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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2018

El Movimiento Sin Techo de Baha (MSTB)
Organizar, ocupar, resistir

Daro Aranda
Fundacin Rosa Luxemburgo

La lucha por la vivienda digna atraviesa toda Amrica Latina. El Movimiento Sin Techo de Baha es una experiencia de ocupaciones territoriales que, mediante la accin directa, hace efectivo el derecho que el Estado niega


Son ms de 200 personas en asamblea. Hombres, mujeres y nios, de todas las edades. Estn bajo los rboles en un predio de seis hectreas. Es evidente la mezcla de tristeza y enojo. La polica vigila el lugar mientras una cuadrilla de trabajadores municipales desarma las precarias viviendas y decomisa tirantes, plsticos, chapas. Slo queremos que nuestros hijos tengan un techo y ac se ve como el Gobierno no roba nuestras cosas. Y la polica amenaza, grita una mujer y llama a resistir. El Movimiento Sin Techo de Baha (MSTB) agrupa a 5000 familias y su lema es organizar, ocupar, resistir.

Crnica desde el Salvador de Baha que no aparece en las guas de turismo.

Recorrida

Amrica Latina experimenta un proceso de despoblamiento rural desde hace ms de medio siglo, polticas de estado que no distinguen signos polticos ni posicionamientos polticos. Amplios territorios rurales a merced del avance extractivo, crecimiento de megaciudades, grandes capitales de especulacin inmobiliaria, amplios sectores de la poblacin sin acceso a la vivienda digna. Un crculo vicioso, parte de lo que se denomina extractivismo urbano.

Segn el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una de cada tres familias de Amrica Latina y el Caribe (un total de 59 millones de personas) habita en una vivienda inadecuada o construida con materiales precarios o carente de servicios bsicos.

La turstica Salvador de Baha no escapa al problema. Posee un dficit de 452.000 unidades, equivalente al nueve por ciento de domicilios de la ciudad, segn precis la Fundacin Joo Pinheiro.

El Movimiento Sin Techo de Baha (MSTB) naci en 2003 fruto de la necesidad de organizacin para conquistar vivienda y dems derechos sociales necesarios para una vida digna.

En el marco del Foro Social Mundial, el MSTB invit a una comitiva de periodistas y activistas extranjeros a una recorrida por cuatro ocupaciones en las afueras de Baha.

El colectivo parte a las 7.40 de la Universidad Federal de Baha, zona de clase media, en cercanas de la Playa Ondina.

Quince minutos de andar, avenidas saturadas de hora pico, queda atrs el moderno estadio mundialista Arena Fonte Nova y comienza a verse el cambio de paisaje. Barrio de casas bajas a medio construir, zona trabajadora, casas de ladrillos huecos sin revocar que suben al morro, pasillos que se pierden en el horizonte. Las famosas favelas.

Wagner Moreira es parte del Movimiento Sin Techo y oficia de gua de la comitiva, quince personas, en su mayora extranjeras. Realizamos ocupaciones populares, estratgicas, que muestran la fuerza urbana por la demanda de vida digna, explica de pie, en e pasillo entre los asientos del micro.

Hace un repaso de las cuatro ocupaciones que propone recorrer. Remarca que son espacios disputados con empresas y con el Estado. Siempre la lista de reclamos pasa, adems de vivienda, por educacin, salud y transporte, todos derechos vigentes en la Constitucin Nacional, pero irreales en los territorios empobrecidos.

Menos de 40 aos, rastas, remera blanca con la consigna resistencia urbana, Moreira resume que el objetivo de fondo del movimiento es cambiar la calidad de vida de los sectores populares, mostrar que hay alternativas. Y nunca dejar de apuntar a los victimarios de los pesares: Los grandes poderes (polticos, econmicos) tienen grandes responsabilidades sobre la situacin del pueblo.

Van 40 minutos de andar en el micro, la avenida es ancha, ya no hay rboles y es un barrio popular. Se observa, desde lo alto, la ciudad y el mar. Contrastan las viviendas humildes en primer plano y desde lejos, a kilmetros, se observan edificios de lujo.

Momento de la primera parada. Moreira avisa: Llama la atencin que personas de afuera y blancas vengan.

Resistir

Cruzar la avenida y recin en la vereda se observa, en pendiente hacia abajo, las casillas y pasillos que conviven con vegetacin crecida que recuerda que se trataba de descampado hasta no hace mucho. Dos meses atrs comenz la ocupacin del predio, bautizado Quilombo de Escada, con 40 familias.

Media docena de adultos, casi todas mujeres, esperan bajo un techo improvisado, rodeada de casillas muy humildes. Los nios juegan con un triciclo, gallinas y perros. Ana Claudia no tiene ms de 30 aos. Comienza con lo urgente. La semana pasada sufrieron un intento de desalojo por parte de la polica. Resistimos, explica Ana Claudia. La misma palabra la repetir otras cinco veces en la media hora de charla. Toda ocupacin es un proceso con diversas etapas. Evitar el desalojo es primordial. Poner el cuerpo es fundamental siempre.

En la comitiva de visita hay muchas personas con cmaras. Sacan fotos desde que pisaron la ocupacin. La contradiccin se hace presente. La necesidad de imgenes para difundir lo que sucede. En el otro extremo, el turismo de ir a conocer durante unas horas los pesares de otros, fotografiar la necesidad, y alejarse de esa realidad.

Jos Antonio tiene remera roja con la cara del Che Guevara. Queremos que nos respeten. Y vamos a resistir, advierte en sus primera palabras.

Todos, lugareos y visita, aplauden.

Invita a una recorrida por el lugar. No ms de dos hectreas. La ocupacin est por debajo del nivel de la avenida, como en un pozo. Las casas de madera se hacen lugar entre la vegetacin que se resiste en lo que fue un baldo abandonado. Pequeas zanjas con aguas servidas.

Recuerda que en ese predio se debi construir, en manos de la compaa de energa local, un pequeo barrio de viviendas sociales. Pero nunca se realiz.

Poco ms de una hora de charla. Ana Claudia despide: Todo esto es por nuestros hijos. Soamos un mundo mejor.

Violencia

Veinte minutos ms de viaje. El micro pasa frente a torres de departamentos de tres pisos, de color blanco, impecables. Wagner Moreira cuenta que desde el MSTB trabajaron en la construccin.

Zona de mercados, venta callejera, avenidas y transito, siempre lejos del centro de Salvador de Baha. Podra ser cualquier barrio trabajador de las afueras de Buenos Aires, Medelln, Lima o cualquier otra ciudad de Sudamrica. Curva y contracurva. El colectivo asciende en la calle y aparece una zona ms fabril, de antao, abandonada. Predios grandes con rboles. El colectivo pasa por delante de una fbrica abandonada, construcciones de cemento gigante, propia de la etapa de industrializacin de la regin, mediados del Siglo XX. La vegetacin gan metros, incluso yuyos verdes arriba de los techos y estacionamientos derruidos.

El micro frena en la avenida. Casi no hay viviendas ni personas. Bajar, caminar unos metros y, en pendiente hacia abajo, aparece un predio extenso, unas cinco hectreas, de tierra seca (casi sin pasto) y rboles aejos. Es un descampado en forma de olla. Dos patrulleros en la ingreso, media docena de policas, y, a lo lejos, una asamblea con ms de 200 personas.

Hombres, mujeres y nios de todas las edades. Estn con una mezcla de enojo, tristeza y fuerza para seguir adelante. Luego de dos meses de ocupacin, ayer los desalojaron, la prefectura ejecut la accin. Mientras se desarrolla la asamblea, cuadrillas municipales desarman las ltimas casillas y se llevan tirantes, chapas, todo. La polica custodia la accin.

Una mujer pide la palabra en la asamblea. Es vergonzante como nos roban nuestras pertenencias, con escolta policial. El Gobernador nos trata como personas sin derechos, perifricos, somos un pueblo marginalizado, grita con rabia.

Los desalojados son parte de la poblacin negra. Los empleados municipales son negros. Los policas tambin. De haber violencia, no correr sangre de blancos.

Estamos aqu mostrando organizacin y lucha social. A ellos, poderosos, les intimida que el pueblo se organice. Esta ocupacin ser victoriosa!, afirma un joven con discurso que contagia optimismo. Aplauso de aprobacin, gritos de lucha.

Hace 48 horas asesinaron en Ro de Janeiro a Marielle Franco, activista negra de las favelas, feminista, concejal por el partido de izquierda PSOL, frrea opositora a la militarizacin de la ciudad (ordenada por el presidente Michel Temer).

En la asamblea, que lleva horas, alguien propone bautizar el asentamiento con el nombre de la militante. Total aprobacin, algunos puos en alto. Y un grito unnime: Marielle Franco, presente! Marielle Franco, presente! Marielle Franco, presente!.

Un polica con cmara en mano pasa por delante de la asamblea y , a centmetros, filma las caras de los manifestantes y de los ocasionales visitantes. Los efectivos provocan. Buscan una reaccin para una posterior represin. Total impunidad.

Los integrantes del MSTB reconocen que hoy perdieron, los desalojaron, pero no se darn por vencido. Planean cmo volver al predio. El final de la asamblea, en tono de digna rabia, lo resume: Resistir! Resistir! Resistir!.

Cementerio

A veinte minutos por una autopista muy transitada. Un barrio gigante, de una veintena de torres. Al estilo Brasil, todo grande. Moreira explica que son 1200 departamentos. Un mundo. El colectivo pasa por el frente, gira a la izquierda y rodea el complejo de viviendas. Cambio drstico de paisaje. Una ocupacin que hace recordar alguna imagen de la pelcula Ciudad de Dios.

Se llama ocupacin Guerreira Mara Felipa, se realiz hace dos meses y el predio perteneca a una empresa de perforaciones petroleras. La estrategia en este caso fue consolidar la toma desde el primer momento, por lo cual se dividi en 60 lotes y, segn estipula la ley de urbanizacin, con un mnimo de 12 metros de frente por 15 de largo. El caso se judicializ y obtuvo fallo favorable para los vecinos.

La visita es muy rpida. El sol de la siesta castiga, los rboles escasean y hay pocos vecinos a la vista. En una humilde casilla se improvis un almacn/kiosco. Ofrecen agua y y gaseosas.

Moreira seala que las asambleas varan, algunas veces con pocas familias, otras con cientos de personas. Cuando las familias se enteran de la posibilidad de una parcela para vivir, el inters se nota en la movilizacin y presencia en asambleas.

El Movimiento Sin Techo tiene reglas claras para sumarse a las ocupaciones. Un proceso de asambleas, charlas, consensos y, claro, poner el cuerpo en recuperacin del predio y el sostenimiento. Los moradores tienen que cumplir con lo pactado, resume Moreira. Las familias presentes asienten. Ejemplifica. Para obtener agua y luz en el predio tuvieron que hacer una inversin que solvent inicialmente el Movimiento. Los vecinos aportaron lo mnimo. 54 reales para el agua y 34 por la luz (un total equivalente a 570 pesos), por nica vez. Ese dinero, una vez devuelto, se invierte en otra otra de otra ocupacin.

Trece familias no pagaron, no explicaron por qu y en asamblea se decidi remplazarlos por otras trece familias que estaban en lista de espera.

Ms que cuatro paredes

El micro con la comitiva pasa por un hospital nuevo, impecable, muchos autos en el estacionamiento, pocas personas afuera. El recorrido sigue por una calle lateral y asciende por una suerte de pequea sierra, elevacin, morro o cmo le llamen. Es un predio de varias hectreas, aplanado smil cancha de ftbol. Todo es verde y desde arriba se observa el hospital y la avenida de entrada (de un lado). Del otro extremo, un bosque tupido, decenas de hectreas, pulmn verde. No hay ocupacin a la vista.

Moreira explica que se trata de una reserva natural. Intocable por ley. Pero en 2009 el Gobierno decidi la construccin unilateral de un hospital pblico-privado. Ms privado que pblico (no atiende a los vecinos del barrio).

Los lugareos sin techo vincularon sentido comn, con otro tanto de necesidad y algo de accin. Por qu se puede afectar la reserva para una obra pblica-privada y no para viviendas populares? Pocas semanas despus, el Movimiento Sin Techo ocupo un lateral del predio y la bautizaron ocupacin paraso.

Desde la cima verde de la lomada el gua invita a caminar unos metros hacia un lateral. Una senda slo para transitar a pie (nada de autos ni motos) y recin ah se visibiliza la ocupacin. Decenas de viviendas, de ladrillos (algunas de dos pisos) y otras de madera. Un centenar de familias. No hay calles, slo palmeras y casas que fueron construidas segn la necesidad y posibilidad.

Recibe Rita de Cassia Ferreira Dos Santos. Para todos conocida slo como Rita. Bajo unas palmeras, todos parados en ronda. Soamos construir nuestra casa, queremos crear comunidad, que nuestros hijos sean hijos de la comunidad y no sean discriminados, explica Rita y, por si quedaran dudas, resume la lucha en tres palabras: Queremos ser libres.

Luego de un largo proceso de dilogo y negociacin con el Gobierno, firmaron un acuerdo para construccin de 1264 viviendas sociales. Llevar 19 meses y las familias participarn de la construccin. Rita explica que el acuerdo final con el gobierno llev nueve asambleas. Y advierte que est retrasada la ejecucin. Darn el ultimtum para el arranque. Si no comienza la obra, construirn sus casas definitivas y echarn al gobierno que intenta regular la ocupacin.

Denuncia que el hospital nuevo no atiende a los vecinos de la zona, repasa la historia de la ocupacin (tiene pendiente escribir un libro con los hechos, para que sirva para otras tomas de tierras), habla firme y aclara con orgullo quines son y qu quieren: Somos 120 familias formadas polticamente, que sabemos lo que queremos y por qu luchamos. No peleamos slo por cuatro paredes. Construimos comunidad para el Buen Vivir. Seala el derecho a la salud, educacin, transporte.

Rita pregunta de dnde proviene la comitiva. Recibe respuestas variadas: Alemania, Estados Unidos, Sudfrica, Argentina y diversas ciudades de Brasil. Rita agradece la visita y despide con una aclaracin: La verdadera realidad de Baha est ac. All, en el centro, los burgueses. Ac vive el pueblo.

Fuente: http://rosaluxspba.org/es/organizar-ocupar-resistir/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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