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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2018

Con la Gran Marcha del Retorno los palestinos reivindican una vida digna

Ahmad Abu Rtemah
The Nation

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


La Nakba no es solo un recuerdo, es una realidad actual. Podemos aceptar que todos debemos morir un da; la tragedia en Gaza es que no conseguimos vivir.

En los ltimos ocho das decenas de miles de manifestantes en Gaza han insuflado vida a un lugar al que se la estn arrebatando poco a poco. Nos hemos reunido coreando y cantando una cancin que todos hemos aorado (Retornaremos), y trayendo todo lo que nos queda por ofrecer en un intento de reivindicar nuestro derecho a vivir en libertad y con justicia. A pesar de nuestras marchas pacficas los soldados israeles nos han recibido con una nube de gases lacrimgenos y de fuego rea. Desgraciadamente, esto no es nuevo para los palestinos de Gaza, que han vivido muchas guerras adems de un brutal asedio y bloqueo.

En Gaza viven casi 1.9 millones de personas, de las que 1.2 millones son refugiados que fueron expulsado de sus hogares y de sus tierras cuando se estableci el Estado de Israel hace 70 aos, acontecimiento que los palestinos denominan la Nakba (catstrofe). Desde que empez el bloqueo [a Gaza] hace casi 11 aos, la simple tarea de sobrevivir cada da ha demostrado ser un reto. El simple hecho de despertarse y tener acceso a agua limpia y electricidad es ahora un lujo. El bloqueo ha sido especialmente duro para las personas jvenes, que padecen una tasa de paro del 58 %. Lo que es peor es que todo esto es el resultado de una poltica israel, que se puede cambiar. Esta vida dura y difcil no tiene por qu ser la realidad para Gaza.

Los pescadores no pueden ir ms all de seis millas nuticas, con lo que conseguir suficiente pesca para mantener a sus familias se convierte en un reto. Despus de todas las guerras de Israel contra Gaza, en 2008-09 y ms tarde de nuevo en 2012 y 2014, adems de todos los asesinatos ocurridos entre estas guerras, a los gazs ni siquiera se nos ha dado la posibilidad de reconstruir ya que Israel ha endurecido su control sobre la entrada de materiales de construccin. Los hospitales estn en un estado alarmante y a los pacientes apenas se les da la posibilidad de buscar tratamiento fuera de Gaza. Por no mencionar la perpetua oscuridad en la que vivimos, sin apenas electricidad o agua limpia. Es como si no bastara con desplazarnos, es como si hubiera que contener y borrar todo recuerdo de los refugiados palestinos.

Nac en el campo de refugiados de Rafah en Gaza. Mis padres son originarios de la ciudad de Ramle, en lo que ahora se conoce como Israel. Como la mayora de los refugiados palestinos, escuch a los miembros ms ancianos de mi familia contar cmo haban sido desplazados brutalmente de sus hogares durante la Nakba. No importa cuantas dcadas hayan pasado, ellos, al igual de cientos de miles de otros palestinos, nunca pueden olvidar los horrores de los que fueron testigos durante esta desposesin ni toda la violencia y dolor que les acompa.

Nunca he visto la casa de mi familia en Ramle y mis hijos nunca han visto nada ms all de los confines de Gaza y el bloqueo. Mi hijo mayor de siete aos y el menor de dos no conocen ninguna otra realidad ms all del sonido de las bombas, la oscuridad de la noche sin electricidad, la imposibilidad de viajar libremente o el hecho de que estas cosas no son normales. Nada de la vida en Gaza es normal. La Nakba no es solo un recuerdo, es una realidad actual. Y aunque podamos asumir el hecho de que todos tenemos que morir un da, la tragedia en Gaza es que no conseguimos vivir.

Y ello a pesar de la dura realidad que soportamos. Los dos ltimos viernes nos alzamos contra los poderes que nos dicen que nos rompamos y muramos en silencio, y decidimos manifestarnos por la vida. Es la protesta de un pueblo que no quiere ms que vivir con dignidad.

En 2011 los palestinos se manifestaron cerca de las fronteras de Siria, Lbano, Jordania, Gaza y Cisjordania. Algunos fueron asesinados, otros lograron cruzar la frontera y fueron detenidos por soldados israeles. Pero mucho antes, en 1976, los palestinos protestaron por la expropiacin de sus tierras por parte de Israel en lo que despus se llamara el Da de la Tierra. Seis palestinos fueron asesinados entonces y 42 aos despus Israel sigue recurriendo a la violencia mortfera para impedir a los refugiados retornar, puesto que ha matado a al menos 25 palestinos en Gaza desde el pasado viernes. Esos seres humanos osaron soar ms all de los callejones del campo de refugiados; tena la imagen de un hogar que nunca tuvieron la posibilidad de ver.

Me ha preocupado nuestra seguridad cuando miles de personas acudimos a lo que Israel considera una zona prohibida. He pensado en las consecuencias. Cuando estaba con mi familia cerca de la plaza de la Marcha del Retorno al este de Khan Younis nos lanzaron gases lacrimgenos a todos, incluidos mis hijos. Me dola ver la inocencia de la infancia empaada por esta traumtica experiencia. Pero lo que muchas personas no reconocen es que tanto si estamos en nuestras casas como si estamos protestando fuera de ellas nunca estamos verdaderamente a salvo en Gaza ni estamos verdaderamente vivos. Es como si toda nuestra existencia y el sueo de retornar a casa y vivir dignamente tuvieran que ocultarse en la oscuridad.

No obstante, este ao, despus de que Trump reconociera Jerusaln como capital de Israel y la posibilidad de hacer lo que l llam el trato del siglo los palestinos hemos sentido que el derecho legal al retorno de los refugiados corra peligro inminente, a pesar de estar reconocido por la resolucin 194 de la ONU. El hecho de que nuestros derechos como refugiados se encuentren gravemente amenazados supone una preocupacin colectiva y debemos resistir de forma novedosa, unida y revolucionaria, una forma que exista al margen del los parmetros de las negociaciones y de las facciones polticas, para presionar a Israel en la reclamacin de nuestros derechos.

A lo largo de los ltimos 70 aos Israel ha estado desplazando y humillando continuamente a los palestinos. Vimos lo que ocurri en 1948 y de nuevo en 1967, y ahora seguimos siendo testigos de ello con la cantidad cada vez mayor de colonias. A medida que Israel expulsa a los palestinos trae a nuevos emigrantes de todo el mundo y hace que se instalen en tierras robadas a los palestinos violando el derecho internacional. Y a pesar de eso, la falta de presin internacional y el apoyo del gobierno Trump sigue envalentonando a Israel, de modo que las colonias continan expandindose sin descanso.

Israel quiere que el mundo crea que los palestinos abandonamos voluntariamente nuestros hogares y elegimos esta vida de degradacin, sin derechos humanos, y que nosotros mismos nos la causamos.

Hoy los palestinos de Gaza tratan de romper las cadenas dentro de las cuales Israel se ha esforzado tanto que estemos. Somos manifestantes desarmados que nos enfrentamos con protestas pacficas a soldados fuertemente armados. Por eso a Israel le resulta difcil difamarnos y justificar su brutal violencia, y el mundo se enfrenta a la realidad de que se est asesinando a civiles inocentes simplemente por ejercer su derecho a protestar pacficamente. Las excusas que utiliza Israel para justificar sus polticas respecto a los palestinos pierden poco a poco su eficacia a medida que personas de todo el mundo cada vez se dan ms cuenta de que la verdadera cara de Israel es la de un rgimen brutal de apartheid.

A pesar de la violencia calculada de Israel y de que ataca a manifestantes desarmados, con nuestra gran Marcha del Retorno los palestinos de Gaza afirmamos alto y claro que seguimos aqu. Para Israel lo que es un crimen es nuestra identidad, pero nosotros celebramos la misma identidad que Israel trata de criminalizar. Personas de todas las profesiones y condiciones sociales participan en la Marcha. Los artistas contribuyen con la danza tradicional dabke, los intelectuales organizan crculos de lectura, otros artistas se visten de payasos y juegan con los nios. Lo ms impresionante son los jvenes, que viven y juegan, su risa es la mayor protesta de todas.

La ONU advirti que Gaza puede ser inhabitable en solo dos aos. Resistiendonos al destino que Israel ha planificado para nosotros nos defendemos luchando pacficamente con nuestros cuerpos y nuestro amor a la vida, y apelamos a la justicia que queda en el mundo.

 

Ahmad Abu Rtemah es un escritor independiente de Gaza, activista de los medios sociales y uno de los organizadores de la Gran Marcha del Retorno.

Fuente: https://www.thenation.com/article/with-the-great-return-march-palestinians-are-demanding-a-life-of-dignity/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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