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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2018

"El patriarcado del salario", de Silvia Federici. Traficantes de sueos, 2018
Qu tiene que ver la lucha por la liberacin de la mujer con la lucha de clases?

Juan Vzquez Rojo
Rebelin


Cmo se relaciona el feminismo con el marxismo? Cul es el vnculo entre patriarcado y capitalismo? Qu tiene que ver la lucha por la liberacin de la mujer con la lucha de clases? Estas son algunas de las preguntas que nos responde la lectura del ltimo libro de Silvia Federici, El patriarcado del salario (Traficantes de sueos, 2018), una de las mentes vivas ms lcidas del pensamiento crtico a nivel internacional. Dicha autora cuenta en su haber con uno de los ensayos ms importantes para la teora marxista y feminista del siglo XXI: Calibn y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulacin originaria (Traficantes de sueos, 2010), un exhaustivo estudio y reinterpretacin de la acumulacin originaria marxiana, enfatizando el papel de la mujer en aquel contexto.

En la presente obra, Silvia Federici profundiza en los esquemas marxianos para criticarlos y reformularlos al darles un horizonte mucho ms amplio. En este sentido, la autora seala como fundamentales cinco tesis que el feminismo utiliza para el anlisis de la explotacin de la mujer y la posicin que esta ocupa en el sistema capitalista. As pues, resulta fundamental recuperar las tesis de la lucha de clases como motor de la historia, la naturaleza humana como producto de relaciones sociales cambiantes, la teora con miras al cambio de la realidad, el trabajo humano como fuente de riqueza y el anlisis sistmico del capitalismo.

Con estos preceptos, la revisin realizada por el enfoque de Federici se resume entendiendo que al descubrir la centralidad del trabajo reproductivo para la acumulacin capitalista, tambin surgi la pregunta de cmo sera la historia del desarrollo del capitalismo si en lugar de contarla desde el punto de vista del proletariado asalariado se contase desde las cocinas y dormitorios en los que, da a da y generacin tras generacin, se produce la fuerza de trabajo, es decir, qu pasara si El capital lo hubiese escrito una mujer? El resultado es que la autora alumbra espacios en los que la teora marxiana no haba puesto luz: el rol de la mujer como eje central de la reproduccin de la mano de obra.

As, una de las claves del texto, al igual que sucede con El Caliban y la bruja, es la revisin histrica que realiza, pues rompe con el discurso naturalista de la feminidad. En esta lnea, al analizar los comienzos del capitalismo industrial en Gran Bretaa, la autora nos muestra como la familia proletaria tipo no exista hasta pasada la mitad del siglo XIX. En el proceso de construccin de dicho ncleo familiar, resultan fundamentales las particularidades del contexto de finales del XVIII y principios del XIX. Durante estos siglos, la mano de obra en las fbricas estaba compuesta por mujeres, hombres y nios que realizaban su trabajo en condiciones infrahumanas (como con las jornadas de 14-16h), algo que afectaba directamente a la esperanza de vida (35 aos en Manchester o Liverpool en la dcada de 1860).

En dicho entorno, el surgimiento de protestas y huelgas era inevitable. Algo que, sumado al problema que generaba para la industria, en trminos de productividad, el lamentable estado de los trabajadores y las consecuentes dificultades para su reproduccin, provoc una intervencin del estado regulando el trabajo asalariado ante la necesidad de un tipo de trabajador ms fuerte y productivo. En este sentido, con el sentir de la poca, como se puede ver, por ejemplo, en los textos de Alfred Marshal, los problemas se achacaban a la ausencia de amas de casa. As pues, como seala la autora, lo que estaba en juego al aprobarse la legislacin protectora era algo ms que una reforma del trabajo fabril. Reducir las horas de trabajo de las mujeres era el camino hacia una nueva estrategia de clase que reasignaba a las mujeres proletarias al hogar para producir trabajadores, en lugar de mercancas fsicas.

La consecuencia de las protestas obreras, de las necesidades del mercado y de la subsiguiente regulacin del estado fue el surgimiento del nuevo ncleo familiar, en el que la mujer era relegada a los cuidados, esto es, al mbito no asalariado de la reproduccin de la mano de obra. El hecho de asignar un salario al obrero y dejar totalmente impagado el trabajo domstico, creaba unas relaciones de poder, dominacin y violencia que relegaban a la mujer a un espacio totalmente invisibilizado: es lo que Federici denomina como el patriarcado del salario. Este proceso se convierte en hegemnico al naturalizar los roles del trabajador asalariado (masculino) y rgimen de cuidados impagados (femenino).

En los aos setenta, con la crisis del modelo familiar descrito y la incorporacin de la mujer al mercado laboral, nos encontramos ante la paradoja sostenida por Marx sobre la igualdad de gnero una vez se incorpore la mujer a las relaciones capitalistas. En contra de esta tesis, como afirma Federici, el trabajo asalariado no libera a la mujer per se, pues con la incorporacin a este, el trabajo reproductivo no desaparece, lo que implica una doble imposicin. Adems, este cambio no se realiza desde cero, sino que es resultado de un proceso histrico concreto, consecuencia de la necesidad de la devaluacin de la mano de obra en dicha dcada y, en efecto, una incorporacin en un marco en el que el rol femenino se asocia a los cuidados, por lo que los trabajos ofertados son en su mayor parte relacionados con estos.

Con el mismo enfoque, la autora critica las tesis que atribuyen connotaciones progresistas a la tecnologa, es decir, la defensa de que el desarrollo tecnolgico llevar a la mejora de las condiciones de vida, tanto en el trabajo productivo como en el reproductivo. En este sentido, Federici descarta la posibilidad de que el trabajo de cuidados sea sustituido por robots y, si as fuera (con artefactos como las nursebots), deberamos plantearnos qu repercusin tendra en la psique humana y en la construccin de la subjetividad, al eliminar el plano afectivo de forma drstica. Adems, desde esta perspectiva, entendemos mejor porqu el desarrollo tecnolgico es menor dentro del hogar, pues las relaciones y la lgica impuesta por el mercado afecta tambin al trabajo domstico, al considerarse este improductivo y no rentable.

En el marco de este anlisis, la respuesta en los aos setenta por parte de Federici fue alzarse en defensa de un salario para el trabajo domstico, objetivo que pretenda visibilizar una labor totalmente oculta, empoderando as a las mujeres. En consecuencia, como hemos comentado, se mostraba en contra de la tesis marxiana que afirmaba que el desarrollo de las fuerzas productivas conllevara a que las diferencias de gnero sean indistinguibles, algo que, se ha comprobado totalmente errneo. Esta mirada rompe con el dogma izquierdista que seala que solo se puede organizar un movimiento antisistmico alrededor de las fbricas, dejando de lado (como poco) luchas feministas o raciales.

En definitiva, como constatamos en El patriarcado del salario, la obra de Federici resulta fundamental a la hora de desnaturalizar la divisin sexual del trabajo y las identidades construidas a partir de ella, al concebir las categoras de gnero no solo como construcciones sociales, sino tambin como conceptos cuyo contenido est en constante redefinicin, que son infinitamente mviles, abiertos al cambio, y que siempre tienen una carga poltica. Las aportaciones de la autora nos ayudan a comprender de forma profunda e histrica los debates y los procesos que vivimos en la actualidad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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