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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2018

22 de Abril
Este Da de la Tierra el ocano se rebela contra el plstico

Laura Martn Murillo
EFEdoc

Repensar el consumo de plstico une cada vez ms a administraciones y gentes diversas: desde la Reina de Inglaterra a activistas ambientales quieren poner fin al plstico de usar y tirar.


La alarma del planeta azul

Los problemas del consumo de plstico, sobre todo de los plsticos de un solo uso, llevan dcadas siendo parte de las discusiones de polticas ambientales, pero estos ltimos aos han sido nuestros ocanos los que han vuelto a poner el tema sobre la mesa, dando una voz de alarma casi agnica.

Los ocanos nos han devuelto nuestras miserias como sociedad en un vmito de plstico que nos ha dejado primero perplejos y finalmente parece que estamos despertando a la accin.

Sabemos ahora que hay una isla de basura plstica flotando entre California y Hawai que tiene tres veces el tamao de Francia y hemos descubierto este ao que es 16 veces ms grande de lo que pensbamos y que se incrementa exponencialmente. Sabemos que la pequea isla Henderson, en el Pacfico Sur, que no est poblada, est cubierta con 38 millones de trozos de plstico.

Hasta el 90 % de la basura marina podra ser plstica y adems crece sin parar, a un ritmo de ocho millones de toneladas al ao. Saber que, de seguir las tendencias actuales, en 2050 habr ms plstico que peces en el ocano es uno de esos hechos que conmueve a una ciudadana a veces saturada de alarmas medioambientales, y que ha vuelto a demostrar de una manera inequvoca lo que somos capaces (de destruir) como especie. No es de extraar que este hecho haya sido usado como una de las razones para el lanzamiento de la estrategia de plsticos de la Unin Europea.

Cuando un cachalote muere en Murcia y se encuentran 29 kilos de plstico en su estmago, que pudieron causar su muerte por peritonitis, la poblacin espaola tambin encuentra razones, muy cercanas, para reflexionar.

Segn el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentacin y Medio Ambiente, el 75 % de los desechos que se recogen en las playas espaolas son plsticos. Para un pas como el nuestro, donde el consumo de pescado es una parte tan importante de nuestra dieta y de nuestra cultura gastronmica, ha llegado el momento de preocuparnos por lo que comemos. Los plsticos hechos pedazos minsculos y los microplsticos fabricados por industrias como la cosmtica entran en la cadena alimentaria sin ningn tipo de control.

Las imgenes de la contaminacin marina estn cambiando nuestra manera de mirar el plstico y deberan empezar a cambiar nuestros hbitos de usar y tirar. Con el plstico que tiramos cada ao se circunvalara cuatro veces la Tierra. Slo los europeos producimos 25 millones de toneladas al ao, de las cuales se recoge para su reciclado un 30 %. Adems, gran parte del plstico que se pone en el mercado no es reciclable o su reciclado no es viable econmicamente.

Repensar nuestra relacin con el plstico es ms oportuna que nunca tras el anuncio de la nueva poltica China, que ha decidido suspender la importacin de plsticos para reciclaje. Y es que hasta ahora los europeos mandbamos a China parte de lo que recogamos para el reciclado, mientras enterrbamos o quembamos el resto, la gran mayora.

Erik Solheim, el director del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, lo considera una buena noticia para la poblacin china y una alarma para el resto de los pases, y el comienzo de una verdadera reflexin sobre los productos que necesitamos y que no necesitamos.

Accin desde todas las esquinas

La reaccin de la gente al problema no se est haciendo esperar y llega desde lugares muy diferentes. La Reina de Inglaterra ha prohibido en sus palacios algunos productos y envases conmovida por los documentales sobre el Planeta Azul de David Attemborough.

Tambin en el Reino Unido conservadores y socialdemcratas se han puesto de acuerdo para poner en marcha el sistema de depsito y retorno con el fin de eliminar el abandono de envases en las playas. La lucha contra la contaminacin del plstico empieza a ser un tema tan central para el pas que de manera casi cmica espolea la pelea entre brexiters y remainers, y entre el gobierno ingls y la Unin Europea, que rivalizan con mensajes pblicos sobre qu institucin va a ser ms eficaz atajando el problema.

Activistas de todo el mundo estn pidiendo a los supermercados que eliminen el sobre-envasado y hacen concursos virtuales sobre los envasados ms estpidos. Muchos de ellos nos hacen dudar de la salud mental de los responsables de ponerlos en el mercado: gajos de mandarina y naranjas pelados, separados y envasados en plstico, mitades de aguacate sin hueso y envueltas en plstico, pltanos en bandejas de poliestireno. Una cebolla empaquetada en solitario en su bandejita: lo que un tuitero defini acertadamente como la nica cebolla que te hace llorar antes de picarla. O por lo menos debera hacernos llorar. En Espaa la campaa se llama #DesnudaLaFruta y nos invita a fotografiar los productos y a pedir a los distribuidores su eliminacin.

Pases tan diferentes como Kenia y Francia han aprobado prohibiciones sobre plsticos de un solo uso. En Estados Unidos, San Francisco lider la prohibicin de bolsas de plstico de un solo uso, a la que se suman cada vez ms ciudades en el pas. Boston lo hizo a finales del ao pasado.

La nueva estrategia de plsticos de la UE quiere conseguir que los productos plsticos que se pongan en el mercado sean reciclables y eliminar los de un solo uso. Cuanto ms serios seamos los europeos en este empeo a travs de objetivos ambiciosos, ms innovacin impulsaremos y con ella ms industria de futuro y ms empleo.

Y mientras tanto en Espaa

En Espaa, desgraciadamente, estamos en el furgn de cola. El Gobierno a estas alturas no ha conseguido ni siquiera obligar al pago de las bolsas de plstico, mantenindonos en esta excepcin europea en la que nos estamos convirtiendo de cara al medio ambiente. Y no porque la sociedad no lo demande o porque no haya consensos polticos al respecto.

Hace unos das, la Comisin de Medio Ambiente del Congreso aprob con el acuerdo de tres grupos mayoritarios (PSOE, Podemos y Ciudadanos) prohibir la comercializacin, importacin y exportacin de utensilios de plstico de un solo uso (platos, vasos, cubiertos o pajitas) a partir del 1 de enero de 2020. A partir de esa fecha estos productos deberan contener un 50 % de sustancias biodegradables. Excelente medida. Sin embargo, el PP vot en contra, ignorando el hecho de que, como partido en el Gobierno, debera liderar la transformacin de la economa de este pas hacia la economa circular, tal como nos demanda Europa, no bloquearla.

Afortunadamente, otras administraciones s quieren avanzar. El Gobierno de Baleares prev la prohibicin de vender cpsulas de caf no reciclables, vajillas de plstico de un solo uso, toallitas, pajitas de plstico, o bastoncillos para los odos de ese material. El reciente Plan de Residuos de Navarra incluye la prohibicin de agua embotellada en centros pblicos o de las vajillas de un solo uso, y va a crear una Agencia de Prevencin y Economa Circular para liderar estas polticas. El Ayuntamiento de Madrid tambin planea incluir una agencia similar en su nuevo plan de residuos para dinamizar la innovacin colectiva, integrando a todos los actores de la ciudad.

Necesitamos unir fuerzas para devolver a los ocanos su salud y mantener su biodiversidad. As, entre otras cosas, garantizaremos el alimento de millones de personas que dependen de la pesca de subsistencia. Podemos empezar este Da de la Tierra, repensando nuestra relacin con el plstico.

Laura Martn Murillo, consultora en sostenibilidad y colaboradora de la Fundacin Alternativas

NOTA: Este artculo forma parte del servicio de firmas de la Agencia EFE al que contribuyen diversas personalidades, cuyos trabajos reflejan exclusivamente las opiniones y puntos de vista de sus autores.

Fuente: https://www.efedocanalisis.com/noticia/22-abril-este-dia-la-tierra-oceano-se-rebela-plastico/



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