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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2018

Ni chavismo ni lulismo sino todo lo contrario
El imperio contraataca

Arsino Orihuela Ochoa
La Jornada de Veracruz


Los imperios han existido a lo largo de toda la historia. Y esto lo sabe hasta un nio que cursa la educacin bsica. Sin embargo, el concepto de imperialismo siempre ha adolecido de mala prensa, excepto all donde las dirigencias polticas conquistaron a sangre y fuego el derecho a proferirlo pblicamente. Actualmente, y casi en cualquier mbito, el uso de este trmino provoca urticaria por panfletario e inelegante. Y aunque se admita que ha sido objeto de falsificacin o derroche verborrico, imperialismo es un concepto absolutamente legtimo porque connota y denota algo preciso: a saber, la capacidad de controlar, influir o dirigir con xito lo que hacen otros pueblos o naciones ms dbiles, sin costo poltico o sancin para el agresor. Y si alguien piensa que esto es puramente ideolgico, slo basta acudir al caso que acapara en este momento la atencin del mundo: la encarcelacin del expresidente brasileo Luiz Incio Lula da Silva.

El debate sobre el caso Lula recorre bsicamente tres coordenadas: uno, que se trata de un escenario exitoso de aplicacin de la justicia; dos, que la condena-aprehensin es parte de una maquinacin judicial fraudulenta (lawfare) para inhabilitar electoralmente al principal adversario de las elites brasileas; y tres, que Lula da Silva es un aliado del capitalismo global que est cosechando lo que sembr por el contubernio con los poderes constituidos. La primera posicin no se sostiene, por la sencilla razn de que no existe evidencia que convalide el acto de presunta corrupcin que le imputan al lder del Partido de los Trabajadores. Los propios jueces alegaron que no tienen pruebas, pero tienen convicciones (sic!). La segunda posicin es casi tautolgica, porque una derecha golpista o no-institucional como la que gobierna Brasil slo dispone de recursos extraconstitucionales e ilegtimos para expandir sus privilegios. Vale decir: es el comportamiento natural del ultraconservadurismo, que nunca respet la institucionalidad. Y, last but not least, la tercera posicin, que generalmente corresponde al intelectual de escritorio que juzga todas las realidades en abstracto, e ignora que, hasta antes de Lula, Brasil era sencillamente una esclavocracia (que, por cierto, los ultraconservadores aspiran a reeditar).

Y aunque es a todas luces evidente que Lula es vctima de una persecucin criminal, lo cierto es que la leccin ms relevante ha sido desterrada de la discusin: a saber, que nuestra regin Latinoamrica contina despojada del derecho vital de conducir un cambio social o poltico, en cualquiera de sus modalidades o variantes.

En el siglo XXI germinaron esencialmente dos programas de cambio en la regin, que por razones prcticas juzgu oportuno agrupar en dos categoras, en funcin de los lderes que protagonizaron esos procesos de transformacin: chavismo y lulismo. Es innecesario sealar que ninguna de las dos propuestas alcanz el grado de radicalidad de la revolucin cubana. En sus orgenes, el chavismo impuls un programa econmico de inspiracin keynesiana, acaso reformulado con arreglo a un ideario poltico bolivariano. Es decir, nada que no se hubiera explorado anteriormente en el continente. Por otra parte, el lulismo apost por un programa tpicamente demoliberal o socialdemcrata, que consisti en expandir los derechos de los ms desfavorecidos, pero sin tocar la renta de los segmentos ms privilegiados. Es decir, nada que no se hubiera puesto en prctica en el mundo desarrollado, especialmente en Europa, y cuyo nico propsito era elevar los estndares de vida de la generalidad de la poblacin.

Qu hereja! Lo que en aquellas naciones es un derecho elemental, en Amrica Latina es un privilegio de pocos.

Hoy, el chavismo es objeto de una asfixia econmica salvaje, concertada por las lites domsticas e internacionales, y tan slo equiparable con el cruel boicot financiero-comercial que desde Estados Unidos se orquest contra Cuba. Y el lulismo, que se cans de respetar la legalidad e institucionalidad burguesa, hoy est prcticamente proscrito, y su lder tras las rejas. Como dicen (vulgarmente) en Mxico, a las lites del poder ningn chile les embona.

La leccin es lapidaria: el imperio contraataca. No es una fabricacin ideolgica. Amrica Latina no conquist todava el derecho a decidir sobre su destino. Ni chavismo ni lulismo sino todo lo contrario: imperialismo sin concesiones ni disfraz.

Fuente: http://www.jornadaveracruz.com.mx/Post.aspx?id=180413_075507_306


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