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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2018

La vida bulle a las puertas de Doana mientras se prepara la reapertura de la mina de Aznalcllar

Ral Bocanegra
Pblico

20 aos despus del desastre de Aznalcllar, la zona ha recuperado la riqueza ecolgica, salvo en algunas pequeas zonas, al mismo tiempo que se prepara la reapertura de la mina, entre severas advertencias de los grupos ecologistas


Vista area de la rotura de la balsa que provoc el vertido. EFE

Bajo los primeros soles de la primavera, despus de muchos das de agua, respira honda la tierra. Una brisa ligera cruza por encima de los patos malvasa, de pico azul, que dejan una estela de pausa, una sugerencia de camino, sobre la superficie del ro Guadiamar. Ms all, un guila atrapa un pez que refulge plateado y se lo lleva en volandas. Hay una sinfona de trinos, graznidos, croares, que nunca se para. Aparece un milano, que planea con las alas abiertas, una sombra negra sobre el cielo azul. Los carriceros en celo acaban de llegar de frica. Despiertan los mosquitos. Ahora se acerca una garza curiosa. Parece preguntarse qu hacen exactamente ah estos bichos erguidos sobre dos patas.

El agua que inunda la zona tiene a ratos el color del vino tinto. Al fondo, en el horizonte, unos rboles a contraluz parecen edificios. Tal es la distorsin del ojo urbanita en plena naturaleza: elabora metforas de ciudad en medio de un paisaje pletrico, en medio de una explosin de vida, ajena por completo a los asuntos de los humanos.

Pero estos asuntos, los asuntos de los humanos, hace este 25 de marzo justo 20 aos, irrumpieron de pronto en este territorio virgen y salvaje. Y lo arrasaron. Una balsa de lodos txicos revent en Aznalcllar, ro arriba, y su mancha se extendi, inexorable como la nada del cuento de Michael Ende, hasta las puertas mismas del Parque Nacional de Doana.

Callaron los flamencos, boquearon los peces. Lleg el lodo, el cido, la muerte. Y con ella, desolacin y silencio.

Entonces, ese 25 de abril de 1998, hacia la nada se dirigi gente valiente, trabajadora, enviada por las administraciones, la Junta, el Gobierno, para frenar la catstrofe. Se construyeron tres diques, que lograron impedir que el veneno alcanzara el corazn de Doana, hacia donde flua, y lo daara. Acudi tambin gente desinteresada, voluntarios, voluntarias, con su corazn y sus manos dispuestos para hacer lo que hiciera falta, recoger huevos de aves, limpiarlos de lodo, de cido, lo que fuera para sacar ese veneno que amenazaba con matar la pureza. A responsabilizarse, en fin, de lo hecho por otros humanos, los de la empresa sueca Boliden que, en cuanto pudieron, despus de extraer algunos minerales ms y arreglar la zona cero, el lugar donde comenz una de las mayores catstrofes medioambientales de Europa se marcharon de all para no volver y jams pagar por el dao.

Entre esas voluntarias estaba Mara Jos Santana, de Huelva, universitaria de 23 aos a la sazn. Desolada, recuerda sus lgrimas, aquellas que dej caer sobre la tierra envenenada, a la que deseaba curar de aquel paisaje negro, de aquel lodazal sulfrico lleno de peces muertos. Nos dijeron que salvramos los nidos, los polluelos, los huevos. Lo dbamos todo por perdido. Santana es miembro de la ONG Sociedad Espaola de Ornitologa SEO/BirdLife.

Limpieza y costes, un calvario judicial

La limpieza de los 62 kilmetros contaminados por unos dos millones de metros cbicos de lodos y otros cuatro de aguas venenosas fueron una tarea titnica, que ahora el CSIC e, incluso los ecologistas, consideran un ejemplo de descontaminacin. Los lodos y las aguas cidas fueron retenidas y aisladas con muros de tierra improvisados para que no llegaran a Doana. Los lodos se retiraron camin a camin, las aguas se depuraron. Se presentaron unos 800 voluntarios, que luego tanto ayudaran tambin en la catstrofe del Prestige, en la costa norte del pas, ms reciente; existi una coordinacin entre las administraciones; la propia mina puso a sus trabajadores a limpiar, y, sobre todo, las tareas se ejecutaron bajo criterios cientficos. S hubo algunas denuncias sindicales por temas de prevencin de riesgos laborales, por falta de equipos adecuados en algunos casos.

Las 4.600 hectreas anegadas por aquella riada estn ya descontaminadas y han recuperado su riqueza ecolgica, salvo algunas pequeas zonas cerca de la mina en las que todava hay altos niveles de acidez y de arsnico, plomo, cobre y zinc, segn un estudio de las Universidades de Granada y Almera publicado en 2015. La balsa que revent est ya sellada y tiene paneles solares encima. Y el cauce del Guadiamar, hasta donde lleg el veneno, es ahora un corredor verde, protegido por la administracin autonmica y pleno de vida. La catstrofe supuso un repulsivo social, el proyecto del Guadiamar es bueno, pero faltan cosas muy importantes. An quedan muchos compromisos por cumplir. Por ejemplo, la conexin del Guadiamar con el Guadalquivir es un compromiso del consejo de ministros, afirma Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF, quien ejerci de portavoz de las ONG Amigos de la Tierra, Ecologistas en Accin, Greenpeace, SEO/BirdLife y la suya, WWF, en una rueda de prensa en Sevilla, en la que analizaron la situacin 20 aos despus del desastre.

Se calcula que las actuaciones costaron en total unos 200 millones de euros, entre limpieza y las expropiaciones de fincas destrozadas, en las que se gastaron unos 60 millones, se pagaron muy bien, recuerda una abogada que particip en el proceso, de los que la administracin -central y autonmica- no ha recuperado ni un euro. Boliden, la empresa responsable de la explotacin minera y de la seguridad de la balsa se fue de rositas. Cerr en enero de 2002 y dej a 417 personas en la calle. Otras 300 de la industria auxiliar se quedaron tambin sin empleo. (El desastre) nos pill en el vestuario entrando a trabajar en el turno de maana. Todos los mineros estuvimos trabajando en la limpieza. (Desde abril) hasta septiembre (de 1998), que reabri la mina. Hasta que se fueron, recuerda Juan Jos Fernndez, entonces minero y actualmente alcalde de Aznalcllar por IU.