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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2018

Los impuestos son instrumentos tiles para revertir esta situacin
Mejor sin disel

Nuria Blzquez
El Ecologista


En el Estado espaol casi el 60 % de los vehculos son disel, lo que causa grandes problemas de contaminacin ambiental. Los impuestos son instrumentos tiles para revertir esta situacin, sobre todo si la recaudacin fuera finalista y se invirtiera ms en movilidad sostenible.

Quienes decidan comprar un coche hace quince aos, casi siempre preferan un disel. Eran un poco ms caros, pero consuman menos, el combustible era ms barato y eran coches ms duraderos. Razones que se unan a una imagen de vehculo ecolgico, que tericamente emita menos CO2. No era algo casual, sino una estrategia poltica de la Unin Europea, que se disfrazaba de poltica contra el cambio climtico.

Tras firmar el protocolo de Kioto en 1997, los pases ricos se comprometieron a bajar un 8 % de media sus emisiones de CO2. El sector del transporte jugaba un importante papel aqu y era necesaria una estrategia de cambio. Mientras Japn y Estados Unidos optaron por desarrollar vehculos hbridos y elctricos, en Europa se hizo una fuerte apuesta por el disel.

Por entonces los disel no solo ofrecan menores emisiones de gases efecto invernadero, tericamente, adems estaban viviendo una revolucin tecnolgica: en 1990 Volkswagen introdujo el turbodisel en el emblemtico Golf. El resto de las marcas europeas siguieron rpidamente su estela y los vehculos disel empezaron a ser muy atractivos. El protocolo de Kioto brindaba una oportunidad para disparar las ventas de estos vehculos, y la industria aprovech el momento, ejerciendo un fortsimo lobby prodisel, liderado por las marcas alemanas Volkswagen, BMW y Daimler [1] .

Reducir emisiones

En 1998 la Comisin Europea y la asociacin europea de fabricantes de automviles (ACEA en sus siglas en ingls) firmaron un acuerdo [2] en el que la ACEA se comprometa a reducir a 140 gr CO2/km (un 25 %) las emisiones de los nuevos turismos vendidos en Europa. Aunque esa parte no la escribieron, los gobiernos ofreceran incentivos para promover los vehculos disel.

Las ventas de coches disel en Europa se dispararon inmediatamente. Pasaron de suponer un 20 % en los 90 a superar el 50 % en los primeros aos del siglo XXI [3]. En Blgica, Francia y Luxemburgo la media super el 70 %, y en sus mejores aos roz el 80 % de las ventas. El Estado espaol segua de cerca a este tro, con medias sobre el 70 % de ventas entre 2007 y 2011. Curiosamente, Alemania, el principal pas propulsor del disel, nunca fue uno de los pases con ms ventas de estos motores.

Todo cambi en septiembre de 2015, con el escndalo del Dieselgate. Por fin, fue del dominio pblico una denuncia hasta entonces silenciada: el motor disel es muy contaminante y la industria automovilstica no ha conseguido bajar las emisiones txicas de estos vehculos. Y es que, si el trfico rodado es un adversario de la calidad del aire, el disel es su principal enemigo. En datos, en una ciudad como Madrid el transporte rodado es responsable del 77 % de las emisiones de xidos de nitrgeno [4]. De este porcentaje, aproximadamente un 80 % proviene del disel [5].

Los disel ni siquiera emiten menos CO2: segn Transport and Environment, emiten incluso ms dixido de carbono [6] que los gasolina cuando se tienen en cuenta las emisiones reales y el ciclo de vida completo del vehculo.

Que paguen ms

A da de hoy, sobran motivos para dejar de subvencionar el disel: es una sustancia considerada cancergena por la OMS [7], la UE lo considera el principal contaminante atmosfrico en las ciudades y mdicos y cientficos [8] consideran que es el causante de graves problemas para la salud y el desarrollo humano. Necesitamos desincentivar la compra y el uso de estos vehculos. Y aqu la fiscalidad ofrece instrumentos tiles.

Se trata simplemente de revertir la situacin: en lugar de subvencionar los vehculos disel hay que penalizarlos. Y es que aunque desde 2015 haya cambiado la imagen del disel y las ventas hayan bajado, queda mucho por hacer: en 2017 cerca del 50 % de los vehculos vendidos en el Estado espaol fueron disel [9]. Una cifra muy baja comparada con la cuota 70 % que solan tener. Pero demasiado alta si tenemos en cuenta las graves consecuencias de las emisiones de estos vehculos. Y que las nuevas ventas se suman a los ms de 13 millones de vehculos disel de pasajeros [10].

En el caso del Estado espaol el mayor incentivo de los disel es una rebaja del 23 % en el principal impuesto del gasoil, que hace que sea ms barato que la gasolina sin plomo. Por eso, lo inminente es igualar los impuestos de gasolina sin plomo y gasoil, subiendo progresivamente los impuestos que se aplican al gasoil, para que, tras un periodo de cuatro aos sean los mismos que los de la gasolina sin plomo.

Adems podemos utilizar otros impuestos que pagan los vehculos en pro de una mejor calidad del aire. Para ello se debe reformar los impuestos de matriculacin y el de circulacin.

Penalizar los disel

El impuesto de matriculacin actualmente grava en base a las emisiones oficiales de CO2 de los vehculos. Deja exentos de pago a los vehculos con menos de 120 gr CO2/km, un lmite obsoleto que en estos momentos cumple ms del 75 % de los vehculos nuevos. Habra que reformularlo de manera que solo los vehculos 0 emisiones estn exentos, adems de introducir una penalizacin para los vehculos disel, una opcin que ha sido aplicada con xito en Holanda y Finlandia.

Por ltimo, el impuesto de circulacin tambin necesita una profunda reforma, utilizando un modelo similar al propuesto para el impuesto de matriculacin: tipos determinados por emisiones de CO2 y una penalizacin a los vehculos disel.

Transporte pblico

Las posibilidades de los impuestos en la mejora de la calidad del aire no solo estn en gravar lo que contamina, sino que adems permiten utilizar lo recaudado en inversiones que consigan nuestro objetivo. En Ecologistas en Accin, sabemos que las inversiones que ms contribuyen a mejorar la calidad del aire son las que minimizan el trfico motorizado. Es decir, una apuesta firme por hacer que caminar e ir en bicicleta sean opciones atractivas, cmodas y seguras. Esto acompaado de una mejora en el transporte pblico que haga que sean mejores opciones que el vehculo privado. Y, por supuesto, adaptar el transporte pblico a las necesidades de sus principales usuarias: las mujeres.

Artculos relacionados

Notas

[1] https://www.theguardian.com/environment/2015/sep/22/the-rise-diesel-in-europe-impact-on-health-pollution

[2] La Comisin y la ACEA llegan a un acuerdo sobre las emisiones de CO2 de los automviles. http://europa.eu/rapid/press-release_IP-98-734_en.htm?locale=en

[3] Share of diesel cars in Western Europe. ACEA

[4] Ayuntamiento de Madrid. Estrategia Local de Calidad del Aire. http://www.mambiente.munimadrid.es/opencms/export/sites/default/calaire/Anexos/Estrategia_local_calidad_aire.pdf

[5] http://europa.eu/rapid/press-release_IP- 17-238_es.htm

[6] Transport and Environment Diesel: The true dirty story: https://www.transportenvironment.org/publications/diesel-true-dirty-story

[7] https://elpais.com/sociedad/2012/06/12/actualidad/1339526675_079200.html

[8] http://www.creal.cat/projectebreathe/contaminacion.html y https://doctorsagainstdiesel.uk/#WhyDiesel

[9] https://elpais.com/elpais/2017/07/14/masterdeperiodismo/1500039818_890950.html

[10] http://www.acea.be/uploads/statistic_documents/ACEA_Report_Vehicles_in_use-Europe_2017.pdf

Nuria Blzquez. rea de Transporte de Ecologistas en Accin. 

Fuente: Revista Ecologista n 95. 


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