las microperlas que se encuentran en los cosmticos. Necesitamos con urgencia que el Gobierno disee un plan de accin para abordar la crisis del plstico de una forma exhaustiva.

Prohibir las bolsas de plstico y los envases de un solo uso sera un buen comienzo pero tenemos que ir mucho ms all. Es necesario reducir la produccin de plstico y fomentar alternativas menos nocivas. Es necesario que se prohban grupos enteros de sustancias qumicas nocivas, en vez de ir prohibiendo algunas sustancias una por una. Se debe ayudar a los consumidores a comprender a lo que estn expuestos y explicarles qu se puede reciclar, compostar o quemar.

En los aos 50 el mundo produca dos millones de toneladas de plstico al ao. Ahora la cifra ya es de 330 millones de toneladas anuales, y se prev que se triplique en 2050. Devolver algunas botellas de plstico no ser suficiente. Tampoco lo ser sacar de la playa el viejo colchn.

John Vidal fue jefe de la seccin de Medio Ambiente de The Guardian

Traducido por Emma Reverter

Fuente: https://www.eldiario.es/theguardian/crisis-plastico-piensas-reciclar-botellas_0_756624939.html

 



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