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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2018

Narcotrfico
Las penas son de nosotros, las ganancias son ajenas

Alberto Acosta, John Cajas-Guijarro
Rebelin

La economa ecuatoriana dolarizada (vida de dinero en efectivo) y dbilmente institucionalizada, es el campo perfecto para el lavado de narcodlares; dinero que es crucial para disponer de suficiente circulante. Si bien se saba que el narcotrfico es un importante sostn del circulante de la economa ecuatoriana, cabe analizar por qu en la actual coyuntura el problema se visibiliza con mayor fuerza. Es evidente que, en parte, este problema ha ganado connotacin por la influencia de la desmovilizacin parcial de las fuerzas guerrilleras de las FARC.



Las penas y las vaquitas se van por la misma senda.
Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas

 Atahualpa Yupanqui

Sabamos que exista pero fuimos indiferentes. Sabamos que caminaba junto a nosotros y que hasta alimentaba parte importante de los flujos econmicos de nuestro pas pero casi nunca lo admitimos. Tuvieron que ser asesinados tres periodistas para que asumamos una realidad que estaba presente desde hace mucho tiempo atrs, y que incluye a muchas otras personas desaparecidas, secuestradas y asesinadas en silencio.

Cabra preguntarse por qu nos negbamos a aceptar esa realidad; por qu insistamos en que el Ecuador era una isla de paz cuando la violencia ha ido creciendo y la incautacin de droga es cada vez ms intensa. Basta ver que, mientras en 2015 se decomisaron 79 toneladas de droga , para 2017 la cifra subi a 119 toneladas , lo cual no demuestra ms eficiencia de la accin policial, sino un incremento del volumen de droga que transporta en nuestro pas, pues bien se sabe que se captura en promedio un 10% del total de volumen movilizado. El narcotrfico, nos guste o no, hace tiempo rebas nuestras fronteras, y con seguridad permea muchos mbitos de nuestra cotidianidad (incluyendo a escuelas y colegios ). Hasta hemos escuchado de polticos que han obtenido logros electorales financiados por crculos mafiosos ( el propio Lenn Moreno ha pedido que se investiguen posibles aportes de las FARC a las campaas electorales de Rafael Correa ).

Nuestra economa dolarizada (vida de dinero en efectivo ante la no aplicacin de alternativas monetarias ) y dbilmente institucionalizada, es el campo perfecto para el lavado de narcodlares; dinero que es crucial para disponer de suficiente circulante (tanto en los sectores ms informales de nuestra economa como en el gran mundo empresarial, aunque con impactos diferentes), como sucede en Mxico, donde representara alrededor de 10% del PIB . Bien sabemos que, en el mundo de los negocios, estos narcodlares nunca son despreciados .

Si bien se saba que el narcotrfico es un importante sostn del circulante de la economa ecuatoriana, cabe analizar por qu en la actual coyuntura el problema se visibiliza con mayor fuerza. Es evidente que, en parte, este problema ha ganado connotacin por la influencia de la desmovilizacin parcial de las fuerzas guerrilleras de las FARC; lo grave es que eso se anticip hace rato e incluso desde fuentes oficiales . Dicho sea de paso, no olvidemos que las FARC fueron una guerrilla que perdi su rumbo ideolgico, terminando transformadas en una organizacin criminal vinculada cada vez ms al narcotrfico y dems crimen organizado.

Conociendo el problema que se vena, realmente es canallesco que el gobierno del caudillo del siglo XXI, Rafael Correa, en vez de fortalecer la institucionalidad y la presencia de todo el Estado en la frontera (y no solo presencia militar), haya priorizado en inteligencia poltica , es decir en: perseguir a opositores, debilitar a movimientos sociales, criminalizar a defensores de los Derechos Humanos y de la Naturaleza, agobiar a organizaciones no gubernamentales que no le eran serviles, atosigar a periodistas que develaban las costuras corruptas y autoritarias En fin, repugna pensar que el corresmo desperdici la oportunidad de preparar al pas para semejante situacin que se le vena o que ya la estaba viviendo (y eso por no sospechar hasta de cierto vnculo oculto del corresmo directamente con el narcotrfico ). El abandono a la provincia de Esmeraldas en tiempos correstas es claro ejemplo de cmo la falta de accin y presencia del Estado cre el espacio perfecto para que la violencia construya su propia institucionalidad en la frontera.

Ahora, aunque el corresmo no hizo lo que debi, tampoco tiene asidero repetir que el problema de la droga se agudiz al cambiar la tabla de consumo individual, en donde se busca que una persona no sea discriminada y apresada por ser consumidora, siendo ms bien el Estado el que debe garantizar su rehabilitacin y no su sancin (postura recomendada por la Organizacin Mundial de la Salud, por cierto). Enfaticemos que el problema de la expansin del narcotrfico no es punitivo, es estructural y debe afrontarse de forma diferente al can y el fusil (basta escuchar, en Mxico, personas que hasta proponen un dilogo con el crimen organizado como respuesta al fracaso de la llamada guerra contra el narcotrfico).

En este punto, tambin cabra preguntarse a quin beneficia el surgimiento tan abrupto de la violencia del narcotrfico en la frontera con Colombia. Sabemos que en ese pas hay grupos muy poderos, sobre todo vinculados al uribismo (por no decir otra cosa), empeados en torpedear los acuerdos de paz con las FARC y el ELN; de hecho, el presidente Moreno anunci que el Ecuador no ser ms el pas en donde se realizan las negociaciones de paz con el ELN , justo a raz de lo visible que se volvi la violencia del narcotrfico en la frontera. Sin duda tales grupos anti-acuerdos deben estar frotndose las manos pues los aires blicos contra guerrilleros disidentes quiz generen un impacto favorable para el candidato uribista en las elecciones presidenciales de mayo (donde fuerzas no-neoliberales les disputan el poder).

Asimismo, no faltarn grupos de derecha -incluso locales- que, aprovechando del ruido generado por la violencia de la supuesta disidencia guerrillera, quieran lanzar el lodo y sangre del narcotrfico a la izquierda. Como si no se dieran cuenta que, en los tiempos contemporneos, la actividad capitalista por excelencia es el propio narco: solo vase los millones de dlares (ganancias) obtenidos por los disidentes del grupo que ha ganado un macabro protagonismo con la muerte de los tres periodistas (y que, para colmo, estara vinculado a grandes grupos narcotraficantes influyentes en el pas ).

Vemos, pues, que el problema del narcotrfico y la violencia en la frontera con Colombia es complejo pues involucra mltiples dimensiones (desde la seguridad hasta dimensiones poltico-econmicas). Frente a tal complejidad y tan duro momento -ante el cual necesitamos mantener la calma-, debemos tener claro que la cuestin no se resuelve para nada con insultos y agresiones, tampoco con simples recambios de gabinete, menos an con propuestas represivas o cargadas de violencia, o con el regreso de la Base norteamericana a Manta (pensemos cuntas bases norteamericanas se encuentran en Colombia y cuan efectivas han resultado en la lucha contra el narcotrfico).

Debemos asumir con responsabilidad el reto y analizarlo a profundidad. Requerimos de unidad nacional y requerimos reconocer el terreno en que nos movemos, para asumir con seriedad un desafo histrico (que podra estar a punto de salirse de nuestras manos). De lo que hagamos en estos das depender en gran medida la vida de nuestra sociedad en las prximas dcadas: vivir entre los horrores de la violencia sin cuartel (en donde grupos criminales se disputen hasta los espacios que aparentan ser ms seguros ) o intentar (re)construir aquella isla de paz que supuestamente fuimos.

No podemos centrarnos en las particularidades de cada acto de violencia directa, marginando su esencia estructural . Eso es peligroso. Hacerlo as impide buscar respuestas a un tema tan enmaraado como el combate a la violencia en todas sus manifestaciones, sea aquellas provocadas por el trfico de personas, el negocio de la guerra y de las armas, la pornografa infantil, el crimen organizado, la injusticia y desigualdad social y en este caso por el narcotrfico, uno de los engranajes ms lucrativos de una perversa maquinaria que muchas veces pasa inadvertida en estas discusiones: la acumulacin capitalista.

En efecto, el punto medular que explica el auge del narcotrfico est en la lgica de acumulacin capitalista transnacional. Y mientras los pases donde se libra la guerra contra el narcotrfico cargan con las penas - y los muertos -, en los grandes pases consumidores de droga se realiza la mayora de su valor: una muestra es la diferencial de precios entre los diversos pases, donde es claro quines son los que -con su elevada demanda- empujan los precios al alza ; elevada demanda que se cubre con aumentos de la oferta y la productividad .

A fin de ver cmo el narcotrfico es una de las expresiones ms elocuentes -y lucrativas- de un capitalismo salvaje que se globaliza, es suficiente recordar aquellos casos de narcotraficantes que llevaban complejos y detallados mecanismos de contabilidad (administrando su capital cual empresa transnacional). O si se desea ser ms explcito, se puede revisar algunas cifras de cun rentable es la inversin en el narco (tomadas del informe El problema de las drogas en las Amricas elaborado en 2013 por la Organizacin de Estados Americanos ):

- Para producir un kilo de pasta base de hidrocloruro de cocana, se requieren de entre 450 y 600 kilos de hoja de coca; si un granjero colombiano recibe US$1,30 por cada kilo de hoja, el kilo de pasta base de hidrocloruro de cocana en selvas colombianas costara entre US$585 y US$780. En la misma selva el kilo podra venderse en unos US$2.700, valor que se triplicara en puertos colombianos. En Centroamrica, el kilo llegara a US$10.000, y en la frontera norte de Mxico llegara a US$15.000. Ya en Estados Unidos, el precio al mayoreo del kilo estara en US$27.000 o ms (y eso que, en el camino, el kilo se duplic siendo adulterado qumicamente). Finalmente, tomando el dato de que en 2010 el precio de cada gramo de cocana refinada en Estados Unidos lleg a US$165, entonces cada kilo alcanz los US$165.000; eso implicara que los dos kilos de cocana obtenidos de un kilo de base generaran US$330.000 cuando -recordemos- el costo de produccin estuvo apenas entre US$585 y US$780.

Por su parte, el Informe mundial sobre las drogas presentado por la Oficina de las Naciones Unidas para el control de las Drogas y la Prevencin del Delito (UNODC) (tanto en su versin de 2013 como de 2017 ), seala los siguientes detalles:

- En 2015 la produccin de hidrocloruro de cocana puro habra llegado a las 1.125 toneladas (incremento de 25% entre el perodo 2013-2015).

- A escala mundial, en 2009 el mercado de cocana moviliz 85 mil millones de dlares, el de la herona moviliz 55 mil millones, y el de marihuana unos 141 mil millones.

- En 2010, entre cocana, herona, marihuana, y metanfetaminas en Estados Unidos se gastaron alrededor de 100 mil millones de dlares . Por su parte, en 2013 el mercado de las drogas en la Unin Europea represent unos 24,3 mil millones de dlares .

- Sobre la cocana, tanto en el mercado mundial como en Estados Unidos, solo un poco ms del 1% del valor corresponde al ingreso de los productores originales en los pases andinos, en tanto que los vendedores minoristas de los pases consumidores reciben cerca del 65% de esos ingresos. Alrededor del 9% de los ingresos se adquieren cuando la cocana es transportada desde los pases productores a los pases de trnsito (tales como Mxico o pases de frica Occidental).

- La rentabilidad del narcotrfico es mucho mayor al de negocios lcitos: Por ejemplo, el costo del grano de caf es cinco veces ms alto a nivel del comercio minorista que en la puerta de la hacienda del cafetal, en tanto que el costo de la herona es 170 veces ms. 

De lo anterior se desprende que no estamos frente a un problema que surgi con la guerrilla, menos an con un inexistente socialismo. Sin negar las irresponsabilidades de gobiernos anteriores, sobre todo del corresmo -a ms de la incapacidad del morenismo-, lo cierto es que este flagelo compete a muchos actores. Sobre todo, los Estados Unidos tienen una enorme responsabilidad, pues -como ya lo dijimos- mientras los muertos por la guerra de la droga se acumulan en los pases empobrecidos por un sistema econmico maldesarrollador (y por el creciente consumo en los pases centrales), las grandes ganancias del narcotrfico -cotizadas mayormente en dlares- ingresan al sistema financiero internacional (y, sin duda, con fuerte intervencin de parasos fiscales).

Enfrentar el problema de la droga como una guerra solo augura la derrota. Lo que necesitamos hacer es reflexionar en alternativas realmente disruptivas. Incluso cabra pensar en la opcin de una despenalizacin responsable y mdicamente controlada del consumo no confundir simplonamente con una legalizacin que exacerbe su consumo-, al tiempo que se eliminan todas aquellas causas que generan tantas frustraciones y amarguras sobre todo en las sociedades de la opulencia y el desperdicio. Recordemos que, por ms que el fetichismo mercantil capitalista intente ocultar la realidad, el hecho es que un mayor ingreso no tiene por qu implicar una mayor percepcin de felicidad ( paradoja de Easterlin ), sino todo lo contrario: puede generar una ambicin de poder insaciable.

Y en el caso concreto del Ecuador, es urgente crear una nueva institucionalidad y crear alternativas de vida para tantas personas que, por la miseria, el hambre y la pobreza, terminan encadenados en el negocio del narco. Un negocio que dominado por grandes carteles , y que llegara a permear profundamente en la economa y hasta en las mayores esferas del gobierno (recordemos que el propio Moreno indic que se identific que un miembro de su escolta personal tendra vnculos con el narcotrfico ).

Hacemos eco de las palabras de Montecristi Vive : El Ecuador no est dispuesto a aceptar la mexicanizacin" de nuestra cotidianidad, y eso lo lograremos nicamente fortaleciendo a la sociedad e involucrando a todos en la construccin de unas condiciones de convivencia ms democrticas, libres, equitativas e igualitarias . -


Alberto Acosta:   Economista ecuatoriano. Profesor universitario. Exministro de Energa y Minas. Expresidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la Repblica del Ecuador.

John Cajas-Guijarro: Economista ecuatoriano. Profesor de la Universidad Central del Ecuador. Estudiante de doctorado en economa de FLACSO-Ecuador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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