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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2018

La urgencia de una alternativa

Plinio Arruda Sampaio Jr.
Correio da Cidadania


El proceso que culmina con la condena y prisin de Lula agrava la crisis terminal de la Nueva Repblica y cataliza la derrocada del lulismo. Los dos fenmenos se confunden y refuerzan recprocamente. Ellos revelan la absoluta imposibilidad de conciliar capitalismo, democracia e igualdad social en las economas de origen colonial sometidas a violentos procesos de reversin neocolonial.

La quiebra del pacto poltico materializado en la Constitucin de 1988 transforma la poltica nacional en un pantano. La punicin de Lula, cuando los procesos contra Renan Calheiros, Romero Juc Filho Michel Temer y Acio Neves permanecen indefinidamente encajonados, muestra los atropellos, la selectividad y la impunidad que caracterizan un sistema judicial arbitrario que, en el mejor estilo para los amigos, todo, para los enemigos, la ley, funciona con rigor mximo para los pobres, con total liviandad para los ricos y de manera casustica para los que no son amigos del rey.

Las presiones sobre el Supremo Tribunal Federal, tanto las oriundas de las Fuerzas Armadas por la punicin de Lula como las provenientes de las fuerzas partidarias por la impunidad de los polticos corruptos, revelan la precariedad de las instituciones que deberan dar sustento a la Repblica. La indiferencia, pero, sobre todo, la pasividad de la poblacin en relacin a la prisin del ex presidente, indican el profundo descreimiento de las masas en el sistema poltico.

Finalmente, la ausencia del principal candidato del pleito presidencial del 2018 compromete, todava ms, la ya nfima legitimidad del sistema poltico.

La crisis del padrn de dominacin es estructural e irreversible, pues, en las condiciones de una profunda crisis econmica, la polarizacin de la lucha de clases inviabiliza la conciliacin entre el capital y el trabajo.

Para los de arriba, la democracia brasilera es excesiva y debe ser reducida. La guerra abierta contra los trabajadores como forma de recomposicin del padrn de acumulacin de capital exige que la voluntad poltica de la clase trabajadora sea anulada. La preocupacin poltica del andar de arriba es cmo contener la rebelda de los de abajo.

Para los de abajo, el espacio democrtico es insuficiente y debe ser ampliado. La materializacin de la lucha por derechos sociales requiere el fin de los privilegios seculares responsables por la reproduccin del rgimen de segregacin social. Fue ese el mensaje inequvoco de la juventud que protagoniz las Jornadas de Junio de 2013, de la primavera de las mujeres de 2015 que contribuy a la cada de Eduardo Cunha [1], de los estudiantes que ocuparon los centros en 2016, de los trabajadores que hicieron la huelga general de abril de 2017, de la poblacin que sali a las calles en marzo de 2018 para protestar contra el asesinato de Marielle Franco y Anderson Gomes, y de los funcionarios pblicos paulistanos, con los profesores de la red municipal al frente, que, con sus manifestaciones masivas derrotaron el proyecto de reforma de la previsin social.

La prisin del ex presidente acelera la agona del lulismo como referencia poltica de la clase trabajadora brasilera. Incluso con la presencia de tres candidatos a la Presidencia de la Repblica y de todas las direcciones del movimiento social que gravita en torno al PT, en el momento decisivo la masa trabajadora no compareci en el Sindicato de los Metalrgicos de Sao Bernardo [2]. El liderazgo en las encuestas electorales para la Presidencia de la Repblica no se tradujo en solidaridad concreta. Los trabajadores no perdonaron las traiciones que los dejaron desarmados para enfrentar la ofensiva del capital contra sus derechos.

Destituido de la energa que brota de las calles, el lulismo fue reducido a la absoluta impotencia. Pensando mucho ms en su propia conveniencia de que en los intereses estratgicos de los trabajadores, Lula extrajo las consecuencias prcticas de la situacin. En el momento clave, sigui las instrucciones de sus abogados y se present dcilmente a la Polica Federal. Sin el coraje para ultrapasar los lmites del orden, Lula cay en los brazos de sus enemigos. Su destino depende ahora del xito de la operacin de los derechistas, a la espera de que un gran acuerdo nacional, con el Supremo, con todo pueda salvarlo de una larga temporada en la crcel.

Con la esperanza de volverse siembra, antes de abandonar el escenario Lula pas el bastn a las nuevas generaciones. En tanto, ms all de su voluntad, la crisis del lulismo, con o sin Lula, es estructural. Ella es determinada, de abajo hacia arriba, por la paulatina prdida de ilusiones de la clase trabajadora, en cuanto a que soluciones parlamentarias, patrocinadas por la izquierda de un orden capitalista antisocial, antinacional y antidemocrtico, puedan resolver los problemas fundamentales del pueblo. Sin capacidad de movilizacin social, el lulismo no sobrevive como proyecto poltico.

La creacin, el auge y el ocaso del PT se confunden con su capacidad de movilizacin de la clase trabajadora. Nadando contra la corriente, en la dcada de 1980, el PT conquist su espacio en la poltica brasilera porque coloc el pueblo en la calle. Acomodndose a las determinaciones del orden, trill su camino para poder en los aos 1990 porque rebaj su programa y desmoviliz a los trabajadores. Finalmente, en 2013, lleg al Planalto porque firm el compromiso explcito, formalizado en la Carta a los Brasileros, de seguir fielmente las exigencias del capital y contener el descontento de las clases subalternas.

En 2013, atropellado por las Jornadas de Junio, el PT perdi toda su funcionalidad para el capital porque no fue capaz de sacar el pueblo de la calle. En 2016 fue del gobierno, sin ninguna resistencia real, porque no convoc al pueblo para defender su presidenta, pues saba que el pueblo no ira a las calles.

En el proceso de progresiva acomodacin a las exigencias del status quo, el PT rebaj su programa hasta su ms completa mutacin en un mejorismo esculido, que lo transform en el ala menos malo del neoliberalismo. La metamorfosis del PT en un partido perfectamente encuadrado en las exigencias del orden, con todos los vicios y distorsiones de la poltica burguesa, y la agudizacin de la lucha de clases minaron las bases del largo ciclo poltico que transform el partido de Lula en la principal referencia poltica de la clases trabajadora brasilera.

En las condiciones histricas extraordinariamente adversas de una sociedad integralmente sometida a la lgica de los negocios, la estrategia de hacer lo posible en condiciones imposibles -la quintaesencia del lulismo- se termin ahogando. El crculo vicioso del subdesarrollo es implacable. No sorprende que todo lo que pareca slido se haya desvanecido en el aire. Las narrativas que edulcoraron los gobiernos petistas ocultan la realidad. Los problemas que envenenan sus dimensiones, son incomprensibles si se desvinculan de las terribles contradicciones gestadas en los trece aos de Lula y Dilma.

Los elevadsimos ndices de abstencin y de votos nulos y blancos y el creciente recurso a formas de accin directa como medio de manifestacin poltica revelan que los brasileros no se sienten representados por los partidos polticos convencionales y buscan nuevas formas de expresin de sus voluntades polticas. En esas condiciones, la reduccin de la poltica a la opcin binaria Lula o el fascismo es una peligrosa trampa.

Al negar la posibilidad de una tercer va, desconsiderando cualquier alternativa que cuestione los parmetros del orden establecido, la consigna Somos todos Lula deja a la izquierda socialista rehn de una institucionalidad histricamente condenada y de un programa poltico rebajado y anacrnico. En nombre de la necesidad de un frente electoral entre los partidos de izquierda contra el fantasma del fascismo, se prioriza el campo minado de la disputa parlamentaria de cartas marcadas, en detrimento de la movilizacin independiente de la clase trabajadora en defensa de sus derechos inmediatos y por las reformas sociales estructurales.

Se trata de una estrategia simplemente desastrosa, pues el nico antdoto efectivamente capaz de detener la escalada autoritaria es la movilizacin social. En ausencia de los trabajadores en las calles, la ruina del sistema poltico abre espacios para aventuras autoritarias, sea por medios civiles velados, como los ensayados por Temer en la intervencin militar en la seguridad de Rio de Janeiro, sea por medios militares abiertamente dictatoriales, como los sugeridos por Bolsonaro [3] y algunos generales. En tanto, sin colocar en el orden del da la necesidad de cambios capaces de crear las bases reales de una sociedad democrtica -programa que extrapola los lmites del Frente Electoral-, no hay como sensibilizar a los trabajadores para luchar por las libertades democrticas.

El ncleo de la lucha poltica gira en torno de la disputa sobre lo que colocar en el lugar de la moribunda Nueva Repblica. Existen tres posibilidades histricas. El partido idealizado por Juc, defiende el prolongamiento de la agona de la Vieja Repblica por medio de una gran conciliacin nacional que ponga un punto final a la cruzada contra la corrupcin. El partido del Fuera Todos reaccionario, expresado de manera explcita por Bolsonaro y de manera cada vez menos desvergonzada por los jefes militares, que propone la negacin del residuo democrtico que todava resta de la Constitucin de 1988 por la solucin militar.

Finalmente, el partido de las calles, que se manifiesta de manera todava difusa y embrionaria, como ocurri en las Jornadas de Junio de 2013 y en las crecientes manifestaciones de rebelda contra el quo, se bate por superar la Nueva Repblica por la va de la ampliacin de la democracia y de los derechos sociales, combinando Estado de derecho e igualdad sustantiva. El Fuera Todos de abajo hacia arriba, con contenido democrtico y socialista, es la nica respuesta a la crisis poltica de enfrentar la raz de los problemas nacionales y detener el avance de la barbarie que envenena a la sociedad brasilera.

El antdoto a la guerra contra los trabajadores y a los ataques contra el Estado de derecho pasa por cambios econmicos, sociales y polticos de gran envergadura, En ausencia de un programa que postule abiertamente la necesidad histrica de una revolucin democrtica como nica respuesta civilizada a la crisis nacional, el debate nacional integralmente pautado por la agenda del capital, se polariza entre conservadores, que buscan tutelar la agona de la Nueva Repblica, y modernizadores, que buscan en soluciones autoritarias una forma de garantir el orden y el progreso.

En momento en que la clase trabajadora comienza a desembarazarse del lulismo, en busca de otros caminos para enfrentar la ofensiva del capital y resolver los problemas nacionales, la decisin de la direccin del PSOL (Partido Socialismo y Libertad) de transformar la batalla electoral, organizada en torno a la bandera por la libertad de Lula, compromete peligrosamente el mandato histrico de un partido que naci con la tarea de superar el lulismo.

Ms que nuca, la tarea prioritaria de la izquierda socialista es construir un programa poltico, pegado a las luchas concretas de los trabajadores, que coloque en el orden del da, como primer paso a la solucin de los problemas fundamentales del pueblo, la urgencia de la lucha por Derechos Ya! y sus consecuencias necesarias, Fin de los privilegios Ya!

La gravedad del momento histrico exige que la revolucin democrtica sea colocada como elemento central de la coyuntura.

Plnio de Arruda Sampaio Jr. es profesor del Instituto de Economa de la Universidad Estadual de Campinas, y militante del PSOL. Autor de Crnicas de una crisis anunciada. Crtica a la economa poltica de Lula y Dilma, editorial S-G Amarante, San Pablo, 2017.

Traduccin y notas: Ernesto Herrera, para Correspondencia de Prensa.

Notas

[1] Ex presidente de la Cmara de Diputados, dirigente del PMDB, uno de los artfices del golpe parlamentario contra Dilma Rousseff, actualmente preso por corrupcin.

[2] En el acto pblico del 7 de abril, poco antes de partir hacia Curitiba para entregarse a la Justicia, Lula estuvo acompaado de Manuela dAvila del Partido Comunista do Brasil (PCdoB) y Guilherme Boulos del Partido PSOL.

[3] Jair Messias Bolsonaro, ex militar, poltico de ultraderecha, candidato presidencial del Partido Social Liberal, est segundo, detrs de Lula, en todas las mediciones electorales.

Fuente: http://www.correiocidadania.com.br/2-uncategorised/13216-a-urgencia-de-uma-alternativa


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