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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2018

Nicols Maduro o la tercera guerra mundial

Arvalo Mndez Romero
Rebelin


El ttulo pareciera deslizarse o tomarse entre jactancioso y escandaloso; ms si nos atenemos a la actual realidad mundial en estado catatnico complejo, peligroso y desafiante, veremos que algo o mucho de acertado hay en la propuesta titular.

Comencemos: El poder hegemnico imperial aplicado a la humanidad por la cofrada de estados y corporaciones mercantilistas, a la que se adosan las corporaciones mediticas, ha fijado como objetivo supremo permanente, y a perpetuidad, la imposicin del modelo capitalista neoliberal. EEUU es cabeza dominante a la que se le subordinan una serie de potencias segundonas.

La propuesta imperial se subsume en pocos objetivos pero potencialmente muy remunerativos e igualmente irrenunciables: el dominio del comercio mundial, la energa y las finanzas por parte de las potencias occidentales. Para ello requieren, insoslayablemente, de la inexistencia de la multipolaridad. Ello implica destruir o impedir la aparicin de factores contrapuestos a la visin capitalista depredadora dominante.

Para tales efectos, a occidente le resulta una meta obligatoria detener y destruir los descomunales proyectos que comienzan a dibujarse mediante la alianza de influyentes y poderosos Estados, en especial dos: La federacin Rusa y la Repblica Popular China. Dos importantsimos factores/objetivos de los pases hegemnicos consisten en detener el despliegue de esas dos nuevas e inesperadas potencias en los predios considerados como santuarios de dominio exclusivo por parte de Estados Unidos y sus aliados incondicionales.

La Ruta de la Seda; el Petroyuan; la alianza Rusia-China para surtir descomunales cantidades de gas a la potencia asitica. La presencia activa de ambos pases en el continente africano y Latinoamrica. El resurgimiento de Rusia como potencia militar; la emergencia de China como gran potencia econmica. La poderosa respuesta de China a los EEUU en materia comercial y un conjunto de iniciativas de todo orden fuera de las fronteras y del dominio occidental han comenzado a equilibrar el estado de situacin geopoltico mundial y esto trasluce, en cierto sentido, el declive del concepto monopolar.

Para destruir las bases de la multipolaridad, occidente se ha propuesto detener a Rusia, China, incluyendo en este objetivo a la Repblica Islmica de Irn y la Repblica Popular de Corea. A la luz de las realidades y del convulso clima preblico global, la nica opcin disponible es el detonar un tercer gran conflicto mundial. Para ello necesitan formidables cantidades de petrleo, que hoy, a diferencia de la segunda guerra mundial, no estn disponibles.

Los Estados Unidos necesitan asegurar su provisin interna y en esta meta, los yacimientos del Golfo de Mxico no alcanzan. 50 mil millones de barriles en yacimientos en las costas usamericanas y mexicanas es una cantidad insignificante ante una necesidad blica de ms de 300 mil millones. En el otro extremo del Atlntico, para una confrontacin global, Europa necesitara una reserva superior a los 200 mil millones en yacimientos y sabemos que esas reservas, en el Mar del Norte alcanz un zenit de produccin en la dcada de los aos noventa y a partir de entonces ha estado en un declive sostenido.

Tambin las torpezas geopolticas de occidente han retrotrado su influencia sobre los ricos yacimientos en Medio Oriente y el Magreb . La destruccin de los Estados en Irak y Libia respectivamente, se ha convertido en un boomerang que golpea los intereses de las potencias. Misiles rusos, chinos y coreanos barreran las refineras en Europa y Medio Oriente en un tris.

Vistas as las cosas, el nico gran yacimiento del planeta situado fuera de la convulsa zona meso oriental, del cual pudieran surtirse Washington y sus aliados se encuentra en Venezuela. Pero, bien sabemos que rige en el pas bolivariano un proyecto de independencia y soberana, no disponible para energizar las carniceras fomentadas histricamente por la alianza USA/Europa.

Para acceder con dominio pleno sobre los yacimientos venezolanos, las potencias occidentales requieren deponer al Presidente Maduro y arrasar con el proyecto poltico de Hugo Chvez, haciendo imposible el retorno de la opcin socialista al poder y en consecuencia, la imposibilidad de ejercicio soberano sobre los yacimientos.

Es de Perogrullo afirmar, que el acuerdo de entrega del petrleo venezolano a Estados Unidos y Europa ha sido acordado con los personajes que conforman la ultraderecha nacional. Slo la torpeza de los lderes neoconservadores y la tozuda y digna respuesta de Nicols Maduro y de las clases populares ha impedido tal atropello. Y mientras persista y domine una clara conciencia nacional, respecto que el petrleo es nuestro, ser muy difcil para los Estados Unidos y las potencias segundonas detonar el tercer gran conflicto .

* Arvalo Mndez Romero es Embajador de la Repblica Bolivariana de Venezuela en Chile.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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