Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2018

Extraa tctica del Subcomandante Marcos
Derrotarse sin subir al ring

Guillermo Fabela Quiones
Rebelin


El hoy llamado subcomandante Galeano da por sentado que el capital va por todo y no va a permitir Lulas, ni Dilmas, ni Kirchner, ni Correas, ni Evos ni Lpez Obrador, ni como se llame cualquier cosa que ofrezca un respiro. Entonces, es vlido preguntar: qu caso tiene pues acudir a las urnas a votar si las lites del poder estn dispuestas a no permitir el triunfo de las clases mayoritarias? Tal declaracin puede interpretarse como una invitacin a que la ciudadana que quiere un cambio se abstenga de votar, no vale la pena porque ser un esfuerzo intil.

Una actitud as favorece a la lite gobernante, pues le evita el trabajo de fabricar un fraude que en las condiciones actuales sera muy complicado si los votantes acuden a sufragar en masa, sin miedo a las represalias ni amenazas de los patrones y del gobierno. Si la intencin de la cpula propietaria de los grandes monopolios de Mxico es no permitir que el abanderado de Morena llegue a la Presidencia; si tiene la voluntad y la firmeza de llevar a cabo una eleccin de Estado, por eso mismo es un imperativo votar masivamente, a la par que se organiza la ciudadana para asegurar que no se cometa un fraude.

Qu cmodo sera para la camarilla en el poder decir que la gente no acudi a votar, hecho que favorecera el triunfo de cualquiera de los candidatos reaccionarios: Jos Antonio Meade o Ricardo Anaya, gracias a su voto duro. Aunque no hay sombra de duda de que se est orquestando una eleccin de Estado, no por eso se le debe coartar su derecho de acudir a las urnas a los millones de ciudadanos que quieren votar por Andrs Manuel Lpez Obrador. Porque no debemos perder de vista que este proceso electoral puede ser el ltimo en el que la sociedad pueda participar en busca de un respiro.

Independientemente de que, como afirma quien aos atrs se haca llamar subcomandante Marcos, ahora la hidra (capitalista) est enloquecida, va por todo y por todos, la sociedad est obligada a participar para desenmascarar al sistema poltico, el cual est encapuchado en sus instituciones democrticas que utiliza para favorecer los intereses creados de las lites que no se hartan de devorar las riquezas de la nacin.

A final de cuentas, si los pueblos latinoamericanos han ido perdiendo las batallas contra las oligarquas voraces, ha sido porque lo han permitido con su desorganizacin, la ausencia de convicciones de los dirigentes, la carencia de una visin estratgica, de lo cual es un ejemplo paradigmtico el caso de Venezuela. Se dej viva a la hidra y ni tarda ni perezosa se levant para recuperar su nidal perdido. Lo mismo ha sucedido en Argentina, en Ecuador y en Brasil, el caso ms lamentable por la importancia del pas amaznico en la regin.

Si lo que quiere el neoliberalismo global es desmovilizar a los pueblos a fin de que no sean un obstculo insalvable a sus ambiciones irracionales, no hay por qu facilitarles la tarea desmovilizndonos nosotros mismos. Dar por perdida la pelea antes de subir al ring no es una buena tctica, pues se presta a interpretaciones que daan al protagonista, es decir al pueblo que necesita ser movilizado para enfrentar a un rival muy fuerte, al que le sobran recursos, maas y perversidad.

No hay que pasar por alto que hay etapas en que la sociedad en su conjunto necesita un respiro. La que vivimos en estos momentos es una de ellas, luego de ms de tres dcadas de un incesante desgaste de las instituciones por un ejercicio de gobierno a contracorriente de las clases mayoritarias. No le vendra nada mal al rgimen una tregua para tambin respirar y reflexionar sobre el futuro. Aunque en las condiciones actuales no hay muchas opciones para enfrentar los das venideros: o se afianza el monstruo neoliberal dispuesto a devorarlo todo, inclusive a s mismo; o se abren posibilidades concretas de algo ms que un respiro.

Est en juego el futuro de la humanidad, por lo tanto tambin de los mexicanos. El que la gran potencia imperialista est bajo el liderazgo de alguien como Donald Trump, es motivo de una profunda angustia existencial porque en sus manos est la posibilidad de que se adelanten los vaticinios de una destruccin irreversible de la vida en el planeta. El nico que puede frenarlo es el pueblo estadunidense organizado, consciente de la gran responsabilidad que tiene como nacin que dicta la agenda del capitalismo en su fase ms destructiva y deshumanizada.

Se lleg ya a una situacin lmite, tanto en Estado Unidos como en el resto del mundo, cuya lnea divisoria ser determinante para definir la ruta a seguir. Los pueblos sern decisivos en el gran reto de evitar la gran hecatombe anunciada en muchos frentes. Por eso es un gravsimo error desmovilizarlos con argumentos derrotistas, como afirmar tajantemente que la lite capitalista no va a permitir que Lpez Obrador gobierne. Esto habr que verlo en los hechos, pero antes es necesario aprovechar el proceso electoral para organizar a las masas y comprometerlas en el cambio que ellas mismas estn exigiendo.

Los fracasos en Amrica Latina de procesos sociales progresistas, deben servir de ejemplo para no cometer iguales errores. Es preciso crear condiciones concretas que favorezcan una sana interrelacin entre todas las fuerzas que anhelan un cambio democrtico, de manera pacfica. La oligarqua facciosa quisiera que estas fuerzas cayeran en las provocaciones que impulsa con pleno cinismo, o bien que se desmoralizara ante la decisin de no permitir el triunfo del pueblo en las urnas. Ni una cosa ni la otra sern viables en la medida que se apuntale la organizacin y la confianza en la victoria. Lo que sobrevenga definir el futuro de Mxico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter