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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2018

Jos Antonio Kast, Accin Republicana y la izquierda

Javier Ziga
Desborde


Se ha anunciado pblicamente el movimiento poltico encabezado por Jos Antonio Kast (JAK), Accin Republicana (AR). Se han dichos cosas al respecto, pero ms bien parecieran caricaturas, como si el humor fuera una especie de respuesta provisional, incapaz de dar cuenta de lo que est sucediendo. Nos preguntamos qu est pasando. Queremos dar una interpretacin frente a lo que se muestra, y frente a lo que no. Por otro lado, se est desarrollando un escenario en el que desaparecen y se debilitan viejas referencias polticas, al mismo tiempo que surgen y fortalecen otras. En ese sentido, quisiera compartir algunas claves para interpretar a AR y, sobre todo, relevar algunos elementos que espero contribuyan a que detengamos su desarrollo. AR no pretende ser slo accin meditica, por tanto, no podemos slo responder desde ah.

Repblica

No es para nada casualidad que las dos grandes referencias histricas que JAK resalta en el discurso de proclamacin de AR sean Enrique Mac Iver y Jorge Alessandri. Contrariamente a lo esperado, no fue un discurso para homenajear a Pinochet. De hecho, no se mencion. Quin fue Mac Iver y por qu lo destaca JAK? Un poltico del Partido Radical, activo desde finales del siglo XIX y comienzos del XX. Fue uno de los principales articuladores de una crtica que, proviniendo de los salones del Parlamento, se dirigi a denunciar la situacin de los sectores populares, afectados por la denominada cuestin social. Se trat de una suerte de reformador social, centrista, moderno, que vio en las instituciones del sistema oligrquico una incapacidad estructural de procesar y transformar las condiciones de precariedad.

Es cierto, la comparacin es forzada, pues lo de Mac Iver se trat de un centro laico difcil de comparar con AR, pero tiene en su fundamento un elemento comn: en situaciones de precariedad de los sectores populares, surge la oportunidad de posicionar discursos de regeneracin, de transformacin poltica, a contraluz de la desidia que muestran los grupos dirigentes.

Jorge Alessandri es ms conocido: Presidente de la Repblica entre 1958 y 1964. Hay dos momentos de la historia del ex Presidente que son destacables. El primero es su campaa presidencial y los aos iniciales de gobierno. Crtico del partidismo, de la poltica sobreideologizada y del atraso econmico que ella provocaba. Fue el gobierno empresarial por excelencia, con casa matriz en la SOFOFA, una apuesta de restitucin liberal y modernizacin econmica. El segundo momento es el de Alessandri candidato en 1970. Un firme opositor a la UP. Pero, ms importante, punto de llegada de la rearticulacin de la derecha, ahora capaz de competir, tras largos aos de crisis, con la izquierda, y que tuvo en el Partido Nacional, gremialistas y militares nacionalistas sus motores de propagacin.

No hace falta enfatizar que JAK ve en ellos algo de s mismo. Lectura arbitraria, por supuesto, pero no menos que en otro tiempo para la izquierda figuras como Balmaceda, Aguirre Cerda, Recabarren, entre otros. Los significados histricos siempre estn abiertos, son parte de la disputa poltica que, en este caso, se articulan para generar una imagen de lo que ellos entienden por repblica. De hecho, qu es repblica para AR? Es accin por los postergados frente a la ineptitud de los partidos. Hay en su discurso una fuerte idea de redencin mediante la prctica, la accin, pero tambin un concepto mesinico de s mismos, porque se perciben como en camino a renovar lo viejo para mejorarlo.

Esta ltima idea no es nueva en la derecha. Acompa, por ejemplo, la ruptura de la Falange con el Partido Conservador. Podemos citar tambin la tendencia al fortalecimiento de corrientes socialcristianas al interior de este mismo partido durante la dcada del treinta al sesenta. Ahora bien, la diferencia con ambos casos es que la apelacin al mundo catlico no se plantea en una direccin reformista, sino que invoca en cambio a las dimensiones ms conservadoras de ese mundo y, al mismo tiempo, se ampla a sectores evanglicos, nutriendo el terreno para dar forma a una suerte de cristiandad popular conservadora y militante.

En relacin a estos tres elementos considerados por el discurso de AR (precariedad social, progreso econmico y cristiandad popular), es destacable que estn estableciendo un hito para la medicin del alcance inicial de su proyecto: las elecciones municipales. En ese sentido, es llamativa la presencia en el acto inaugural de Cristian Balmaceda, alcalde de Pirque. Puede que esto tenga cierto simbolismo tctico: comuna semirural, pobre, con presencia de poblacin e iglesias cristianas, alejada del centralismo santiaguino y de las disputas partidarias (es un antiguo feudo de Manuel Jos Ossandn). Es decir, un diseo que considere comunas como Pirque para sustentar una parte de la base social de AR. Como es la campia profunda y no Pars para el Frente Nacional en Francia. Puede ser, aunque queda mucho por ver an.

Accin

Pero el llamado de JAK es a la accin. Y a la accin de la juventud. Han definido otra de sus tareas tcticas: el debate ideolgico. Blogs, redes sociales y universidades, aparecen como escenarios de disputa. De ah la insistencia de organizar exposiciones en universidades o la cercana de JAK con grupos con presencia en redes sociales, youtubers o pginas con miles de seguidores anti-izquierdistas y antifeministas, etc. Las funas no los han disuadido y, de hecho, permiten clarificar quines son sus potenciales adherentes o quines son, por otro lado, contrario a ellas. Como Evpoli y Solidaridad, pueden estar calculando la posibilidad de disputar las bases universitarias al gremialismo, a la UDI y a sectores reaccionarios no organizados. Eso basta para comenzar a nutrir una base estudiantil para AR. O al menos evaluar seriamente su posibilidad. Con ella podran maniobrar dentro y fuera de las universidades.

Por otro lado, el hecho de que el discurso de JAK apele a una mayora silenciosa implica que, mientras no hablen por s mismas, alguien deba hacerlo. Y lo har l, pausado pero claro. Paz, libertad, respeto sin importar de dnde vengas, ha dicho. Conceptos que no dicen mucho por s solos o dicen tantas cosas que pueden incluso ser usados por un movimiento integrado por Cristian Labb, torturador y violador de DDHH. Es que as funciona el papel performativo y articulador del discurso poltico, produciendo significados, movilizando, desestabilizando conceptos y usndolos a su favor. Para tal efecto no importa la veracidad, sino el rendimiento. Es as, simplemente.

Diciendo esto es que podemos comprender el concepto poltico que opera como oposicin radical a la que se enfrente AR: la izquierda ideolgica. Para este movimiento, esta va desde sectores de la DC hasta grupos mapuche, el Frente Amplio, el movimiento feminista, etc. Segn AR, en la izquierda ideolgica radica el origen del malestar social, la corrupcin estatal y partidaria, el narcotrfico, la delincuencia, la migracin desregulada, el terrorismo, etc. Pueden ser ficciones y yo creo que lo son-, pero que tienen la capacidad de comunicar y denunciar, constituyen una poltica.

A la izquierda ideolgica oponen la posibilidad de crecimiento econmico y progreso social, pero siempre amparados en la libertad de la persona, la autoridad divina y el reconocimiento que, posteriormente, hacen de ellas las organizaciones seculares (Estado, empresas, partidos, etc.). Se anuncia una especie de corporativismo conservador de nuevo cuo. En virtud de estas consideraciones excluyen las reivindicaciones feministas como simple ideologa de gnero o su percepcin del papel de la familia militar en la historia reciente. Es decir, creen en una realidad anterior a la poltica, un orden que esta debe limitarse a restablecer. Otra vez, ejemplos de esta visin abundan en nuestra historia.

Nosotras/os

Todo esto o est ocurriendo o puede comenzar a ocurrir. Si la izquierda no comienza a decir abierta y simplemente qu propone, le est cediendo terreno a grupos como AR. Si dejara de responder solamente al tema coyuntural de turno y se enfocara, en cambio, a decir cmo un horizonte de cambio social beneficiar a millones de trabajadores/as o quienes lo sern en el futuro. En un escenario de reconfiguracin de fuerzas polticas incidir la accin de influencia recproca de cada una de ellas. A nuestro parecer, sin embargo, ser decisivo el respaldo y participacin activa que presten los sectores populares a cada una de ellas. La poltica no es slo discursividad en movimiento, sino tambin actualizacin de la agencia y capacidad decisional para transformar el pas. Es ahora que debemos hablar de programa, de proyectos para el pas, de hacernos cargos de afrontar la afrontar la tarea de construir polticas sociales desde los movimientos de trabajadores/as, dar respuestas de conjunto para las condiciones de precariedad que, tal como en otros momentos de nuestra historia, exige que asumamos una perspectiva que vaya en favor del pueblo trabajador y que no transforme la subordinacin poltica a los capitalistas en accin republicana, evolucin poltica, democracia cristiana o nueva mayora.

Javier Ziga, historiador y militante de La Savia

 

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