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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2018

La gran revolucin del siglo XXI

Jorge Majfud
Rebelin


Semanas atrs publicamos unas breves reflexiones sobre La gran crisis del siglo XXI. Un problema menor es que nos acusen de dramticos, grandilocuentes y apocalpticos. Todo eso es irrelevante, olvidable. A riesgo de equivocarnos, como todos, como en todo, nuestra obligacin es la de aportar alguna mirada general sobre los problemas ms importantes que pueden afectar a la humanidad en el tiempo presente y en los tiempos por venir, aunque para entonces ya no estaremos caminando sobre este hermoso planeta ni estaremos disfrutando de ese maravilloso y tan desvalorado milagro de estar vivo.

Para m no quedan dudas. La gran crisis planetaria que va a enfrentar la humanidad y el resto de las especies sobre este planeta sigue centrada en el problema socio-ecolgico. Las dos bombas de tiempo que indicbamos en el artculo anterior (la peligrossima e insostenible concentracin de riqueza, mero secuestro del progreso humano por parte de una elite financiera, y la prxima aceleracin del cambio climtico), ambas unidas por un sistema social y econmico basado en el consumo y el despilfarro (La pandemia del consumismo, 2009), se librarn a travs de la prxima gran revolucin tecnolgica, sin duda con un mayor impacto que la que produjo Internet.

Me refiero a la Inteligencia Artificial.

Hace diez aos observbamos que mientras las universidades logran robots que se parecen cada vez ms a los seres humanos, no slo por su inteligencia probada sino ahora tambin por sus habilidades de expresar y recibir emociones, los hbitos consumistas nos estn haciendo cada vez ms similares a los robots. La misma idea es recogida en el libro Cyborgs (2012) pero procede de mi segundo libro Crtica de la pasn pura (1998). Obviamente, por robots me estaba refiriendo a un concepto que, por entonces, no se haba desarrollado como ahora: la Inteligencia Artificial. El tiempo ha confirmado este pesimismo y me ha corregido en algunos optimismos de la misma poca sobre la Democracia Directa derivada de las Comunidades en lnea (aunque quin sabe? tal vez todava sea posible).

Hoy los robots se estn comiendo millones de puestos de trabajo y, con todo, eso no parece ser nada en comparacin a la revolucin de la IA. Los robots son peligrosos para los trabajadores slo si los beneficios de su eficiencia se siguen concentrando en los dueos de los medios de produccin (perdn por la terminologa marxista) y no llegan a los trabajadores, que fueron quienes aportaron, con su trabajo y sus impuestos, para que todo ese conocimiento se desarrollara en las universidades. Los profesores no slo recibimos nuestro salario de las matrculas y de los impuestos (en el caso de las universidades pblicas), sino que mientras nos dedicamos a la investigacin y la especulacin, a inventos que dejarn a nuestros beneficiaros sin trabajo, otros (los beneficiarios) estn doblados bajo el sol en los campos, cultivando y cosechando los alimentos o subiendo y bajando cajones de fruta que luego compramos casi sin esfuerzo en los aclimatados supermercados. Pero ni siquiera los inventores ni los profesores que participaron en el proceso se beneficiaron ni se beneficiarn econmicamente de esas proezas de la alta tecnologa como lo han hecho y lo seguirn haciendo los secuestradores, los genios de los negocios que ms que inventar algo simplemente se embolsaron los beneficios. Como siempre, sern los dueos del dinero quienes hagan ms dinero y sean venerados por los adelantos de nuestras sociedades. En fin, esas tonteras como que gracias al bueno del Bill Gates o de algn otro multimillonario tenemos internet y computadoras, etc.

Volvamos al punto central. Las IAs no son como los robots, meros brazos efectivos, sino cerebros implacables que ya se estn usando en las grandes compaas y corporaciones del centro del mundo. Casi nunca estn en los robots, como Terminator, sino en espacios virtuales, lo que las hace an ms temerarias. Pronto podrn entender a los seres humanos mejor que cualquier psicoanalista y, obviamente, no necesitarn veinte aos de terapia. Actualmente, ya estn siendo usadas para leer los currculums de los solicitantes de trabajo y son capaces de seleccionar a los mejores candidatos en base a predicciones: Mara renunciar en dos aos; Jos pedir aumento de sueldo antes del tercer ao. Etctera. Claro, pronto ni Mara ni Jos sern necesarios ni para cuidar nios ni ancianos porque las IA podrn hacerlo mucho mejor y cometiendo menos errores.

Esto, que en principio puede ser celebrado por los optimistas por su incuestionable aumento de la repetida, hasta el hasto, efectividad, tiene su lado tenebroso. Los robots inteligentes no necesitan ser malos para organizar el Mal. Basta con que sirvan a los poderosos, como cualquier otra innovacin previa, ya sean gobiernos despticos o mega compaas (desptica y manipuladora, como cualquier gran compaa, segn lo demuestra la historia).

Podramos poner cien ejemplos, pero por razones de espacio consideremos un simple aspecto. Desde hace miles de aos, todos llevamos nuestra privacidad de paseo por todos los lugares pblicos por donde vamos. Con las AI, esta privacidad se disolver automticamente. El reconocimiento facial no slo puede detectar mentirosos, o la orientacin sexual (esto no es especulacin; ya est ocurriendo de forma inadvertida por el pblico), sino muy pronto cualquier IA podr determinar en unos pocos segundos qu ideas polticas, sociales, religiosas y sociolgicas tenemos, ya sea leyendo un simple CV, un texto, artculo, carta o escaneando nuestro rostro. No ser algo muy difcil de concretar, considerando lo que ya se est haciendo.

Como consecuencia, los disidentes de ese orden infinitamente opresivo no tomarn armas tradicionales sino las mismas basadas en IA o similares. Sern los hackers del futuro y, como en el pasado, sern los guerrilleros idealistas y los criminales comunes, todos metidos en una misma bolsa por quienes ostentarn el poder de los dioses (o los demonios).

Terminar esta lucha en una negociacin pacfica? Bueno, eso nunca ha ocurrido en la historia, salvo excepciones, como el derecho a las ocho horas de trabajo, etc. En una restauracin violenta de la libertad y de los derechos individuales de todos, ms o menos como en la Revolucin Francesa o en otros magnicidios? Estarn los individuos suficientemente intoxicados por la educacin funcional, dcil, acrtica, y la manipulacin ideolgica y psicologa como para que no haya ninguna lucha por la libertad o la conciencia de la opresin? Como en tantos otros perodos de la historia sern los esclavos los ms fervientes defensores del sistema esclavista? Podemos los viejos anticuados decirle algo til desde la perspectiva del ao 2018 a los liberados o superados del 2040 y del 2070?, algo que sirva de advertencia a aquellos que por entonces se encuentren inmersos en la tormenta de su propio presente?

O, peor, terminar nuestra orgullosa y arrogante especie humana en un colapso final?

Nadie puede tener una respuesta concluyente a ninguna de estas preguntas. Pero plantearlas y advertir los grandes problemas actuales y de las generaciones futuras es, simplemente, nuestra obligacin moral.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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