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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2018

Algunas nociones sobre la obra de Georg Lukcs
La subjetividad y la praxis como fundamentos de la tica

Alberto Quinez
Rebelin


  1. La subjetividad, la praxis y la tica.

Como ha sido sealado por otros autores1, la obra de Georg Lukcs es un intento por recuperar la dimensin subjetiva que subyace al proyecto de transformacin del mundo propio del marxismo. Esto debe entenderse en un doble sentido que, por un lado, implica la amplificacin de la problemtica sobre la subjetividad en el seno de la teora marxista y, por otro lado, las tareas que el marxismo mismo debe asumir para fecundar la subjetividad humana con un carcter eminentemente revolucionario o, siendo ms explcitos, una subjetividad comprometida radicalmente con la construccin de una sociedad ms justa y digna, compromiso y radicalidad que se expresaran en la coherencia del pensamiento y la accin.

Ahora, si la subjetividad asume una importancia capital en la transformacin de la realidad, siendo esta ltima no slo el resultado del desarrollo inercial de unas leyes histricas, el sentido que aqulla asuma ser determinante para llevar a cabo la tarea transformadora en un sentido emancipatorio. En otras palabras, dado que la historia no est preestablecida por ninguna entidad trascendente, la accin humana concreta y la voluntad que sostiene dicha accin se vuelven fundamentales para empujar el desenvolvimiento de la historia. Esto desemboca inevitablemente en preocupaciones morales y ticas atinentes tanto a la filosofa como a la poltica y, por ello, de necesario abordaje terico y prctico.

Sin embargo, es sabido que Lukcs no public ni ejecut -hasta donde se sabe- alguna reflexin sistemtica sobre tica, ms all de algunos escritos breves. En tal sentido, el propsito de este escrito es sondear arqueolgicamente algunas obras de Lukcs y resaltar de ellas los elementos rudimentarios de un proyecto tico inconcluso; elementos que no carecen de utilidad a pesar de ser vestigios de algo inacabado, pues la construccin de una tica marxista sistemtica es una tarea an pendiente2. En ese sentido, se exploran dos categoras que son fundamentales para la tica: la subjetividad y la praxis como columnas sobre las que habr de tejerse posteriormente un determinado marco axiolgico.

  1. Los vestigios de una tica posible.

Para el marxismo entendido como una filosofa que debe hacerse cargo de la historia desde el sitio de las clases dominadas, en condiciones adversas y con una perspectiva emancipatoria, resulta contraproducente vaciar su aspiracin terica y poltica en la demostracin positiva de unas leyes histricas. Tales leyes desembocan casi de forma ineluctable en la sustitucin del sujeto histrico por un sujeto abstracto o trascendente (dios, el espritu absoluto, la historia). Asumir la tarea de transformacin de la historia que ya pregonaba Marx en las Tesis sobre Feuerbach, implica dimensionar y valorizar dos instancias fundamentales: la subjetividad y la praxis3. Estos a su vez son elementos que pueden formar parte de una tica sistemtica en la medida en que permitiran reflexionar sobre el comportamiento humano concreto, en el plano de realidades histricas determinadas y de cara a la emancipacin humana, es decir, de los elementos comportamentales que hacen de la emancipacin humana un hecho realizable. Como se adelant en la introduccin, una reflexin de ese tipo no fue llevado a cabo por la Lukcs y de hecho es un campo de relativa poca exploracin desde una perspectiva marxista; no obstante, es posible relevar algunos puntos sobre las categoras de subjetividad y praxis atinentes al campo de la tica.

    1. Subjetividad.

Puede decirse que es Lukcs uno de los primeros tericos que rehabilitan en el seno del marxismo la nocin de subjetividad. Ya Marx haba sostenido, frente al materialismo de Feuerbach, que el idealismo filosfico se encontraba un paso adelante en la asuncin del sujeto como entidad hacedora de la historia. No obstante el pensamiento de Marx, la versin oficialista del marxismo que se fragu al amparo de la Segunda Internacional hasta consolidarse en la Tercera Internacional, recre las falencias filosficas y polticas que Marx haba combatido. La subjetividad, en dicho planteamiento, estaba subsumida a la operacin de las leyes histricas, por lo que su influencia sobre los procesos sociales, polticos, econmicos, entre otros, estaba ya determinado por dichas leyes.

Sin embargo, Lukcs sostiene que en el marco de operacin de las leyes histricas, es decir, de las cotas que el desenvolvimiento histrico impone a la actividad de los seres humanos, estos son individuos libres que a travs de sus acciones o, ms precisamente a travs de su praxis, hacen la historia. La subjetividad, entendida como el mpetu y la voluntad del individuo, no es slo una forma de manifestacin de la historia, sino un mbito que posee la capacidad de intervenir sobre la historia. La dialctica as entendida no es slo la forma en que la historia, como un ente abstracto, se niega a s misma, sino la forma en que las fuerzas individuales, subjetivas, se convierten en palanca de negacin de un momento histrico y, por ello, en fuerza motriz de la transformacin.

La tica que se desprendera de una recuperacin de la subjetividad, opone al carcter instrumental del ser humano propio de la absolutizacin de las leyes histricas, la nocin de sujeto libre y consciente y, por ello, llamado a responsabilizarse de la realidad y de s mismo. Este individuo est vinculado a los otros, a su clase, a su momento histrico, entre otros, como instancias de realidad de las que debe hacerse responsable. Es decir, a pesar del reconocimiento del individuo como una de las fuentes del quehacer histrico, ste no es reivindicado como un ente sin responsabilidad por su realidad, de ah que propenda hacia la prescripcin moral.

    1. Praxis.

Por otro lado, la praxis, como luego desarrollarn pensadores marxistas como Gramsci, Kosk o Snchez Vzquez, es el eje sobre el que se estructura la especificidad del ser humano, lo cual es vlido tanto en un sentido ontolgico como epistemolgico y tico; de ah que la categora de praxis trasvase cada uno de esos campos filosficos y pueda servir para fundamentar una opcin terica y poltica enraizada en el mejor conocimiento del ser humano y de la historia. La categora de praxis en Lukcs sirve de asidero a la subjetividad. Con esto se quiere decir que la subjetividad entra en la historia precisamente porque es con su prctica que puede modificar la realidad, en la medida en que ello sea posible en las diferentes instancias de realidad que se presentan ante la subjetividad humana. Ello supone, a su vez, que el desenvolvimiento histrico no es una entelequia metafsica, que se suceda por la interaccin de sustancias abstractas, sino que se desarrolla por las acciones eminentemente materiales de los individuos.

Pese al reconocimiento de la praxis como un eje constitutivo del ser humano, nuestra valoracin es que no existe en Lukcs un anlisis sistemtico de esta categora, de cara a fundamentar su importancia filosfica para el marxismo. Ello no desdice la importancia capital que sus escritos tuvieron en la formacin de un marxismo crtico, frente al dogmatismo del marxismo oficial de la URSS, pues es sobre esta base terica que se remontan los aportes de Gramsci, por mencionar slo uno de los ms prolficos tericos del marxismo crtico o Snchez Vzquez, que ha dedicado muchas de sus obras al esclarecimiento de la praxis como pieza fundamental del marxismo.

  1. Conclusin

Como se ha tratado de sealar, las categoras de subjetividad y de praxis son fundamentales para comprender las tareas que el marxismo asume frente a la realidad y los fines que persigue. Pero adems, estas categoras ayudan a reflexionar sobre la accin del ser humano en su situacin histrica y en su desenvolvimiento cotidiano, por ello, son esenciales en el trasfondo de toda construccin tica hecha en el marco del pensamiento crtico. Estas categoras se encuentran presentes, aunque no expresamente bajo una premisa tica, a lo largo de la obra de Georg Lukcs. Tal presencia indica la actualidad que el pensamiento de Lukcs puede tener para el quehacer terico y poltico de izquierdas.

Para Lukcs la subjetividad es imprescindible para comprender -y apuntalar- los procesos histricos. Esto sin desmedro de las condiciones objetivas, supone reconocer en la dialctica de la subjetividad y la objetividad uno de los motores del desenvolvimiento histrico. La forma en que el individuo entra en la historia, est en la historia y hace la historia, slo amplifica y complejiza la operacin de las condiciones objetivas, pero no niega estas condiciones ni las anula. Si la subjetividad es primordial para hacer avanzar la historia pese a cualquier mediacin-, la tica se convierte en una reflexin necesaria para comprender la justeza de los cdigos morales de cara al proyecto de realizacin humana.

Por su parte, la praxis como categora que resume el carcter eminentemente interactuante del ser humano con la realidad, establece en el plano de la tica el mbito sobre el cual todo comportamiento debe interpretarse. Es decir, no es sobre la base de una axiologa abstracta y apriorstica sino en el plano de las condiciones reales del ser humano, de sus necesidades de emancipacin y de sus posibilidades de actuar libertariamente desde donde se deben pensar, comprender y juzgar los cdigos morales que delimitan el contenido de los comportamientos humanos. En tal sentido, la praxis es tanto el vehculo de materializacin de una tica prescriptiva como tambin el trasfondo de toda tica descriptiva que pretenda interpretar la moral.

No resulta extrao, a la luz de dicha rehabilitacin de la subjetividad, que para Lukcs la ortodoxia marxista sea ms bien una cuestin de mtodo y no un declogo de principios inamovibles y mucho menos incuestionables que deban ser asumidos. Es este marxismo un marxismo abierto que, girando en torno a la totalidad de la realidad histrica, entiende que tanto el mbito de la objetividad como el de la subjetividad interaccionan y van creando el desenvolvimiento de dicha realidad y que, por ello, no es atribuible a ninguno de esos mbitos la exclusividad en la determinacin de la dialctica histrica. Ms bien, es de la compleja interrelacin de esos dos mbitos que la dinmica de la historia va conformndose.

La conformacin de una tica de corte marxista es una labor an en curso. A pesar de los aportes que han avanzado diversos autores en este campo, quedan an espacios que no han sido satisfactoriamente llenados por la reflexin materialista histrica y, sobre todo, hace falta tambin mellar sobre el pensamiento hegemnico desde una praxis que sea consecuente con tal tica marxista y que debe, por su misma naturaleza, estar asentada sobre las premisas ms universales posibles de justicia e igualdad, tener su asidero en la diversidad que hoy conforman las clases oprimidas por los diversos esquemas de dominacin vigentes y reconocer en el crisol de esas clases oprimidas al sujeto histrico de la emancipacin humana.

  1. Bibliografa

Notas:

1 Bruno, D. Las condiciones objetivas y subjetivas. El derrumbe capitalista y la accin revolucionaria en el joven Lukcs. En: En defensa del marxismo. No 44. Buenos Aires, Argentina. Sin fecha. Disponible en: http://www.po.org.ar/publicaciones/verNotaRevistaTeorica/44/las-condiciones-objetivas-y-subjetivas-el-derrumbe-capitalista-y-la-accion-revolucionaria-en-el-joven-lukacs. Recuperado el 07-06-2017.

2 De hecho, la tica y la esttica ambas preocupaciones lukacsianas- han sido los campos de la filosofa menos trabajadas desde el marxismo. Una de las primeras exposiciones sistemticas fue la tica marxista de Shishkin, aunque muy preada del esquematismo propio del dogmatismo sovitico; un planteamiento mucho ms rico y abierto es el de Snchez Vzquez en sus libros tica, El valor del socialismo y tica y poltica, Entre la realidad y la utopa, entre otros.

3 Precisamente estas dos instancias son cruciales en las Tesis sobre Feuerbach. La subjetividad, por un lado, denunciada por Marx como abandonada por el materialismo filosfico y los planteamientos mecanicistas y la praxis, por otro lado, como elemento que permite en ltima instancia la incidencia del ser humano sobre todos los mbitos de la realidad social que constituyen la historia y, como tal, el puente de comunicacin entre la mera objetividad y la subjetividad.

Alberto Quinez. Miembro del Colectivo de Estudios de Pensamiento Crtico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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