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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2018

El gegrafo y activista Luis del Romero publica Despoblacin y abandono del mundo rural. El imposible vencido
La victoria del sistema capitalista, la debacle del mundo rural

Enric Llopis
Rebelin


Ms de 400 ciudades de todo el mundo tienen una poblacin que oscila entre uno y cinco millones de habitantes, segn datos del Joint Research Center de la Comisin Europea publicados en febrero de 2018. Por ejemplo en frica, durante el periodo 1990-2015 se duplic la poblacin que reside en zonas urbanas. Actualmente hay en el mundo 32 megaciudades con cerca de 10 millones de habitantes. Tal vez el reverso de esta tendencia global se aprecie en pases como Espaa, donde en 2016 la agricultura, la ganadera, la silvicultura y la pesca representaban el 2,3% del PIB, frente al 67,2% del sector servicios y donde a las actividades agrcolas se dedica el 4,2% de la poblacin ocupada (76,2% a los servicios). Esta estructura econmica tiene efectos evidentes sobre la demografa. Segn la Federacin Espaola de Municipios y Provincias (FEMP), ms de la mitad de los municipios del Estado espaol se hallan en riesgo de extincin, de hecho, ms del 80% de los trminos municipales en 14 provincias espaolas no superan los mil habitantes.

No se trata de un fenmeno nuevo. De este modo se refera en abril de 1975 el NO-DO franquista al xodo rural en tres pueblos del Pirineo cataln: La vida precaria y difcil de varias aldeas cercanas a Seo de Urgel se ha agudizado de tal forma que sus moradores han tenido que abandonarlas. En Biscarb (Lrida), slo quedan las casas y los establos vacos y destartalados. Del xodo de la poblacin joven se ha pasado al abandono total de los pueblos. La gente de la montaa emigra hacia la tierra baja, la belleza del paisaje no compensa el aislamiento y las privaciones que tienen que soportar.

A esta descripcin subyace una anomala, sobre la que reflexiona el profesor de Geografa en la Universitat de Valncia, Luis del Romero, en el libro Despoblacin y abandono de la Espaa rural. El imposible vencido (Tirant Lo Blanch, 2018). La cuestin es por qu en la Espaa actual existen territorios con densidades de poblacin en ocasiones propias segn el investigador de desiertos como el Sahara, cuando ofrecen una enorme riqueza cultural y natural, tierras frtiles y condiciones geogrficas excelentes para la vida humana. Se trata, adems, de territorios que desde la edad antigua acogieron ncleos de poblacin. La estadstica avala la tesis del gegrafo, activista y miembro del grupo de investigacin y Custodia del Territorio Cartografas, que trabaja en la recuperacin de una masada en el barrio de Mas Blanco, en el municipio turolense de San Agustn (132 habitantes). El documento Poblacin y despoblacin en Espaa, 2016 de la FEMP resalta que 1.286 municipios del Estado espaol no superan el centenar de habitantes empadronados. En quince aos 358 municipios se han agregado a la lista, lo que subraya la merma demogrfica en las zonas rurales.

El libro consta de 305 pginas y analiza una veintena de localidades, que el autor ha visitado. El primero de los dos grandes bloques del texto concluye que la crisis y debacle del mundo rural se explica, en buena medida, por la consolidacin del Estado capitalista a lo largo del siglo XIX. Uno de los hitos en Espaa fue, en el contexto del Proceso Revolucionario Burgus, la desamortizacin de Pascual Madoz, ministro de Hacienda en el Bienio Progresista (1854-1856); la Ley Madoz de 1855 afect de manera significativa a los bienes de propios (tierras de propiedad municipal) y comunales de los pueblos. Se trataba de impulsar la modernizacin agraria y poner los cimientos de la economa capitalista en el campo. En buena parte de Europa, explica Luis del Romero, pastos, bosques y campos que se haban caracterizado por ser inalienables e inapropiables, se privatizaron progresivamente; lo mismo ocurri con los caminos, obstaculizados a la ganadera trashumante. Adems, las reformas legislativas sobre la abolicin de los comunes tuvieron como grandes vctimas a las clases populares, al afectar directamente a su medio de vida.

El declive de la ganadera, la acumulacin de la tierra en pocas manos y la poltica de cercamientos no se desarrollaron sin conflicto; un claro ejemplo en el Estado espaol fueron las tres guerras carlistas ocurridas entre 1833 y 1876, particularmente duras en Navarra, el Pas Vasco, Catalua, Aragn y el Pas Valenciano. La causa carlista fue abrazada por numerosos campesinos y ganaderos empobrecidos por las reformas econmicas de los gobiernos liberales isabelinos, como la destruccin de los bienes comunales, resume el investigador. Las refriegas y los conflictos abiertos se extendieron en el mundo rural durante el siglo XIX, a lo que se aadi un incremento de la poblacin en el campo que condujo a la sobreexplotacin de las eras y la deforestacin para poner en cultivo nuevas tierras. El estudio de una masada, la de La Cerrada en el municipio de San Agustn (Teruel), lleva de nuevo a Luis del Romero a la conclusin principal del libro: El Estado burgus capitalista se convierte en un autntico destructor de la naturaleza y del medio rural, en especial de todos los sistemas econmicos precapitalistas -como la masoveria- que no se basaban en el mercado y la propiedad privada. As, desde mediados del siglo XIX, los masoveros de La Cerrada tienen que vender tierras y reses para saldar sus deudas y afrontar una privatizacin creciente de los pastos comunales.

Del Romero es autor de libros como Conflicts in the city. Reflections on urban unrest (2016) y coautor, entre otros ensayos, de Mierda de ciudad. Una rearticulacin crtica del urbanismo neoliberal desde las ciencias sociales (2015) y Territorios abandonados. Paisajes y pueblos olvidados de Teruel (2013). El gegrafo y activista destaca el flagrante desequilibrio entre las aportaciones realizadas al Estado por el mundo rural, y los beneficios obtenidos; de hecho, ste es el verdadero drama poco estudiado en la historiografa contempornea. Sufrieran guerras, hambrunas o plagas, campesinos y ganaderos no dejaron de pagar impuestos sobre la tierra, las reses y las fincas urbanas, adems de mandar forzosamente a sus hijos a morir en los conflictos de Marruecos, Cuba, Filipinas y la guerra de 1936. A cambio de este esfuerzo, hasta al menos mediados del siglo XX no comienza a establecerse un servicio mdico pblico en los pueblos.

Otro de los ejemplos sealados en Despoblacin y abandono de la Espaa rural remite a los aos de la posguerra; Segn el historiador Paul Preston, durante la conflagracin de 1936-1939 murieron asesinadas, o ejecutadas sin juicio, cerca de 200.000 personas lejos del frente y otras 300.000 en las zonas de combate. En un pas arrasado, Del Romero recuerda que el Servicio Nacional del Trigo (SNT) franquista, fundado en 1937, intervino la produccin y distribucin del cereal; Todava en mayo de 1962, un bando del alcalde de la localidad de Campos (Teruel) conminaba a los agricultores a que entregaran la produccin triguera en el almacn municipal. A ello se agregan los planes de reforestacin de la posguerra, que mutaron el paisaje y expulsaron a poblacin rural; o la regulacin de ros y la construccin de embalses, que terminaron con pueblos, aldeas y masadas (el texto incluye una lista con 127 ncleos de poblacin anegados por proyectos hidrulicos entre 1913 y 1999, aunque algunos investigadores elevan la cifra a 500).

Sobre el campo tambin pesaba la violencia cultural o simblica. El autor menciona algunos ejemplos de la cultura de masas, como los filmes del actor Paco Martnez Soria (La ciudad no es para m, entre otros) que propalaron el arquetipo del paleto simptico; o la crudeza con la que el cineasta Luis Buuel retrat en 1932, en un documental de 27 minutos, la miseria en la comarca extremea de Las Hurdes; la leyenda negra sobre los pueblos del interior se agrand, dcadas despus, con episodios como los crmenes de Puerto Hurraco (Badajoz); en esta pedana rural de 135 habitantes, una historia de odios familiares y amores despechados termin en agosto de 1990 con nueve asesinados. Pero con independencia del imaginario colectivo, los investigadores han apuntado realidades muy tangibles, por ejemplo los movimientos de poblacin, que anunciaban grandes cambios. As, entre 1900 y 1960 la emigracin neta del mundo rural sobre todo procedente de Andaluca Oriental, Galicia y Castilla y Len- alcanz los 3,6 millones de personas. Slo en los aos 60 del siglo pasado, detalla Luis del Romero, ms de dos millones de espaoles emigraron a pases como Francia, Alemania o Suiza. El xodo rural tambin se manifest en el crecimiento de las urbes (Madrid triplic su poblacin en tres dcadas, entre 1940 y 1970).

El profesor de la Universitat de Valncia seala un cierto renacimiento de lo rural durante las ltimas dcadas, celebrado principalmente en medios polticos y acadmicos. A esta revalorizacin han contribuido la crisis industrial de los aos 70, el empuje del ecologismo, la propagacin en la dcada de los 90 de la nocin de desarrollo sostenible y la expansin del turismo rural; frente al estrs de la ciudad, la mirada del urbanita francs se vuelve hacia el terruo y el pueblo como espacio de sociabilidad y tradicin, afirma del Romero. Se buscan asimismo nuevas zonas residenciales en un entorno verde. Pero tras la gran recesin de 2007 estos discursos ya no son tan triunfalistas en general, y menos an en Espaa, matiza el investigador. Adems se trata de visiones, oficiales y optimistas, que no incluyen otras realidades menos halageas; porque las reas rurales se han convertido tambin en reas suministradoras de energa a un coste ambiental muy elevado: las centrales trmicas de Andorra (Teruel), Carboneras (Almera) y Compostilla II (Cubillos del Sil, Len), las tres de Endesa, son ejemplos de ello. En otros casos los pueblos actan como grandes vertederos de residuos; por ejemplo el proyecto de almacn nuclear en Villar de Caas, un municipio conquense con algo ms de 400 habitantes.

Del Romero concluye que existe una gran deuda histrica de la ciudad respecto a los pueblos del interior. Propone, por ello, una Nueva Carta Puebla, con el objetivo de sacar al medio rural del sistema capitalista. Como punto de partida de esta gran aspiracin, plantea mantener a la poblacin que actualmente reside en los municipios rurales, y favorecer la llegada de nuevos habitantes; adems propone estudiar los incentivos territoriales que se establecen hoy en Escocia, Escandinavia, Canad y Alemania. La segunda idea central consiste en revisar el modelo de financiacin, de modo que los Presupuestos Generales del Estado beneficien a ayuntamientos, comarcas y agencias de desarrollo, ms cercanas al medio rural; pero esta redistribucin de recursos no debera tener como fin la construccin de equipamientos mastodnticos e intiles, ni artefactos pseudoartsticos, aclara. Ms bien se trata de promover pequeas iniciativas, como en Olmeda de la Cuesta, municipio de 30 habitantes en la provincia de Cuenca, que desde 1960 ha perdido el 80% de la poblacin; en 2011 el Ayuntamiento comenz un proceso de subasta de solares, a precios muy econmicos, con la condicin de que los nuevos vecinos edificaran viviendas y as pudiera frenarse la despoblacin (hace siete aos Olmeda de la Cuesta contaba con la poblacin ms envejecida de Espaa). En los ltimos aos la localidad ha sumado nuevas dotaciones, como un paseo escultrico y un invernadero con el que promover los huertos de autoconsumo.

En un segundo bloque, el libro mira hacia experiencias que sirvan como punto de referencia. Alguna de ellas, como Solidarit rurale du Qubec, llevan casi tres dcadas de recorrido; se trata de un grupo de presin integrado por ciudadanos, asociaciones, pequeas empresas, cooperativas y alcaldes de medios rurales. Son 78 asociaciones, subraya Luis del Romero, que han hecho posible, por ejemplo, que se aprobara la Ley de la Ruralidad en esta provincia francfona de Canad. Lugares para la esperanza? Uno de ellos se asienta en el municipio madrileo de Vadepilagos, que sufri la crisis de la agricultura de secano y en los aos 50 del siglo XX empez a perder poblacin. Actualmente no alcanza los 600 habitantes. Pero la historia cambi en 1996, cuando un grupo de familias llegadas al municipio constituyeron una ecoaldea en forma de cooperativa de viviendas, que buscaba 30 socios para comprar los terrenos, urbanizarlos y construir las casas. En 2008 comenzaron a vivir en el nuevo barrio, sin separarse del principio inicial: Un entorno que minimice el impacto negativo sobre el medio ambiente y donde los espacios guarden relacin entre s. Actualmente la ecoaldea cuenta con un Aula de Biococina, un centro de Yoga y Pilates; y una compaa de teatro infantil (Sol y Tierra). Tal vez lo ms importante del proyecto es que ha buscado la integracin en un municipio existente, en unos aos en que ste necesitaba gente joven, resalta Luis del Romero.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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