Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2018

Ojo con la globalizacin!

Fernando Luengo
La marea

El economista cuestiona los beneficios generales de la globalizacin: Han sido capturados por las grandes corporaciones y por los pases que contaban con mayor potencial competitivo.


A quin beneficia la globalizacin? STEELSTOR

Parece que forma parte del sentido comn y de la lgica econmica sostener que la globalizacin tiene efectos globalmente positivos para todos los que participan en ese proceso. Se reconoce, como no poda ser de otra manera, la existencia de costes, que, segn el relato dominante, soportarn sobre todo aquellas economas que se han desenvuelto en entornos ms proteccionistas, al abrigo de la competencia internacional, acumulando de esta manera ineficiencias que, expuestas a los rigores de la competencia global, seran penalizadas y, lo ms importante, corregidas. No obstante, en conjunto, los beneficios superan con amplitud los costes, generando de esta manera una dinmica de suma positiva. Todos ganan, pero las mayores ganancias las obtienen finalmente las economas ms rezagadas y tambin las ms ineficientes.

Siguiendo ese relato, los efectos positivos de las dinmicas internacionalizadoras dependen, en buena medida, de las polticas aplicadas por los gobiernos y tambin de un diseo de las instituciones globales compatibles y funcionales a las referidas dinmicas. As, para obtener todas las ganancias derivadas de participar en la globalizacin de los mercados, los poderes pblicos tienen que poner en el centro de sus agendas la apertura externa, exponiendo sus economas a la competencia internacional, en los mbitos comercial, productivo y financiero; liberalizar la cuenta de capitales de la balanza de pagos; proceder a una amplia desregulacin de los mercados; flexibilizar de la legislacin en materia de inversiones extranjeras directas y abrir la economa a los flujos comerciales internacionales. Estas polticas harn posible el redespliegue transfronterizo de los recursos productivos en beneficio de las economas ms rezagadas.

Sin embargo, a pesar de la abundante iconografa que nos habla de una globalizacin como una tierra plana, un terreno de juego donde todos los actores pueden desenvolverse en las mismas condiciones y donde todos ganan, especialmente las economas ms rezagadas, la realidad presenta contornos muy distintos. Los costes exceden los beneficios, y unos y otros se distribuyen de manera desigual. Desde esta perspectiva, resulta un apriorismo inaceptable poner en el centro de la poltica econmica la apertura externa.

No solo se dan cita en los espacios globales economas con potenciales competitivos y especializaciones productivas muy diversas, sino que ese proceso internacionalizador contribuye a reproducir y ampliar esas diferencias. La idea-fuerza de que la globalizacin de los mercados o, para ser ms precisos, la internacionalizacin de los procesos econmicos cerrara gradualmente las brechas, que generara un juego de suma positiva, en el que, sobre todo, ganaran las economas rezagadas y los grupos sociales que partan de una situacin ms desfavorable simplemente no se ha confirmado. Es cierto que, en algunos mbitos y en algunos periodos s se han registrado avances, pero resulta evidente que las disparidades estructurales se han mantenido y en algunos casos se han exacerbado. Los beneficios de la globalizacin han sido capturados por las grandes corporaciones y por los pases que contaban con mayor potencial competitivo.

Las diferencias en el nivel de renta por habitante de las economas del centro y de la periferia, en sus especializaciones productivas y comerciales, en su potencial competitivo y en los niveles de productividad, as como entre los salarios percibidos por los trabajadores, dependiendo del pas donde estn ocupados, el desigual acceso a los flujos de informacin y a las nuevas tecnologas, las restricciones a la movilidad de las personas, la existencia de barreras de diferente ndole que dificultan en fin el libre movimiento de bienes y servicios todo ello nos remite a una geografa productiva, laboral y social dominada por la heterogeneidad.

La impronta de la globalizacin nos habla de parasos fiscales y espacios opacos donde las grandes fortunas y patrimonios, adems de eludir sus obligaciones tributarias, hacen grandes y lucrativos negocios; de tratados internacionales negociados a espaldas de la ciudadana, que suponen un ataque en toda regla a los estados de bienestar, colocando a las economas que los suscriben en una carrera hacia abajo en materia de derechos laborales, salud y proteccin del medio ambiente, y que suponen una importante cesin de soberana en beneficio de las empresas transnacionales; de la aplicacin de ingeniera contable por stas para declarar los beneficios en aquellos pases ms generosos en materia tributaria (o colocarlos directamente en parasos fiscales), privando de esta manera a los Estados y a la ciudadana de recursos necesarios para financiar las polticas sociales y productivas; de una deriva oligoplica que supone una presin sistmica y sistemtica sobre los salarios y que estimula la competencia global entre los trabajadores; de unas relaciones de fuerzas articuladas a escala global, que son claramente favorables al capital, cuya movilidad es muy grande, frente a los trabajadores y el conjunto de la ciudadana.

En definitiva, aunque, como se ha mencionado antes, se ha convertido en un lugar comn afirmar que la globalizacin es una ventana de oportunidad que pueden aprovechar, sobre todo, las economas ms dbiles, lo cierto es que esa oportunidad existe, sobre todo, para aquellas economas y empresas que cuentan con mayores capacidades productivas y tecnolgicas. Para las que parten de una situacin de rezago o atraso son mucho menores o incluso inexistentes.

 Fernando Luengo es economista y miembro de Podemos (crculo de Chamber) @fluengoe

Fuente: https://www.lamarea.com/2018/04/25/105924/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter