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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2018

Presentacin (primeros apartados) de Crtica de la (sin)razn nuclear. Fukushima, un Chernbil a cmara lenta
La marca atmica como lnea de demarcacin del Antropoceno

Eduard Rodrguez Farr y Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Si naci usted antes de 1950, sealaba Javier Salas a mediados de septiembre de 2016, puede que ahora vaya a sentirse algo ms mayor: ha vivido en dos pocas geolgicas distintas. La tierra ha entrado en una nueva pgina del calendario geolgico, el Antropoceno, la edad de los humanos. Una de las pruebas de que el mundo ha cambiado para siempre, prosegua el periodista cientfico de El Pas, estaba en la playa de Tunelboca, en la ra de Bilbao, en una franja de siete metros de sedimentos acumulados por la industrializacin. All se haban ido depositando durante casi un siglo escorias vertidas por los altos hornos vizcanos.

El Anthropocene Working Group (Grupo de Trabajo del Antropoceno, AWG por sus siglas en ingls), un colectivo de 38 cientficos de sistemas terrestres convocados por el gelogo Jan Zalasiewicz de la Universidad de Leicester, Inglaterra, acord en el verano de 2016 que la Humanidad haba superado el Holoceno, la hasta ahora ltima poca geolgica del perodo Cuaternario, un perodo interglaciar en el que la temperatura se hizo ms suave y la capa de hielo se derriti, lo que provoc un ascenso del nivel del mar. La huella de nuestra Humanidad quedar para siempre grabada en todo el planeta como una lnea bien identificable en los estratos que se vern dentro de miles o millones de aos en cuevas y acantilados, una referencia permanente para los cientficos del futuro.

Los primeros pasos que posibilitaron esta conclusin se iniciaron en 2009, cuando se solicit al AWG que estudiara la situacin e hiciera una recomendacin. Tras siete aos de investigacin, el grupo de trabajo tom una decisin, en una reunin celebrada entre el 27 de agosto y el 3 de setiembre de 2016, por una abrumadora mayora de 35 votos favorables y 1 en contra: aprobar el cambio geolgico sealado y datar el comienzo de la nueva era en 1950. El Antropoceno, como nos advirtiera el malogrado Ramn Fernndez Durn (1947-2011), sera el momento en que nuestra especie ha cambiado con sus diversas -y frecuentemente incontroladas- actividades el ciclo vital de la tierra, el momento en el que la Humanidad ha sacado a nuestro planeta de su variabilidad natural, como ha explicado Alejandro Cearreta, un investigador y profesor de la Universidad del Pas Vasco que form parte del AWG. Por primera vez una poca geolgica vendr determinada por el impacto (esencial) de una nica especie en vez de por la composicin principal de la flora y fauna del planeta o por acontecimientos geofsicos. Nuestra humanidad se ha convertido en una fuerza equivalente a los grandes agentes de la naturaleza como los impactos de meteoritos, las erupciones volcnicas o los movimientos tectnicos que antes haban provocado esos cambios.

Pero, de dnde y por qu 1950 como fecha, como ao de demarcacin? Porque se ha acordado, sin apenas disenso cientfico, que la marca que determina el cambio geolgico al que aludimos son los residuos radiactivos de plutonio tras los ensayos atmicos realizados a mediados del siglo XX (y tambin antes por supuesto). Hablando propiamente, 1952 sera la fecha ms exacta porque entonces fue el momento en el que los istopos originados por el lanzamiento de las bombas se fueron asentando en el planeta. Para entrar en un momento geolgico distinto, comenta el gelogo vasco, tena que haber una seal inequvoca, "global y sincrnica", del cambio planetario. Aunque inicialmente se haba pensado en el ao 1800 por referencia a la Revolucin Industrial, se descart finalmente esa seal. Su huella, como sabemos, no lleg por igual y al mismo tiempo a todos los pases y territorios del mundo.

La intervencin humana acta en la tierra desde hace miles de aos. La diferencia es que ahora hablamos de un cambio de ciclo en el comportamiento de nuestro planeta provocado por la propia Humanidad y sus plsticos, sus emisiones de gases, su contaminacin radiactiva, sus desechos industriales, la alteracin de ecosistemas, la desaparicin masiva de biodiversidad, la acidificacin de los mares. Algunos, muchos de estos cambios, son geolgicamente de larga duracin. La fecha acordada, alrededor de 1950, coincide con lo que suele denominarse momento de gran aceleracin del impacto humano.

Aunque era necesario fijar un momento determinado, no nos enfrentamos con un acontecimiento puntual sino con un proceso prolongado de deterioro medioambiental que es cada vez ms irreversible. El comunicado de prensa publicado por el AWG, el texto en el que anunciaba su conclusin, sealaba:

Los cambios del sistema tierra que caracterizan la poca potencial del antropoceno incluyen una notable aceleracin de los grados de erosin y sedimentacin, perturbaciones qumicas a gran escala de los ciclos del carbono, nitrgeno, fsforo y otros elementos, el comienzo de un cambio significativo del clima mundial y del nivel del mar y cambios biticos como los niveles inslitos de invasin de especies en todo el mundo.

Muchos de estos cambios son geolgicamente duraderos y algunos son, como sabemos, efectivamente irreversibles.

Transitando por este mismo sendero, en su respuesta a una pregunta de Saral Sarkar, John Bellamy Foster sealaba en marzo de 2017 que en el Antropoceno nos enfrentamos con la posibilidad futura, si nuestras sociedades continan por la va hegemnica del business as usual, del fin de la civilizacin en el sentido de sociedad humana organizada, e incluso, potencialmente, de la misma especie humana.

Pero mucho antes de eso, cientos de millones de personas se vern afectadas por sequas crecientes, el aumento del nivel del mar y fenmenos climticos extremos de todo tipo. Esto exige un cambio radical en la hegemona poltica y econmica, como seala Kevin Anderson, del Tyndall Centre for Climate Change Research; Anderson tambin insiste en una suspensin inmediata del crecimiento econmico y de todo intento de estimular el crecimiento a expensas del medio ambiente.

Es necesaria la conservacin, seala el ecologista y economista norteamericano, as como cambios en el uso de recursos, tecnologa y valores de uso. Los combustibles fsiles deben quedar bajo tierra. Jorge Riechmann lleva aos y aos batallando y argumentando por la misma idea.

No se trata de un juicio poltico interesado, poco informado y extremista, como algunas voces, muy minoritarias, han reprochado a este grupo de investigadores. Hablamos de un hecho, de una conjetura cientfica contrastada. Se est acumulando un registro geolgico. La evidencia del Antropoceno durar siempre. Su llegada es una prueba, comenta crticamente Cearreta, de "nuestro fracaso como sociedad". Fue bueno o malo que se extinguieran los dinosaurios? Podemos suspender el juicio y no responder, pero ahora se ha producido un cambio claro en el sistema tierra", asegura este cientfico concernido que no ha ocultado que estuvieron fuertemente presionados por Estados, instituciones y corporaciones cuando tomaron la decisin que comentamos en el Congreso Internacional de Geologa celebrado en Sudfrica en agosto de 2016. El criterio aprobado por esta comunidad cientfica independiente de gelogos es otra crtica contundente a la irresponsable apuesta atmica de la Humanidad, a sus pases y clases sociales dominantes y hegemnicas, dicho con ms precisin.

La era nuclear y sus diversos y prolongados peligros, la sinrazn atmica, la seal del nuevo marco geolgico, es el asunto central de este ensayo. Tambin es nuestro tema, la otra cara de esta ms que peligrosa moneda, las prolongadas y difciles resistencias ciudadanas. Fukushima, como no podra ser de otra manera, es uno de nuestros nudos vertebradores. Con lo sucedido, con lo que all sigue sucediendo, hay un antes y un despus en la historia de una de las industrias ms peligrosas generadas por la Humanidad. Su externalidad ms importante a largo plazo, no es la nica, los residuos radiactivos, es un oscuro y peligroso legado que permanecer con nosotros -y sin nosotros- durante miles y miles de aos. Un escritor inolvidable, un gran maestro por el que sentimos una profunda admiracin, Henning Mankell, nos habl de todo ello con profundo pesar, clarividencia e indignacin en su autobiografa. De ello hablamos en uno de los captulos del libro.

Para situarnos poco a poco en este incmodo escenario, recordemos brevemente algunas caras del poliedro atmico. Detengmonos de entrada en un nefasto (y ya antiguo acuerdo) que no suele ser muy citado y que ha destacado oportunamente Helen Caldicott en Ataque de los aplogos nucleares. Peligrosa equivocacin sobre la radiacin nuclear.

En los primeros das de la energa e industria nucleares, hace ya ms de medio siglo, la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) public declaraciones expresas sobre los riesgos de las radiaciones. La siguiente advertencia lleva la fecha de 1956: El patrimonio gentico es la propiedad ms preciosa de los seres humanos. Determina la vida de nuestra progenie, la salud y el desarrollo armonioso de futuras generaciones. Como expertos y conocedores afirmamos que la salud de futuras generaciones es amenazada por el aumento del desarrollo de la industria atmica y las fuentes de radiacin. Las nuevas mutaciones que ocurran en los seres humanos son dainas para ellos y para su descendencia.

Empero, desde 1959, apenas tres aos despus, la OMS no ha vuelto a hacer comentarios sobre la radiactividad y la salud humana. Qu pas, qu ha pasado durante tantos aos, qu sigue pasando en la actualidad? Hablaremos de ello con detalle en un apartado del tercer captulo. Bastar ahora con un breve apunte. El 28 de mayo de 1959, en la 12 Asamblea Mundial de la Salud, la OMS lleg a un acuerdo, psimo desde el punto de vista de la salud humana y el equilibrio del medio ambiente, con la Agencia Internacional de Energa Atmica (AIEA), una resolucin que afirma en uno de sus puntos:

Siempre que cualquiera de ambas organizaciones tenga el propsito de iniciar un programa o actividad relativo a una materia en que la otra organizacin est o pueda estar fundamentalmente interesada, la primera consultar a la segunda a fin de resolver la cuestin de comn acuerdo [las cursivas son nuestras].

La primera a la segunda, la OMS a la AIEA. De este modo, la OMS otorgaba a la Agencia atmica el derecho de aprobacin previa a cualquier investigacin que quisiera emprender. No era, no es cualquier cosa esta concesin.

La AIEA, nos advierte Caldicott, es una agencia que mucha gente, incluidos numerosos periodistas, bastantes cientficos y muchos ciudadanos, piensa que es una institucin protectora. Pero no lo es, en absoluto. Es, en realidad, una organizacin defensora, ni crtica ni independiente, de la industria nuclear. Sus estatutos sealan que el organismo procurar acelerar y aumentar la contribucin de la energa atmica a la paz, la salud y la prosperidad en el mundo entero. Paz y salud son aqu, con la seguridad por nos otorga la experiencia de muchos aos, trminos publicitarios. Cabe pensar lo mismo de lo dicho sobre la prosperidad, a no ser que se entienda de forma desarrollista y destructora del medio.

Un segundo asunto en este dibujo general que estamos trazando: los errores humanos evitables, las apuestas irresponsables

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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