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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2018

Miroslav Hroch y el nacionalismo cataln

Antonio Santamara
El Viejo Topo

Aqu se expone una sntesis de las tesis del terico del nacionalismo Miroslav Hroch y su aplicacin al movimiento nacionalista cataln que contribuyen a arrojar luz sobre las contradicciones de fondo del proceso soberanista.


Miroslav Hroch es un historiador checo y terico del nacionalismo de reconocimiento internacional. En la dcada de 1960 formul unas tesis, segn las cuales el xito de un movimiento nacional est estrechamente vinculado a las condiciones sociales donde se desarrolla y que ha completado con el anlisis comparativo de los movimientos nacionales europeos. Desde entonces ha refinado y ampliado su teora en docenas de publicaciones.

Hroch ha investigado las pequeas naciones europeas del siglo XIX. Las pequeas naciones o grupos tnicos subalternos se desarrollan en el territorio de una gran nacin dominante. Las nociones de pequea y gran nacin no se explican por el nmero de sus miembros, sino por la relacin de subordinacin entre ellas, como en el caso de la nacin flamenca de lengua holandesa respecto a la nacin belga francfona. Nunca el nmero de hablantes del holands ha sido inferior al de francfonos, ni han sido una minora demogrfica. Sin embargo, pueden ser calificados de minora sociolgica ya que su lengua est en una situacin subordinada en una sociedad donde hablar francs era ms ventajoso, sobre todo en el terreno socioeconmico.

El anlisis emprico de Hroch respecto a los grupos tnicos subalternos en Europa se concentra en el siglo XIX largo -el periodo comprendido entre la Revolucin Francesa (1789) y la Primera Guerra Mundial (1914-1918)- y compara cierto nmero de movimientos nacionales. Su anlisis sita a estas naciones sin Estado en el contexto de las grandes transformaciones sociales de la poca en un triple mbito: social, con el surgimiento y desarrollo de la clase obrera; econmico, con la emergencia del capitalismo industrial, y poltico con el advenimiento de la democracia de masas.

Los movimientos nacionales de las pequeas naciones tienen xito cuando su programa se funde con los intereses de las clases sociales que estructuran la sociedad capitalista: la clase obrera y las lites capitalistas. Segn Hroch, la nacin pequea se caracteriza por su estructura de clases incompleta. Cuando estas clases sociales encuentran su lugar en la pequea nacin deja de serlo pues ya no est subordinada a la gran nacin en la cual se desarroll. La construccin nacional no finaliza hasta que su composicin social se corresponde con la sociedad de clases tpica del capitalismo y est apoyada desde las lites financieras y los propietarios agrcolas hasta el proletariado, pasando por la clase media.

Hroch demuestra que la construccin de la nacin se inscribe en el marco de las transformaciones sociales que estn en la gnesis de las sociedades modernas. Considera la creacin de la nacin como un nexo en la transicin de la sociedad feudal a la capitalista. Entonces, el Tercer Estado se identifica con la nacin y la clase obrera se integra en el proceso. El autor concluye que la construccin de las naciones modernas no es slo consecuencia de un conjunto de relaciones sociales objetivas, adems requiere de un cambio de mentalidad al menos de una parte de la poblacin. As relaciona las transformaciones sociales con el cambio de mentalidad percibidos como dos facetas de un mismo proceso.

Igualmente se pregunta por las condiciones en que el patriotismo de la pequea nacin se difunde, cmo el sentimiento nacional se enraza en la conciencia individual y cmo este desarrollo est influenciado por las relaciones sociales, econmicas y polticas objetivas que vinculan al individuo y su entorno. Constata que la construccin de la nacin se complica por el hecho que su movimiento nacional se dirige no solo contra las lites del Antiguo Rgimen, sino tambin contra las nuevas clases dirigentes de la sociedad burguesa. Esto provoca la emergencia de lites alternativas opuestas a las lites dominantes de la gran nacin. En este proceso la lengua popular constituye, a menudo, aunque no siempre, un instrumento utilizado por la pequea nacin.

Fases, estadios y tipos

Hroch distingue tres fases en los procesos de transformacin nacional. En la fase A, un pequeo grupo de intelectuales apasionados, que llama patriotas, manifiesta su inters por la cultura y tradiciones de la pequea nacin. En la fase B, los patriotas organizan una intensa agitacin nacionalista en el marco de asociaciones y agrupaciones nacionales, en revistas y publicaciones. Durante la fase C, el movimiento nacional adquiere una dimensin de masas e integra a la clase obrera. Segn los casos se reclama la autonoma poltica o la construccin de un Estado propio.

El autor distingue entre el concepto de patriotas, las lites que estn dando forma a la pequea nacin con sus acciones, del de nacionalistas referido a la perspectiva ideolgica segn la cual la nacin tiene derecho a un Estado propio.

Estas tres fases se inscriben en el proceso de transformacin social comportando, a su vez, tres estadios. El estadio 1 caracterizado por la lucha contra el Antiguo Rgimen, las revoluciones burguesas y el advenimiento del capitalismo industrial. El estadio 2 marcado por el avance del capitalismo industrial y la aparicin de la clase obrera. El estadio 3 definido por el crecimiento econmico y la importancia creciente de la comunicacin de masas.

En funcin del momento en que las tres fases y los tres estadios se producen, Hroch distingue cuatro tipos de movimientos nacionales.

En el Tipo 1 o integrado el pasaje de la fase A a la B precede a la revolucin industrial y la transicin de la fase B a la fase C se efecta simultneamente a la revolucin industrial y burguesa. La agitacin del movimiento de la pequea nacin coincide con la lucha contra el Antiguo Rgimen y desarrolla un programa democrtico. La fase C puede verificarse antes del advenimiento de un movimiento obrero organizado que se integra rpidamente en el proceso de construccin nacional que finaliza rpidamente. Un ejemplo de ello son los movimientos nacionales checo, noruego, hngaro, fins y estonio. En el caso checo la industrializacin se verific cuando el movimiento nacional estaba en la fase de transicin hacia la fase C. En los otros casos, no empez hasta el periodo de movimiento nacional de masas. Cuando el movimiento nacional define su identidad en las condiciones del Antiguo Rgimen, desarrolla los principios de igualdad y democracia como parte integral de su programa como en el caso checo, noruego y estonio.

En aquellos pases donde el proletariado moderno empezaba a existir cuando el movimiento nacional haba entrado en la fase de masas, se dan las condiciones para que los trabajadores acepten la identidad nacional y el movimiento obrero organizado perciba que los trabajadores pertenecen a una comunidad nacional. El internacionalismo mantiene posiciones ms fuertes cuando el proletariado se haba formado antes que la agitacin nacional hubiese conseguido imponerse, aunque esto se halla condicionado por la fuerza del sentimiento de identidad tnica de los obreros.

En el Tipo 2, diferido o retardado, la evolucin es similar, pero la transicin de la fase B a la fase C se retrasa a causa de la represin del Estado dominante o por un desarrollo socioeconmico desigual en el territorio. La transicin de la fase B a la C tiene lugar paralela o posteriormente al conflicto de clases de la sociedad capitalista. El proceso de formacin de la nacin se produce pues tardamente. As, la transicin hacia el movimiento de masas se realiza en el marco de un sistema poltico constitucional y cuando la industrializacin se haba desarrollado en el grupo tnico no dominante. Para Hroch no todos los movimientos de esta tipologa se dan en la misma forma. En el caso eslovaco, el movimiento nacional fue retardado por la ola de magiarizacin de la dcada de 1870. En el caso lituano, no slo por la represin, sino porque las identidades polaca y lituana no estaban claramente diferenciadas. Algo semejante ocurre con los croatas y eslovenos pues en la fase B juguetearon con la idea del ilirismo. El atraso econmico fue determinante en el caso letn. De modo que la consciencia de clase entre los trabajadores se form antes que el movimiento nacional lograse integrarlos y eso explica la fuerza del internacionalismo entre la clase obrera de este pas.

En el Tipo 3, insurgente o balcnico, el movimiento nacional adquiere rpidamente una dimensin de masas. La fase B se implanta antes de que se impongan los principios constitucionales y las libertades civiles. La lucha por la liberacin nacional contiene elementos de transformacin del sistema poltico y adquiere la forma de revolucin cvica, a menudo a travs de la lucha armada o una insurreccin. Este es el caso de los movimientos nacionales griego, serbio, blgaro y macedonio en su lucha contra el imperio otomano. La agitacin nacional o incluso el movimiento de masas puede producirse cuando la fase A o cultural est insuficientemente desarrollada.

En el Tipo 4, desintegrado o fragmentado, el pasaje de la fase A la B, es decir la agitacin nacional, comienza bajo las condiciones de una sociedad civil y un Estado constitucional y a menudo cuando ha empezado la industrializacin. De manera que experimentan serias dificultades para ganarse la adhesin del movimiento obrero que desde haca tiempo se haba organizado sindical y polticamente en el marco de la nacin dominante. Este es el caso de los movimientos nacionales en Gran Bretaa, Flandes, Catalunya, Pas Vasco, Galicia y Bretaa; es decir, en los Estados multitnicos occidentales. Los pioneros de estos movimientos nacionales tienen muchos problemas para difundir la identidad nacional, incluso definirla como regional o territorial. Otra cuestin fundamental radica en encontrar su lugar en el espectro poltico cuando los conflictos ideolgicos y de intereses de clase ya estaban formulados en partidos polticos institucionalizados. Para Hroch, el movimiento nacional se enfrentaba a estos problemas tanto si haba planteado en primer lugar objetivos lingsticos y culturales como en el caso de Gales, Catalunya o Flandes, como polticos como en Escocia. De manera que la pequea nacin no puede acabar su proceso de construccin.

El movimiento nacional cataln

Un anlisis integrado de la historia del nacionalismo cataln desde la relacin triangular clase/nacin/ideologa nos permite conocer mejor su ideologa y su estrategia poltica. Un anlisis de la construccin nacional que ha de tener en cuenta tanto las relaciones sociales objetivas como la percepcin subjetiva de estas relaciones, as como los efectos sociales estructurales que, a su vez, genera la construccin nacin.

En el caso cataln la fase A arranca con un cierto retraso respecto a otros movimientos nacionales como el magiar, checo, eslovaco o griego que exaltan sus respectivas lenguas en la segunda mitad del siglo XVIII. Aqu la primera reivindicacin del idioma se produce con la Oda a la Ptria de Carles Aribau (1833) donde, segn la historiografa nacionalista, por primera vez se identifica lengua y patria, que con el tiempo se convertira en la principal idea-fuerza del movimiento. Ahora bien, un anlisis ms profundo del poema, como ha mostrado Joan-Lus Marfany, indica que el trmino patria carece del significado nacionalista atribuido, ms bien responde al tradicional lugar de nacimiento y la identificacin se establece con el paisaje.

Adems este poema es un hecho aislado, sin la suficiente continuidad y Aribau public prcticamente toda su obra en castellano. En principio la defensa y exaltacin de la lengua verncula se remita a la tradicin literaria de estos idiomas en la Edad Media o a inicios de la Edad Moderna. Ahora bien, lo que resulta especfico del caso cataln es, como ha demostrado Marfany, la apuesta de la burguesa catalana por la construccin del Estado liberal y constitucional espaol, lo cual llevaba aparejado la aceptacin del castellano como idioma nacional, aunque con la singularidad de no abandonar la lengua catalana en sus usos cotidianos. Se trata de un caso palmario de diglosia con bilingismo que se impone en la segunda mitad de la dcada de 1830 con el triunfo de la revolucin liberal. Precisamente esta fue la intencin de la restauracin de los Juegos Florales (1859), en cuyo discurso inaugural su presidente Mil i Fontanals afirmaba que amb un estusiasme barrejat de un poch de tristesa, li donem aqu aquesta llengua una festa, li dedicam un filial recort, li guardem almenys un refugi. Para Marfany el parlament de Mil mostra, al contrari, que la restauraci dels Jocs Florals no era sin la torna de la disglssia absoluta que la burgesia catalana adoptava com a part essencial de la seva ideologia de classe que volia ser rectora de la naci espanyola en construcci. La lliure renuncia a la llengua prpia en tot s escrit era sentimentalment compensada amb aquest gest emfticament simblic vull dir inequvocament dissociat a qualsevol repercussi en qualsevol altre espai social.

Otros autores apuntan a la publicacin de la recopilacin de los poemas de Joaquim Rubi i Ors, con el pseudnimo Lo Gaiter del Llobregat (1843), en cuyo prlogo se afirma que Catalunya no puede aspirar a la independencia poltica pero s a la literaria. Ms slidos resultan los planteamientos que ubican el arranque de la Renaixena entre 1860 y 1870. En la dcada de 1860 Seraf Soler Pitarra, reivindic el teatro en lengua catalana que logr un gran xito popular. En la dcada de 1870 nacen y se consolidan dos revistas en cataln llamadas de tener una larga vida La Campana de Grcia y LEsquella de la Torratxa.

No obstante, en esos aos tanto la prensa peridica como las populares novelas por entregas en castellano acaparan al pblico lector, en un momento en que la lengua catalana escrita no est estandarizada. En realidad, la sociedad catalana resulta un claro ejemplo de diglosia, donde el idioma vernculo estaba reservado para ciertos usos subalternos y la lengua culta era el castellano. Incluso autores que escriban en cataln consideraban imposible su uso en materias como la ciencia o la filosofa. La dcada de 1880 seala un punto de inflexin en la Renaixena con los grandes poemas de Jacint Verdaguer, los dramas de ngel Guimer y las novelas de Narcs Oller. Especial mencin, merece el gran escndalo suscitado por Guimer en su discurso inaugural La llengua catalana (1895) en su toma de posesin como presidente del Ateneu Barcelons pronunciado en cataln que signific una ruptura con las prcticas diglsicas. No obstante, no ser hasta la dcada de 1910 cuando Pompeu Fabra logra el consenso para estandarizar la ortografa y la gramtica catalana. As, en 1913, publica las Normes ortogrfiques, objeto de una larga discusin y en 1918, la Gramtica catalana, que fue adoptada oficialmente.

Desde la perspectiva de las transformaciones econmicas, a finales del siglo XVII y durante todo el XVIII, como ha explicado Pierre Vilar, se verific un proceso mediante el cual la agricultura catalana empieza dejar de producir para el autoconsumo y hacerlo para el mercado, especialmente, en las comarcas costeras con la exportacin de vinos y aguardientes. Paralelamente, aparecen las manufacturas textiles, las llamadas indianas, que sealan el inicio del desarrollo capitalista. La mquina de hilar ms sencilla, spinnig jenny, se introdujo en Catalunya en 1784 y a principios de la dcada de 1790 su uso ya se haba generalizado en el Principado. En 1833 se instal en Barcelona la primera fbrica moderna con mquina de vapor y surge la clase capitalista y su antagnica la clase obrera.

Segn el esquema de Miroslav Hroch, si entonces hubiese aparecido un movimiento a favor de la construccin de la nacin catalana, ste probablemente hubiera sido capaz de integrar a estas dos clases sociales. Sin embargo, ocurre que en este periodo las lites catalanas apuestan decididamente por protagonizar un papel hegemnico en la construccin de un Estado espaol moderno, en clave constitucional, e impulsar la modernizacin e industrializacin de las atrasadas estructuras econmicas del pas. Por otro lado, la clase obrera catalana se organiza sindical y polticamente en el marco del conjunto del Estado, en clave internacionalista.

As, pues, el nacimiento del movimiento nacional cataln, se produce tras el fracaso de las lites catalanas de comandar este proceso de modernizacin capitalista de Espaa y cuando tanto la alta burguesa como el proletariado se encuadran en organizaciones polticas de mbito estatal. De modo que sern las clases medias y algunos sectores minoritarios de la alta burguesa quienes conformen el movimiento nacional, lo cual impide culminar el proceso de construccin nacional.

El trnsito a la fase B, de agitacin nacional, puede ubicarse en la dcada de 1880 tras el hundimiento de la Primera Repblica que seala el fracaso del proyecto de la burguesa catalana de liderar la democratizacin, modernizacin e industrializacin del Estado espaol. La figura de Valent Almirall resulta expresiva de este trnsito. Lder del republicanismo federal cataln, en 1879 funda el primer diario en lengua catalana, Diari Catal, y convoca en 1880 el primer Congreso Catalanista. En 1881 rompe con el republicanismo federal y se une en 1882 al grupo editor del semanario apoltico Renaixensa para formar el Centre Catal desde el que impulsa en 1885 el Memorial de Greuges dirigido al rey Alfonso XII, donde se expresaban las reivindicaciones econmicas y culturales de la burguesa catalana. En 1886, Almirall publica su obra terica, Lo catalanisme, donde buscaba fundamentar las bases ideolgicas del naciente movimiento nacional y apelaba a la burguesa para que rompiese con los partidos del rgimen de la Restauracin. Un intento fallido pues la burguesa catalana mantuvo su adhesin a la monarqua alfonsina, especialmente cuando sta impuls el proteccionismo y las clases populares continuaron apoyando al republicanismo.

El movimiento nacional, en la dcada de 1890, se orienta hacia el regionalismo catlico y tradicionalista del grupo de Vic que editaba la Veu de Montserrat y cuya expresin doctrinal fue La Tradici Catalana (1892) del obispo de Vic Torras i Bages, concebido como una rplica al catalanismo laico y progresista de Almirall. En este periodo se produce la fusin de la confederacin de los mltiples centros catalanistas en torno a la Uni Catalanista (1891) que aprob en 1892 la Bases para la Constitucin Regional Catalana, ms conocida como las Bases de Manresa, un proyecto de Estatuto de Autonoma de marcada tendencia tradicionalista y antiliberal.

La crisis de Estado provocada por la prdida de los restos del imperio colonial espaol, en 1898, propici que sectores de la burguesa catalana que se haban mantenido en el marco de los partidos espaoles de la Restauracin, volviesen su mirada hacia los catalanistas y apoyasen a la Lliga Regionalista fundada en 1901. Sin embargo, aunque la Lliga consigui implantarse entre sectores importantes de la burguesa catalana, no consigui atraerse a la clase obrera que se encuadr en las filas del republicanismo radical de Alejandro Lerroux, ferozmente anticatalanista, tras el fracaso de la huelga general de 1902 impulsada por los anarquistas y posteriormente en la central anarcosindicalista, CNT. El carcter conservador, monrquico y confesional de la Lliga propici diversas escisiones de catalanistas republicanos, laicos y progresistas, la primera de ellas el Centre Republic Nacionalista (1906) o ms tarde Acci Catalana (1922), que lograron atraerse a sectores de la pequea burguesa, pero que fue incapaz de integrar a la clase obrera. Tambin fracasaron los intentos de crear un partido laborista catalanista con una base trabajadora como la Uni Socialista de Catalunya (1923). Aqu debemos mencionar la constitucin del primer partido poltico claramente separatista e insurreccional Estat Catal (1922), liderada por Francesc Maci.

El movimiento catalanista, segn el esquema de Hroch, no pudo realizar el trnsito a la fase C; es decir, si bien logr convertirse en un movimiento de masas no pudo conseguir la integracin del movimiento obrero, pero tampoco de amplios sectores de la alta burguesa. En realidad, la formacin del catalanismo poltico con una base de masas mesocrtica, se produce cuando desde haca dcadas se haba desarrollado la industrializacin y la formacin de una clase obrera organizada en clave internacionalista.

La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) propici la aproximacin entre catalanistas, republicanos, anarquistas y socialistas. En los primeros compases de la Segunda Repblica, se fund ERC donde confluyen el separatismo de Estat Catal y el Partit Republic Catal de Llus Companys, federalista y catalanista, pero que a pesar de su perfil izquierdista tampoco conseguir superar los lmites de la pequea burguesa radical ni lograr integrar a la clase obrera que continuar con su militancia anarcosindicalista y una parte de la cual, tras el estallido de la Guerra Civil, militar en las filas del PSUC.

El proceso soberanista

Durante la dictadura franquista, el movimiento nacionalista cataln realiza una especie de recapitulacin de las etapas que haba cubierto con anterioridad. As, durante las dcadas 1940-1960 parece rememorar la fase A, de reivindicacin de la cultura y lengua catalanas, en la dcada de 1960-1980 se sucede la agitacin nacionalista, tpica de la fase B. Durante este periodo, la alta burguesa, con fuertes vinculaciones polticas y econmicas con el rgimen franquista, no mostr demasiadas simpatas con el proyecto de reconstruccin del catalanismo poltico, liderado por Jordi Pujol. Por su parte, la clase trabajadora, de origen inmigrante, se organiz en un sindicato de mbito estatal como CC.OO y en un partido, PSUC, vinculado al PCE.

El giro soberanista del catalanismo conservador y los avatares del procs han reafirmado el carcter desintegrado o fragmentado del movimiento nacionalista cataln. A pesar de su carcter de masas ha vuelto a mostrarse incapaz de transitar hacia la fase C al no poder integrar ni a amplios sectores de la alta burguesa, que ha mostrado su hostilidad al proyecto secesionista con la fuga de empresas, ni de la clase obrera con su voto masivo a una fuerza contraria al nacionalismo como Ciudadanos.

La transicin de la fase A a la B del movimiento nacional cataln se produjo despus de las revoluciones industrial y burguesa. El pasaje de la fase B a la C ocurri despus del surgimiento del movimiento obrero organizado que se proyecta, como en el caso de la CNT, en el conjunto de Espaa. Por lo tanto, la pequea nacin catalana no pudo completar su proceso de construccin. Estas contradicciones de fondo se han replanteado crudamente en el marco del proceso soberanista que, en el esquema de Hroch, podra considerarse como un intento fallido de alcanzar la fase C y conseguir el estatuto de nacin integrada.

El xito de la nacin se mide por la difusin de la conciencia nacional entre la poblacin. El separatismo puede ser un obstculo para la propagacin del sentimiento nacional desde el momento en que la ciudadana, por la razn que sea, permanece apegada a un Estado contra el que luchan los independentistas. La difusin de la conciencia de la nacin pequea no conlleva obligatoriamente la destruccin de la nacin grande. La nacin integrada implica una lucha por un cierto grado de autonoma nacional, que no conduce necesariamente a la soberana poltica y la secesin. Unas contradicciones de fondo que el proceso soberanista ha mostrado con toda su crudeza y magnitud.

Bibliografa

BALCELLS, Albert. Breve historia del nacionalismo cataln. Alianza Editorial, Madrid, 2004.

DE WEVER, Bruno, VERDOODT Frans-Jos y VRINTS Antoon. Les patriotes flamands et la construction de la nation. Courrier hebdomadaire n. 2316, 2016.

HROCH, Miroslav. La naturalesa de la naci. Ed. Afers, Catarroja, 2001.

MARFANY, Joan-Llus. Llengua, naci, i diglssia. LAven, Barcelona, 2008.

Fuente: El Viejo Topo, abril de 2018



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