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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2018

Francia
Abril-junio: las turbulencias continan

Lon Crmieux
Viento Sur


Tras el 22 de marzo el pas ha entrado en una fase prolongada de huelgas, movilizaciones y enfrentamientos con el gobierno. La columna vertebral de este movimiento es la movilizacin de las y los ferroviarios. Los cuatro principales sindicatos de la SNCF (red ferroviaria pblica), CGT, SUD, CFDT y UNSA, iniciaron el 3 de abril una serie de jornadas de huelga: dos das de huelga cada 5 das.

La raz del conflicto est siempre en la voluntad del presidente Macron de acabar definitivamente con el servicio pblico ferroviario, procediendo a poner prctica la desregulacin adoptada por la Unin Europea. El objetivo que se marca el gobierno es transformar el estatus de la empresa (pasar de ser una entidad pblica, una empresa del Estado, a una Sociedad Annima basada en el derecho privado); abrir a la competencia el conjunto de las lneas de tren y que la SNCF se desentienda al menos de 9000 km de las denominadas lneas secundarias (ms del 25% de la red ferroviaria), que se consideran no rentables y de las que se tendran que hacer cargo al 100% los gobiernos regionales.

Para justificar esta reforma reaccionaria y ultraliberal, desde hace dos meses, Macron echa mano de la importante deuda de la SNCF (cerda de 55 mil millones de euros), de la que responsabiliza a las y los trabajadores del sector y a su estatus laboral.

La movilizacin de estos das ha servido para desmontar esta triquiuela: esta gran deuda no tiene nada que ver con el estatus de las y los trabajadores sino que es el resultado de las enormes inversiones impuestas por el Estado a la SNCF en los aos 80 para construir las infraestructuras del tren de alta velocidad (TGV). En lugar de que estas inversiones, como ocurre en la red de carreteras, fueran a cargo del Estado, fue la SNCF quien tuvo que hacerse cargo de ellas.

Por otra parte, y en cualquiera de los casos, el gobierno se va a ver obligado a hacerse cargo de una parte importante de esta deuda. Incluso sindicatos moderados como la CFDT y UNSA se han incorporado a las movilizaciones, prueba de la determinacin de la plantilla para rechazar la misma, de las graves consecuencias tanto para el personal asalariado como las y los usuarios y el rechazo de cualquier negociacin por parte de un gobierno que hasta ahora estaba seguro de poder golpear sin esperar un resistencia seria. Evidentemente, para Macron se trata de un reto poltico: quiere lograr una victoria a la Thatcher [contra los mineros en 1984-1985] contra el sector ms organizado del movimiento sindical que ha constituido el ncleo central de las principales huelgas en los dos ltimos decenios.

El reto tambin es importante para el movimiento sindical y social porque, ms all del enfrentamiento de los asalariados y asalariadas de la SNCF en torno a su estatus laboral que les protege de la precariedad, la reforma que se plantea simboliza el modelo social que quieren poner en pie Macron y los capitalistas a quienes sirve.

Liquidar el sector pblico del transporte ferroviario es liquidar uno de los principales bienes comunes de las capas populares. La red ferroviaria francesa ya fue puesta en riesgo por los gobiernos precedentes que suprimieron miles de kilmetros de lnea. El objetivo que persigue la reforma actual y la privatizacin es el mismo que el que se dio con el transportes de mercancas por ferrocarril. Bajo la presin de la competencia desde 2003 el transporte de mercancas no representa al cabo de 15 aos ms que el 10% del trfico de mercancas, que ha hecho explotar el transporte por carretera.

Evidentemente, la va que ha adoptado Macron con la supresin de miles de kilmetros de lnea es transferir el transporte a los autobuses y al vehculo privado, as como un incremento de las tarifas. Todo ello en detrimento de las clases populares, de las zonas rurales y de las municipalidades perifricas de las grandes metrpolis. A lo que se aade el crecimiento automtico de la contaminacin atmosfrica, ya que el 95% de las emisiones del gas de efecto invernadero proviene del transporte por carretera.

Paradoja de las paradojas, como lo seal el muy liberal Boston Consulting Group en 2015 en una comparativa europea, el sistema ferroviario francs estaba clasificado en el tercer puesto en el pdium del sistema ferroviario europeo, tras la red suiza y la sueca (las tres, redes pblicas) en base a tres criterios: intensidad de utilizacin, seguridad y calidad en el servicio. Tambin entraban en la valoracin la puntualidad y la relacin calidad/precio. Los mismos criterios que llevan a que las y los usuarios ingleses reivindiquen ahora mismo la renacionalizacin del sistema ferroviario.

La gente tambin ha podido constatar en Francia las consecuencias del cambio de estatus de empresa pblica a privada en empresas como Gas/Electricidad de Francia que a partir de 2005 fueron segregadas y parcialmente privatizadas: 30 % de aumento en el precio de la electricidad y 80% de aumento en el gas. Lo mismo ocurri con Correos: desde 2005 sobre un total de 14 000 oficinas se han cerrado 5000, degradando enormemente un servicio pblico bsico.

En torno al conflicto de la SNCF, lo que est en juego es la existencia, la defensa y la mejora de los servicios pblicos bsicos; que sean gestionados en funcin de las necesidades sociales de las clases populares en lugar de como unidades de rentabilidad comercial.

El reto para estas semanas que vienen contina siendo darle vuelta a la situacin social y abrir una crisis que ponga de rodillas al gobierno Macron

Desde el 22 de marzo a las movilizaciones del ferrocarril se han sumados otros sectores en lucha. El 22 de marzo y el 3 de abril se dieron las primeras convergencias: el 22 de marzo las 7 federaciones sindicales de la funcin pblica convocaron huelga y el 3 de abril fue la primera huelga en la SNCF. Para ese mismo da, la federacin de energa y de basuras de la CGT tambin hizo un llamamiento a la huelga en defensa de un "servicio pblico nacional".

Estas fechas de convergencias no han sido la preocupacin mayor de las confederaciones sindicales, por lo que en estos ltimos das no ha cambiado el panorama sindical. Las direcciones sindicales ms moderadas, CGC -sindicato de cuadros- y la CFTC cristiano-, estn totalmente ausentes y la CFDT rechaza cualquier perspectiva de convergencia entre los distintos conflictos. Al igual que Fuerza Obrera -FO-.

A nivel nacional slo la FSU [sindicato mayoritario en la funcin pblica] y Solidaires se han sumado a la CGT para una nueva jornada de huelga interprofesional para el 19 de abril. Pero, en paralelo, en numerosas ciudades (como en Marsella y Rouen), en las que se han puesto en pie colectivos unitarios, se harn manifestaciones interprofesionales de apoyo a las y los ferroviarios y en defensa de los servicios pblico. Movilizaciones que contarn con el apoyo de las fuerzas polticas de izquierda [salvo el PS y Lutte Ouvrire].

A nivel popular el apoyo a la movilizacin se extiende [en la ltima semana en las encuestas subi 6 puntos a pesar de la enorme presin poltica y Brunete meditica]. Una muestra de ello es la puesta en pie por intelectuales de una caja de resistencia para las y los huelguistas a travs de internet que para el 11 de abril haba recaudado 700 000 euros [a la hora de publicar este artculo, ya ha superado el milln] y que ser gestionada por los cuatro sindicatos del ferrocarril a travs de una estructura intersindical.

As pues, no hay duda de que asistimos a la puesta en pie de una movilizacin social y poltica; movilizacin que, si bien no sin dificultades, se extiende por la base.

La divisin sindical y la divisin entre sectores hacen que sea difcil hacer converger las luchas. En los das y semanas que vienen, el proceso est sembrado de fechas de movilizacin sindical: adems del 1 de Mayo, el 15 se movilizar la "marea blanca" de la sanidad, el 22 nueva jornada de huelga convocada por los 7 sindicatos de la Funcin Pblica, el 14 de junio movilizacin intersindical de pensionistas.

Junto a este rosario de convocatorias, tambin asistimos a fenmenos que es necesario tener en cuenta.

La huelga en Air-France que acumula ya varias jornadas sucesivas desde finales de febrero, en paralelo a la de la SNCF. Se trata de una huelga emblemtica en defensa de incrementos salariales del 6%. Como en muchas grandes empresas, la direccin busca reducir la masa salarial mediante la supresin de empleos y la congelacin salarial: ningn incremento en los ltimos 6 aos, cuando la inflacin acumulada es del 6%. De 2010 a 2016 se perdieron 10 000. La masa salarial se vio reducida en un 11,5%: 600 millones. Durante este mismo perodo, la actividad area se increment en un 8% y la remuneracin de los 13 dirigentes del Grupo se increment en un 29% (507692 euros de media).

Reivindicaciones salariales como esta estn presentes en muchas otras huelgas con menos eco meditico. Para evitar que se consolide un clima de huelgas en el transporte, el gobierno exigi a la direccin de Air France que negociara. Pero por el momento, no ha presentado ninguna propuesta seria sobre la mesa.

El fenmeno ms importante, sin embargo, es la generalizacin de un movimiento huelgustico y de bloqueo en las universidades. Esta semana del 8 al 15 de abril, 30 universidades (casi 1 sobre 2) han sido ocupadas o bloqueadas. El elemento que ha desencadenado esta movilizacin es la cuestin de la seleccin para el acceso a la universidad recogido en el proyecto ORE (Orientation Russite des tudiants). En este sector tambin, frente a la falta de medios y ante el acceso a la universidad, la opcin ha sido reducir enormemente el acceso: en 2016, 87 000 estudiantes (el 25% de quienes se presentaron) no pudieron acceder a la universidad por falta de plazas. Con el proyecto actual se individualiza la seleccin y quienes sern afectados de entrada sern quienes llegan de zonas populares, que sobre todo sern excluidos de carreras de larga duracin. El movimiento se viene desarrollando desde hace algunas semanas y se ha visto reforzado por el manifiesto de 400 profesores de universidad contra esta reforma clasista.

Ah tambin, para evitar que la movilizacin social se extienda a la juventud escolarizada, la primera agresin vino de la mano de grupos de extrema derecha que intentaron reventar varias ocupaciones. Sin xito.

Ahora bien, el Ministro del Interior (el antiguo socialista Grard Collomb), con el pretexto de las violencias producidas por estos reventa huelgas, lanz los CRS [anti-represivos] contra las ocupaciones, tratando de evitar la extensin de la lucha con intervenciones muy violentas, con numerosas detenciones y acusaciones de violencia contra los agentes En muchas ciudades, se ha dado la convergencia entre estudiantes, ferroviarios y otros sectores en lucha.

Por ltimo, el ltimo punto de cristalizacin es el de Ntre Dame des Landes. Despus de haberse quitado de encima ese proyecto intil de construir un nuevo aeropuerto que gener una amplia movilizacin en contra, el gobierno no quiere dar una imagen de ceder demasiado a los zadistas [ZAD: zonas a proteger]. Ah tambin, mientras que la prefectura debata con los zadistas sobre el futuro de las ocupaciones y explotaciones [agrcolas, puesta en marcha a lo largo de estos aos], Grard Collomb ha querido dar un golpe de mano [policial] en pleno movimiento social: esta ltima semana (del 8 al 13 de abril) 2500 gendarmes atacaron de forma ultraviolenta a las y los ocupantes del ZAD. El objetivo era restablecer el orden, mostrar la cara represiva del gobierno, al igual que en las facultades.

Incluso si el gobierno quiso evitar la violencia no provocando ninguna muerte de zadistas (como ocurri con Rmy Fraisse cuando se oponan a la construccin de una macropressa en Sivens en 2014), la extrema violencia utilizada produjo muchos heridos y heridas, lo que en lugar de aislar a los sectores ms combativos de zadistas, han unificado y ampliado el movimiento, sobre todo tras la destruccin de la Bergerie de cent noms [nombre de una granja colectiva], que vena funcionando desde hace cinco aos.

A fin de cuentas, Macron quiere ganar a la derecha mientras pierde popularidad de forma alarmante a la izquierda, entre el electorado que lo vea como una simple prolongacin del social liberalismo de Hollande y que le vot para frenar a Marie Le Pen. Signo de los tiempos, lo que queda del PS ahora se opone a Macron, desautorizando sus principales decisiones polticas. Del mismo modo, el expresidente Hollande trata de labrarse una nueva imagen distancindose de su antiguo protegido.

Macron trata de rehabilitarse claramente como un presidente de la derecha, buscando recuperar popularidad en las zonas rurales y conservadoras. Esta semana se ha dedicado a adular al episcopado catlico manifestando que quera reparar la maltrecha relacin entre la Iglesia y el Estado. Y en la misma lnea, acaba de anunciar la reduccin de 400 a 200 euros para el permiso de caza, as como la extensin del perodo de caza.

En los das que vienen el reto contina siendo el mismo. Hacer que se desarrollen las luchas, que el clima poltica bascule a favor de las y los ferroviarios y de quienes estn en huelga. En ello estn empeados todos los das decenas de miles de militantes. Nada est ganado de antemano, pero tampoco est perdido, y esta convergencia se har fundamentalmente por la base. Por la determinacin militante, construyendo puentes entre los sectores en huelga y quienes les apoyan, entre estudiantes, ferroviarios, trabajadores y trabajadoras de Correos, de los hospitales Incluso la magistratura se moviliza en estos momentos contra Macron.

Todas las iniciativas son bienvenidas para desarrollar el movimiento. De ese modo, tras la propuesta unitaria lanzada por Olivier Besancenot y el llamamiento unitario que sali de ella (desde B. Hamon al NPA), Franois Ruffin [que en 2016 lanz el llamamiento para la Nuit debout], diputado de France Insoumise, hizo un llamamiento para una manifestacin nacional el 5 de mayo para "festejar" el primer aniversario de la presidencia de Macron.

En todo caso, es urgente que emerja un polo poltico anticapitalista que ponga en primer plano no solo la centralizacin de las luchas y avanzar hacia la necesaria huelga general, sino tambin un proyecto de sociedad que se oponga a Macron y su mundo. Un proyecto basado en la solidaridad, el reparto de la riqueza, de bienes comunes y pblicos, concebidos y administrados en base al inters de las clases populares.

Traduccin: viento sur

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article13695

 


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