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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2018

Nicaragua
Alejandro Bendaa: Ortega perdi al pueblo y el pueblo perdi el miedo

Alejandro Ferrari
Brecha


Todo indica que el recorte de las jubilaciones y el aumento de los aportes de la seguridad social fue tan slo la chispa que encendi la espontnea revuelta popular que lleva semana y media sacudiendo a Nicaragua. Cuando el gobierno de Daniel Ortega respondi con censura y sangrienta represin con un saldo de al menos 32 muertos, decenas de desaparecidos, cientos de heridos y muchos testimonios de torturas de detenidos en las manifestaciones la resistencia popular se extendi, en el tiempo, en el territorio y en la poblacin, culminando en la pacfica movilizacin de decenas de miles en Managua el pasado lunes 23, incluso luego de que el presidente anunciara la posibilidad de modificar la reforma. Los ciudadanos ya no cuestionaban slo la reforma sino todo el modelo orteguista.

Alejandro Bendaa es doctor en historia por la Universidad de Harvard y autor, entre varias obras, del voluminoso Sandino, patria y libertad, ttulo clave para entender la herencia simblica e intelectual de Augusto Csar Sandino. Ex militante del Frente Sandinista de Liberacin Nacional (FSLN), fue secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores y embajador de Nicaragua ante la ONU durante los aos ochenta. Convers con Brecha sobre la nueva etapa que se abre en Nicaragua.

Cmo interpreta el fenmeno de movilizacin popular que hemos visto en Nicaragua en los ltimos das? Era algo previsible?

En el fondo es la culminacin lgica del modelo orteguista, que ha estado caracterizado por el autoritarismo y la concentracin de poder y de control: en los poderes del Estado, las municipalidades, las universidades, en buena parte de los medios, incidiendo tambin en organizaciones sociales.

El FSLN dej de existir. Si buscas una estructura asamblea, consejo constitutivo no la encontrars, no existe en la forma en que las conocemos. Y ese modelo se mantiene. Se inaugur en 2007 y est cumpliendo otro perodo de diez aos en el poder, proyectndose a otros cinco o seis ms.

Muchos de los que estn hoy en las calles en Nicaragua no conocieron los aos ochenta. Nacieron despus de 1990. Y casi el nico gobierno que han conocido ha sido el de Daniel Ortega. Para contextualizar la situacin actual es necesario sealar que la mayor parte de los nicaragenses hoy en da son jvenes.

En Amrica Latina estamos viendo la culminacin de un modelo que pudo sostenerse, en gran medida como los ciclos de los gobiernos progresistas, por los buenos precios de los commodities. Pero en el caso de Nicaragua un pas pequeo y dependiente se sostuvo por los subsidios pasivos que llegaron de Venezuela y que, providencialmente, coincidieron con la llegada de Ortega al poder. Esto le permiti mantener el esquema neoliberal de la economa, complaciendo tanto al capital como a Estados Unidos, y tambin le permiti tener la suficiente capacidad financiera para acumular capital alrededor de nuevos empresarios sandinistas, para sustentar los programas sociales y para subsidiar al sector privado, que se benefici mediante exoneraciones y subsidios que, si se suman, equivalen prcticamente a lo que le ingresaba al rgimen por la renta petrolera.

Qu provoc la debacle del modelo?

Se desvaneci por la crisis de los precios del petrleo. Comprar barato o a crdito era el esquema de (la alianza petrolera con Venezuela) Petrocaribe, y quedarse con la mitad.

Se termin eso y comenz el tiempo de las vacas flacas, provocando, entre otras cosas, la crisis del seguro social, que fue el detonante inmediato, pero que es, como dice el proverbio, la paja que quebr el lomo del camello. Esto se sum a otras situaciones que venan siendo una burla y un insulto a la inteligencia de la poblacin, y que tenan que ver con la arrogancia del poder, el despilfarro, las arbitrariedades del Estado, la falta de transparencia y de rendicin de cuentas.

Esto slo necesitaba una chispa para estallar. Y la chispa fue el tema del seguro social, que, hoy en da, parece historia antigua porque esa ya no es la cuestin que se debate.

Ortega intenta decir bueno, vamos a resolver este problema que surgi, y quiere hacer creer eso, pero no: se dividieron las aguas porque se dieron las protestas y el rgimen las reprimi brutalmente. Y tras la represin y el encarcelamiento de cantidad de jvenes, cada vez ms otros sectores entran en el juego y la confrontacin se prolonga.

Qu ocurrir con el orteguismo?

Es difcil vaticinarlo. Lo que s podemos decir es que Ortega perdi al pueblo y el pueblo perdi el miedo. En esta disyuntiva podrn pasar das, semanas, o incluso meses, pero no hay vuelta a la situacin anterior. La correlacin de fuerzas sociales y polticas, incluso en trminos organizativos, ha cambiado drsticamente; hace apenas diez das no pensbamos que pudiera ocurrir lo que vemos ahora.

Ortega tiene que buscar una salida. O sale como sali Somoza en 1979, con violencia, o sale como lo hizo el mismo Ortega en 1990, con una transicin electoral. Siempre y cuando se den unos comicios medianamente limpios; ya sabemos que es imposible concebir que pueda ganar la prxima eleccin.

A corto plazo se puede vislumbrar algn tipo de negociacin, no ya a nivel de sociedad poltica, y ciertamente no a nivel de partidos, que han quedado desprestigiados, sino con la masa autoconvocada, liderada por diversos rdenes estudiantiles. sta opera con gran horizontalidad, es descentralizada, pero sin embargo capaz de trazar estrategias, de defenderse y de convocar.

La marcha del da lunes 23 fue extraordinaria. El orteguismo tendr que hacer un enorme esfuerzo para incitar a la gente a igualar eso. Tendr que usar todos los buses del transporte pblico, todos los empleados pblicos, montarlos a la fuerza so pena de ser destituidos.

Ortega perdi el poder de convocatoria.

Qu de sandinistas tienen este momento y esta lucha en la calle?

Aunque no se articula de esta manera, el verdadero sandinismo est en las calles, porque el sandinismo de Ortega no existe.

La figura de Sandino resulta subversiva para el orteguismo. El orteguismo no tiene nada que ver con Sandino ni con los fundadores del Frente Sandinista.

Este es un rgimen personalista, familiar, autocrtico, antidemocrtico y contrapuesto a lo que simbolizaba Sandino, que era la defensa de la soberana. Es un gobierno que entrega centenares de quilmetros cuadrados a una empresa china, que est al lado de las compaas mineras y que ha concesionado buena parte del pas, en contradiccin con el Sandino que luch contra la minera extranjera.

La esencia de Sandino es la libertad. La esencia de la lucha hoy en Nicaragua es la libertad, as como la pueden interpretar hoy, en distintos sentidos. Comienza con el cese de la represin, la libertad de movilizacin, de poder ejercer libremente su voto, porque hubo un enorme fraude en las ltimas dos elecciones municipales y nacionales, algo fcilmente comprobable. Y eso es lo ms triste, porque de comprobable termina insultando la dignidad y el respeto propio de los nicaragenses.

Es un fenmeno nuevo tambin. Se habla del sector privado, del gran capital, etctera, que estn ah como enviados por la embajada estadounidense a negociar con el rgimen. Pero, recordando las lecciones del 78 y del 79, del sandinismo insurreccional, los hijos de esos grandes capitalistas estn en las calles, los hijos de los ministros estn en las calles, los hijos de los generales, del comisionado de la polica.

Y que no se descarte que una buena parte de los partidarios y de los que trabajan en empresas estatales tambin estn haciendo su aparicin en las calles.

De manera que regresamos al punto de que se perdi el control y se perdi el miedo.

Qu interpretaciones del orteguismo hace la izquierda?

La izquierda ortodoxa, estatista, burocrtica, y sus aparatos, estn queriendo distorsionar lo que pasa en Nicaragua porque para eso son pagados y subsidiados sus representantes. La argumentacin que stos repiten es que se trata de una de las llamadas revoluciones de colores que tienen una agenda derechista en esencia, como las primaveras rabes que luego desembocan en un otoo dictatorial. Que esto es como lo que han querido hacer en Venezuela y que estas son las derechas y ultraderechas estadounidenses que no pueden tolerar a un Castro, ni a un Maduro, ni a un Ortega.

La mayor estupidez es poner a Ortega en esta lista. El de Ortega es un rgimen neoliberal, netamente capitalista entregado a la empresa privada y a una religiosidad que en Uruguay les parecera medieval. Esa es la contradiccin, que Ortega y su rgimen puedan ser catalogados de izquierda y que ameriten ser defendidos en un imaginario tablero geopoltico e ideolgico. Eso es lo que da tristeza.

Hay un discurso de la izquierda, de exportacin, que es minoritario, que ya no atrae a la gente, que anda en la lnea de un supuesto complot derechista desestabilizador que se aplic en Brasil, en Argentina, etctera, y que quieren aplicar en Cuba.

Y paralelo a eso est el discurso de Ortega, que dice que toda esa gente en la calle son maras, como las salvadoreas, son bandas criminales.

En Nicaragua el fenmeno de la banda criminal juvenil nunca tuvo arraigo. Ahora Ortega lo inventa, probablemente como mensaje interno, pero tambin para Estados Unidos.

Cmo reaccionar Ortega a este probable fin de su proceso?

No hay que descartar que, al igual que Somoza, este seor destruya el pas antes de entregar el poder. Y el indicio de esto es que cuando los empresarios del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) se negaron a dialogar, por la presin popular, Ortega dio la orden de que saquearan los comercios.

Est jugando con el capital, dicindoles: qu es lo que quieren ustedes?, una desestabilizacin y que se hundan sus negocios? Estabilidad o caos? Y l est dispuesto a provocar el caos y la represin en nombre de la estabilidad.

El movimiento ya asumi una forma irreversible. Esto ya no es un estallido. Y cuando se le impuso la represin, la sobrevivi. Este cuento va para largo. Si no es con la salida de Ortega a corto plazo va a ser, por lo menos, obligndolo a devolver toda una serie de libertades civiles y polticas que han sido conculcadas.

Termina la poca del Frente Sandinista, pero no de Sandino.

Fuente: https://brecha.com.uy/ortega-perdio-al-pueblo-pueblo-perdio-miedo/



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