Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2018

La experiencia internacional muestra que la desigualdad acentuada se convierte en un obstculo para el crecimiento y para abatir la pobreza
En busca de la igualdad nunca alcanzada

Jos Narro Robles
La Jornada


El titular de la Secretara de Salud, Jos Narro Robles durante su conferencia Magistral en La Habana, Cuba. Foto tomada de la cuenta de Twitter @JoseNarroR

La presentacin que har a continuacin, la haba titulado originalmente: "En busca de la igualdad perdida" a manera de homenaje a Marcel Proust. Sin embargo, decid que probablemente la igualdad no la perdimos como tal y que tal vez, en nuestra conciencia como especie humana, nunca la hemos tenido. Por ello decid invocar la aspiracin y denominar este modesto ensayo: "En busca de la igualdad nunca alcanzada".

La desigualdad suele entenderse en sus trminos ms simples, como disparidad o diferencia negativa. Con frecuencia se refiere a los niveles de ingreso o de riqueza, pero eso es solo parte de ella, ya que pueden registrarse muchas otras dimensiones de la desigualdad social.

Entre ellas estn las de orden cultural o poltico; las que tienen que ver con el gnero o el grupo tnico; las que derivan de la pertenencia a un grupo de edad, las condiciones de salud o los niveles de educacin; e incluso aquellas determinadas por la organizacin de la sociedad. Cuando hay pobreza, la desigualdad suele agravarse y juntas generan un circuito que tiende a reproducirse.

La experiencia internacional muestra que la desigualdad acentuada se convierte en un obstculo para el crecimiento y para abatir la pobreza, adems de que debilita la vida democrtica, de que genera irritacin colectiva y de que amenaza la cohesin social. Es por ello que en la actualidad, todava ms all de los imperativos ticos esenciales que plantea el combate a la desigualdad, se hace indispensable impulsar acciones que aseguren un crecimiento ms incluyente.

Los problemas que plantean la desigualdad social y la econmica en nuestras sociedades, han adquirido una dimensin vista pocas veces en la historia de la humanidad. En este sentido, el debate de las ltimas dcadas en materia de crecimiento econmico y desarrollo humano ha girado en torno a los papeles e importancia que se conceden al Estado o al mercado, en los procesos de la economa y la puesta en prctica de las polticas pblicas.

Si algo ha quedado en claro para algunos, entre los que me incluyo despus de la discusin, es que el mercado por s solo no es capaz de solucionar los problemas de la sociedad y que incluso puede agudizarlos cuando los ms desprotegidos quedan a merced de las poco sensibles, pero muy poderosas fuerzas del mercado. Al mismo tiempo, nos resulta evidente que la intervencin del Estado llevada al extremo puede provocar verdaderas catstrofes humanas, derivadas principalmente de la quiebra de las finanzas pblicas, de la anulacin de las iniciativas de la propia sociedad y en especial, de un autoritarismo que necesariamente queda interconstruido en un modelo de esa naturaleza.

Hoy debiera ser ampliamente aceptado que, como han argumentado muchos, no es verdad que exista una mano invisible que generosa e imparcialmente regula los mercados y que, en cambio, resulta indispensable que funcione la decisin regulada y contundente del Estado, para ayudar a quienes menos tienen y que, por diversas razones, se encuentran en desventaja social. El secreto radica en encontrar el equilibrio entre los dos elementos y tal vez la virtud sera tener ms y mejor Estado y ms y mejor mercado. Un Estado con clara vocacin social, pero igualmente eficiente. Un mercado de igual forma competente, pero tambin comprometido con las causas centrales de la colectividad.

La desigualdad social no se resolver sin polticas pblicas integrales en favor de los ms desprotegidos y tampoco sin crecimiento econmico sostenido. El bienestar y el progreso de un pas no se dan en la pobreza, pero la riqueza por s sola no garantiza niveles pertinentes de vida o bienestar y tampoco niveles convenientes de justicia social.

En el proceso de combate a la desigualdad se requiere de la puesta en prctica de acciones de educacin y de salud, dos de los igualadores sociales por excelencia; pero tambin de polticas de impulso al empleo, la ciencia y la innovacin; de cambios en la conducta de la poblacin: mayor tolerancia y comportamiento cvico, respeto a las diferencias, uso apropiado de las libertades, al igual que del cumplimiento de los deberes ciudadanos y del fortalecimiento de los valores laicos ampliamente aceptados.

La prioridad de cualquier sistema poltico y social debe radicar en la bsqueda del bienestar colectivo y de la propia estabilidad social, de la generacin de los mayores espacios de libertad y democracia y de la construccin de un entramado que promueva el desarrollo armnico de las potencialidades individuales y colectivas, y de asegurar que en todas las situaciones se respetan los derechos y se favorece la dignidad del ser humano.

Por lo anterior, el objetivo no debe radicar solo en el mantenimiento de los equilibrios macroeconmicos y por el contrario, los esfuerzos deben dirigirse a encontrar la combinacin virtuosa de tres elementos esenciales: la libertad individual, la justicia social y la eficiencia econmica. Todos ellos armonizados por un entorno democrtico. Ese parece ser uno de los grandes retos para nuestras generaciones.

A continuacin me planteo la posibilidad de construir frente a ustedes cuatro aforismos respecto del tema que nos ocupa. El primero seala que, y digo: "La desigualdad es un mal de ayer y hoy, pero no debe ser para siempre". Existe consenso entre acadmicos, expertos, jefes de Estado y de Gobierno, al igual que entre directivos de organismos multinacionales, respecto a que el problema de la desigualdad social y econmica tiende a crecer y que puede tener consecuencias que socaven las bases de la paz social y del desarrollo.

Por ello conviene tener presente que el ingreso nacional bruto per cpita de los pases desarrollados es cercano a los 40 mil dlares, en tanto que el de los pases pobres no llega a los tres mil dlares. Esto implica que hay un ingreso catorce veces inferior. De igual manera, es oportuno recordar que solo veintitrs pases concentran el 80 por ciento de la produccin mundial de bienes y servicios y que 170 producen el 20 por ciento restante.

Un segundo aforismo nos podra recordar que: "La economa y la poltica deben servir para cerrar las brechas entre poseedores y desposedos". La construccin de sociedades ms equitativas, donde se cierren las diferencias que existen entre quienes disponen de todo y los que carecen de lo fundamental, constituye el objetivo ltimo de las acciones de gobierno. Todo modelo econmico, sistema poltico o estructura jurdica, deben aspirar a promover el cumplimiento de los derechos humanos, la igualdad de oportunidades y el progreso de individuos y colectividades.

De acuerdo con el Informe sobre el Desarrollo Humano ms reciente, de 193 pases considerados, casi la mitad tiene un desarrollo humano medio o bajo, en tanto que el 23 por ciento del valor del ndice del mundo, se pierde a causa de la desigualdad. Es por ello que el tercero de los sealamientos que se propone reza as: "El modelo de desarrollo que se ha seguido debe reformarse, los aportes que poda hacer se han agotado".

Por ltimo, propongo un cuarto aforismo en el sentido de que "La democracia verdadera slo prospera entre sociedades sanas y preparadas". La democracia es un sistema de vida que procura que todos vivamos mejor, en armona, con los mejores medios para alcanzar el progreso material y espiritual que se desea, sin exclusiones ni discriminaciones. No puede haber un sistema democrtico donde prevalecen la ignorancia, el fanatismo, el atraso, la desigualdad, la pobreza, o la marginacin.

La salud es una de las condiciones indispensables del progreso y el desarrollo de una persona, pero tambin de una colectividad. Se trata de un requisito imprescindible para conseguir la expresin completa de las capacidades y potencialidades de individuos y de grupos. Su fomento, cuidado y recuperacin conforman ahora uno de los derechos fundamentales del ser humano. La salud acta como elemento de inclusin, de productividad y de desarrollo humano. Con frecuencia sostengo en mi pas, y ahora lo reitero, que si bien es cierto que la salud no es todo, sin salud no hay nada. Adems tiene que ver con prcticamente todos los campos de la existencia.

Por ello preocupa que desde muy diversos mbitos de los sectores pblico, privado y social, la salud no reciba el apoyo que requiere. Por ello llama la atencin que no se valoren a cabalidad la importancia y los logros de pases como Cuba en la materia. En la actualidad hay en el mundo decenas de millones de personas que sufren y mueren en razn de la precariedad de los servicios y programas de salud, de la debilidad de las polticas pblicas puestas en prctica, de los recursos financieros limitados que se destinan a su cuidado, de la falta de recursos humanos debidamente preparados. Mucha gente muere en el mundo a causa de padecimientos de los que sabemos casi todo y para los que contamos con medidas preventivas, diagnsticas y teraputicas probadas y efectivas.

En el mundo, uno de cada cuatro nios nace sin atencin profesional y ms de 90 millones de menores de cinco aos crecen con deficiencias de peso y nutricin insuficiente, en tanto que ms del seis por ciento est en el otro extremo y vive con sobrepeso u obesidad. El de la nutricin es uno de los temas que genera vergenza en la sociedad. Cerca de 795 millones de seres humanos no tienen cubiertos los mnimos de nutricin y la inmensa mayora, ms del 97 por ciento, vive en los pases pobres.

Es increble que mientras el ser humano organiza brigadas de muerte con guerras absurdas; que edifica torres y construcciones impresionantes; que lleva sus actividades al lmite e incluso afecta cotidianamente la cadena de la vida; que derrocha recursos a diestra y siniestra; que impulsa el sorprendente y maravilloso mundo de la ciencia y la tecnologa; que es capaz de escudriar el espacio exterior, el centro de la Tierra y el propio cuerpo humano; es inverosmil que ese ser humano no haya resuelto los graves problemas de la subsistencia de cientos de millones de personas. Hago la parfrasis de un argumento de Shakespeare y digo que "Algo debe estar podrido en nuestro mundo".

El tamao de la desigualdad en salud es tal, que hace apenas tres aos la razn de muerte materna en los pases desarrollados era de doce por cien mil, en tanto que en los no desarrollados era veinte veces ms alta. Lo mismo pasa con la mortalidad infantil, la neonatal o la de menores de cinco aos, por no recordar la cobertura de servicios y el acceso real a los mismos o la propia forma de enfermar y morir de las personas que muestra un cuadro lleno de contrastes.

Contar con niveles adecuados de salud es uno de los requisitos indispensables para mejorar en materia de igualdad. Sin salud, esta ltima es solo una ilusin o en el mejor de los casos una esperanza. Desde nuestro sector, es mucho lo que las generaciones previas aportaron a la sociedad. Ahora toca a las nuestras avanzar y profundizar en la tarea. A los trabajadores de la salud pblica nos mueven las causas. Tenemos una por la que vale la pena comprometerse.

Gracias a Cuba, a sus autoridades y a su gente, por darnos el foro y el nimo para pronunciarnos al respecto.

El doctor Jos Narro Robles esSecretario de Salud de Mxico.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2018/04/25/en-busca-de-la-igualdad-nunca-alcanzada-8942.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter