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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2005

Una contradiccin liberal

Alexandro Saco
Rebelin


Uno de las columnas del liberalismo es la menor participacin del Estado en las relaciones sociales y en las regulaciones entre empresas y consumidores, para que as se ocupe de tareas mnimas y fundamentales. Es decir, el discurso liberal opone labor estatal a libertad individual, y puede que en ello haya aspectos ciertos.

Pero, existe una contradiccin en esa perspectiva. Por un lado se aboga por que el Estado virtualmente desaparezca, pero por el otro se convalida sin reparo el poder de empresas o conglomerados empresariales. La pregunta es la siguiente Acaso una empresa mientras ms capacidad comercial desarrolle no crear en su interior las regulaciones necesarias para el desarrollo organizado de sus objetivos? Lo que quiero decir es que las empresas para funcionar adecuadamente y mientras ms grandes sean, ms se van a asemejar a un Estado: Una empresa es jerrquica, una empresa est compartimentada, una empresa sanciona y premia, una empresa lleva control sobre cada aspecto de su desarrollo o produccin, una empresa es por naturaleza expansionista, una empresa tiene estrategia y planifica, una empresa crea sobre su smbolo una sensacin de pertenencia. Por eso y por otras razones la empresa es anloga a un Estado. De lo que no nos percatamos es que al arrinconar a los Estados, se estn creando otros cuasi estados, no representativos e irresponsables social y ambientalmente.

Si bien la libertad individual debe ser defendida ante los embates del Estado, del mismo modo hay que defenderla de quienes detentan cada vez ms poder. Empresas que tienen una facturacin que puede superar el presupuesto de un Estado, obviamente en muchos aspectos tienen ms poder que los estados. Ese poder no garantiza la libertad individual, sino todo lo contrario. El poder de una empresa o grupo de empresas est intrnsicamente ligado a la capacidad de dependencia que genere su producto o servicio en una persona o en una colectividad. El consumidor no es libre, eso es una buena intencin, que puede crear el espejismo de la eleccin de una variedad de marcas o servicios ofertados, pero que no puede ir ms all.

Entonces, al defender desde la ptica liberal el desarrollo empresarial como un punto clave de desarrollo y libertad individual, lo que se est haciendo es trasladar el poder que detentaban los estados hacia las empresas o sus conglomerados. De un poder, cierto que castrante y arbitrario, hoy mansamente se le entrega mayor ingerencia en la vida privada a esa entidad sin rostro llamada empresa, inversionista, capitales. Qu rasgo mayor de falta de libertad puede haber que sembrar el miedo con el cuento de espantar a los inversores cuando se asume determinada posicin poltica; la contradiccin en enorme, y se oculta en la palabra libertad.

La libertad no la brinda el Estado, pero menos an lo har la empresa o sus variantes, porque un cordn umbilical las une frente al individuo comn: el Estado sobre la sociedad, las empresas sobre la sociedad. Las mismas arbitrariedades estatales en cuanto al maltrato a los ciudadanos son puestas en prctica por las empresas que te dicen paga y luego reclama, o que con imgenes coloridas crean adiccin al consumo y depresiones en masa. Pero como supuestamente operamos con total libertad, es natural que slo seamos consumidores (*).

La libertad que el liberalismo cree ver en el desarrollo empresarial es un camino encubierto hacia una mayor dependencia humana. La alternativa es deslegitimada de arranque: los pases o las regiones que no han logrado grados de desarrollo sustentados en la "libertad empresarial" o son estados fallidos o ser que sus culturas se lo impiden. La mirada por sobre el hombro no puede ser ms clara hoy, y el discurso es arrogante. Basta oir el director del FMI Rodrigo Ratto hablar de el camino correcto (**) para saber lo vaco de su sustento. La libertad entendida desde el socialismo y basada en lo comunitario antes que en lo individual, est tan en crisis como la planteada por el liberalismo camuflada en un discurso en algunos casos irreflexivo.

(*) Observemos las principales acepciones de consumo y consumidor del DRAE. 1. tr. Destruir, extinguir. U. t. c. prnl 1. loc. adj. Dicho de la sociedad o de la civilizacin: Que est basada en un sistema tendente a estimular la produccin y uso de bienes no estrictamente necesarios.

(**) Lawrence Durell dice en el prefacio de La Papisa Juana: "Slo los inmorales hablan de moral". Una adaptacin valida sera: "Slo los incorrectos hablan de correccin".





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