Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2018

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
Para crear un nuevo Estado hay que crear un nuevo ethos, una nueva forma de vida

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y estado republicano. 

Estbamos en las Conversaciones lukcsiaanas. Creo que antes queras introducir un comentario.

S, s.

Adelante con l.

Deba haber introducido en nuestra anterior conversacin un dato, una reflexin sobre Hegel. Como sabes, siempre se le acusa de estatlatra, y por ello de antidemcrata, y algunas veces casi como pre-nazi. Bueno, pues no es eso. Explica el gran historiador y filsofo- Reinhart Kosselleck, que la palabra que usa Hegel para denominar al Estado no es "Reich", sino "Staat" y que en esas poca esta palabra alemana tena el mismo significado que el trmino Repblica el que, a su vez, tena entonces, Repblica, y el trmino commomwealth, o sea, comunidad, pacto comn. De hecho en La constitucin alemana (1802), lo ha sealado Clara Ramas, Hegel es muy crtico con el Reich alemn en defensa de un Estado que es Res Publica.

Volvamos a las Conversaciones.

La obra del Lukcs posterior a los aos treinta, con El joven Hegel y culmina en su Esttica y su Ontologa del ser social, en su democratizacin de la vida cotidiana, va en esta lnea. Por ello, cuando trata sobre cmo actuar, cmo lograr esa transformacin de la vida cotidiana, desde la propia vida cotidiana, ya no reflexiona en trminos de partido, sino de Movimiento antimanipulatorio. Sobre esto puede verse el libro entrevista Conversaciones con Lukcs que has citado.. Es la consciencia de que el instrumento denominado partido partido es una palabra que posee mltiples significados posibles, que no es en s, una perversin, pero que, dentro de la tradicin del siglo XX ha adquirido, posee un sentido institucionalista-, la elite dirigente, no sirve para eso.

Deseo sin embargo, para no ser an ms prolijo de lo que estoy siendo, concentrarme en otro autor, Antonio Gramsci, para destacar que su obra desarrolla esas mismas claves. Me limito ahora a Gramsci, precisamente porque Gramsci vuelve a ser citado y tergiversado.

Adelante con el amigo de Piero Sraffa.

En los Cuadernos de la Crcel, Gramsci reflexiona, inspirndose en la propuesta de creacin de una nueva Religin, de Hegel, sobre la necesidad de crear un nuevo ethos. Un cambio de ethos semejante al cambio de ethos producido por la Reforma Riforma morale e intelletuale- protestante, protagonizado capilarmente por millones de personas. Para ello se necesita un nuevo tipo de intelectual que organice autoorganice- capilarmente a millones de personas que se dediquen activamente, en su vivir cotidiano a esta tarea. Que no sustituya, ni suplante, ni impida que sta sea la actividad fundamental. Gramsci critica el modelo de partido de vanguardia, en consecuencia, y lo hace de manera tajante: lo hace extensamente y cuando trata sobre la obra publicada por Nicolai Bujarn. Sobre esto he escrito en mi libro.

Si, s, recuerdo que hemos hablado de ello. El libro de Bujarin al que te has referido es Teora del materialismo histrico. Lo public en castellano Siglo XXI hace ya algunos aos.

Exacto. Pero deseo citar aqu dos magnficas monografas sobre el pensamiento de Antonio Gramsci, que sintetizan los estudios elaborados sobre Gramsci en los ltimos veinte aos. Sendas obras de los que son quiz los dos mejores conocedores de la obra de Gramsci. Obras que solo he podido conocer con posterioridad a mi libro, y de las que deseo dejar constancia. La primera, de Andr Tosel, tudier Gramsci, publicada en la misma fecha de mi libro, en 2016 el autor mora poco despus-. En ella Tosel explica admirablemente el proyecto poltico de Gramsci. El capitulo 4 se titula: La Filosofa de la Praxis entre Concepcin del mundo, Religin, Ideologa y Sentido Comn. Antonio Gramsci era un comunista polticamente laico y filosficamente ateo. Pero rescata la nocin de Religin en la interpretacin hegeliana de la misma. Como instancia que posibilita a la totalidad o a la inmensa mayora- de los miembros de una comunidad social religada, que deliberen y generen un nuevo ethos en el que todos pueden sentirse reconocidos. Esta forma de organizacin poltica, orgnica, este Intelectual Orgnico, formado por millones de personas, y constituido en instancia de mediacin que elabora un nuevo ethos o eticit, hegemnica, que debe serlo como condicin previa a la aparicin del nuevo estado, por sus tareas, desborda lo que es el instrumento poltico denominado partido. No solo este captulo, extraordinario, merece ser ledo: lo merece todo el libro de Tosel.

Quede constancia de ello.

Tambin reflexiona sobre el asunto de la Religacin, o de la Reforma, en la obra de Antonio Gramsci, otro de los actuales grandes estudiosos de Gramsci: Fabio Frosini, en su obra La religione delluomo moderno, que trata sobre los Cuadernos de la Crcel, obra publicada en 2010. Explica Frosini que Gramsci reflexiona sobre la religin -la religacin, este es un debate sobre el modelo del partido y sus finalidades, el modelo de partido cuyas caractersticas dependen de los fines que se consideren que debe asumir-. Gramsci lo hace a la luz de las ideas de Hegel y de la que elabora en su poca el filsofo neohegeliano, neoidealista, italiano, Benedetto Croce. Filsofo ateo, que hace una propuesta de creacin de una nueva Religin filosfica, de la Libertad. En este doble debate Gramsci asume el modelo y los fines. Un ethos nuevo. Discrepa, sin embargo con Croce, y su idea de religin, pero tan solo en dos aspectos. La nueva religacin que Gramsci preconiza instancia organizativa y finalidad tica concreta, nueva- no pude ser, como la que propugna Croce, eterna, intrascendible, sino que es, ser, histrica, consecuencia de la consciencia de la misma historicidad de las actuales relaciones sociales que producen y reproducen el ethos del capital, y de la lucha contra ellos. esta consciencia de historicidad de la propia filosofa de la praxis es lo que la diferencia de la propuesta de religin del ateo Croce. Bueno, lo dejo aqu.

Voy finalizando: "No se puede, no se debe, hacer poltica sin luchar en la vida cotidiana por la creacin de una cultura material de vida, de un ethos".

Toda actividad poltica que no considere el problema de la construccin previa de un ethos, de un vivir nuevo, no es que no pueda existir, porque es lo que existe y se entiende pro poltica hoy da. Es que no es un medio, no se constituye como mediacin, al menos como intento de mediacin, para la existencia de una nueva sociedad. La constitucin de todo Estado, tal como expresa Aristteles, y repite toda la tradicin res publicana, Hegel incluido, es su ethos. Para crear un nuevo Estado hay que crear un nuevo ethos, una nueva forma de vida. Gramsci insiste en que ese nuevo ethos o cultura material de vida, debe existir, y ser hegemnico hegemona- antes de alcanzar el dominio que otorga la posibilidad de crear los aparatos institucionales de gobiernoEstado poltico institucional- y debe existir como medio para construirlos. Toda otra forma de hacer poltica, no puede trascender el modo de vida cotidiano que es orgnico del capital, la civilizacin orgnica del capital, el vivir, las costumbres de vida inmanentes a las necesidades reproductivas del capital, que lo ha generado

La ltima conclusin: La filosofa de la praxis (hablamos del marxismo) es la nica praxeologa res publicana democrtica existente enteramente conforme a la tradicin de nuestro tiempo.

As lo creo. A pesar de que esa versin del marxismo de hecho el marxismo, tal como lo explica Montserrat Galcern en su excelente obra, La invencin del Marxismo- es la denominacin de una acuacin o construccin interpretativa de la obra de Marx, que retransforma su pensamiento en un cientifismo evolutivo, en un positivismo, y desnaturaliza el pensamiento de Marx respecto de la filosofa de la prctica, a la que pertenece el pensamiento de Marx-, esa versin del pensamiento de Marx que denominamos filosofa de la prctica, es minoritaria por completo. No por ello deja de ser la nica corriente hoy existente de praxeologa. Existen a parte, algunos otros autores, individualidades. Pero esta es la nica corriente que sostiene como tal la praxeologa. Y su carcter unitario se funda en la doble tradicin, aristotlica -y hegeliana-, que propugna.

Muchas, muchas gracias por todo el esfuerzo querido amigo. Todo tiene su fin, incluso esta entrevista a lo ancho y a lo largo Quieres aadir algo ms?

Solo agradecerte a ti, y a los lectores que nos hayan seguido, vuestra paciencia para conmigo, vuestra ayuda y vuestro esfuerzo.

Ha sido un honor y un placer. Casi dos aos hablando de tu libro y aprendiendo siempre de tus reflexiones e inmensa erudicin. Me va a costar dejarlo. No ser fcil. Me has reconciliado con Hegel y con la lectura de Marx que has defendido en las entrevistas. 

Creo que a muchos lectores les va a pasar lo mismo que a m, te van a echar en falta. No te extrae que me invente cualquiera excusa hegelo-marxista para iniciar unas nuevas conversaciones. Las titularemos, en honor de Lukcs, Conversaciones con Miras.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter