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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2018

Gran Comarca Afrodescendiente Colombo-Ecuatoriana
Franswa Mackandal en el norte de la provincia de Esmeraldas (Parte I)

Juan Montao Escobar
Rebelin


En Afrique, chaque vieillard qui eurt est une bibliothque inexploite qui brle [1] .

Amadou Hampt B

En el marimbeo del silencio

Nunca entend el engao de algunos proverbios hasta aquel jueves de agosto de 2008, arriba una luna sin los estropicios estticos de los manglares numbiformes, brillaba como en sus primeros orgenes y abajo unas calles desoladas, aunque por uno de esos fondos el Fruko y sus tesos de los 70 o de los 80, con alternancia entre Joe Arroyo y Wilson Saoko, testimoniaba el insomnio barrial. El proverbio santificaba que arriba es igual que abajo. Espejo cncavo natural y espejo convexo emocional. All, arriba, era un aposento fro y pacfico, ac, abajo, un thriller cotidiano. Los anfitriones desgranaron como si nada esta conseja: tengan cuidado, no andarn hasta tarde. San Lorenzo del Pailn, las crnicas periodsticas e ilustradas con fotografas de cadveres, desataban la jaura de malos presagios, acompaadas de advertencias desmentidas por gente de zona: esos traen sus guerras para ac y sus cosas son entre ellos, en serio. Se me ocurri pensar: an no es con nosotros. Colocar las manos detrs de la nuca y maravillarse de este fino y discreto marimbeo del silencio.

Desde San Lorenzo, ao 2008, una franja de territorio que se presume de territorio comanche (agradecimientos a Arturo Prez Reverte), porque es de cualquiera que tenga armamento de guerra y ganas de guerrear con quien sea por ideologa, bandidaje, frustraciones sin cuento, negocios clandestinos de drogas y un chininn de luchas de clases. Angostura, cuatro meses atrs, masacre en un campamento de las FARC, instalado en territorio ecuatoriano, culminacin de la operacin Fnix. Los servicios de espionajes colombianos y ecuatorianos eran aos siameses, por estos das andan alebrestados porque se cree que vuelve la aera. O ya volvi sin ojos ni odos curiosos. Hay ingenuidad y candidez, producto en gran parte de la improvisacin de los decisores, su falta de contacto con los temas de seguridad, en las autoridades responsables de la seguridad, inteligencia y defensa, de los ltimos tres aos [2] . Parecera que la historia se repite, pero en clave ngara.

Esos seres de ninguna ciudadana

El norte de Esmeraldas es territorio de la Gran Comarca, ese pas para nada imaginario de los Ancestros, que empezaba en el sur de la actual provincia esmeraldea y se aproximaba a Buenaventura (hoy, Colombia), se lo mape con la oralidad afanosa de algn da tener un pas para el pueblo de origen africano. Aos antes del 5 de agosto de 1820, el republicanismo haitiano andaba de boca en boca, entre libertos y esclavizados de las Amricas. Una constante en los desvelos y preocupaciones de las nacientes comunidades negras eran el da despus de la expulsin colonialista espaola. El incipiente proceso acumulativo, en la versin marxista, los devolva a sombras distantes o a seres de ninguna ciudadana.

Carlos Marx da el ax explicativo a la distancia de la Historia, no de los tiempos ni de la exactitud analtica: Ni el dinero ni la mercanca son de por si capital, como no lo son tampoco los medios de produccin ni los artculos de consumo. Necesitan convertirse en capital. Y para ello han de concurrir una serie de circunstancias concretas, que pueden resumirse as: han de enfrentarse y entrar en contacto dos clases muy diversas de poseedores de mercancas; de una parte, los propietarios de dinero, medios de produccin y artculos de consumo, deseosos de valorizar la suma de valor de su propiedad mediante la compra de fuerza ajena de trabajo; de otra parte, los obreros libres, vendedores de su propia fuerza de trabajo y, por tanto, de su trabajo [3] . Dos palabras resuman la filosofa existencial de la Ancestralidad afropacfica: territorio y libertad. O sea la propiedad del medio de produccin (la tierra, su uso y sus recursos extrables) y la condicin de ofertante de mercanca intelectual (trabajo).

El cimarronismo se las saba completa, sin importar las tribus de historiadores disminuidos por el eurocentrismo, tena estrategias liberacionistas para enfrentar los devenires cambiantes del esclavismo. No se amanece con la cabeza llena de probabilidades ensayadas para convertirlas en actos de negociacin o de insurgencia, siempre prevalece la existencia comunitaria ms como fortaleza poltica que costumbre gregaria. Los sufrimientos por la dispersin de familias y naciones africanas pesaban en la memoria de resistencia, la existencia conectaba con el territorio hasta sembrarlo productivamente con nimas picas de los que se haban ido con el tiempo, mitolgicas (leyendas de ciencia y metforas), fabulosas sin faltar en nada a las leyes naturales y persistentes en el reconcomio de espiritualidad.

El Abuelo Zenn, suma de abuelas y abuelos, oralidad perpetua (Rithm and Poetry) desde el Ay: Cuando por voluntad propia o ajena, nos alejamos de la vida de las comunidades y de la tradicin que ordena el uso del territorio ancestral y de la tutela de los ancestros que garantizan su permanencia, de seguro estamos renunciando a un espacio vital y estamos perdiendo el derecho ms importante que nuestros mayores construyeron para mantener y perpetuar nuestra diferencia cultural. Eso fue y es todava territorialidad. Es decir, territorio + Historia; territorio + existencia; territorio + proceso civilizatorio; territorio + transformacin econmica (alternativa al capitalismo bestial de estos das). En qu momento ocurri la prdida de territorio y derecho ancestral sobre aquel? En qu momento de esta historia reciente, perdi su razn poltica como acto de auto reparacin?

La incmoda regin de las Esmeraldas

Juan Jos Flores lleg con su comitiva militar de la cual formaba parte Juan Otamendi Anagon, an no era coronel, pero se le conceda ese grado en los hechos por su amistad con el general J. J. Flores. Eran los primeros. El General disimulaba el nerviosismo con una sonrisa sin afecto y con golpecitos con la en la pierna derecha. Ese era el da, antes se lo dijo en persona a Simn Bolvar y aquel, con el desencanto de las enemistades sbitas, haba accedido con un rictus de desilusin. Su respuesta fue cualquier cosa, indescifrable para l, pero decidi asumirla como un s. Con las hilachas del humor de los tiempos camaradera le solt: no enciendas lmparas para alumbrar el da.

El Quito de falsa calidez estival de ese da tena un cielo azul puro y cansaba si se insista en mirarlo, monotona colorida. La lluvia ligera de la tarde y extendida con desgana hasta casi la media noche del 12 de mayo de 1830 cre esa maana como de cristalina fragilidad, luminosa y friolenta a la vez, para sorber mocos al disimulo. Los coches llegaron con entusiasta puntualidad. El mundillo de prceres se buscaba al disimulo su propia repblica de intereses. Estaban los que podan estar. Ni los cocheros eran negros tampoco haba entre los soldados ni en la servidumbre. De los dems ya se sabe: militares, hacendados, religiosos y propietarios urbanos. Juan Otamendi Anangon, se haba ubicado a distancia de afn mal disimulado. El cotilleo dur hasta que el ceo fruncido del general Flores devolvi a todos a la solemnidad. Sentados, espaldas rectas, bigotes atusados y palabras grandilocuentes como cabe el nacimiento inevitable de un pas.

Era ese el da, en uno de los salones de la Universidad de Santo Toms de Aquino (hoy Universidad Central del Ecuador). Un secretario de espesos bigotes con las puntas hacia arriba y peinado con prolijidad raya al medio coment: El Senado y la Cmara de Representantes de la Gran Colombia, el da 25 de junio de 1824, dividi su territorio en doce departamentos con sus provincias y cantones. Est en la Ley de Divisin Territorial de la Repblica de Colombia, damas y caballeros. Estaban en Quito, capital del Departamento de Ecuador. Uno de esos cantones era Esmeraldas. Las eminencias firmaron el Acta leda y corregida a satisfaccin. Por gusto, porque no tuvo reconocimiento y recin en la Asamblea de 13 de agosto de 1830 y con la incorporacin de los departamentos de Guayaquil y Azuay, adems del de Ecuador, se consolid la formacin de la Repblica.

El flow palabrero inventor de nuestro mundo

Ms de un siglo despus un abuelo repeta a su nieto la ctedra que escuch a su padre y aquel a tanto abuelo colectivo. Oralidad, ese bendito flow palabrero que recre frica en las Amricas [4] . Esa funcin de ciencia y arte de la palabra, el cimarronismo cognitivo, la resistencia productiva, la resiliencia de las pequeas humanidades para ennoblecerse en el mataperreo de la esclavizacin y convertir cada acto sencillo en recuperacin existencial (bioreparacin). La funcionalidad oral de abuelas y abuelos trenz como el mapa neuronal la memoria colectiva contraria a la necropoltica [5] de los esclavizadores y las conformadas sociedades dominantes de las nacientes repblicas.

Una de esas voces: El camino que nos trajo a esta tierras no es el camino de andar y apropiar el mundo por voluntad de colonizar y conquistar. Llegamos aqu siguiendo el camino de la injusticia de la dispersin obligada que para nuestro pueblo de origen africano signific la esclavitud de Amrica, Abuelo Zenn. No fueron palabras al viento de antes y ni son palabras a los malos vientos de ahora, buscan los odos de las comunidades negras sucesoras de otras comunidades que estuvieron aqu mucho antes que el Estado ecuatoriano y el Estado colombiano. Cuando ni siquiera haba lnea de imaginacin para separar la sangre. Desde el 13 de agosto de 1830, se puso una raya para consagrar enemistades dentro de los troncos familiares. Adrede lo hicieron porque al tanteo entendieron que el ayer es el tiempo cuando todos lo que ramos y eran las comunidades naca de la voluntad de ser nosotros mismos [6] .

La impagable deuda de Simn Bolvar

La amargura baj con Simn Bolvar a la sepultura. l cedi a la tentacin de escribir a Juan Jos Flores la profeca que ha de cumplirse hasta que no se consume el deseo del incendiado Franswa Mackandal y transmitido por Alexandre Petion a Bolvar al momento de embarcarse en la primera, y no en la segunda expedicin liberadora, a tiro cercano de los caones de las naves de las potencias colonialistas. Ciudadana a la negritud esclavizada, al momento de liberar territorios, esa fue la esencia del pedido, escrito, firmado y sellado por los dos. No cumpli su palabra con el Autor de nuestra libertad [7] . Sus presagios verbales se muerden la cola y es maldicin circular: Vd. sabe que yo he mandado veinte aos y de ellos no he sacado ms que poco resultados ciertos: 1) La Amrica es ingobernable para nosotros. 2) El que sirve una revolucin ara en el mar. 3) La nica cosa que se puede hacer en Amrica es emigrar. 4) Este pas caer infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para despus pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas. 5) devorados por todos los crmenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarn conquistarnos. 6) Si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, ste sera el ltimo periodo de la Amrica... Muri el 17 de diciembre de 1830, en Santa Marta, Colombia, y es posible que algunos de aquellos combatientes haitianos no volvieran ms a esa primera repblica americana y se quedarn, en esta regin de las Esmeraldas, por razones dispares todas vinculadas al prodigio poltico de Mackandal.

La sangre estira pero no arranca

Dbora, Zenn y toda la procesin de ancestros hicieron traslados de memorias, igual que bibliotecas vivas de resistencia, a quienes vinimos despus, el ax de mandatos, propsitos, ideas, consejas, filosofas y polticas fue (o es) el territorio y despus la territorialidad a partir de los troncos familiares las comunidades. El rengln de divisin estatal comenzado en 1830, con nombres definitivos (Ecuador y Colombia), estir la sangre, pero no la arranc. Los divisores de Bogot y Quito miraban solo sus faltriqueras, por eso el reparto mercantil de la naturaleza incluyendo a las comunidades negras e indgenas carga una gentica de violencia. A la biogeografa chocoana le pusieron lmite hasta el ro Mataje y no Costa Arriba (provincia de Esmeraldas, Ecuador), a los tolitas los llamaron tumacos Costa Abajo, los comuneros se referan a la raya (con sus dos laos) haciendo abstraccin de la frontera. El Pueblo Negro de la costa pacfica del noroeste americano qued fragmentado y con unas imposiciones ideolgicas de los Estados, para la prevalencia del olvido de sangre e historia, segn el inters de quienes gobernaran (y para quin) en Quito y Bogot.  

Dos mil aos de territorialidad tolita-tumaco (o como se llamara la Nacin de estos territorios), con la continuidad del pueblo de origen africano, fue desaparecida en 1830. El Proceso de Comunidades de la Costa Pacfica Colombo-Ecuatoriana recobr la memoria en sus combativas reuniones y se plante aquello de la Gran Comarca Afro- Pacfica. Una cosmovisin de paz y prosperidad.

Notas:

[1] En frica, cada anciano que muere es una biblioteca sin explotar que se quema.

[2] Movimientos geoestratgicos, operaciones de inteligencia y psicolgicas, en el calentamiento del escenario andino, Mario Ramos, CENAE, noviembre 2009, pgina 30, documento en PDF.

[3] El Capital, Tomo I, Karl Marx, digitalizado por LIBRO dot.com, p. 427 en PDF.

[4] Sidney Minz, citado por Mbar Ngom, en Tradicin oral y sus supervivencia en la transafricana: El caso Per, p. 27, documento en PDF.

[5] Achille Mbembe: (el esclavo) en tanto que propiedad tiene un valor. Su trabajo responde a una necesidad y es utilizado. El esclavo es, por tanto, mantenido con vida pero mutilado en un mundo espectral de horror, crueldad y desacralizacin intensos, Necropoltica, Editorial Melusina, S. L., 2011, p. 33.

[6] Abuelo Zenn.

[7] As llamaba Simn Bolvar a Alexandre Petion.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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