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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2018

La amargura de Gabriel ngel

Alberto Pinzn Snchez
Anncol


El montaje judicial que han hecho contra Jess Santrich, dos enemigos declarados de la paz en Colombia, uno, el juez de los EEU Geoffrey S. Berman, ficha de Donal Trump segn la siguiente nota https://www.las2orillas.co/el-juez-ficha-de-trump-que-ordeno-la-captura-contra-santrich/, y otro, el Fiscal de Colombia Martnez Neira, de quien todo el pas sabe es ficha econmica del multimillonario Sarmiento Angulo y agente poltico del delfn oligrquico enemigo de la Paz Vargas Lleras; no solo ha estremecido los cimientos del pacto Santos-Timochenko para liquidar la guerrilla de las Farc-EP e imponer una enrevesada paz neoliberal Santista, sino que ha estremecido al partido surgido de ese pacto y tambin, al parecer, ha sacudido profundamente la limpia conciencia guerrillera de Gabriel ngel, el destacado alumno de los jesuitas en el colegio de San Bartolom, quien gracias a sus dotes de escribano bien redactado y a la antigua enfermedad de su jefe en el Bloque Oriental Timochenko, no la cardiaca ni la pulmonar sino la obstruccin de la arteria cerebral interna derecha (ver parte mdico https://canal1.com.co/noticias/nacional/clinica-shaio-revela-parte-medico-timochenko/), se convirti en su alter ego intelectual y poltico, y en su redactor y vocero escrito.

Yo tambin conoc a Gabriel ngel en el Cagun a fines del siglo XX, cuando en aquella famosa Comisin de los Notables, deb entrevistarme con algunos de los comandantes guerrilleros que adelantaban los dilogos de paz con el prfido gobierno de Pastrana. Un bonito y soleado da caguanero se me acerc y largndome un rollo escrito titulado la luna del forense, ya amarillento de tanto cargarlo en su mochila guerrillera de donde parece proviene toda su artera artillera literaria, contena una serie de relatos bien escritos de su vida guerrillera, vistos bajo la sufrida ptica de un abogado colombiano que haba aplazado el ejercicio exitoso de su profesin de doctor en leyes para irse al monte a defender sus ideales revolucionarios. No lo volv a ver nunca ms. Creo que hice alguna mencin a su prosa y continu leyndolo con atencin en los escritos de Timochenko y en su columna en el portal de las 2 orillas.co.

Hoy, tambin despus de leer la ltima columna de Gabriel ngel en las 2 orillas dedicada a su compaero de armas Santrich (https://www.las2orillas.co/duele-lo-que-le-pasa-santrich-amarga-su-efecto/) he tenido un estremecimiento, que me subi a la garganta y a la punta de los dedos, rompindome la prudencia. Creo que como dijo el poeta, callar en este momento ms que una cobarda, es una Ignominia.

El columnista, usa la mejor de las armas discursivas jesuticas aprendidas en su bachillerato: Comienza su columna mostrando bellamente su amistad y cercana con su ex camarada acusado, involucrando sentimientos bastante nobles de amistad y hasta de compaerismo, para luego en los prrafos finales y al descuido del lector meterle por la espalda la daga trapera de la acerba de su venganza descompuesta: Santrich (quien os contradecir a su jefe durante las negociaciones en la Habana que terminaron con el pacto Santos-Timochenko para liquidar y aplastar poltica, militar, ideolgicamente y luego electoralmente todo el acumulado histrico de ms de cinco dcadas de resistencia popular al terrorismo de Estado contrainsurgente) debe mostrar su inocencia en un juicio Justo. Los audios que presenta la Fiscala no SOLO son crebles, sino desconcertantes. Produce verdadero estremecimiento imaginar el significado que tendra lo que de ellos se desprende, tanto que no me atrevo a escribirlo.

El escritor que antao reclamaba solidaridad a la sociedad civil y a la movilizacin social y popular con los guerrilleros de las Farc-EP, acusados por la Justicia Estadounidense y su extensin contrainsurgente de Colombia de ser narcotraficantes, o por lo menos cmplices y conspiradores del delito oficial del narcotrfico; aquel forense que bajo la luna de las selvas colombianas convivi y comparti cambuches, cancharinas, chontos y aguaceros, con raspachines y campesinos cocaleros, con cantineros, ex coperas, ex meseras y ex sirvientas de casas ricas y una que otra intelectual cordobesa, etc, que cobr gramajes a los compradores y cascareros del narco, ahora con la conciencia limpia por el pacto liquidador (no sabemos an con cual fin, quizs ya se negoci secretamente en alguna reunin privada en palacio la cabeza de Santrich para dejar en paz la de los dems extraditables de las Farc ) Grita desvergonzadamente desde las otra orilla. co, el mismo grito de quienes aspiran a la inmortalidad de los ngeles: Al Ladrn! Cojan al Ladrn!

Para qu, se preguntara uno?

Pues para presentarlo ante la justicia de los dominantes y que all responda, sin que pueda responder, por el montaje que bien le han montado, y, le hagan el juicio justo de los tomistas y doctores de la ley. luego, soltarle encima todo el peso de la ley hasta aplastarlo de por vida en una mazmorra sin luz. Un ciego en una mazmorra sin Luz y a treinta metros bajo tierra, posiblemente en Guantnamo Bay! Como a Simn Trinidad. Vaya con los revolucionarios tan solidarios

Son esos los ideales nobles, humanistas, altruistas y SOLIDARIOS de un revolucionario que durante muchos aos ha luchado y disparado tiros matando e hiriendo hijos de Dios, o seres humanos semejantes enviados a capturarlo por ser un enemigo interno?

Todo revolucionario sabe, no por libros sino por propia experiencia y mucho ms en Colombia donde se vivi en carne fra, que su diferencia con un BANDIDO son esos ideales. La Ideologa revolucionaria. Esa que Gabriel ngel invoca hipcritamente (no para l sino para los dems), antes de sacar la daga de la venganza y pedir el juicio justo para su camarada de armas y de infortunio, quien tuvo la osada de discrepar abiertamente de los yerros producidos por la afasia mental de su jefe protector, a quien le escribe sus escritos y discursos.

..Si queramos mantener nuestra frente en alto, deba caracterizarnos la transparencia ms absoluta ..

Ante esto, bien vale la pena preguntarse Ya se acogi Gabriel ngel, en su calidad de comandante guerrillero de alto rango, a la Justicia Especial para la Paz (JEP) como SI lo ha hecho valientemente Santrich, para contarle a los colombianos del Comn sobre su trasparencia ms absoluta, en aquellas silenciosas selvas colombianas alumbradas por le eterna luz de la luna?

Fuente: http://anncol.eu/index.php/opinion/806-la-amargura-de-gabriel-angel



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