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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2018

Una evaluacin estadounidense
Por qu Vietnam sigue siendo importante? (VIII Parte)

Matthew Stevenson
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Gran final de Estados Unidos en Saign y encubrimiento

Es ms fcil salir de Saign en 2018 de lo que fue para los estadounidenses en 1975

Matthew Stevenson, en exclusiva para CounterPunch, ha viajado desde Hi Phng y Hanoi, en lo que antes era Vietnam del Norte, hasta las tierras altas centrales y Ciudad Ho Chi Minh, la antigua Saign, en bsqueda de los vestigios de la guerra de EE. UU. en Vietnam. Esta es la VIII Parte de una serie de ocho (Vase: I Parte , II Parte , III Parte , IV Parte , V Parte , VI Parte , VII Parte ).

Al volver de Vietnam, encontr en la estantera mi copia de Decent Interval   justo donde la haba dejado, intacta desde la dcada de 1970. Tampoco estaba acordonada por esa cinta amarilla propia del escenario de un crimen ni haba advertencia alguna respecto a que, si se me ocurra volver a leerla, estara obligado a enviar un cheque a la CIA por los derechos de autor.

Al hojear las pginas, not que slo haba subrayado un fragmento. Estaba en el eplogo, se titula Hemorragia interna y dice as:

Probablemente, no vamos a conocer nunca el impacto total de las prdidas y fracasos de la CIA en Vietnam. Hay demasiadas preguntas sin respuesta. Pero, a partir de lo que puede verificarse, no es exagerado decir que en trminos de vidas desperdiciadas, secretos revelados y traiciones de agentes, amigos y colaboradores, la forma en que llevamos a cabo la evacuacin fue una vergenza institucional. Desde la abortada invasin de Baha de Cochinos de 1961, la CIA no haba puesto tanto en juego, perdindolo todo por su estupidez y mala gestin.

No es de extraar que Snepp se encontrara en el lado equivocado de una demanda de la CIA. Si hubiera divulgado secretos, pero hubiera alabado a la CIA como la guardiana mayesttica de la civilizacin estadounidense, estoy seguro de que le hubieran dado una oportunidad en Langley. El pecado de Snepp fue airear la incompetencia de la Agencia.

Al no comprender el fin inminente del juego de la guerra en Vietnam, haban dejado atrs libros de cdigos, armamento, agentes locales y millones de dlares, cuando no mucha ingenuidad estadounidense respecto al mundo.

A un cierto nivel, Decent Interval es una historia sobre las polticas Nixon-Kissinger que, despus de 1972, se disearon para maximizar el tiempo entre la retirada estadounidense y el colapso inminente del rgimen sudvietnamita.

Para Nixon y Kissinger, Vietnam fue siempre un puntal electoral. En 1968, Nixon haba hablado de planes secretos (no tena ninguno) para poner fin a la guerra, interfiriendo con las conversaciones de paz en Pars de Lyndon Johnson (antes de las elecciones), para que los demcratas, y su candidato Hubert Humphrey, no pudieran atribuirse el mrito de poner fin a la guerra.

El instrumento de Nixon en la interferencia electoral fue el presidente Thieu, que rechaz las presiones para que negociara con el Norte en 1968. La esperanza de Thieu era que el futuro presidente Nixon hiciera un mejor trato con l, o al menos le llenara la bolsa. (Durante las elecciones de 1980 y hasta la inauguracin, Ronald Reagan hizo propuestas similares a los iranes que retenan a un grupo de diplomticos y ciudadanos estadounidenses como rehenes. Por tanto, si Trump conspir con los rusos en 2016, no hizo sino continuar una gran tradicin estadounidense.)

Cuando Nixon se postul a la reeleccin en el otoo de 1972, se supona que la guerra de Vietnam se le haba subcontratado al gobierno de Vietnam del Sur, que, al menos en esta ocasin, demostr carecer de algunas de las cualidades churchillianas.

Entre 1969 y 1972, Nixon y Kissinger haban intensificado la guerra (expandindola a Camboya y Laos), no tanto porque creyeran en la causa del Sur sino como parte de su plan para reconstruir el equilibrio de poderes a base de intimar con los chinos y jugar duro con los rusos.

Lamentablemente para la campaa de reeleccin de Nixon, el gobierno de Vietnam del Norte intent poner fin a la guerra con su Ofensiva de Pascua de 1972, atacando con dureza la Zona Desmilitarizada y las Tierras Altas Centrales, desbaratando casi las inestables lneas del ejrcito de la Repblica de Vietnam.

Ver caer a Vietnam del Sur ante los comunistas en la primavera-verano de 1972 no era la idea que Nixon tena de una gran oportunidad de foto y, en respuesta a la ofensiva, min el puerto de Haiphong y bombarde Hanoi por no mencionar las concentraciones de tropas del ejrcito de Vietnam del Norte en el Sur- para mantener las apariencias de que los estadounidenses no tenan nada de lo que avergonzarse en relacin a Vietnam.

Cuando ni siquiera los bombardeos pudieron disipar la impresin de que algo no iba bien en Vietnam del Sur, Kissinger fue llevado al trote ante las cmaras de televisin directamente desde sus conversaciones secretas de paz con el Norte, para prometer, antes de las elecciones, que la paz estaba realmente a un paso. (La frase completa fue: Creemos que la paz est a un paso.) Una vez terminadas las elecciones, Nixon y Kissinger podran vender a los vietnamitas del sur como les viniera en gana y alejarse de la guerra. El tratado de paz que firmaron en enero de 1973, permiti que el Norte mantuviera a sus 200.000 tropas de combate en el Sur. El juego haba terminado, al menos para la banda de Thieu.

Nixon y Kissinger se juegan las vidas estadounidenses

Tras firmar el acuerdo de paz en 1973, todo lo que Nixon y Kissinger queran era un intervalo decente antes de que el Sur colapsara. Confiaban en que, al desplegar el potencial areo en apoyo del ejrcito de la Repblica de Vietnam, Vietnam del Sur podra mantenerse independiente, al menos hasta el final del segundo mandato de Nixon.

Nixon le haba escrito a Thieu en 1973: Cuenta con todas mis seguridades de que responderemos con toda la fuerza si Vietnam del Norte viola el acuerdo, pero bien podra haberse tratado del padrino de la pelcula de Coppola comindose una naranja [fruta por antonomasia de la saga].

A comienzos de 1973, el escndalo del Watergate paraliz a la administracin Nixon, que acab en agosto de 1974, tras lo cual Vietnam del Sur debera haber iniciado el velatorio.

En cambio, la embajada estadounidense en Saign, a la cual lleg Snepp como analista de inteligencia, estuvo batiendo los tambores del compromiso sin fin de EE. UU. con la libertad y la democracia en Vietnam del Sur.

Snepp escribe sobre este perodo: Para los mismos sudvietnamitas, el futuro, al igual que el pasado, era una visin prestada. Al haber confiado desde haca tanto tiempo en los estadounidenses para casi todo, continuaron dependiendo de nosotros para comprender lo que les esperaba.

Como Snepp deja claro, lo que le convena a la oligarqua estadounidense en el Departamento de Estado (Kissinger era su secretario) y en la CIA era la evaluacin optimista de que Vietnam del Norte no poda apoderarse del Sur en un futuro inmediato.

Afincado en Saign, adivino de las intenciones estratgicas de Vietnam del Norte, Snepp es un eslabn en este gran timo. Escribe: Mis comentarios y pronsticos apenas eran lo espontneos u originales que yo pretenda que fueran. De una u otra forma, los haba preparado cuidadosamente en base a los informes de posicin de la Administracin del pasado ao y constituan la base de las esperanzas ms profundas de Kissinger para Vietnam.

Snepp hizo su trabajo utilizando anteojeras institucionales. Habra preferido gritar las intenciones norvietnamitas segn l las vea, pero no muchos en la CIA, al menos en el invierno de 1975, conseguan promocionarse dicindole al jefe del puesto de la CIA, o a Henry Kissinger, que estaba equivocado.

Snepp escribe: Consegu prever gran parte de lo que iban a hacer los norvietnamitas en las semanas siguientes. Sin embargo, haba un punto ciego que era fundamental, por lo que odio no haber sido capaz de prever que los comunistas podan atacar primero.

En marzo de 1975, atacaron las Tierras Altas Centrales y apenas se dieron un respiro hasta conseguir que el ejrcito de la Repblica de Vietnam retrocediera hasta Saign.

El colapso de Vietnam del Sur

A finales de marzo, los norvietnamitas haban capturado Danang, Hue, la ciudad de Quang Tri y la mayor parte de las Tierras Altas Centrales. Sin embargo, en Saign se pensaba que podran hacer frente a esas prdidas. Los planificadores de la guerra estadounidenses y sudvietnamitas trazaron lneas en los mapas queriendo indicar hasta dnde podan retener al enemigo, aunque las tropas asignadas a esas ficticias Lneas Maginot haban desertado haca tiempo. (Hacindose eco de cuando Adolf Hitler, en la Batalla de las Ardenas, daba rdenes a unidades que no existan, o cuando en Gettysburg Robert E. Lee le deca al general George Pickett: General, debe recurrir a su divisin, y Pickett responda: Yo no tengo divisin alguna.)

En el recinto de la embajada estadounidense, a muy pocos se les permiti redactar planes de evacuacin, por temor a que si esa planificacin se filtraba, la moral se viniera abajo en el gobierno y ejrcito sudvietnamitas. Tanto con el gobierno de Thieu y con el suyo propio en Washington, el embajador estadounidense en Vietnam del Sur, Graham Martin, se jugaba demasiado a la hora de promover cualquier otra lnea que no fuera la de que el futuro estaba asegurado. La prdida de la mitad del pas era un revs.

Hasta el amargo final, todo el mundo se conect por control remoto para ejecutar la poltica estadounidense con el Pas de Nunca Jams. Snepp describe a uno de sus colegas de esta forma:

Parte de la razn de su retraso [en la elaboracin de un plan de evacuacin] se debi a su equivocada creencia en que el ejrcito estadounidense vendra en su ayuda con helicpteros, como haban prometido. Pero la inhibicin ms fundamental fue, obviamente, su apego a todos esos mitos sobre la fuerza del ejrcito sudvietnamita y la capacidad de supervivencia de Thieu que el embajador Martin haba alimentado cuidadosamente en sus propios esfuerzos para apuntalar las polticas de Kissinger para Vietnam, y la credibilidad estadounidense en otras partes del mundo.

En teora, se supona que la CIA analizara el mundo como lo vea, no como le gustara que fuera. Pero los jefes de Snepp en Saign y Washington estaban atrapados en las intrigas de oficina de decirle a Kissinger y al director de la CIA, William Colby, lo que ellos queran escuchar, y eso implicaba memorandos optimistas, aunque el Ejrcito de Vietnam del Norte (EVN) hubiera invadido ya gran parte de Vietnam del Sur. 

Hasta casi el ltimo da, el jefe de Snepp, el director del puesto de la CIA, Thomas Polgar, crey en el cuento de hadas (elaborado por agentes del KGB y diplomticos de la Europa del Este) de que el EVN prefera un acuerdo negociado, incluso un gobierno de coalicin, en vez de invadir totalmente Saign.

Por el contrario, Snepp escribe: Como haba sealado la inteligencia a principios de abril, los comunistas se inclinaban por la victoria total, sin la menor apariencia de acuerdo poltico.

La otra leccin aprendida durante el juego final es que nadie lleg nunca a ser reprendido por dejar atrs los activos de la Agencia, ya fueran ordenadores o colaboradores.

Snepp observa sobre los colegas promovidos a pesar de haber dejado atrs a los empleados locales en Hue y Danang: Una de las lecciones ms horribles que su experiencia les ense es que podan sobrevivir burocrticamente aunque no hubieran hecho nada por salvar a sus empleados vietnamitas. La gerencia iba a recompensarte sin menoscabo alguno.

El final lleg para Saign y el gobierno de Vietnam del Sur ms rpidamente de lo que la mayora pudo imaginar. El 30 de abril de 1975, el pas estaba en manos del EVN, aunque todava, a mediados de abril, Kissinger trataba de que el Congreso aprobara un paquete de ayuda de 700 dlares para el gobierno de Vietnam del Sur.

No es que Kissinger creyera que esa ayuda iba a impedir el inminente colapso. Promovi el paquete de ayuda para sealar a los aliados de EE. UU. que nunca iban a salir corriendo abandonando a sus amigos (al menos sin dejar atrs en el palacio algunas bolsas para el botn).

Sobre la ltima y autosuficiente conferencia de prensa de Kissinger para anunciar que todos los estadounidenses haban salido sanos y salvos de Vietnam, Snepp escribe: Tampoco fue lo suficientemente sincero como para admitir que los soviticos, con la ayuda de los hngaros, polacos y franceses, le haban jugado, a l y a muchos otros, una mala jugada por tontos.

Evacuando desde lo alto de las azoteas de Saign

En un sentido, la evacuacin de Saign de estadounidenses y de sus aliados mediante helicpteros llevada a cabo por el ejrcito y marines de EE. UU. fue impresionante. El ltimo da realizaron 630 misiones, sacando a 1.373 estadounidenses y 5.595 vietnamitas. En total, durante abril de 1975, salieron del pas alrededor de 45.000 vietnamitas y 6.736 estadounidenses.

A pesar de estas cifras, miles de sudvietnamitas quedaron abandonados a su suerte en los campos de reeducacin del Viet Cong y del EVN. Snepp estima que slo pudieron marcharse unos 537 de los 1.900 empleados indgenas de la CIA, y que la USAID slo evacu a 362 de sus 924 empleados.

Snepp escribe en el libro de seguimiento Irreparable Harm   [Daos irreparables] (sobre su litigio con la CIA): Y cuando lleg el final y los helicpteros corrieron al rescate, la evacuacin degener rpidamente en un experimento improvisado de racismo: slo quienes tenan la piel blanca tenan asegurada la salida.

En las prisas por salir tambin se abandon suficiente armamento como para equipar a un amplio ejrcito. El Pentgono estim que haba dejado atrs en Vietnam 550 tanques, 73 aviones de combate F-5, 1.300 piezas de artillera y 1,6 millones de rifles; una de las razones por las que los museos militares de Vietnam tienen una cosecha tan abundante de armamento estadounidense.

Snepp abandon la azotea de la embajada en Saign en uno de los ltimos vuelos de evacuacin. Era consciente de que el patio de la embajada estaba an lleno de vietnamitas locales para quienes no habra rescate. Su helicptero recibi disparos, que no le alcanzaron, cuando volaba sobre Ba Ria. Aterriz a salvo sobre la cubierta del USS Denver, desde el que volvi a Washington y a la CIA, sin ocupar puesto alguno para poder proseguir con su carrera profesional. Escribe: Fui de oficina en oficina, pidiendo permiso para hacer una valoracin de daos real, a fin de que la agencia pudiera aprender de sus errores. Y se me dijo que no haba nadie interesado en algo tan controvertido.

Snepp dimiti de la agencia a principios de 1976, y durante un tiempo intent ajustarse a las normas de conformidad, algo que le result complicado, como escribe:

Debido a los continuos ataques a mi integridad y a su renuencia a tratar con franqueza los temas de Vietnam, dej finalmente de reunirme con el oficial de caso que la Agencia me haba asignado. Decid tambin no enviarles mi manuscrito a la para su autorizacin y censura, como se requera que hicieran todos los antiguos empleados convertidos en escritores. En mi opinin, si la CIA poda oficialmente hacer filtraciones a la prensa para blanquear su papel en Vietnam, haba perdido el derecho a censurarme en nombre de la seguridad o el inters nacional.

Cinco aos despus, el Tribunal Supremo otorg sus derechos de autor a la CIA. A nivel tcnico, bajo los trminos de su contrato original de empleo (aunque no de las versiones posteriores), el gobierno de EE. UU. tena razn en sus afirmaciones de que la Agencia tena derecho a vetar su manuscrito antes de su publicacin.

Sin embargo, a nivel moral, la CIA estaba disparndole al mensaje, sobre todo al mensaje que a travs de 580 pginas describa cmo Kissinger haba quedado como un tonto y cmo el embajador Martin estuvo dispuesto a jugar con las vidas vietnamitas para apuntalar el espejismo de un poder global estadounidense. Tampoco la Agencia haba demandado a otros por publicar sus memorias sin la revisin oficial.

Como conclusin, Snepp escribe: Dos presidentes haban engaado al Congreso; el embajador haba exagerado las perspectivas de xito; y habamos tolerado las polticas ms contraproducentes de nuestros protegidos en Saign. Era como si, en los niveles ms altos de nuestro gobierno, hubieran olvidado las lecciones del pasado.

Snepp no fue muy consciente en aquel momento, pero el caso contra l y su libro fue el primer acto del teatro poltico que, al menos desde que Ronald Reagan lleg a la escena nacional, ha estado intentando reescribir la historia de la guerra de Vietnam como si hubiera tenido un final mucho ms feliz que el que Snepp describi.

Tuve un regreso a casa mucho ms fcil que el de Snepp en la primavera de 1975. Me encog en los asientos de clase econmica de sucesivos aviones de Air China y vol a Europa. Volv con remordimientos muy diferentes a los de Snepp o los veteranos, para quienes la guerra sigue siendo una herida abierta incluso cuarenta aos despus. Record su regreso a casa en 1975: Vietnam era una reliquia que era mejor olvidar, un trozo antiguo de arrogancia que haba dejado de tener relevancia moral en los tres aos transcurridos desde que los ltimos chicos estadounidenses haban vuelto a casa.

En mi caso, sigo queriendo viajar por alguna otra carretera o leer alguna otra memoria, en la esperanza de poder desentraar los secretos de una guerra que enturbi mi infancia, y el prisma a travs del cual he contemplado las polticas estadounidenses posteriores.

Si algo aprend en mis viajes desde Dien Bien Phu al Delta del Mekong, es que la guerra de Vietnam en las astutas manos de quienes slo quieren reescribir la historia estadounidense- ha pasado de ser una tragedia a una metfora de la rectitud del excepcionalismo estadounidense.

Desinfectado por la apropiacin de los derechos de autor de Snepp y por las cruzadas de John Rambo, entre otros, en la gran pantalla, Vietnam sigue con nosotros al menos para muchos en el negocio de darle la vuelta a la poltica- como prueba duradera de que las intenciones de EE. UU. en los arrozales eran nobles. Es el engao que ha concedido las mismas bendiciones a las posteriores intervenciones militares estadounidenses, desde Granada a los recientes ataques de misiles sobre las plantas qumicas sirias.

Si acaso, las guerras en Iraq y Afganistn son la prueba de que los estadounidenses aprendieron muy pocas cosas en Indochina, y de que el proceso contra Snepp y sus memorias podra bien interpretarse como un ensayo general del Acta Patritica de EE. UU.

Puede que no haya encontrado lo que iba buscando en Vietnam. Es an un pas donde muchas de las carreteras no llevan a ninguna parte. (A menudo tuve en mente esa cita de un general del Cuerpo de Marines que dijo: Cuando ests en Khe Sanh, no ests realmente en ninguna parte. Y Khe Sanh fue uno de los mejores momentos estadounidenses en la guerra.)

Al menos, al volver a casa, pude mirar entre mis libros y encontrar lo que estaba buscando, como este prrafo de American Reckoning , en el que el admirable profesor Appy escribe:

Los comunistas ganaron la guerra, pero el precio de su victoria fue una tierra arrasada, con miles de pueblos y aldeas daados o destruidos, millones de acres defoliados, plagados de crteres y con innumerable municin sin explotar y toxinas, millones de personas asesinada, heridas o hurfanas. De vuelta en EE. UU., los dirigentes estadounidenses se manifestaban como si su propia nacin hubiera sufrido otro tanto.

En Backfire: A History of How American Culture Led Us Into Vietnam and Made Us Fight the Way We Did [Una historia de cmo la cultura estadounidense nos llev a Vietnam y nos hizo luchar de la forma en que lo hicimos], el escritor Loren Baritz cita al novelista Tim OBrien, quien dijo de su regreso a casa: Todos nos hemos adaptado. Todo el pas. Y me temo que estamos otra vez donde empezamos. Ojal hubiramos tenido ms problemas.

Matthew Stevenson es redactor colaborador de Harpers Magazine y autor de varios libros, el ms reciente de ellos Reading the Rails . Su prximo libro es Appalachia Spring. Vive en Suiza.

Fuente:https://www.counterpunch.org/2018/04/16/why-vietnam-still-matters-the-great-american-end-and-whitewash-in-saigon/ 

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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