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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2018

La prisin de Lula

Roberto Senz
Socialismo o Barbarie


Tener una justicia independiente es fundamental, y eso es lo que tiene hoy Brasil [] Soamos con que alguna vez, con las reformas que estamos haciendo a travs del plan Justicia 2020, tengamos un sistema judicial ms slido y creble
(Macri, La Nacin, 11/04/18).


Lula da Silva, dirigente mximo del PT de Brasil y ex presidente de dicho pas, se encuentra preso desde el pasado sbado 7. Con la intencin de voto ms alta para las prximas elecciones presidenciales, algo en torno al 35% (lejsimos de cualquier competidor), podra ser nuevamente presidente.

Pero al quedar detenido, y debido a que tiene dos condenas firmes (sin bien apelables), Lula quedara excluido de la eleccin. Lo concreto es que la burguesa brasilera no quiere saber nada de que el PT (aun con los enormes favores que le hizo en sus mandatos), retorne al gobierno.

Se trata, as, de una detencin poltica: la proscripcin del principal candidato a las elecciones bajo la excusa de haber recibido coimas (sobre las cuales no hay pruebas formales), una prctica lamentablemente habitual en todos los gobiernos patronales [1]. La arbitraria prisin de Lula confirma que Brasil entr, bajo Michael Temer, en la dinmica de un gobierno de excepcin (un gobierno donde se violentan las reglas de juego de la democracia patronal).

Cambiemos festej por lo bajo- la detencin de Lula: una medida de evidente impacto en nuestro pas. Entre otras cosas, porque legitima las tendencias ms reaccionarias y le da indirectamente aire a Macri luego de los sofocones del verano. Un refuerzo que se suma a la escandalosa complicidad de la CGT y los k, que plancharon la coyuntura en beneficio de la gobernabilidad.

La batalla por la libertad de Lula, porque el pueblo brasilero sea el que decida si vota a Lula o no, es una pelea democrtica elemental; una lucha que debemos llevar adelante sin dejar de lado las diferencias polticas que tenemos con el PT.

Golpe parlamentario

La detencin de Lula configura un nuevo salto reaccionario en Brasil. Esta ofensiva comenz dos aos atrs con el juicio poltico y destitucin de Dilma Roussef; una destitucin llevada adelante con la excusa de una serie de maniobras fiscales denominadas pedaleadas.

Qu son las pedaleadas? Anotar los gastos fiscales del ao en curso durante el prximo; maniobrar para que los nmeros del ejercicio actual, cierren. Todo gobierno burgus hace maniobras de este tipo; son algo comn en Brasil.

Sin embargo, formalmente, no dejan de configurar un delito. Tampoco la corrupcin, el acaparamiento de bienes pblicos de forma privada, es algo especfico del PT, aunque esto sea ms condenable para un partido que se dice de los trabajadores (el patrimonialismo viene del fondo de la historia del Brasil [2]).

Lo especfico, s, es que prcticas habituales en cualquier gobierno patronal, hayan sido motivo de juicio poltico a Roussef (y ahora de la detencin de Lula).

Bajo una excusa trivial para los cnones burgueses, el juicio poltico a Dilma fue una maniobra reaccionaria por intermedio de la cual el PT fue sacado del gobierno (sin que atinara a cualquier resistencia seria): un golpe parlamentario (es decir, sin la intervencin de las fuerzas armadas).

El procedimiento del juicio poltico es formalmente legal. Pero en los hechos signific avasallar las formas tradicionales de la democracia patronal: un gobierno electo con ms del 50% de los votos, fue reemplazado por otro que nadie vot.

Temer imprimi un rotundo giro a la derecha redoblando la ofensiva sobre los trabajadores (atencin que Dilma ya haba comenzado el ajuste demandado por los mercados). Se vot un el congelamiento de los gastos estatales por 20 aos; tambin una contrarreforma laboral brutal que es la envidia de las patronales argentinas; y todava se pretende aumentar la edad jubilatoria a 49 aos de aportes

Simultneamente, se oper un giro reaccionario en el rgimen poltico. Expresin de esto es la intervencin de las fuerzas armadas en Ro de Janeiro, el asesinato de la concejala del PSOL, Marielle Franco, y la intervencin directa de altos jefes de las FF.AA. en la vida poltica nacional: Brasil es hoy una democracia tutelada, en la que los uniformados no gobiernan, pero tienen poder de veto (Andrs Malamd, La Nacin, 11/04/18).

Ocurri un desplazamiento hacia la derecha de las correlaciones de clase. La burguesa se unific alrededor de Temer. Las clases medias altas giraron a la derecha comprando todo el discurso sobre la corrupcin. La clase obrera quedo hecha un sndwich entre la ofensiva reaccionaria y el sentimiento justo de que el PT defraud.

La base social actual del PT son sectores de vanguardia de masas y de las clases medias progresistas; franjas importantes pero que no alcanzan para revertir las cosas. Las amplias masas miran las cosas desde afuera; no se han movilizado contra la detencin de Lula.

El PT se dedic a sabotear los avances en una conciencia de clase reformista conquistados en los aos 80; para amplios sectores que repudian la poltica, izquierda y derecha son lo mismo (son los votantes del extremo derechista Bolsonaro).

La institucionalidad, primero

La orden de detencin de Lula lleg el viernes 6; el PT no la esperaba (cretinismo institucional, le llaman). Ah comenz una guerra de nervios con Lula atrincherndose en el sindicato metalrgico de San Bernardo, un lugar histrico donde 30 aos atrs haba sido detenido luego de protagonizar una huelga no menos histrica.

Se cre una inmensa expectativa: Lula resistira la detencin. La respuesta popular comenz lentamente. Pero a medida que pasaban las horas, los desarrollos iban polarizndose.

Miles rodearon el sindicato; si bien no eran mayormente trabajadores metalrgicos, conformaban una multitud que iba creciendo, un sector de la misma dispuesta a jugrsela contra la detencin de lder. La polica no osaba aproximarse por miedo al desborde.

Conforme pasaban las horas, se multiplicaban las movilizaciones todo el pas. Comenzaban los cortes de rutas, la quema de gomas. La tensin aumentaba; el pas se detena expectante.

Lula no tom la palabra ese da; lo hizo el sbado luego de un acto religioso en memoria de su fallecida esposa. Sobre el final de un discurso combativo, anunci que se presentara ante la justicia. Lula segua siendo Lula (reformista, conciliador).

Pasadas unas horas, cuando la polica apareci finalmente para cumplir la orden de detencin, sectores de la base petista se opusieron. Desde el palco la direccin del PT (Gleisi Hoffman, su secretaria general), areng para pedir que dejarn que Lula sea detenido, afirmando que, si no se cumpla la orden, sera peor y despertando expectativas en un ensimo recurso judicial.

Las direcciones del PT y la CUT (Central nica de Trabajadores), no atinaron a desafiar la detencin. Calificaron de histrica la resistencia (parcialmente pactada con el juez Moro), y punto.

Hay sectores de la izquierda que errneamente justifican a Lula afirmando que no haba condiciones para un paro general. Erran en el blanco porque esa no es la clave del asunto. Se podra haber convocado a paros cvicos, al corte de carreteras, a jornadas nacionales de lucha o lo que sea; la disposicin a salir a las calles era creciente en amplios sectores.

Pero la clave de todo est en la apuesta del PT a la institucionalidad; jams romperla. Hacer un poco de show para cubrirse, pero siempre bajo la excusa de respetar a la justicia (a las instituciones).

En Brasil es una obligacin el combate unitario y democrtico contra las medidas de excepcin; contra las emergentes corrientes de extrema derecha; contra las formaciones postfascistas" [3]. Un combate que debe hacerse llevando adelante la ms amplia unidad de accin, e, incluso, formas de frente nico (claro que cuidando siempre la independencia poltica y libertad de crtica de los revolucionarios). Un combate irrenunciable que grupos como el PSTU se llenan de vergenza a estar de espaldas al mismo.

Pero, simultneamente, es muy peligroso olvidarse una enseanza universal: la crtica a la adaptacin pasiva a la institucionalidad por parte de la socialdemocracia. El fetiche de una legalidad, que slo serva para paralizar las fuerzas de la clase obrera, mientras que las fuerzas reaccionarias la rompan a cada paso.

Nada de esto significa promover locuras sin sustento. Pero cuando se pone en juego la arbitraria detencin de un lder popular, cuando las cosas comienzan a radicalizarse, cuando se est en presencia de un sector real que est dispuesto a defenderlo fsicamente, entregarse sin siquiera esbozar una resistencia, nos parece que es postrarse frente a la institucionalidad (ver las declaraciones de Temer afirmando que debe respetarse la constitucin, sic).

Lula cometi la ensima capitulacin al presentarse. Lo hizo con la expectativa de que rpidamente podra ser liberado. De momento, sigue preso. Y el peligro es desmoralizar a la propia base social.

Mientras defendemos incondicionalmente la libertad de Lula, jams debemos perder nuestra libertad de crtica. Recordar siempre que el PT es organizador de derrotas; una burocracia que incluso cuando encabeza una lucha por su lder, est preocupada por evitar el desborde de las bases; tendencia que los lleva a acordar siempre con los enemigos de la clase obrera.

Vamos por un 1 de Mayo unificado

Macri mantuvo un perfil bajo, pero festej a manos llenas la detencin de Lula. De ah que haya salido a elogiar a la justicia independiente de Brasil una farsa que no es ms que un arbitraje al servicio de los poderosos.

La detencin de Lula lo fortalece. Las ingenuas veleidades de los k, de que habra 2019, pueden quedar rpidamente en la nada. Porque la situacin en nuestro pas, y la regin como un todo, no est estabilizada. Puede rebotar hacia la izquierda, como reafirmarse hacia la derecha.

La profesin de fe de los k y la CGT por la gobernabilidad, planch la coyuntura: dejaron pasar marzo sin hacer olas. El gobierno se recuper, retom la iniciativa, larg el debate sobre el aborto, pero, simultneamente, decret otro aumento de tarifas y prepara una nueva ofensiva para junio: llevar al Congreso la postergada reforma laboral.

Mientras tanto, la CGT sigue borrada con la excusa de que debe reorganizarse. Y a nivel de la vanguardia, por ejemplo, las autoridades del Posadas han anunciado que despedirn a todo el activismo los prximos meses; una verdadera provocacin; una lucha enorme que debe comenzar a prepararse desde ahora mismo.

Como frutilla del postre, Servini de Cubra, en una maniobra que parece a pedir de boca de Macri, acaba de decretar la intervencin del PJ por parte de Barrionuevo y sus muchachos. Una maniobra para dejar fuera de juego al peronismo.

En el PJ hay dos proyectos en danza: reordenarse en clave progresista o poner en pie un peronismo racional. En el primer caso, se busca una unidad para disputarle a Macri la prxima eleccin; en el segundo, dividir el peronismo para que Macri siga hasta 2023 (algo que, evidentemente, es lo que reclama la patronal).

La tregua eterna de las direcciones sindicales y la gobernabilidad k; las duras luchas aisladas como la de los mineros de Ro Turbio, el INTI y el Posadas; los zarpazos reaccionarios en Brasil y la necesidad de defender una perspectiva de independencia poltica de los trabajadores, les plantean a ambos frente de la izquierda levantar el 1 de Mayo un acto unificado.

Desde la Izquierda al Frente mandamos al FIT una carta formal que todava no ha tenido respuesta. Extraoficialmente, se ha escuchado a alguno de sus integrantes afirmar que la unidad ya est, es el FIT.

Pero esto no es ms que una bravuconada. Todo el mundo sabe que la izquierda est dividida, que tiene varias figuras, varias expresiones en las luchas obreras y de la juventud, en el movimiento de mujeres.

Pretender que el FIT es la unidad de la izquierda es un camino de derrotas. Una autoproclamacin de sectas cobardes.

La coyuntura plantea ir a un acto unificado. La militancia del nuevo MAS se va a jugar entero por esta perspectiva, al tiempo que sostiene la lucha en defensa de los conflictos en curso y por el aborto legal.

Notas

[1] No hay ninguna duda de que Lula recibi coimas, favores y regalos en sus aos de mandato. En la administracin del Estados burgus, venga de donde se venga, sea del color que se sea, se sucumbe a estas prcticas. Lo especfico aqu es la judicializacin de una circunstancia no en funcin de cualquier criterio de justicia, sino del muy poltico objetivo de proscribir a Lula para la prxima eleccin.

[2] El patrimonialismo refiere precisamente a lo que estamos sealando: la apropiacin privada de bienes pblicos.

[3] Existe todo un debate que requiere finura en el anlisis que aqu no podemos hacer, pero que plantea no pecar ni por defecto ni por exceso. En todo caso sealemos que Enzo Traverso define genricamente formaciones como las de Bolsonaro en Brasil como postfascistas en el sentido que siquiera estn las condiciones histricas que dieron lugar al verdadero fascismo, lo que no quiere decir que las actuales expresiones de la extrema derecha no sean un peligro; slo busca ponerles medidas a las cosas.

Fuente: http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=11035


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