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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2018

Karl Marx (1818-1883). En el bicentenario de su nacimiento (XIV)
Sobre el Manifiesto comunista. El estilo argumentativo de Karl Marx

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Mi querido seor Engels:

El pobre Moro tiene nuevamente un carbnculo grande y doloroso. Esto le obliga a estar tendido, y le resulta difcil escribir. Espero que en un par de das lleguemos a dominar esta erupcin. Qu espanto que ahora vuelve de nuevo. No va a creer usted que estupendamente estaba en accin copiando realmente el libro [El Capital, primer libro]. Ya est listo para la impresin todo un pesado montn. El estarse tanto tiempo sentado y escribir hasta tan, tan tarde en la noche, y la agitacin que esto trae consigo, son sin duda la causa de la nueva erupcin de la enfermedad. Karl tiene la esperanza que la interrupcin no durar mucho. El mismo intentar escribir algo hoy da. Con sta le enva una carta de Guillermito [W. Lieblnecht] e igualmente una para Weydemeyer, cuya direccin no conocemos y que le ruego que la enve. Las tarjetas para la International Society cuestan 1 sh. 1 d. Pero el Moro dice que nadie les va a impedir a los Gentlemen que den 5-10 sh.

Reciba usted, querido seor Engels, miles de saludos de todos nosotros.

Su Jenny Marx (Londres, finales de noviembre de 1864)

Apropos. Por fin llegaron un par de lneas de nuestro viejo tito Edgar [Edgar von Westphalen, hermano de Jenny Marx]. Los berlineses parecen estarse portando decentemente con l. El baby escribe que s le ha obsequiado para Navidades, casacas, pantalones, chalecos, guantes, cigarros y un Libro de Himnos. Que el Doctor que consultaron declar que su enfermedad era del corazn. Cuando los mdicos no saben qu decir, la enfermedad general del corazn tiene que cargar con ello. Yo creo que su dolencia est ms bien en los pulmones y en el cerebro.

El estilo argumentativo de Marx [KM], su mirada critica, no siempre es fcil. Pero, en general, siempre es brillante o incluso muy brillante. Tenemos ejemplos en el MC, especialmente en el captulo II. Antes de ello, una ilustracin de El Capital, y una segunda de uno de sus textos de juventud que presentar (he hablado ya de ella) con la ayuda de Manuel Sacristn.

El ejemplo de El Capital, del primer libro, captulo XIII, Maquinaria y gran industria (en la traduccin de M. Sacristn para Crtica-Grijalbo, OME 41, primeras pginas del libro; en esta edicin, el primer libro se public-dividi en dos volmenes separados).

En sus "Principios de economa poltica", seala KM, sostiene John Stuart Mill: "Es discutible que todos los inventos mecnicos efectuados hasta el presente hayan aliviado la faena cotidiana de algn ser humano". En nota a pie de pgina el primer comentario crtico del autor:

"lt is questionable, if all the mechanical inventions yet made have lightened the day's toil of any human being." Mill debi haber dicho: "of any human being not fed by other people's labour' ["de cualquier ser humano no alimentado por el trabajo de otros"], pues es incuestionable que la maquinaria ha aumentado considerablemente el nmero de ociosos distinguidos.

Pero no es ste en modo alguno, advierte KM, el objetivo de la maquinaria empleada por el capital. Cul es entonces la finalidad?

Al igual que todo otro desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, la maquinaria debe abaratar las mercancas y reducir la parte de la jornada laboral que el obrero necesita para s, prolongando, de esta suerte, la otra parte de la jornada de trabajo, la que el obrero cede gratuitamente al capitalista. Es un medio para la produccin de plusvalor.

La plusvala en el puesto de mando. La acumulacin es la acumulacin y es ilimitada por voluntad consciente y inconsciente de los dirigentes del sistema.

En la manufactura, prosigue Marx, la revolucin que tiene lugar en el modo de produccin toma como punto de partida la fuerza de trabajo; en cambio, en la gran industria, el medio, el instrumento de trabajo. Por consiguiente, se ha de investigar en primer trmino por qu el medio de trabajo se ha transformado de herramienta en mquina, o en qu se diferencia la mquina de la industria del instrumento artesanal.

Trtase aqu, nicamente, de los grandes rasgos caractersticos, generales, pues del mismo modo en que en la historia de la Tierra las pocas no estn separadas por lmites rgidos, abstractos, tampoco lo estn en la historia de la sociedad.

Matemticos y mecnicos con el respaldo ocasional de economistas ingleses, recuerda KM, definen la herramienta como una mquina simple y la mquina como una herramienta compuesta. No perciben diferencia esencial alguna entre ambas, e incluso llaman mquinas a las potencias mecnicas simples, como la palanca, el plano inclinado, el tornillo, la cua, etc. Toda mquina, en realidad, se compone de esas potencias simples, por mucho que se disfracen y combinen. Pero, la perspectiva histrica es central siempre en KM desde el punto de vista econmico, sin embargo, la definicin no sirve de nada, pues prescinde del elemento histrico.

Por otro lado, se cree encontrar la diferencia entre herramienta ya mquina en el hecho de que en la primera la fuerza motriz sera el hombre, y en el caso de la mquina una fuerza natural distinta de la humana (animal, agua, viento, etc.).

Segn esto un arado tirado por bueyes, instrumento que pertenece a las pocas de produccin ms diversas, sera una mquina; el circular loom [telar circular] de Claussen, que movido por la mano de un nico obrero hace 96.000 mallas por minuto, una simple herramienta. Es ms, el mismo loom sera herramienta cuando lo moviera una mano, y mquina si funcionara por obra del vapor.

Pero como el empleo de la fuerza animal es una de las ms antiguas invenciones humanas, en realidad la produccin con mquinas precedera a la produccin artesanal. Cuando John Wyatt anunciara en 1735 su mquina de hilar, seala KM, y con ella la revolucin industrial del siglo XVIII, no dijo una sola palabra acerca de que la mquina la movera un burro, en vez de un hombre, y sin embargo ese papel recay en el burro. Una mquina "para hilar sin los dedos", rezaba su prospecto.

Veamos un segundo ejemplo.

No son fciles en general los escritos juveniles de Marx. Hay que estar muy puesto en el lenguaje hegeliano y en cosmovisiones o sistemas filosficos afines (adems de tener paciencia y querer poner codos y bastante concentracin). Un ejemplo, de la Crtica de la filosofa del Estado de Hegel (un texto de 1843):

Lo importante es que Hegel convierte a la idea en sujeto, y al sujeto autntico y real -por ejemplo, la conviccin poltica- en el predicado, cuando en la realidad el desarrollo corresponde siempre al predicado.

Conversin de la idea en sujeto? El sujeto autntico y real en predicado? Cualquier ayuda es bien venida en casos como ste.

Manuel Sacristn (1925-1985) coment este texto en una conferencia (un de sus mejores intervenciones en mi opinin y fueran muchas) que imparti sobre la dialctica en la Universidad Autnoma de Barcelona. Tal vez exigiera mucho a los oyentes en aquella ocasin pero nos conviene recordar para aprender cmo comentaba un paso similar al que hemos destacado antes. El asunto de fondo, en trminos filosficos, la inversin hegeliana.

Fue, pues, en 1973, en la Facultad de Derecho de la UAB, en sesin organizada por Juan-Ramn Capella (ausente aquel da por enfermedad, esto es, por persecucin de la brigada poltico-social franquista), cuando el autor de Panfletos y materiales dict la conferencia Sobre la dialctica, temtica que le acompa a lo largo de los aos. Desde su inolvidable prlogo al Anti-Dhring [1], que sigue siendo ms que recomendable, hasta su ltimo curso de metodologa de 1984-1985 que estuvo centrado en este polismico concepto, sobre el que en 1983, en una entrevista para La Vanguardia, comentaba:

Su enfoque totalizador [el de Marx], lo que con lxico hegeliano se llamara dialctico, ha hecho poca en las ciencias sociales y est tan vivo como el primer da.

En el prlogo al A-D que hemos citado comentaba (la cita es un poco ms larga pero vale la pena):

Pero precisamente porque se basan en un anlisis reductivo que prescinde -por abstraccin- de la peculiaridad cualitativa de los fenmenos complejos analizados y reducidos, los conceptos de la ciencia en sentido estricto -que es la ciencia positiva moderna- son invariablemente conceptos generales cuyo lugar est en enunciados no menos generales, leyes como suele decirse, que informan acerca de clases enteras de objetos. Con ese conocimiento se pierde una parte de lo concreto: precisamente la parte decisiva para la individualizacin de los objetos. Esto es as no por alguna limitacin accidental, sino por el presupuesto definidor de la metodologa analtico-reductiva, que no responde ms que al principio materialista de explicacin de toda formacin compleja, cualitativamente distinta, por unos mismos factores naturales ms o menos homogneos.

Los todos concretos y complejos no aparecen en el universo del discurso de la ciencia positiva, aunque sta suministra todos los elementos de confianza para una comprensin racional de los mismos. Lo que no suministra es su totalidad, su consistencia concreta. Pues bien: el campo o mbito de relevancia del pensamiento dialctico es precisamente el de las totalidades concretas. Hegel ha expresado en su lenguaje potico esta motivacin al decir que la verdad es el todo.

La concepcin del mundo, categora que aos ms tarde pondra entre parntesis, tena por fuerza que dar de s una determinada comprensin de las totalidades concretas. La prctica humana no se enfrentaba slo con la necesidad de penetrar analtico-reductivamente en la realidad. Tambin con la de tratar y entender las concreciones reales, aquello que la ciencia positiva no poda recoger.

Segn esto, la tarea de una dialctica materialista consiste en recuperar lo concreto sin hacer intervenir ms datos que los materialistas del anlisis reductivo, sin concebir las cualidades que pierde el anlisis reductivo como entidades que haya que aadir a los datos, sino como resultado nuevo de la estructuracin de stos en la formacin individual o concreta, en los todos naturales. El alma del marxismo segn expresin de Lenin, es el anlisis concreto de la situacin concreta. Pero la palabra anlisis no tiene el mismo sentido que en la ciencia positiva. El anlisis marxista se propone entender la individual situacin concreta (en esto es pensamiento dialctico) sin postular ms componentes de la misma que los resultantes de la abstraccin y el anlisis reductivo cientficos (y en esto es el marxismo un materialismo)

Con esto pareca quedar claro cul era el nivel o el universo del discurso en el cual tena realmente sentido hablar del pensamiento o anlisis dialctico

al nivel de la comprensin de las concreciones o totalidades, no el del anlisis reductivo de la ciencia positiva. Concreciones o totalidades son, en este sentido dialctico, ante todo los individuos vivientes, y las particulares formaciones histricas, las situaciones concretas de que habla Lenin, es decir, los presentes histricos localmente delimitados, etc. Y tambin, en un sentido ms vaco, el universo como totalidad, que no puede pensarse, como es obvio, en trminos de anlisis cientfico-positivo, sino dialcticamente, sobre la base de los resultados de dicho anlisis.

Volvamos a la conferencia. Despus de comentar sucintamente el uso de la nocin dialctica en Herclito y Platn y las novedades de la categora en Hegel, Sacristn se centr en el anlisis de la concepcin joven-marxiana, advirtiendo que aunque la relacin Hegel-Marx no era cuestin simple, no haba ninguna duda de que el pensamiento marxiano provena genticamente de Hegel. Negarlo, como hacan entonces algunas escuelas o tradiciones marxistas, era lo mismo que afirmar que la suma de 2 ms 2 es 18, 23 o lo que se quisiera. Marx haba aprendido del autor de la Fenomenologa y usaba su lxico; sostener lo contrario era falsear los hechos por un supuesto cientificismo que, en el fondo, no era tal sino desinformacin o, peor an, (im)puro sectarismo. Por lo dems, la entonces repetida ruptura epsitemolgica entre el Marx filosfico y el Marx cientfico, entre el joven Marx y el Marx maduro, no tena un fundamento slido. El Capital era un bien ejemplo para aquilatar la presencia del lenguaje y pensamiento de Hegel en Marx.

Ahora bien, aun aceptando, como haba que aceptar en rigor, que la dialctica marxiana proviene de la hegeliana no por ello deba inferirse que fueran una y la misma cosa. Gnesis no es equivalente a estructura.

Generalmente, prosegua el autor de Sobre Marx y marxismo, la manera de presentar la relacin entre ambos clsicos consista en afirmar que Marx prescinda del sistema hegeliano, pero conservaba su mtodo invirtindolo. En el Marx epicreo, el de sus tesis doctoral, el punto de partida no era lo ideal sino lo real-emprico. Ya en 1843 haba formulado el joven Marx su primer comentario crtico y en l aparecan afirmaciones que avalaban esa lnea interpretativa:

La familia y la sociedad civil son los presupuestos del Estado. Ellas son los elementos propiamente activos, pero en la especulacin [es decir, en el sistema de Hegel, aclaraba MSL] sucede a la inversa.

Hegel haba sostenido que el Estado era la base de la familia y de la sociedad mientras que para Marx era el Estado lo fundamentado en aqullas.

Empero, si slo se destacaba esta inversin, se ignoraba entonces, seal inmediatamente Sacristn, otro tipo de crtica que Marx haba formulado tambin muy tempranamente

As, en ese mismo texto, poda leerse: Lo importante es que Hegel hace en todas partes de la Idea el sujeto y del sujeto real o propio el predicado (recordemos el texto que hemos destacado en el primer comps de este texto)

El paso le permita a Sacristn construir su propia interpretacin: ante el hecho de que los griegos haban tenido una cultura muy geomtrica, un historiador empirista se limitara a constatarlo; un historiador de orientacin materialista buscara las causas de ello y, muy probablemente, estudiara la base agrcola de esa cultura; en cambio, prosegua, Hegel lo que sostena era que el Espritu de Geometra se realizaba a s mismo en Grecia. El sujeto ya no es el individuo -los griegos, materialmente viviendo, que son gemetras- sino el predicado. Y a la inversa. Hegel no dir, pues, que Los griegos han sido gemetras sino que La Geometra es griega, que la Edad de la Geometra es la Edad griega.

Pero hasta aqu, hasta esta primera parte del enunciado marxiano, seguiramos en la socorrida idea de que hay que invertir a Hegel para obtener una dialctica ajustada, materialista. Empero, Marx aada a continuacin: Pero de hecho el proceso va siempre por el lado del predicado. Marx estaba sealando que Hegel sostena en teora, slo en la teora, la inversin de sujeto y predicado (Grecia-Geometra), pero en su prctica lo que haca propiamente es historia de los griegos, y el proceso segua entonces por el lado del predicado

Con ello, el supuesto Hegel-idealista, el autor especulativo por antonomasia, como se sola y suele decir, adquira riqueza y fuerza empricas porque, a la hora de la verdad, desarrollaba el predicado -los hechos, la vida material griega- aunque, tericamente, no los considerara propiamente sujetos. Pero an haba ms

La crtica que Marx haba formulado a Hegel era una crtica en dos frentes: no slo le reprochaba su falseamiento de lo real, de lo emprico, convirtindolo en ideal, sino que, adems, discrepaba de l por transformar frecuentemente lo ideal en emprico

Cuando Hegel sostena que la edad de la Geometra es Grecia, Marx pensaba que no slo se estaba deformando la realidad griega sino tambin la idealidad de la propia ciencia geomtrica. No se trataba slo de invertir, de poner la Geometra donde estaban los griegos y viceversa, sino de reconstruir los dos polos, dado que, seal oportunamente Sacristn, al cambiar sujeto por predicado, observacin que sola pasarse por alto, Hegel ha falseado los dos, no slo uno y, adems, impeda pensar correctamente el tema si nos limitbamos a la usual metfora de la inversin

Resumiendo: Marx no slo haba dicho, que la dialctica hegeliana inverta los hechos sino tambin que falseaba la Geometra (la teora, la Idea si se quiere) misma porque para hacer plausible la afirmacin de que la Geometra es griega o que la Idea se hace Geometra en Grecia no tiene ms remedio que forzar la idea de Geometra para embutirla en los datos griegos, falseando simultneamente de este modo la vida griega real y tambin -punto importante en la aproximacin de Sacristn- la idea de Geometra. En su lectura no se trataba slo de invertir sino de recomponer los dos extremos y obtener as la dialctica marxiana de la hegeliana

Como nota final de su comentario, Sacristn record que muy pronto la dialctica de Marx aplicara al pensamiento de Hegel una crtica que normalmente se supona que haba dirigido slo a la filosofa de Feuerbach: la consideracin de que el verdadero conocimiento se consumaba en la prctica, no tan solo en la contemplacin terica. Marx no slo haba sostenido que tena que invertirse el idealismo hegeliano sino que tenan que recomponerse, adems, los dos polos de la relacin y, por ltimo, para llegar al punto final, haba que resolver ese conocimiento en la consciencia prctica, en la vida cotidiana y en la prctica revolucionaria, transformadora.

Sobre la nocin de prctica acaso convenga recordar algunas aproximaciones de Sacristn en diversos momentos de su obra. Tema pendiente

Veamos en la prxima ejemplos del estilo argumentativo del compaero de Jenny Marx en el Manifiesto Comunista

Nota:

(1) Vase M. Sacristn, Sobre dialctica, Matar (Barcelona), El Viejo Topo, 2009 (edicin, notas y presentacin de SLA, prlogo de Miguel Candel, eplogo de Flix Ovejero, texto complementario, deslumbrante en mi opinin, de Manuel Monlen Pradas).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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