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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2018

Lula, nosotros y el problema de la corrupcin

Diego Sztulwark
El Cohete a la Luna


Los regmenes neoliberales del capital desbocado creen que han cometido el crimen perfecto Ojal estuviramos en condiciones de crear medios alternativos! Ya llegaremos, creo. Pero hay que entender que estamos en Brasil y no en Europa. Es otro universo, otra formacin poltica, otra experiencia de lucha! Pero creo que llegaremos a esa situacin, porque es la nica manera de liberarnos de la dependencia de los medios oficiales.
Ignacio Lula da Silva, 1982

La Perestroika del capital

La corrupcin es un fenmeno de perversin o devaluacin que, referido a la vida pblica, se convierte en un problema tico y poltico de primer orden. La historia reciente de utilizacin del discurso anticorrupcin, por parte de quienes regulan los mecanismos de acumulacin y control social, remite al menemismo. A la salida de la guerra fra, las elites empresariales, polticas y religiosas definieron, junto con el aparato de comunicacin, la conveniencia de dirimir sus disputas intestinas al interior de un espacio discursivo que no cuestionase las lneas fundamentales del sistema socioeconmico triunfante. El discurso anticorrupcin obr como un blindaje y sustituy al de la lucha de clases, dentro de un contexto en el que la amenaza golpista por parte del viejo partido militar comenzaba a agotarse. El cdigo penal y los valores morales se convirtieron en el fundamento ltimo de lo poltico, aniquilando toda realidad sustancial para la prctica democrtica. Como si Maquiavelo no hubiera enseado nada sobre la realidad extra-moral de la poltica. Desde entonces, la rotacin del personal poltico se zanja por medio de acusaciones con o sin pruebas de delitos y desfalcos. Lo vemos hoy en Brasil, Ecuador, en Per y en Argentina. As de sencillo. Los gobiernos llamados progresistas, casi todos ellos surgidos como efectos del ciclo de las luchas sociales dadas entre 1996 y 2003, estn siendo barridos del mapa por medio de este procedimiento, inicialmente diseado para resolver las cuitas internas de los que mandan.

Robo para la corona

Se hace evidente, por lo tanto, la necesidad de contar con un pensamiento poltico crtico de aquel centrado en la denuncia de la corrupcin. En un primer repaso mnimo y areo de algunas cosas que ya se han dicho y escrito sobre el tema se podran considerar los siguientes puntos de partida:

a) Corrupcin de la democracia: luego de la crisis provocada por la deuda en la dcada de 1980 y hasta la crisis de fines de la de 1990, las elites locales pactan con los acreedores globales un modo de captacin de plusvala colectiva a travs del Estado: privatizaciones, festival de bonos, etc. Estos son mecanismos de transferencia de recursos pblicos hacia los grandes grupos econmicos y los organismos de crdito internacionales. Durante esos aos, la corrupcin es un recurso de clase destinado a situar al Estado como un instrumento de explotacin social y de compensacin interna entre fracciones del propio bloque de las clases dominantes. Este proceso de despojo es realizado en plena democracia, mediante el secuestro de la representacin popular. La corrupcin se convierte as en un engranaje imprescindible de la malversacin del proceso de la toma de decisiones en beneficio de los grandes capitales, y provoca la esterilizacin del potencial democrtico del estado de derecho y del rgimen parlamentario.

b) Corrupcin de las formas comunitarias: ms all de un enfoque puesto en los modos polticos, el neoliberalismo es una manera de corromper a las formas de vida comunitarias. El investigador Enzo Traverso se refiere de modo directo al neoliberalismo como una antropologa. Se trata de un rgimen de gestin de los procesos de individuacin que bloquea y agrede a toda figura de potencia colectiva que no sea funcional al hroe empresarial. Como lo explica la antroploga Rita Segato (y la cuestin que no cesa de plantearse en el movimiento del 8M), la violenta penetracin de esta subjetivacin neoliberal slo se podr revertir a condicin de que los cuerpos polticos instituciones, gobiernos, Estados devuelvan fueros comunitarios a las poblaciones.

Guerra contra la democracia

El discurso contra la corrupcin y a favor de una repblica del capital se plantea como una guerra contra la democracia (incluso contra la repblica que, en un sentido clsico, es un esfuerzo indisoluble por liquidar el poder del partido de los ricos por sobre la cosa pblica), y sus principales dispositivos son, segn un breve texto de Hardt y Negri Declaracin, los procesos de mediatizacin de la percepcin, de representacin de lo poltico, de securitizacin de la vida y de endeudamiento o de subordinacin de la cooperacin social por la va de las finanzas. El fundamento que coordina estos cuatro dispositivos de produccin de un individuo desprovisto de lazos sociales es la propiedad privada. Sin la crtica a fondo de esta compleja maquinaria es imposible comprender cmo se constituyen los fenmenos de crueldad propios de la sociedad neoliberal, ni la importancia estratgica que adopta el discurso anticorrupcin como modo de deslegitimar toda figura de lo colectivo que se constituya a partir de principios diferentes y contrarios a los del neoliberalismo.

Destruir a Lula!

Destruir a Lula es destruir el esfuerzo pionero y sistemtico de crear una nueva izquierda fundada en los movimientos sociales (http://lobosuelto.com/?p=19295), a partir de la cada del socialismo sovitico. Comunidades eclesiales de base, movimientos de campesinos sin tierra, el poderoso sindicalismo de los metalrgicos, los intelectuales que haban resistido a la dictadura: el PT se conforma como expresin poltica no stalinista y de masas, capaz de convocar e inspirar a las luchas sociales del continente, y lo hace bajo el poderoso liderazgo de un hombre nacido en la pobreza del Nordeste, l mismo obrero metalrgico y dirigente sindical. Es cierto que Lula y el PT se alejaron bastante de este esfuerzo cuando, una vez en el gobierno, se esmeraron en transformar la novedad de esta izquierda en una actitud amistosa (muy celebrada) en los foros tipo Davos. Por otro lado, el PT sufri durante estos largos aos numerosas crticas y desprendimientos por izquierda. De hecho, los gobiernos del PT implementaron polticas neoliberales y reprimieron, de modo absolutamente imperdonable, los movimientos que se pronunciaron, en 2013, por la gratuidad del transporte y otras demandas. Es imprescindible conocer a fondo los lmites del PT sobre estas cuestiones esenciales, para lo cual puede consultarse el dilogo reciente de Toni Negri con cuadros importantes del partido (http://lobosuelto.com/?p=19305). A pesar de todo esto y debido al papel histrico que cumplieron tanto a nivel nacional como continental, Lula y el PT siguieron siendo un obstculo para la burguesa ms potente del continente. Destruir a Lula, en este momento histrico preciso, es liquidar toda articulacin democrtica posible entre instituciones y movimientos populares.

El crimen perfecto

El rgimen neoliberal el del capital desbocado y el de sus operadores se siente capaz de un improbable crimen perfecto; est demasiado confiado en la inactividad de un suelo plebeyo que acta por debajo y ms all de los partidos y gobiernos. Pero quizs todo pueda verse de modo invertido si se parte del movimiento de los sin tierra, los sin techo, los habitantes de las periferias, los movimientos de mujeres, esa revolucin molecular en marcha contra la que se alan liberales y conservadores, poniendo en crisis el espacio poltico democrtico en el que hasta aqu se diriman los conflictos. Como acaba de escribir la psicoanalista Suely Rolnik, nuevas estrategias de resistencias surgirn de la mezcla de estos componentes explosivos (https://outraspalavras.net/brasil/666381/).

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/lula-nosotros-y-el-problema-de-la-corrupcion/


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