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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2018

Las Marielles de Brasil, un ejrcito de nicas

Agnese Marra
CTXT

Despus del asesinato de la concejal y activista, el movimiento feminista negro brasileo ha sido el ms tocado, pero tambin el que est demostrando mayor coraje. Hemos perdido mucho, incluso, el miedo, dicen


Silencio. Sollozos. Y un inmenso vaco ha dejado entre ellas la muerte de Marielle Franco. El movimiento negro feminista brasileo perdi el pasado 14 de marzo un brazo o una pierna. Uno de esos miembros que, cuando falta, parece que el pilar se desmonta. Pero no, ellas mismas reconocen estar en rehabilitacin.

Eso dicen las que se atreven a hablar. Un mes despus de la muerte de su compaera, bien sea por miedo o como consecuencia de una tristeza inabarcable nos dice Juliana Borges, una de las principales voces de Sao Paulo quienes compartieron su lucha prefieren no hacer declaraciones. Su muerte ha sido uno de los golpes ms duros que hemos recibido. Somos muy pocas en la poltica institucional y ella representaba todo y a todos, nos dice la periodista de Brasil de Fato y activista negra, Juliana Gonalves.

Son muy pocas en todos los espacios. Si atendemos a las estadsticas, vemos que el 55% de las mujeres brasileas son negras. Si echamos un vistazo a las instituciones, cargos pblicos o de direccin, el porcentaje no supera la unidad. Marielle, abrazada a sus banderas era nica en la Asamblea Legislativa del Estado de Rio de Janeiro (ALERJ). Thula Pires tambin es la nica profesora negra de Derecho Constitucional de la Universidad Catlica de Rio de Janeiro. Como la sociloga y profesora Alessandra Almeida lleva siendo la nica negra del instituto privado en el que estudi becada, o la nica examinadora en la banca de tesis doctoral de la Universidad de Sao Paulo, o la nica en el restaurante caro, en el teatro, en la exposicin


El movimiento negro feminista de Brasil es un ejrcito de nicas

Esta legin de guerreras est acostumbrada a saltar obstculos como si fueran Usain Bolt en la carrera de vallas. Hasta el pasado 14 de marzo Marielle Franco haba negado todas las estadsticas que sellan el destino de estas mujeres. Fue madre adolescente, s. Pero tambin universitaria. Naci en la favela, s. Pero pudo hacerse un mster en Administracin Pblica. Era negra, s. Pero consigui un puesto en la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro: mujer, madre, negra, lesbiana, favelada y la quinta concejala ms votada de la Ciudad Maravillosa. Ms de una medalla colgaba de su cuello.

Pero a las 21.07 de la noche de aquel 14 de marzo el cuerpo de Marielle Franco pas del calor del podio al fro de los nmeros. A esas cifras heladas que recuerdan que la mayora no llega. Esos porcentajes que dicen que una mujer negra tiene el doble de posibilidades de ser asesinada que una blanca. Que mientras en el ltimo ao asesinaron a un 7,4% menos de blancas, ejecutaron a un 22% ms de negras. Que la ocupacin que les espera es el trabajo informal, relacionado con servicio domstico, lejos de sus casas.

Los trece disparos que atravesaron el coche en el que iba la concejala y activista, penetraron en el cuerpo de sus compaeras. Todas estn convalecientes: Ella era fundamental en nuestra lucha porque adems de representar a todas las minoras, haba conseguido ir ms all del activismo y darles voz en un plano institucional. Por eso la mataron, nos dice Gonalves.


Yo puedo ser la prxima

La muerte de Marielle Franco tambin ha dejado un escalofro en la espalda. Un rumor que dice la prxima puedo ser yo, sigue la periodista de Brasil de Fato. El miedo ha entrado de lleno en el movimiento negro de mujeres, y entre los activistas de derechos humanos de Rio de Janeiro. Defensores que antes estaban dispuestos a hablar, hoy piden anonimato. Algunos han cambiado de casa, sus rutinas, sus horarios. Si mataron a una concejala qu les puede pasar a ellos, se preguntan lderes comunitarios de favelas que han pasado su vida denunciando la violencia que sufre su gente. Activistas que suelen estar desamparados salvo por el brazo de alguna ONG que les sustenta, y que hoy menos que nunca les garantiza seguir con vida.

El miedo tambin ha calado entre la propia Polica Militar. Esta fue la primera institucin a la que se mir cuando se supo del atentado porque Franco haba sido muy crtica con la violencia del Estado. Pero las pistas de las investigaciones lo han descartado, y las pocas pruebas que hay apuntan a las milicias, grupos paramiilatres que han vuelto a hacerse con parte del control de las favelas, formados por ex agentes del Estado, con fuertes vnculos con los diputados de la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro.

Pero lo que ms repiten tanto el movimiento negro como los activistas cariocas en este momento es la palabra precaucin. Son conscientes de que la llama puede volver a encenderse en cualquier momento dentro de una ciudad sitiada por una crisis econmica y de violencia que no se vea desde los aos noventa: No podemos hacer acusaciones apresuradas porque se trata de un crimen muy serio que afecta a la esfera institucional y social de Rio de Janeiro. El asesinato de Marielle tambin es contra nuestra democracia, nos dice Alice De Marchi, investigadora de la ONG Justicia Global.


Mujer y negra en Brasil

El movimiento feminista negro brasileo ha sido el ms tocado, pero tambin el que ms se manifiesta. Cuando se cumplieron dos semanas del asesinato, activistas de Sao Paulo cortaron diversas autopistas de la ciudad con neumticos y colgaron sobre los puentes una misma pancarta con un claro mensaje: Hemos perdido mucho. Incluso el miedo.

Juliana Gonalves, que pertenece a la Marcha de las Mujeres Negras de Sao Paulo, dice que el temor de poder ser la prxima no las invalida: No podemos permitirnos dar ni un paso atrs, el mejor homenaje a Marielle es mantener nuestra lucha y seguir con la fuerza con la que venimos trabajando, nos dice mientras distrae a su hijo de tres aos que se empea en saltar en el sof.

Ser mujer y negra en Brasil significa estar en las peores estadsticas: Estamos tocadas por la raza y el gnero, es decir, pertenecemos al ltimo escaln de la sociedad, nos explica Alessandra Almeida, tambin de la Marcha de Mujeres Negras de Sao Paulo y profesora de Ciencias Polticas. Son las que sufren mayor desempleo, o las que acceden a los puestos de trabajo con menor remuneracin el servicio domstico est formado por un 80% de mujeres negras. Tambin son las que tienen menos acceso a la salud, dependen de la sanidad pblica que en la mayora de los casos es sinnimo de escasez de recursos.

Pero para Alessandra Almeida lo ms evidente de ser negra y mujer en Brasil es el abanico de violencias cotidianas que sufren a diario: Ayer mismo esperaba un taxi en la Alameda Santos calle de uno de los barrios nobles de Sao Paulo y me par un coche para preguntar cunto costaba una hora conmigo, nos dice la profesora Almeida, y a continuacin nos da la explicacin: Una negra si est en un barrio rico tiene que ser porque es puta, as aparecemos en el imaginario del pas. Esta politloga no recuerda el nmero de veces que le han dicho que recogiera alguna basura del suelo confundindola con alguien de servicio que deba mantener limpia la zona. O las veces que iba a trabajar en otras universidades y, si no la conocan previamente, la catalogaban como la ayudante o la secretaria. Y una cosa ms que le irrita profundamente: Cada vez que me llaman menina nia. Tengo 43 aos y me siguen llamando as porque es la manera de infantilizarnos y quitarnos el lugar de mujeres.

Ser madre negra en Brasil es vivir con miedo constante, nos dice Juliana Gonalves. Un joven negro de entre 15 y 29 aos tiene un 80% de posibilidades ms que un blanco de ser abordado por la polica. El 75% de los jvenes asesinados por fuerzas del Estado son negros, tal y como recoge el informe del Atlas de la Violencia de 2017.

Para evitar que entren en las estadsticas, las madres no paran de darles consejos: Les decimos que siempre salgan bien vestidos y con identificacin por si les paran. Les pedimos que no corran por la calle para que no les confundan con criminales. Les decimos que no se pongan la capucha de la sudadera para que les puedan ver bien la cara. No hay consejos suficientes para tranquilizar nuestro miedo, pero tenemos que darlos y confiar en que tengan suerte, nos dice la periodista y activista Gonalves, que por ahora se centra en reforzar la belleza de su hijo: Le digo constantemente que ser negro es bonito, que l es muy guapo y que su color de piel es precioso. Tengo que darle autoestima y fuerza para lo que se le viene encima.

Autoestima y fuerza son los sustantivos que usa Almeida para recordar a Marielle: Siempre llevaba su pelo afro, sus turbantes. Iba guapsima, maquillada, arreglada. Y eso tambin era poltico porque mostraba a una mujer negra que se aceptaba, que se reconoca en su cuerpo femenino y reivindicativo. Todo un ejemplo para las chicas ms jvenes que hoy se enorgullecen de la imagen black, nos dice esta politloga que asegura que fue a partir de los 35 aos cuando empez a sentirse segura con su cuerpo negro: Entonces entend que mi cuerpo tambin era poltico.

Tanto Alessandra Almeida como Juliana Gonalves dicen que entraron en el movimiento negro para recuperar su autoestima, reconocerse en las otras. Para dejar de sentirse nicas. Hay diversos grupos por todo el pas y funcionamos en redes. Nos damos apoyo las unas a las otras y eso nos ha fortalecido, nos explica la primera. El ao pasado la mismsima Angela Davis reconoci su trabajo: En estos momentos el movimiento negro feminista en Brasil es mucho ms fuerte que en Estados Unidos, dijo tras una conferencia que dio en la Universidad Federal de Salvador de Baha.

Alessandra y Juliana recuerdan esa frase con orgullo y aseguran que la muerte de Marielle, despus de ser un luto, ser un motivo nuevo para batallar y conquistar nuevos espacios: Su asesinato nos ha hecho pensar que debemos reformular estrategias y aprender a protegernos mejor para no ser tan vulnerables, dice Gonalves, quien advierte: Superaremos este golpe, por ella y por las miles de Marielles que estn por venir.

Fuente: https://ctxt.es/es/20180411/Politica/18993/marielle-franco-asesinato-feminismo-brasil.htm


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