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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2018

El verdadero cambio

Alina B. Lpez Hernandez
La Joven Cuba


Ya pas. Y sera lgica una mayor expectativa entre los cubanos. A fin de cuentas es la primera vez en casi sesenta aos que no est como presidente del Consejo de Estado un miembro de la denominada generacin histrica. Pero esta ha sido la crnica de un cambio anunciado, algo as como las inspecciones sorpresivas que nunca sorprenden a nadie.

La autocrtica del presidente saliente respecto a que hubo demoras en traspasar el mando a otra generacin es vlida. Pero si recordamos los votos que hicieran en 1966 para que todos los revolucionarios, en la medida que nos vayamos poniendo biolgicamente viejos, seamos capaces de comprender que nos estamos volviendo biolgica y lamentablemente viejos, [1. Discurso de Fidel en la Universidad de la Habana el 13 de marzo de 1966, en ocasin del IX Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada.] entonces es una autocrtica tarda.

Lo peor no fue que con los tiempos envejecieran ellos, que es totalmente natural. La vejez puede ser tambin smbolo de sabidura. Muchos son los casos de venerables ancianos que le dieron un vuelco a la poltica de sus pases: Mahatma Gandhi y Nelson Mandela por citar dos casos. La edad del presidente anterior no hubiera sido cuestionada si las reformas que anunciara poco despus de su asuncin se hubieran materializado en un pas prspero.

Lo dramtico fue en verdad que con la generacin histrica envejeci un modelo de socialismo que desde el momento en que se asumiera ya poda considerarse inoperante. Por ello, cualquier cambio que se espere, para ser efectivo, deber incluir no solo una transformacin de la persona que dirija el gobierno, sino una mutacin de aejas estrategias y estructuras arcaicas.

Hace casi un ao escrib:

El posible reemplazo de la primera figura en la direccin del pas, prometido para el prximo ao, pudiera utilizarse como cono de cambios, cuando en realidad una simple sustitucin de la dirigencia no echa por tierra una filosofa del inmovilismo. Hay que detectar lo real detrs de lo aparente, y a mi juicio lo aparente es el cambio poltico, pero manteniendo todo lo dems que sera lo real; es decir, la carencia de un mtodo cientfico en la planeacin de las transformaciones econmicas y la existencia de una filosofa escolstica sobre la historia y su devenir, que apela a la pasividad, el conformismo y la incapacidad de reaccin para convertir a Cuba en todo lo que los conceptos anuncian: una nacin soberana, independiente, socialista, democrtica, prspera y sostenible.

Con toda sinceridad, ahora soy yo la que hago votos por equivocarme. Y es que nuestro actual dirigente tiene un contexto mucho ms difcil que el que existi una dcada atrs, con un presidente norteamericano que intentaba caminos diferentes y una izquierda que pareca haber llegado para quedarse.

Estamos en medio de la poltica ms indeseada del Norte y con una derecha que trata de ganar los espacios posibles, algunos de ellos perdidos por errores de la izquierda. Si seguimos apostndolo todo al contexto exterior no avanzaremos. El bloqueo no va a desaparecer y el apoyo regional no ser el mismo por un tiempo.

El nuevo presidente de Cuba deber confiar ms en el contexto interno. En la gente del pueblo que de verdad quiere prosperar para que sus hijos se queden junto a ellos. Si dejan el artculo 3 del captulo 1 de la Constitucin, que declara irrevocable el carcter socialista, est bien; pero entonces, que la comisin que ser encargada de proponer la nueva Carta Magna lo que debera ser competencia de toda la sociedad no declare irrevocable al modelo burocrtico de socialismo.

Que no se piense tanto en una Ley de inversores extranjeros, cada vez menos receptivos a las invitaciones para colocar sus capitales en la isla como ha quedado demostrado con la zona de desarrollo del Mariel, y se permita a los cubanos salvar la nacin. Que puedan contar para ello con las remesas familiares, como ha sido usual en China y Vietnam que se nos ponen como ejemplos constantemente. Para los cubanos, la familia siempre ser un valor equivalente, a veces ms importante, que la patria. Alrededor del diez por ciento de nosotros vive fuera de Cuba, no los tratemos como extranjeros y veremos los frutos de ese nuevo trato.

No rechacemos tanto las gratuidades indebidas, que no sabemos a ciencia cierta cules son, y aboguemos por el control y la participacin de los trabajadores en las decisiones y en la gestin de los planes de produccin. Abandonemos los privilegios con que vive la burocracia, empresarial y poltica, para que sintindose ms cerca del pueblo, y en condiciones similares, se apresure en lograr resultados. En fin, ahora ms prisa y menos pausas. Ese es el verdadero cambio que necesitamos.

Fuente: https://jovencuba.com/2018/04/26/el-verdadero-cambio/



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