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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2018

Occidente organiza el regreso de un nuevo Moiss Tshombe a la Repblica Democrtica del Congo

Mufoncol Tshiyoyo
Umoya


El flagrante ejemplo del regreso del expresidente Moiss Tshombe a Kinshasa ilustra cmo el sistema de violacin del imaginario nos manipula a muchos de nosotros. Y, desde entonces, nada ha cambiado.

Moiss Tshombe, apodado por los intelectuales africanos contemporneos como el chico de los recados de Occidente, abandon la Repblica Democrtica del Congo (RDC) en 1963 y se exili en Madrid. Ha llovido mucho desde aquellos aos de destierro y su posterior vuelta a casa. Pero una cuestin me atormenta constantemente: quin decidi su regreso?

La famosa secesin katanguea nunca fue concebida en Katanga

Hacerse esta pregunta no es poner en duda su capacidad de decidir por s mismo, sobre s mismo y su futuro. Pero, acaso fue capaz de organizarlo l cuando la historia muestra, para aquellos que la cuestionan, que la famosa secesin katanguea nunca fue concebida en Katanga? Ms bien se trat de un proyecto de origen y de ejecucin belga. En efecto, fue ideado, emprendido, financiado y realizado por belgas, de forma que personas como Tshombe no fueron ms que tteres; figuras secundarias que servan para destacar la importancia del actor principal. De hecho, incluso los simples discursos de Tshombe fueron redactados por consejeros belgas. El principal katangueo belga era el jefe de gabinete del primer ministro, un socilogo procedente de Lieja que responda al nombre de Ren Clemens y que redact la Constitucin de Katanga como estado independiente. Desde el principio de los tiempos, las sucesivas constituciones congoleas han sido redactadas por belgas en Blgica.

En su libro Lascension de Mobutu. Comment la Belgique et les USA ont install une dictature (La ascensin de Mobutu. Cmo instalaron Blgica y Estados Unidos una dictadura), el socilogo belga Ludo de Witte dedica un extenso captulo a la provincia de Katanga y a Tshombe. De este poltico y de la secesin katanguea (que en realidad fue belga), se dice lo siguiente: Paul-Henri Spaak, que por entonces era ministro belga de Asuntos Exteriores, sola recurrir a RoRo cuando surgan problemas en frica. RoRo o Robert Rothschild era su antiguo jefe de gabinete y su mano derecha. Rothschild conoca bien a Tshombe, ya que el Gobierno belga le haba enviado a Katanga en el verano de 1960 para frenar la secesin que estaba en marcha. Y ya estara todo dicho.

Tshombe fue el hombre de los belgas. No obstante, el monstruo de Frankenstein de Occidente fue detenido en Argel por las autoridades argelinas del momento por estar implicado, junto a otros, en el asesinato de Patrice Lumumba, lder de la independencia de la RDC en 1961. Entonces, cuando lleg el momento de sacrificar al ttere, Tshombe fue abandonado en la crcel argelina donde muri en silencio. Las nuevas marionetas no parecen prestar atencin a la historia, ya sea pasada o actual; es ms, se ren de ella porque piensan que son diferentes y se creen los dioses del Olimpo.

Ayer y hoy, las lites congoleas y africanas en general creen que toman sus propias decisiones, cuando todo el mundo sabe que son otros los que actan por ellas. Se mueven a voluntad de terceros. Este principio establecido explica el modus operandi de Occidente en los pases vencidos y conquistados.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes

Pero sigamos con el regreso de Tshombe a la RDC. Quin tom esta decisin y en defensa de qu intereses? El libro de De Witte mencionado anteriormente nos gua en esta cuestin:

Cuando, en su despacho, en Bruselas, el ministro de Asuntos Exteriores Paul-Henri Spaak intentaba averiguar quin podra acudir al rescate del rgimen inestable de Leopoldville (el Grupo de Binza, Cyrille Adoula), Moiss Tshombe no era una solucin muy atractiva, pero, sin duda, estaba al alcance de su mano. [] Spaak estaba tambin bastante preocupado por los cientos de antiguos policas katangueos, que habran tenido que acudir a Angola. El dinero, para acordar la entrevista, proceda de financieros del crculo de Tshombe []. Algunos mandos poderosos intentaron conferir a Tshombe un papel fundamental en la escena congolea, como es el caso hoy de la misa negra de Johannesburgo. La Union Minire [] era un estado dentro de un estado. Los ministros belgas que gestionaban la poltica de frica Central no llevaban nada a cabo sin la aprobacin de los jefes de la Union Minire. Van Weyenbergh, antiguo director de la empresa de metalurgia Union Minire, dio a entender que las altas instancias de la empresa, incluidas las de Bruselas, contaban totalmente con Tshombe y su regreso, no a Katanga, sino al seno del Gobierno central.

Spaak volvi a enviar a RoRo a Madrid para que fuera a buscar a su hombre, Tshombe. En el informe que redact para Spaak, RoRo narra su entrevista: He descubierto, en Madrid, a un hombre astuto, simptico y lleno de vitalidad. Segn De Witte, Tshombe ofrece una imagen bastante oscura, del Congo: dirigentes incompetentes y corruptos y una anarqua implantada. Rothschild comparta este anlisis. La clase poltica congolea le despreciaba, mientras que, l mismo, Moiss Tshombe, haba ayudado, no obstante, a echar a Lumumba del poder. Segn Albert Einstein, locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes.

Blgica no fue el nico pas occidental que dese y exigi el regreso de Tshombe a la RDC para que ayudara a Mobutu y al resto de polticos; tambin estaba Gran Bretaa. De Witte escribe: El embajador de Reino Unido en el Congo advirti que el Grupo Binza tambin iba a emprender una colaboracin con Tshombe. [] El Gobierno y los hombres de negocios britnicos no se opusieron a ello.

El nervio de la guerra no es el dinero, sino nosotros mismos

Y qu pasa con Washington? De Witte sostiene: Incluso Washington, diseador de la carrera postcolonial de Adoula, empezaba a dudar de la duracin en el poder de su protegido poltico. El ministro estadounidense de Asuntos Exteriores, Dean Rusk, planeaba escenarios, colocaba y descolocaba las piezas del puzle congoleo y se las propona a su embajador en la RDC, acaso era Tshombe una opcin como primer ministro? Golbey escribi a Rusk: Claramente, Tshombe cree que puede actuar con el Gobierno belga y estadounidense como con la Union Minire; por ejemplo, pidiendo un coche y recibindolo de inmediato.

No es en Washington donde los lobbies trabajan para defender a sus clientes? Quin tiene ahora el falso poder? Es decir, quin puede ocupar el puesto vacante? All, Kagam y sus lobbies luchan tambin por mantener sus actividades de mercenarios en la RDC. Un individuo ruands se diriga as a los congoleos por escrito, y cito textualmente: Algunos de vosotros vendris a anunciarnos vuestros proyectos de venganza cuando tengis los medios para hacerlo. Eso es. Vamos a esperaros sin movernos para que podis recuperar vuestro retraso. Para hacerlo, deben masacrar a la juventud congolea. Quin no lo ha entendido?

En la RDC, nunca ha importado qu ocurrir en este pas cuando los congoleos no acten ms como marionetas sino como verdaderos controladores de su destino en la historia. En su lugar, normalmente lo que se quiere saber es quin ha hecho creer, y a quin, que una parte de todo lo que ocurre en la RDC lo hacen los congoleos; ellos solos, por y para sus propios intereses. Incluso cuando se mata a congoleos pblicamente en la RDC, se espera siempre que los que toman las decisiones castiguen y que dichas decisiones definitivas se tomen desde fuera. Todo el mundo dir que esto lo han declarado EE.UU., Blgica, Francia y la Monusco (Misin de las Naciones Unidas en la RDC), por no citar ms. Es simplemente repugnante e inaceptable.

En conclusin, quiero decir que el flagrante ejemplo del regreso a Kinshasa de Tshombe explica cmo el sistema de violacin del imaginario nos manipula a muchos de nosotros. Y, desde entonces, nada ha cambiado. Mercenarios congoleos y africanos que pululan fuera del pas, exiliados, esperan que las iglesias cristianas, con su solidaridad exterior, consigan o amaen su vuelta al pas. Nunca ha habido una revolucin o un cambio espontneo. Tampoco lo habr maana, mientras haya lderes cuyas palabras y actos sean prometedores. Mujeres y hombres que saben y pueden dirigir a las masas transformndolas en una fuerza de conquista de poder poltico real para su emancipacin; lderes que pueden, no solo predecir el resultado de una accin emprendida sino tambin decidir en ltima instancia cmo seguir con un plan iniciado por el pueblo congoleo.

Abordo ahora la cuestin que he ledo a menudo en Facebook. Qu propones? Aislar diplomticamente a Ruanda. La gente corriente lo entender, con el eslogan el mayor nmero de amigos posible y un solo enemigo: Ruanda. Dominique Venner dice en su libro Un Samoura dOccident/ Le Brviaire des insoumis (Un samuri de Occidente: el breviario de los insumisos): elegir el nombre con el que designamos a un adversario, nombrarlo, ya es imponerse a l, hacerlo entrar [] en su propio juego, [] y, lo contrario, liberarse de su control. Una guerra clsica, en las condiciones actuales del pas, es casi imposible. Los que poseen sentido del sacrificio entendern nuestra opinin: hay que volver a la guerrilla activa de la RDC. A fin de cuentas, el nervio de la guerra no es el dinero, sino nosotros mismos, mujeres y hombres congoleos. Si Rusia y Putin, el partido Hezbol y su lder Nasrallah y tambin Irn luchan e intentan salir de la guerra es porque, en sus respectivos combates, incluyen el conocimiento del pasado, de su pasado y de la historia con los otros.

Likambo ya mabele, Likambo ya makila (Una nueva corriente poltica y de pensamiento)

Mufoncol Tshiyoyo, MT& Associates Consulting Group

Fuente: Ingeta. LOccident-anglo-saxon se prpare et organise le retour dun autre Moise Tshombe au Congo-Kinshasa, publicado el 21 de marzo de 2018.

Notas :

  1. De Witte, Ludo (2017). Lascension de Mobutu. Comment la Belgique et les USA ont install une dictature. Belgique : InvestigAction.
  2. Venner, Dominique (2013). Un samoura dOccident. Le Brviaire des insoumis. Pierre-Guillaume de Roux Editions

 



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