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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2018

Trabajo, cuidados y renta bsica

Nuria Alabao
CTXT


Cuando hablamos de la RBU en el marco del feminismo descubrimos las tensiones entre aquellas que apuntan a medidas de igualdad en el mbito laboral y otros sectores para los que es prioritario mejorar las condiciones de vida de las mujeres.

MARA ROMERO GARCA

En Buenos Aires durante los aos duros de la crisis, un grupo de trabajadores fueron despedidos en bloque de una cadena de televisin. Entre ellos estaba mi amigo Sergio. Una noche, cenando con los compaeros para llorar las penas y conjurar el miedo juntos, alguien borracho dijo:

Ms que buscar trabajo deberamos hacer un programa en el que el premio sea un trabajo.

Es la tpica cosa que se le ocurre a uno bajo los efectos del alcohol, pero hay momentos de la historia donde ocurrencias de borracho cobran todo el sentido. El programa se hizo y fue un xito. En l, hoteles, bares o tiendas ofrecan un empleo de una duracin determinada que constitua el premio del reality. La produccin era muy barata y consista en un grupo de personas que para competir por la recompensa tenan que contar su historia personal. Quien consegua la simpata del pblico, daba ms pena o pareca tener ms aptitudes de algn tipo, ganaba el puesto. Mi amigo se dedicaba a hacer el casting para seleccionar los casos.

Es una de las cosas ms duras que he hecho en mi vida, deca.

Hombres que lloraban suplicando ser seleccionados. Mujeres y tambin hombres que le ofrecan mamadas o noches completas. Desgracias que se iban desgranando una a una en sus odos cada da en los que cientos de personas rogaban ser parte de un concurso para optar con un poco de suerte al gran premio: la oportunidad de trabajar. El sueo fordista se haba convertido en la pesadilla post de un pas quebrado que haba traicionado todas las promesas del desarrollo. Sin trabajo no hay vida posible ni consideracin de uno mismo, pero, hay o habr trabajo para sostener esas vidas?

***

En casa de mi madre, un da me encontr un nio desconocido de apenas un ao. Era Pedro, el hijo de una vecina que acaba de encontrar trabajo de camarera de piso y tena una emergencia porque el padre del nio no poda o quera, no me qued claro hacerse cargo de l. Como la mujer era emigrante y no tena una red en la que sustentarse haba pedido un favor a la seora esa tan amable del quinto. Mi madre jugaba sonrindole al beb pero me preguntaba a m preocupada qu iba a hacer esta chica si no encontraba escuela infantil para Pedro. Camarera de piso en Mallorca. Ese empleo de jornadas extenuantes con numerosas secuelas fsicas para las trabajadoras infrapagadas y cada vez ms inestable que la vecina tena que hacer por 800 euros al mes mientras buscaba un sitio donde colocar a su pequeo.

***

En la interseccin entre estas dos ancdotas se encuentran la crisis del trabajo y la crisis de cuidados.

Evidentemente, los niveles de paro ahora no son tan desesperantes como los de la crisis argentina, ni la espaola reciente cuando alcanzamos el 27% de paro. La realidad, sin embargo, es que en general el crecimiento en los pases ricos ya no se corresponde con el aumento de la demanda laboral. (Y en nuestro pas los que se crean son temporales y muy precarios). El mercado laboral ha fracasado, como casi todos los dems. Ya no hay bastantes trabajos disponibles y los que quedan ya no sirven para pagar las facturas, explicaba James Livingston en este artculo. Mucho se ha escrito de estas transformaciones y de lo que se ha llamado el fin del trabajo.

Aunque nuestras sociedades se han estructurado en torno a l, en realidad ya no va a haber trabajo para todos si es que alguna vez lo ha habido. Al menos asalariado, porque trabajar, todos trabajamos de mltiples maneras. La economa feminista lleva tiempo diciendo que lo que hacemos para satisfacer las necesidades humanas tambin es trabajo, trabajo de cuidados o de reproduccin social. Esas tareas que, como sabemos, recaen fundamentalmente en las mujeres, han constituido el principio sobre el que se han articulado las desigualdades de carcter material asociadas al gnero. Desde el mismo momento en el que la izquierda acept el salario como lnea divisoria entre trabajo y no trabajo, produccin y parasitismo, poder potencial e impotencia, la inmensa cantidad de trabajo que las mujeres llevan a cabo en el hogar para el capital escap a su anlisis y estrategias, dice Silvia Federici en El patriarcado del salario (Traficantes de Sueos). En este libro, Federici discute con el marxismo precisamente por su olvido del mbito reproductivo y por tanto, la relegacin del trabajo domstico y de los hogares como espacios de lucha.

La familia supona la institucionalizacin de nuestro trabajo no remunerado, de nuestra dependencia salarial de los hombres y la manera de resistir de las mujeres de la generacin feminista de los 70 fue fundamentalmente buscar la emancipacin saliendo del hogar en pos de un salario. Las consecuencias de eso han sido liberadoras para las mujeres, que cada vez ocupamos ms espacios, pero nuestra libertad ha contribuido a eso que llamamos la crisis de cuidados. Porque, quin cuida si no lo hacemos nosotras? El Estado, el mercado, los hombres? Por otra parte, salir en masa al mercado laboral no nos libr del trabajo no remunerado: la doble jornada que todava persiste. Tambin asistimos a una crisis de natalidad, desafeccin a la maternidad decan algunas autoras de los setenta. Tener hijos y ocuparse de ellos penaliza en el mercado laboral, la extensin de la precariedad y la contraccin de los servicios de nuestro ya parco Estado del bienestar tambin han contribuido a que tengamos menos hijos o a que encontremos problemas para atenderlos en condiciones. Las caractersticas del empleo, inestable, mal pagado y muchas veces con horarios que cambian da a da, hace ms difcil todava organizar los tiempos para cuidar. Sobre la base de los grilletes de la ley de extranjera, las trabajadoras domsticas estn subvencionando indirectamente nuestros cuidados con sus malas condiciones de trabajo y no es una posibilidad para todas. Pero, qu pasa si las mujeres queremos cuidar?

Derecho a cuidar

Las luchas por acceder al mercado de trabajo en igualdad de condiciones todava estn muy presentes y hoy disfrutamos muchas de sus conquistas. Entre ellas, haber descubierto que la maternidad no es nuestro destino biolgico ni la familia nuestro principal espacio de realizacin y felicidad. Sin embargo, en los aos setenta, algunas feministas del mbito de la autonoma un marxismo de carcter libertario ya advertan de que el trabajo asalariado no era ese mbito de liberacin ideal que pudiese constituir la principal aspiracin de un feminismo emancipador. "No consideramos que conseguir un salario suponga la revolucin. Nuestro objetivo es no tener precio, valorarnos fuera del mercado, deca Silvia Federici. La perspectiva era que, dentro del capitalismo, tal y como est organizada la sociedad en torno a la produccin y acumulacin de beneficios, era difcil que el trabajo fuera de casa no fuese sino otra jaula ms. Hoy, adems, los peores trabajos estn feminizados es decir, son realizados en su mayora por mujeres tienen menos derechos, son ms precarios y muchos estn vinculados al sector servicios, donde se dan las mayores tasas de explotacin. No nos ofrecen solo el derecho a trabajar, sino que nos ofrecen el derecho a trabajar ms, el derecho a estar ms explotadas.

Hoy, podemos encontrar tambin algunas tensiones entre varios feminismos. Unos piden medidas todava enfocadas a la inclusin de la mujer en el mercado de trabajo en igualdad de condicionescon los hombres. Estas polticas quieren promover un Estado del bienestar del pleno empleo al que todava no sabemos si podemos volver. Mientras que otras voces reclaman un replanteamiento total: no subordinar la esfera reproductiva a la productiva. No tener que escoger entre ellas. Ahora organizamos el tiempo para los nuestros en los huecos que nos deja el trabajo, pero podra ser de otra manera? Para ello, evidentemente tendra que dar un vuelco toda la organizacin social. Descentralizar el trabajo, por as decir, o como sealan Ins Campillo y Carolina del Olmo, que la solucin no pase por conseguir que las vidas de las mujeres se parezcan a lo que ha sido la vida tradicional de los varones: trayectorias laborales a tiempo completo y ascendentes y con poco tiempo para cuidar, sino que nuestros objetivos tendran que ser polticas destinadas a desvincular la proteccin social del mbito del empleo que es como tradicionalmente se han estructurado nuestros estados del bienestar. Es decir, un cambio radical en los planteamientos ms habituales.

Campillo y del Olmo hablan de reivindicar el derecho a cuidar. (En los setenta luchamos para dejar de cuidar como obligacin, ahora queremos poder hacerlo en condiciones si lo deseamos.) Tambin proponen reducir las jornadas laborales y redistribuir de verdad el trabajo. Todava parece alejado de nuestra realidad, pero en las recientes huelgas de los obreros del sector del metal alemanes tambin reivindicaban las 28 horas semanales para poder cuidar. Algo est cambiando ya. Pero cuando pedimos disponer de ms tiempo no solo hablamos de dedicarnos a los cuidados, tambin hablamos de poder hacer cualquier otra cosa: quedar con amigas reforzar nuestra red social haciendo favores-, ir a manifestaciones, dibujar, estudiar o comer pltanos en una hamaca, como deca del Olmo. Claro que para ello necesitamos, adems de tiempo, renta para sobrevivir.

Darse dinero libera del dinero

Cuando hablamos de desvincular derechos sociales de empleo, la medida ms discutida de nuestro tiempo es sin duda la Renta Bsica Universal (RBU), un ingreso mnimo suficiente para cubrir las necesidades bsicas que se dara, sin condiciones, a todo ciudadano. El pasado mes de marzo, una movilizacin de carcter estatal la Marcha bsica la enarbol como principal demanda.

Cuando hablamos de la RBU en el marco del feminismo descubrimos otra vez las tensiones entre aquellas que apuntan a medidas de igualdad en el mbito laboral y otros sectores para los que es prioritario mejorar, desde ya, las condiciones de vida de las mujeres. El sesgo de clase est muy presente aqu tambin. Si nos atenemos a los niveles de explotacin que las trabajadoras de los servicios tienen que enfrentar da a da, es poco probable que pensemos que el trabajo puede ser un mbito de emancipacin para ellas. As como es muy difcil defender que no es una buena idea para ellas disponer de una renta con la que podran mejorar su relacin de fuerzas a la hora de aceptar o no un trabajo.

Por otra parte, otra serie de objeciones contra la RBU estn relacionadas con la posibilidad de que exista una aplicacin de la misma desde arriba que, lejos de constituir una conquista, acabe justificando la privatizacin de servicios pblicos esenciales, que tambin afectara al sector de los cuidados como la sanidad, las guarderas pblicas o las residencias. El argumento: Os damos dinero para que compris estos servicios que, por tanto, ya no es necesario que ofrezca el Estado. Es decir, una nueva fase de acumulacin por desposesin impulsada por una reivindicacin desde abajo.

Es necesario, por tanto, que la RBU sea una demanda que vaya ligada a la defensa de los servicios pblicos, a nuevas luchas que mejoren las condiciones de trabajo, que reivindiquen nuevos derechos o la proteccin de otros que han sido paulatinamente desprotegidos como el de la vivienda. Es de perogrullo que la renta bsica no va a acabar con el capitalismo, tampoco las luchas de fbrica por mejorar salarios lo pretendan, cuando los obreros y obreras peleaban por ms dinero, ms poder y menos trabajo, por recuperar lo que les haba arrebatado el trabajo previamente: tiempo, trabajo, salud, vida.

Tendr que desarrollarse un conflicto poltico porque nunca nos han regalado nada. Que conseguir la renta bsica sea una victoria o una derrota estar relacionado con la fuerza que hayamos conseguido alcanzar con nuestra lucha. De esta fuerza depender que el objetivo sea una oportunidad para que el capital organice de forma ms racional el poder de mando sobre nuestro trabajo y nuestras vidas o una oportunidad para que nosotras lo debilitemos en pos de un mayor poder social y ms libertad para cuidar o comer pltanos tumbadas en una hamaca

@NU_ALABAO

Fuente: http://ctxt.es/es/20180411/Firmas/19006/Crisis-trabajo-cuidados-renta-basica-feminismo.htm



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