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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2018

Tres entierros de Martin Luther King
El racismo en Estados Unidos cincuenta aos despus de su asesinato

Javier de Lucas
CTXT (Contexto y Accin)


Martin Luther King pronuncia un discurso junto al memorial de Lincoln. Washington, 1963

En este mes de abril de 2018 se cumplen 50 aos del asesinato de Martin Luther King, premio Nobel de la paz (1964) y figura imprescindible de la historia de la lucha por el reconocimiento de los derechos civiles y polticos de los afroamericanos en los EEUU y, por extensin, de la lucha por la igualdad de derechos, condicin de legitimidad de la democracia. Es tambin un referente de los movimientos pacifistas, de resistencia no violenta y de desobediencia civil, que han recuperado importancia en este primer cuarto de siglo XXI, ante quiebras graves y manifiestas de las claves de legitimidad de la democracia representativa.

Lo habitual en estos casos es sumarse al panegrico, para glosar los mritos de quien, adems, tiene para muchos la cualidad aadida de un mrtir, incluso en su sentido trascendente -si es que se tiene en cuenta su condicin de clrigo que inspira a millones de cristianos que comparten su fe-. Sin embargo, creo que un elemental respeto a la realidad nos obliga a abandonar ese tono que, en el fondo, esconde a duras penas una cierta autocomplacencia (es decir, el buen pastor King). Y me parece difcil negar que estamos en buen medida ante la constatacin de un fracaso. Para parafrasear el film de T. L. Jones de 2005 ( Los tres entierros de Melquiades Estrada , coescrito con G.Arriaga), podramos hablar de los tres entierros de M.L.King, los tres entierros de su legado.

Un legado que est lejos del xito

El primer y multitudinario entierro, como corresponde, pareca atestiguar el triunfo del trabajo de King. En el momento de su asesinato (1968) se valoraba sobre todo su contribucin al reconocimiento de los derechos civiles y polticos a los afroamericanos, plasmada en sus escritos y discursos. Basta pensar, por ejemplo, en su Letter from the Jail of Birmingham, escrita el 14 de abril de 1963, poco despus del discurso How long, so long, pronunciado en Montgomery el 25 de marzo de 1963 tras la marcha sobre Selma y unos meses antes del inmortal I Have a Dream, pronunciado en la Marcha sobre Washington el 28 de agosto de 1963. Sin el esfuerzo y la firmeza de King (probablemente tambin, sin la llamada de atencin que suponan las acciones de los Black Panters y de la Nacin del Islam, del activista tambin asesinado, Malcom X), el presidente Johnson no habra logrado aprobar la Civil Rights Act (1964), ni la Voting Act (1965), dos leyes que culminaron el proceso que comenz con las tres Enmiendas a la Constitucin que, un siglo antes, haban tratado de rebajar la peor de las manchas que marcaban el proyecto de los EEUU, la esclavitud y el racismo institucionalizados[1].

Nadie puede ignorar que, para llegar a esas dos leyes, casi cien aos despus de que se iniciara ese proceso, fue decisivo el trabajo de organizaciones como la MIA (Montgomery Improvement Association), creada en respuesta al caso Rose Parks y cuya direccin se encomend a M.L.King, el Student NonViolent Coordinating Committee (SNVCC), que tambin lleg a liderar el Dr. King o la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP[2]), que hicieron posible la Marcha desde Selma a Montgmomery [3] , despus de la masacre del puente de Selma (narradas en la pelcula de 2014 de Ava du Vernay, Selma), y sobre todo, el enorme xito de la Marcha sobre Washington, pese a la oposicin del ala radical del movimiento de defensa de los derechos de los afroamericanos (Malcom X la lleg a denominar farsa sobre Washington).

Las dos leyes que el presidente tejano consigui que se aprobasen parecan cerrar la historia de esclavismo y discriminacin contra los negros en los EEUU, haciendo realidad los piadosos deseos que el Dr. King soaba para sus cuatro hijos en su extraordinario I Have a Dream y las tres principales demandas de la marcha[4], que King supo formular con eficaz retrica en trminos del cheque que la justicia deba al hombre negro en los EE.UU., desde su fundacin[5].

La paradoja Obama: el Black Lives Matter

Sin embargo, esos indiscutibles triunfos no han tenido una continuidad que permita hablar de consolidacin de la igualdad de derechos. Por supuesto, habra mucho que decir acerca de la racializacin de otros grupos (bsicamente, latinos y asiticos) en el marco de lo que se considera un verdadero giro neocolonial[6], pero incluso respecto a los afroamericanos los indicadores de progreso de las polticas antidiscriminatorias muestran evidentes retrocesos que llegan y aun se incrementan en este primer cuarto de siglo XXI. Retrocesos, injusticias palmarias que encuentran expresin en la literatura y el cine y tambin en ese producto que alcanza una enorme relevancia meditica y simblica, las nuevas series de TV. El prototipo de todo ello es el tratamiento que ofrecen David Simon y Ed Burns en la aclamada serie de HBO The Wire, situada en Baltimore, Maryland.

An peor: en el momento en que pareca haberse obtenido el mximo triunfo del legado de King, con la eleccin del primer presidente afroamericano, Barack Obama, y en los aos de su doble mandato, ese legado fue sepultado, es decir, sufri un segundo y cruel entierro.

En una cruel paradoja, bien podra decirse que este esperanzador comienzo del siglo XXI para los afroamericanos se ha tornado en una realidad que hace parecer actual el duro juicio enunciado por el Dr. King en su discurso en Washington: ciento cincuenta aos despus, la vida del negro es todava minada por los grilletes de la discriminacin. Ciento cincuenta aos despus, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto ocano de prosperidad material. Ciento cincuenta aos despus el negro todava languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a s mismo exiliado en su propia tierra. As lo testimonia el incremento de agresiones policiales, asesinatos, el renacimiento de una feroz ola racista, que provoc en 2013 la aparicin del movimiento Black Lives Matter(BLM), que surge como denuncia de la brutalidad policial y el racismo del sistema penal y penitenciario de los EEUU contra los negros. Como se recordar, la expresin irrumpe como hahstag en las redes sociales (2013), a raz del asesinato del adolescente afroamericano Trayvon Martin (, denunci Obama) por un disparo de un adulto blanco, George Zimmerman, que fue absuelto. La indignacin subi en 2014, con motivo de las muertes a manos de la polica, en Ferguson y Staten Island, de otros dos afroamericanos, Michael Brown y Eric Garner. Como veremos enseguida, los enfrentamientos en Charlottesville, en 2017, ya bajo la presidencia de Trump, encendieron an ms la reaccin.

Desde entonces, el BLM se extendi por todos los EEUU y se ha hecho global, aunque mantiene el espritu que, de acuerdo con una de sus tres fundadores, Alicia Garza, le dio origen:

Cuando decimos Black Lives Matter, estamos hablando de las formas en que los negros se ven privados de sus derechos humanos bsicos y de la dignidad. Es un reconocimiento de la pobreza negra y el genocidio, es un estado de violencia. Es un reconocimiento de que un milln de personas negras estn encerrados en jaulas en este pas - la mitad de las personas en las prisiones o crceles son negras- y esto es un acto de violencia estatal. Es un reconocimiento de que las mujeres negras siguen soportando la posibilidad de un asalto implacable a sus hijos, y sus familias: esos asaltos son un acto de violencia de EstadoNegros homosexuales y personas transgnero llevan una carga nica en una sociedad hetero-patriarcal que dispone de nosotros como basura y al mismo tiempo nos fetichiza, nos resta valor: esa es la violencia del Estado. El hecho de que 500.000 personas negras en los EE.UU. son inmigrantes indocumentados y relegados a las sombras, es la violencia del Estado; el hecho de que las nias negras son utilizados como moneda de negociacin durante los conflictos y la guerra, es la violencia del Estado; Los negros que viven con discapacidades y diferentes capacidades, soportan el ser vctimas de experimentos darwinianos patrocinados por el Estado, que tratan de acomodarnos en cajas de normalidad definida por la supremaca blanca, es la violencia del Estado. Y el hecho es que la vida de las personas negras -no todas - sucede dentro de estas condiciones, y es consecuencia de la violencia del Estado [7].

Este importante retroceso en la situacin de los afroamericanos ha sido analizado lcidamente en libros como El color de la justicia: la nueva segregacin racial en los EE.UU., de la jurista afroamericana Michelle Alexander, o Race Matters de Cornell West[8].Tambin en el cine, en dos excelentes documentales de 2017: Enmienda XIIIde Ava du Vernay, y IM not your Negro de Raoul Peck, basado en la obra homnima de James Baldwin. Y, por supuesto, en la cinematografa de ficcin de carcter antirracista, entre la que coincido con Ricardo Sann en destacar la hbil irona de Tarantino: tras el brutal envoltorio de Django unchained, su mensaje resulta mucho ms corrosivo que las bienintencionadas, previsibles y multipremiadas pelculas oficialmente antirracistas, como 12 years a slave[9]. 

Trump y el supremacismo que nunca desapareci

El tercer entierro del legado de King, que parece retrotraernos an ms al comienzo de los 60, es el que ha causado la presidencia de Trump, en la que es patente el peso del supremacismo blanco, como lo representa por ejemplo el movimiento extremista y racista Alt Right, comandado por Steve Bannon[10].

Lo significativo de este viaje atrs en el tiempo no son, evidentemente, los ofensivos tuits o las expresiones groseras del Presidente contra <shitholes countries, como Haiti, El Salvador o esos pases africanos>, afirmaciones consideradas expresamente racistas por el Alto Comisionado de derechos humanos de la ONU, sino sus decisiones polticas, que traducen una visin supremacista y, como mnimo, una alarmante ausencia de compromiso a la hora de combatir comportamientos y manifestaciones de carcter racista y xenfobo.

La envergadura de este tercer entierro del legado de King, de este paso atrs que supone la administracin Trump, reside en el hecho de que es la misma presidencia la que contribuye a lo que se puede considerar, como se pone de manifiesto en su cerrado propsito de impulsar leyes migratorias que destilan la peor ideologa supremacista contra latinos, mejicanos o musulmanes. El mismo juicio merece el compromiso personal de Trump de ignorar la gravedad de comportamientos discriminatorios o incluso equiparar movimientos racistas con los movimientos de defensa de los derechos.

El debate sobre la seria posibilidad de que Trump fuera un racista y un xenfobo se abri paso con las decisiones del presidente de impulsar una legislacin migratoria claramente restrictiva discriminatoria en razn de origen geogrfico y creencias (islmicas), lo que se conoce como Muslim Ban. Puede decirse que Trump recuper las peores leyes antimigratorias que haya conocido los EEUU, las que se dictaron contra los inmigrantes chinos entre 1840 y 1850. Ya en su campaa electoral utiliz el argumento del , bsicamente en tres frentes: (a) la necesidad de impedir la llegada de inmigrantes irregulares, asociados al incremento de la criminalidad, a su condicin de gorrones (free riders) y a la prdida de empleos de los ; (b) la necesidad de levantar un muro para impedir la llegada de inmigrantes mejicanos (y de ); as como (c) el esfuerzo por expulsar de los EEUU a todos los inmigrantes sin papeles que se han establecido en el pas, con especial atencin a los denominados dreamers[11].

Apenas llegado a la Presidencia se empe en una batalla legal por impedir la llegada de inmigrantes provenientes de pases que generan terrorismo, asociados por l a pases musulmanes y puso bajo el foco de sospecha, en realidad, a todo inmigrante de confesin islmica. La firme reaccin de los tribunales de justicia y de las asociaciones de derechos civiles como la potente ACLU- le ocasionaron importantes derrotas en su propsito, que se niega a abandonar.

El caso del indulto al sheriff Joe Arpaio, considerado la cara ms visible del racismo antiinmigrante yanqui, en agosto de 2017, increment la percepcin de complicidad de Trump con el racismo para una parte de los estadounidenses. Arpaio, sheriff del condado de Maricopa (Arkansas) durante 24 aos, perdi las elecciones gracias al voto del electorado latino que castig sus tirnicos usos frente a los inmigrantes irregulares, sus prcticas de detencin basadas en el color de la piel y las constantes violaciones de derechos civiles de quienes pertenecieran a etnia latina. Para Arpaio, la inmigracin irregular es el origen de buena parte de los males que afectan los EEUU, un mensaje en el que coincide con Trump. Demandado por discriminacin racial, un juez federal le conden en 2012 y le orden que cesara en estas prcticas. Arpaio ignor la orden, y en julio de 2016 fue condenado por desacato, aunque se trataba de una condena menor. El indulto fue entendido tambin como un gesto simblico, muestra de la obsesin de Trump por borrar toda huella del mandato de Obama. Aadamos que Arpaio y Trump coincidieron en divulgar el bulo de que Obama no haba nacido en los EEUU. De hecho, Arpaio utiliz un tuit para agradecer a Trump el indulto, con el siguiente texto: "Gracias Donald Trump por ver mi condena como lo que es: una caza de brujas poltica de los restos de Obama en el Departamento de Justicia".

Un episodio particularmente significativo lo constituy la actitud del Presidente ante los disturbios en Charlottesville, en agosto de 2017, a propsito de la retirada de una estatua del general Lee, donde los enfrentamientos entre grupos racistas (vinculados a la ideologa de Alt Right e incluso el Ku Kux Klan) y movimientos antirracistas y de defensa de los derechos provocaron la muerte de una mujer que apoyaba la retirada de los smbolos confederados y ms de 30 heridos. Trump se neg inicialmente a condenar la presencia de grupos nazis, racistas y vinculados al KKK, habl de la necesidad de evitar la violencia de uno y otro grupo, equiparando al BLM con el KKK y aunque a los pocos das hizo una declaracin afirmando el racismo es el mal, casi de inmediato, en una nueva rueda de prensa, conden la ideologa de lo que denomin Alt Left, en contraposicin a los grupos inspirados en el movimiento Alt Right, y se neg a considerar a los racistas como terroristas domsticos, tal y como les calific el entonces fiscal general Sessions.

Resulta, pues, difcil no coincidir con el editor asociado del New York Times en su artculo publicado en enero de 2018 y titulado Just say it: Trump is a racist, en el que recorre el historial de Trump como empresario inmobiliario desde 1970, donde llev a cabo todo tipo de prcticas discriminatorias contra posibles inquilinos afroamericanos y los meses de ejercicio de presidencia, para concluir en sentido afirmativo: s. Trump es un racista. Peor: con Trump parece reaparecer el ms grosero racismo, como si formara parte de un pecado original de los EEUU del que no parece que se consigan desprender, tal y como sealara el ya mencionado escritor afroamericano y redactor de la revista The Atlantic, Ta-Nasehi Coates, que califica a Trump como el primer presidente explcitamente blanco, en su libro We were eight Years in power: An American Tragedy, al tratar de hacer balance de lo que significa pasar de los ocho aos del mandato de Obama, pese a las frustraciones evidentes, a esta perspectiva de al menos cuatro aos con Trump. En efecto, Trump fue elegido desde la base de promesas ligadas a la ideologa supremacista y racista: prometi a la clase obrera blanca que mejorara sus condiciones porque solucionara la raz de sus problemas, la presencia de latinos, musulmanes y negros que les roban sus trabajos y, adems, son la mayor fuente de criminalidad. No parece que su presidencia sea propicia al legado del Nobel de la paz.

Tendra que resucitar M.L King? Quiz lo haya hecho ya: las mujeres y los hombres del Black Lives Matter, por ejemplo, encarnan su espritu y ofrecen un motivo de esperanza para la resistencia en la lucha por los derechos, aunque haya que volver a empezar casi desde el principio.

Notas:

[1] Recordemos, en efecto, que la esclavitud era una prctica legal en todo el territorio de los EEUU aunque fuera ms generalizada en los estados del Sur, cuya economa dependa directamente de esa institucin. La XIII Enmienda, ratificada en 1865, al poco de acabar la guerra civil, prohibi la esclavitud en los EEUU y otorg un cierto grado de ciudadana a los antiguos esclavos. Luego, la XIV Enmienda complet el reconocimiento de la condicin de ciudadanos a todas las personas nacidas o naturalizadas en EEUU e incluy el derecho al debido proceso y las clusulas de igualdad de proteccin. Finalmente, en 1870, la XV Enmienda prohibi la discriminacin por motivos raciales en el derecho a voto.

[2] No me resisto a indicar que en Go, set a Watchman, la novela de Harper Lee que ha dado la vuelta a la figura de Atticus Finch (el protagonista de su archifamosa Matar un ruiseor), la hija de Atticus, Jean-Louise, ms conocida como Scout, aparece enrolada en la NAACP durante sus estudios en Nueva York.

[3] Los dos lderes del SNCC (Stokely Carmichael y Willy Ricks) acuan esa nocin con motivo de esta marcha (personas negras unindose para formar una fuerza poltica que elige representantes u obliga a sus representantes a defender sus intereses), aunque la expresin haba sido utilizada por primera vez como ttulo de un libro de Richard Wright, en 1954, Black Power. La nocin de Black Power es utilizada en otro sentido por grupos como Black Panters Party (inicialmente Black Panters Party for self-Defence) fundado por Bobby Seale y Huey Newton en 1966 y al que perteneci, antes de decantarse por el Partido Comunista, la filsofa y activista Angela Davis. Adems del recurso a la violencia, los Black Panters se diferencian de las organizaciones del Movimiento de derechos civiles porque, como explicaba Seale en su libro Seize Time, subrayan que la opresin de los negros era el resultado de un sistema poltico basado sobre todo en la explotacin econmica, ms que en el racismo.

[4] La marcha propona cinco objetivos. Los tres principales: el fin de la segregacin racial en las escuelas pblicas; una legislacin significativa sobre los derechos civiles -incluyendo una ley que prohibiese la discriminacin racial en el mundo del trabajo- y una proteccin de los activistas de los derechos civiles de la violencia policial

[5] As lo formul en ese discurso: En un sentido llegamos a la capital de nuestra nacin para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra repblica escribieron las magnficas palabras de la Constitucin y la Declaratoria de la Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sera el heredero. Esta nota era una promesa de que todos los hombres tendran garantizados los derechos inalienables de "Vida, Libertad y la bsqueda de la Felicidad". Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligacin sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto marcado "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia est quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depsitos de oportunidad en esta nacin. Entonces hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dar las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.

[6] Dejando aparte los clsicos, como A.Csaire, F.Fanon o ms recientemente, E.Said, vale la pena remitir a los trabajos de D. Cole (Engines of Liberty. How Citizen Mouvements Suceeded), B. Santos (Descolonizar el poder, reinventar el poder), o A. Mbemb (Crtica de la razn negra).

[7] Cfr. A Herstory of the #BlackLivesMatter Movement. The Feminist Wire.

[8] Este, en polmica con el diagnstico del mandato de Obama ofrecido por otra figura de referencia del periodismo y la literatura afroamericana actual, Ta-Nehisi Coates, en su We Were Eight Years in Power: a American Tragedy (2017). Ta-Nehisi Coates es tambin autor de un libro extraordinariamente crtico, dedicado a su hijo adolescente, en el que denunciaba la condicin racista casi como un elemento inserto en el ADN de los EEUU: Between the World and Me (2015).

[9] Cfr. Ricardo Sann, Lincoln unchained: is Obama the global Uncle Tom?, http://criticallegalthinking.com/2013/03/08/lincoln-unchained-is-obama-the-global-uncle-tom/

[10] El movimiento Alt Right est vinculado a la revista Radix Journal, dirigida por el creador del trmino, Richard B. Spencer, quien se autodefini durante un tiempo en su cuenta de Twitter como el Karl Marx de la Alt Right. La revista Radix se vincula tambin con un think tank supremacista blanco, el National Policy Institute (NPI), dirigido asimismo por Spencer. Con todo, la figura ms conocida de los Alt Right es Stephen Bannon, director de la web de noticias Breitbart News, considerada altavoz de Alt Right, que lleg a ser consejero de Trump y estratega jefe de la Casa Blanca y participaba en las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional, hasta que fue cesado por Trump.

[11] Aunque inicialmente Trump se propona expulsar a todos los inmigrantes indocumentados, a comienzos de 2018 ha propuesto al Congreso un cierto giro a este respecto, una reforma migratoria que permitira legalizar a 1,8 millones de inmigrantes indocumentados, que llegaron a EEUU de nios, los dreamers, a cambio de 25.000 millones de dlares para reforzar la seguridad fronteriza. Entre los legalizados se incluira a los 690.000 actualmente protegidos por el programa DACA (Accin Diferida para los Llegados en la Infancia) creado en 2012 por el presidente Obama, cuya vigencia acab recientemente, a finales de marzo. Para acceder a DACA, esos jvenes tuvieron que probar que haban llegado a EEUU antes de los 16 aos y que tenan menos de 31 aos en 2012.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180425/Politica/19242/Luther-King-asesinato-aniversario-racismo-derechos-civiles.htm


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