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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2018

Proteo y Prometeo, una librera imprescindible

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para Paco Puche, Jess Otaola y Beatriz Mndez, con amistad, agradecimiento y admiracin.

No recuerdo exactamente cuando visit una librera por primera vez. A los 14, a los 15 aos? Pocos libros en casa. Una enciclopedia -Monitor la llamaron, de la editorial Salvat- que yo me iba haciendo poco a poco. Comprbamos los fascculos en el quiosco. Mis padres, que haban empezado a trabajar de nios, a los 8 aos, en el campo apenas saban leer y escribir. Sin embargo, como tantas otras familias obreras de padres nacidos en las primeras dcadas del siglo XX, ensearon a sus hijos a amar los libros y a los escritores, a respetarles. A respetar la cultura, en su propio decir. Yo les debo a ellos ese amor (y casi todo lo esencial de mi vida). Recuerdo emocionado cuando mi madre me ayudaba a comprar los libros del selectivo de Ciencias visitando libreras, facultades y lugares de la ciudad que nunca antes haba pisado. Estaba orgullosa, feliz, y ms libre y guapa que nunca, aun gastndose un dinero que no abundaba en casa.

Los primeros libros que adquir en esa librera que visit de adolescente (de cuyo nombre no logro acordarme) fueron poemarios de Neruda, Espriu y Miguel Hernndez. Tambin una biografa de Marx (la de Mehring, la que edit Grijalbo), y otra de Lenin (de Gerald Walter). Y La madre de Gorki que le con pasin. Por eso mi primer nombre de guerra en la lucha antifascista fue Sara.

Esa primera visita se convirti en placentera rutina. Iba a todas las libreras que poda. Laicos actos litrgicos semanales para m. Algunos nombres: Documenta, Cinc dOros, Leviatan ms tarde. Una vez, lo confieso con vergenza, tena entonces 19 aos, me cogieron robando libros en el Drugstore de Paseo de Gracia. Andaba mal de dinero. Uno de los que me llev, pagu finalmente, era La revolucin terica de Marx de Althusser. No he vuelto a hacerlo, por supuesto que no. Hay que evitar esas tentaciones. Las libreras no son las grandes corporaciones cultas del capital.

Durante un tiempo cre que poda retener en mi memoria todos los libros que se iban editando (en castellano y en cataln) y que con esfuerzo, sin perder tiempo en tonteras, podra leerlos todos. Todos los nombres, todos los libros.

So ms tarde -no fue una vez tan slo- en tener una librera propia. Con amigos, con compaeros. Lo consegu algunos aos despus. Nou Vents se llamaba mi librera, una librera de activistas del MC (yo militaba entonces en el partido) que entonces estaban agotados, que ya no podan ms. Pero aquello no dur mucho. Mi compaero de aventura libresca tena otras finalidades, ms crematsticas las suyas. Me fui. La lucha de clases perspectivas no poda ni deba habitar en aquel lugar sagrado.

Pens despus en otra aventura, Tot poesia era el nombre. Una librera en Barcelona, en lugar popular y cntrico, donde nos especializaramos en libros de poesa, slo de poesa, con espacios para lecturas, encuentros, presentaciones. Fue un sueo, una idea, una idella ms bien. Nada ms, nunca se concret.

Estas visitas librescas le suelen hacer a uno y a m mi hicieron. Es muy usual que cuando visite cualquier ciudad, de Espaa o de cualquier otro lugar (Lisboa, Porto, Pars, Firenze, por ejemplo), visite sus libreras. Todas ellas interesantes, hermosas. Pero ninguna hasta el momento como nuestra librera, nuestra premiada librera, la PP Perdn, la Promeo Prometeo.

Cul es la singularidad de la Librera Promeo? El amor sincero por los libros, que no son simples mercancas a colocar al cliente-comprador, y la capacidad de sus trabajadores para mostrar ese amor que sienten por su materia prima y por su trabajo. Yo mismo lo comprob un da viendo y escuchando como Jess Otaola, sin que me viera, explicada un libro a una persona amiga. Lo compruebo con frecuencia cuando veo como Nuria prepara los libros que luego editan (porque tambin editan, tambin existe Ediciones del Genal).

Adems, por si faltara algo en este cuadro, estuve por vez primera en Proteo en abril de 2016, doce despus de mi matrimonio con Mercedes Iglesias Serrano. Fue en un 14 de abril adems. El amigo Paco Puche nos llev al hermoso templo y nos present a todos los compaeros y compaeras que all trabajan. Nunca olvidar esa visita y nunca habitar mi olvido sobre sus gentes y sobre ese lugar maravilloso de mil iniciativas, de buen gusto (incluso arquitectnico) y de goce. Un espacio donde el poder (que no es poder) est en buenos manos: el libro es el rey... perdn, es el presidente de una repblica abierta a todos los trabajadores y a todos los ciudadanos sin condiciones de entrada ni de salida. Solo respeto y amor por los libros, otra de las formas en la que la dignidad se presenta.

Lstima no tener el arte y la voz de Silvio Rodrguez para poder decir como l los versos de Brecht. Lo intento con alguna modificacin. Hay libreras que duran tres o cuatro aos, y eso est bien, muy bien. Otras duran ms, dos, tres dcadas; mejor si cabe. Pero hay otras, como la librera Proteo, que duran toda la vida, todas nuestras vidas. Estas ltimas son las imprescindibles. Nos han hecho y nos seguirn haciendo. Un regalo que debemos seguir mereciendo.

Jams en ella y en sus gentes habitar nuestro olvido. Solo cabe nuestro cario, respeto y devocin, la devocin a ellos debida.

PS: La direccin, por si se acercan a Mlaga: Calle Puerta Buenaventura, 3, 29008 Mlaga. No se la pierdan.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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