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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2018

La amnista tiene sentido

Fernando Montiel T.
Rebelin


La amnista propuesta por Andrs Manuel Lpez Obrador, candidato a la presidencia de Mxico en 2018, tiene sentido si se le estudia como parte de un mecanismo de construccin de paz.

Las descalificaciones de la idea sobre las lneas de que es Un pacto de impunidad con los delincuentes carecen de mrito por tres motivos: 1) No sera un proceso construido de espaldas a la sociedad, 2) No se trata de un acuerdo incondicional y 3) No es una idea absoluta, carente de matices.

1. La amnista y la justicia transicional

Muchos de los abordajes que se han hecho para entender la idea de la amnista presentada por el candidato presidencial han tomado como punto de referencia los llamados procesos de justicia transicional. Los procesos de justicia transicional son procedimientos que se activan en una de dos circunstancias: para transitar de un rgimen autoritario a uno democrtico, o para poner fin a un estado de conflicto armado y retornar a la paz. En este sentido la situacin de Mxico no ajusta claramente a ninguno de los dos supuestos de origen, aunque sin duda tiene elementos de ambos.

Por una parte, Mxico no est transitando de un rgimen autoritario hacia uno democrtico -al menos no en el sentido en que transitaron los diferentes pases de Amrica del Sur con el fin de los regmenes de Seguridad Nacional al fin de los aos 80s. En este caso, la amnista como vehculo de trnsito del autoritarismo a la democracia habra tenido sentido, al menos formalmente, de haber sido presentada antes de que el Partido Revolucionario Institucional perdiera la mayora en el congreso en 1997, y la presidencia en el ao 2000, como conditio sine qua non para que estos dos procesos tuvieran lugar.

Por otra parte, no obstante que en Mxico sin duda est ocurriendo una guerra de facto, no lo es de jure. Presentar la propuesta de la amnista como parte de un proceso de justicia transicional para pasar de un estado de guerra a un estado de paz supondra, de entrada, reconocer a los diferentes lderes de las organizaciones criminales altura y estatus de fuerzas beligerantes de acuerdo con el derecho internacional, para, en esta calidad, dotarles de capacidad de negociacin como iguales con el gobierno federal. Nada de lo dicho por el candidato presidencial permite suponer que esto tenga en mente y que esa sea su posicin.

Pero entonces lo que tenemos es un rgimen cuya transformacin ha sido gradual y muy prolongada (de ah que el debate poltico y acadmico siga inscribindose entre los que dicen que Mxico es ya una democracia consolidada y los que dicen que sigue en proceso de liberalizacin / consolidacin) y una realidad con ndices y procesos de violencia similares a los que padecen pases en guerra, pero sin reconocerse como tal. En esta lgica, tratar de explicar la idea de la amnista desde los marcos de la justicia transicional permiten una buena primera aproximacin, pero como es normal siempre que se estudia la realidad desde la teora, se vuelven ms problemticos una vez que se entra en los detalles.

2. No es necesariamente algo nuevo

Los detractores del candidato que tuvo la valenta de proponer la amnista se desgarran las vestiduras diciendo que se trata de una propuesta insensata, criminal e incluso impensable.

Pero no es as.

Al menos no en el Mxico que en 1977 vio el surgimiento de la Ley Federal de Organizaciones Polticas y Procedimientos Electorales que permiti, entre otras cosas, al Partido Comunista salir de la clandestinidad y que sent la base para que un ao despus viera la luz la ley de amnista que exoner a los integrantes de diversos grupos armados -como la Liga Comunista 23 de Septiembre, el Movimiento de Accin Revolucionaria y el Partido de los Pobres- abriendo con ello el espectro a la competencia poltica pacfica y por causas institucionales.

Pero no es el nico caso.

En 1994 el presidente Carlos Salinas de Gortari decret como respuesta al estallido del 1 de enero en Chiapas, una Ley de Amnista en 4 artculos que vista a la distancia ofrece una imagen bastante sorprendente por su dimensin. Para muestra una ilustracin.

Deca la Ley de Amnista de 1994 en su Art. 4:

Las personas a quienes aproveche esta Ley, no podrn en lo futuro ser interrogadas, investigadas, citadas a comparecer, detenidas, aprehendidas, procesadas o molestadas de manera alguna por los hechos que comprende esta amnista.

Nada parecido ha ofrecido el candidato que en 2017 puso sobre la mesa de discusin la idea de la amnista como parte de un paquete de propuesta para atender el problema de la violencia y la delincuencia.

Entonces lo que tenemos es que ni las amnistas no son extraas en Mxico ni sus resultados han sido deleznables. La amnista no es una frmula mgica (despus de todo la represin contra la oposicin no ces con la ley de 1977 ni la amnista de 1994 impidi el surgimiento del paramilitarismo que en 1997 produjo la matanza de Acteal) pero no es la pureza inmaculada ni la eficiencia y suficiencia absoluta del mecanismo lo que se est estudiando, sino su factibilidad.

En otras palabras: hay registros histricos de amnistas en nuestro pas? S. Han dado resultados positivos? S. Han tenido errores? S. Corre el riesgo de ser manipulada y sujeta a los juegos prfidos de la poltica? Sin duda. La amnista resuelve por si sola el problema de la violencia? No. Podemos prescindir de ella y aspirar a una solucin de fondo? Probablemente no.

3. La amnista: condiciones, contenidos y consecuencias

Para una evaluacin justa de un proceso de amnista hay que abordarlo desde tres ngulos: sus condiciones, sus contenidos y las consecuencias esperadas.

Sobre las condiciones de la amnista. Toda amnista viene con condiciones. As, en su Art. 2, la Ley de Amnista de 1994 deca:

Los individuos que se encuentren actualmente sustrados a la accin de la justicia, dentro o fuera del pas, por los delitos a que se refiere el artculo 1., podrn beneficiarse de la amnista, condicionada a la entrega de rehenes y de todo tipo de armas, explosivos, instrumentos u otros objetos empleados en la realizacin de los mismos, en los trminos que fije la Comisin.

Entonces las amnistas no vienen como cheques en blanco, sin requisitos ni condiciones. Si en el proceso de amnista que est pensando Andrs Manuel Lpez Obrador para Mxico est incluido el desarme de las organizaciones criminales, la entrega de rehenes y la identificacin de fosas clandestinas dira que es un buen comienzo. Es suficiente? Ciertamente no, pero a mi juicio ninguna amnista tiene futuro ni sentido sin tomar estas condiciones y contenidos en cuenta.

Y las consecuencias? Nuevamente la justicia transicional sirve como vehculo de auxilio para comprender qu exactamente es lo que se buscara con una amnista.

Segn los referentes de la justicia transicional, idealmente son cuatro las metas principales: 1) reparacin, 2) justicia, 3) verdad y 4) no repeticin. (Decimos idealmente porque en la realidad es imposible dejar satisfechos a todos: hay diferentes formas de entender y medir cada uno de los cuatro conceptos.)

El supuesto es que sin estos cuatro elementos no es posible la reconciliacin social, es decir, el sanar las fracturas y aliviar el dolor producto de la violencia. Naturalmente no hay absolutos aqu (despus de todo siempre es posible emprender procesos de reconciliacin a pequea escala) pero eso, la reconciliacin en su sentido ms amplio, es lo que se busca la justicia transicional como meta ltima: reconciliar al gobierno con la sociedad, y a diferentes grupos sociales entre s.

Para quienes sufrieron la desaparicin forzada de un ser querido (decenas de miles ya) la sancin penal, moral y econmica no son suficientes: para ellos reparacin y justicia es el saber la verdad de qu fue lo que pas y dnde est su ser querido. Este es el tipo de violencia invisible que no se sana por decreto ni con crcel.

La amnista naturalmente no puede venir aislada: tiene que formar parte de un conjunto de medidas que la acompaen para que tenga cuerpo, sentido y sustancia.

Y, finalmente, para habla con seriedad sobre la amnista, es importante romper estereotipos que deben mucho al cine y a la prensa y poco a la realidad. No todo integrante de la delincuencia organizada es un capo de la droga.

Miles de personas estn en crcel detenidas por sembrar estupefacientes (sin consideracin de que en muchos casos fueron obligados a ello contra su voluntad), muchos otros estn ah tambin por servir como choferes (ganando como choferes y viviendo como choferes) al servicio de las organizaciones delincuenciales.

Valdra la pena considerar la amnista a un integrante de bajo rango de un grupo delincuencial -digamos un chofer dedicado al trasiego de narctico que no particip activamente en ninguna atrocidad, aunque fue testigo de ellas- a cambio de informacin sobre la ubicacin de ranchos donde se tiene esclavizados a muchos de quienes sufrieron desaparicin forzada? Y valdra la pena considerar la amnista para un vendedor de drogas que, sin haber matado, secuestrado o torturado, puede proveer informacin respecto de la ubicacin de fosas clandestinas en lotes baldos y casas de seguridad?

Valdra la pena preguntarle a los familiares y a su dolor. Para ellos probablemente la amnista tiene sentido.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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